lunes, 7 de septiembre de 2026

Ha pasado tiempo y las cosas cambian

No había escrito en bastante tiempo, lo que me pareció una eternidad y al parecer fue apenas un mes o algo así. Quería primero que las cosas se aclararan un poco con mi vida; veía todo como cuando vas en un bote y la orilla aún se ve demasiado lejos y no logras distinguir las formas, son solo eso: formas. Así estuve durante el mes de agosto, pero poco a poco las formas se pusieron más nítidas y ahora estoy lista para volver a escribir.

Siempre digo que no me gusta hacer planes porque nunca salen cómo espero, y creo que debí haber sabido que mi plan de vivir en Estados Unidos no iba a funcionar tal cual. Yo pensé que los medios de comunicación exageraban con las noticias del ICE y deportaciones, pero resulta que no, resulta que después de hablar con varios abogados, la mayoría nos aconsejó que hiciera mi proceso de green card desde México para no arriesgar mi visa de trabajo, para no arriesgar que me deportaran, para no arriesgar mi estatus. 

Eso significó dos cosas:
1. Que iba a tener que estar lejos de mi esposo por tiempo indefinido
2. ¿Ahora en qué iba a trabajar?

Creo que al universo le gusta reírse de mí de vez en cuando, sobre todo cuando creo tenerlo todo bajo control. Lloré mucho, lloré porque no me gusta cuando las cosas se me salen de las manos y no hay nada que pueda hacer para encarrilarlas. 

Después de muchas conversaciones con la familia, con mi esposo, decidimos que sí, que iba a regresarme a México y hacer mi proceso desde acá. Lo que implica que voy a tener que volver a abrir el bar que ya habíamos cerrado "definitivamente", lo que implica que voy a trabajar en algo que nunca me gustó realmente pero me dio estabilidad económica, lo que implica iniciar de ceros, de nuevo.
Ahora ha pasado un mes y me siento mejor, pero al principio no paraba de preguntarme "¿estoy haciendo lo correcto?", eso quizá nunca lo sabré, pero ya las decisiones están tomadas. 
Mi esposo se fue el martes pasado, se fue por mes y medio. Él seguirá trabajando con su papá en USA y estará yendo y viniendo por lo menos una vez cada mes, pero este es el periodo más largo que hemos pasado sin vernos desde que nos conocimos. 

Es extraño: estar tan acostumbrada a la presencia de alguien que ni siquiera puedas dormir. Apenas van 6 noches y se siente una eternidad, ¿me acostumbraré?, pues a todo nos terminamos acostumbrando.
Ahora me vine a vivir a casa de mis papás, a mi recámara de la niñez, de mi adolescencia, lejos del pueblo. Aprendí a manejar el carro, salí a carretera por primera vez y me sentí bien; el miedo se fue de repente y canté a todo pulmón, una fantasía hecha realidad. También saqué mi licencia de manejo y aprendí a usar la cuatrimoto de mi papá para ir más fácilmente al pueblo.

Muchos cambios, muchas horas pensando si mi vida es como un círculo sin fin donde estoy persiguiendo un no sé qué.