sábado, 29 de noviembre de 2014

¿por qué?

¿Por qué el universo funciona de manera tan increíblemente retorcida?, ¿Por qué a veces un minuto se convierte en horas y a veces las horas parecen durar segundos?, ¿por qué parece que el pasado en vez de alejarse se acerca más y más a mí?
Hice un pacto conmigo misma y firmé convencida: me dije que aceptaría las cosas así como vinieran, que debía de dejar de hurgar en la bolsa del pasado y que debía dejar cicatrizar mis heridas.
Todos los días antes de mi pacto era como si me echara a mi misma aceite caliente en las heridas: solo para sentir algo, solo para volverlas a abrir y llorar por el dolor físico y no por el emocional. Pero un día, cuando realmente me queme y me descubrí corriendo en círculos sentí que finalmente había comprendido todo; la que siente dolor soy yo, y solo yo tengo el control de él, solo yo puedo decidir si curarlo o tocar la herida a cada instante, como un constante recordatorio de que el dolor no iría a ninguna parte, pues vive en mí. 
Así que hice un pacto conmigo. Me dije que daría oportunidad a que cosas nuevas pasaran, a descubrir si podría volver a ser yo misma: y me encontré ese día frente al espejo y finalmente pude limpiarlo y ver que detrás de toda esa suciedad estaba yo, siempre estuve ahí. Y cuando pude volver a hablar me sentí tan bien que la palabras de mi boca comenzaron a darme satisfacción. Y mis manos crearon cosas de las que no me sabía capaz, y mi cabeza, aun siendo un embrollo, se comenzaba a desenredar poco a poco. Y bloqueé toda la negatividad, dejé de asomarme a abajo de la cama en busca del monstruo que sé que está solo en mi imaginación. 
Todo empezó a cambiar. 
El mundo comenzó a girar de nuevo. Trazó un camino para mí y yo no tuve miedo de volver a andar; estaba lista.
Y justo cuando di el primer paso: pude ver que delante de mí estaba aquello que más temía. Y fue como si un montón de flashbacks se amontonaran en mi cerebro: grité y lloré. 
Y corrí. Finalmente corrí. Porque si el universo funciona de forma retorcida, seré aun más rápida, seré aun más lista: voy a vencerlo. Y convertiré al tiempo en mi aliado: dejé de tenerle miedo. 
Y no me voy a esconder del pasado, porque así no funciona. Porque él está ahí para enseñarme las cosas que me hicieron daño, para recordarme los momentos buenos y malos: porque soy un todo, y el pasado no me puede seguir atormentando así. 
Aquí está la oportunidad. Depende de mí.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Escribo

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

Salvador Elizondo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Solo espero una sola cosa...

Y creo que es bastante obvia. No sé si lógica. Pero espero que me incluyas, que no me hagas a un lado porque vas a comenzar esta nueva etapa. Siempre voy a desear lo mejor para ti, y creo que lo sabes bien. No te deseo suerte porque no la necesitas, eres la persona más inteligente que conozco y sé que lo que sea que hagas lo harás muy bien.

No me dejes de lado, solo eso pido. Porque cada noche estaré esperando.

martes, 25 de noviembre de 2014

El fuego nos alcanza


Egipto


Tailandia


Hong Kong


Ucrania


Palestina


Brasil


Nigeria


Estados Unidos


México

Si nos quemamos, se quemarán con nosotros... 

-Las cosas no cambian, el mundo se está quemando y todos estamos aquí, ¿te das cuenta?, ¿qué va a pasar? 
-Nadie hace nada.
-¿Qué has hecho tú? algo viene, algo más grande que todos nosotros. Y si el fuego ya comenzó, no quiero estar aquí cuando las llamas hayan consumido todo a su alrededor.