jueves, 29 de octubre de 2026

Soledad y rutinas

Es un sentimiento raro el hecho de ser una mujer casada de casi 33 años que está "sola", y cuando digo sola me refiero a que mi esposo pasa 3/4 del mes lejos, trabajando y solo lo veo 1 semana al mes. Y apenas empezamos, creemos que tendremos que seguir con esta rutina por lo menos un año. 
Este mes, de verdad que fue como un tipo de niebla que me nubló todo por completo y siento que de alguna manera salí al otro lado con los ojos entrecerrados preguntándome What was that?

Cuando Taylor estuvo aquí siento que no hice nada, a pesar de que hice mucho. No escribí en mi diario, no hice ejercicio con constancia como siempre lo hago, no hice planes con mis amigas, y en general me sentía culpable porque no quería desperdiciar el tiempo que tenía con él haciendo otras cosas. 

Y el tiempo que estuvo aquí, al contrario de lo que había pensado, pasó lento. Tuvimos las mismas discusiones de siempre (sobre trabajo) y luego nos reconciliamos horas después. Pasamos mucho tiempo en la playa o en la alberca, tomé muchas cervezas con él y comí más de lo normal. 

Y ahora estoy "sola" de nuevo, y por primera vez tengo el bar yo solita y la gente me pregunta, ay, ¿pero cómo vas a hacerle? como si no pudiera hacer las cosas por mí misma. Al principio tenía mucha ansiedad pero se me ha pasado poco a poco con los días. Voy a contratar a una chica para que me ayude a medio tiempo. Lo que me da más miedo es cagarla con los barriles de cerveza y desperdiciarlos, pero hasta ahora va todo bien. 

Mi rutina de soledad + trabajo es la siguiente: 
Me levanto a las 6:45am
Hago ejercicio por 1 hora u 1 hora y media 
Saco a Lila a pasear (la perrita de mis papás)
Desayuno
Voy al bar para acomodar todo y que esté listo
Preparo comida y cena 
Me pongo a leer o a ver videos en youtube
Como y me voy a trabajar
Llego a casa como a las 9-10pm
Me baño y leo más o veo alguna serie.

Me he dado cuenta de lo mucho que disfruto simplemente estar en casa. Y como ha estado haciendo un calor insoportable para ser casi noviembre, ir a la playa no se me antoja mucho. 
Y así mis días. 

martes, 27 de octubre de 2026

Tener un negocio en México

 Hoy quiero sacar mis frustraciones y compartir algunas experiencias como dueña de negocios en mi querido país México. 
Ya he hablado antes de mis negocios pero creo que mucha gente no se imagina el PEDO que es el hacer un negocio legitimo en este país, sobre todo cuando se involucra el alcohol.
Yo sé que cada estado de la república tiene diferentes leyes y diferentes requisitos para sacar licencias de funcionamiento, además, no solo es diferente por estado sino también por municipio, y gracias a la suerte que me tocó en la vida (jaja), vivo en el municipio de Nayarit donde piden requisitos ridículos para sacar licencias.

Pero vayamos por partes, porque lo que sí puedo decir es que las cosas se han simplificado bastante en los últimos años, pero primero quiero hablar de por allá del 2017, 2018...
Era yo una pequeña mujer recién desempleada pero con una oportunidad en la puerta de abrir una tienda de ropa de segunda mano, esto fue MUCHO antes de que se pusiera de moda vender la ropa que ya no usas en Facebook, afuera de tu casa, en el mercado de la esquina...etc.
Cuando abrimos la Thrift Shop (yo y dos amigas más), fue todo un éxito y yo fui la más feliz del mundo porque si hay algo que amo, es la ropa y en ese entonces tenía una obsesión aún mayor de la que tengo ahora por acumular cosas y en mi closet ya no cabia una prenda más pero de alguna manera yo encontraba formas de llevarme cosas de la tienda a mi casa en un ciclo infinito.
Bueno, pues en aquel entonces para sacar un permiso no era solo ir a una oficina y presentas tus papeles y ya, chau. NOOOO, tenías que ir hasta Valle de Banderas, que para llegar ahí era una travesía. Ibas ahí y sacabas el pago de la basura, luego cruzabas enfrente de la calle y pagabas el agua y ese era el primer viaje.
Luego, había que ir a Nuevo Vallarta, o sea, otra hora de camino, y ahí había que sacar el permiso de no sé ni cómo se llama, pero para ese permiso necesitabas un montón de papeles que ni los dueños del local tenían, y peor tantito porque el terreno donde estaba el local estaba "entestado", no sé si esa es una palabra real, pero significa que la dueña del terreno había fallecido sin dejar testimonio y nada de papeles arreglados y pues eso complicaba aún más el asunto. Después de ir a Nuevo Vallarta a que te revisaran los papeles y te dijeran que seguramente "no va a pasar", tenías que moverte a otra oficina a 30 minutos, en Jarretaderas, de protección civil, donde siempre podías pagar por el trámite pero nunca, jamás iban a revisar tu local ni te daban vistos buenos, pero como ya habías pagado, el trámite pasaba.
Y así, era un ir y venir de mi pueblo por más papeles, más copias, más fotos, más requisitos cada año y más lugares a dónde ir...
Pasaron 6 años, y yo aún sin licencia porque los dueños del local nunca arreglaban los papeles del terreno y cada año me iban a revisar mis licencias y cada año tenía que andar con los nervios en punta por si me multaban, pero nunca lo hicieron, solo me dejaban un papel donde decía que me comprometía a sacar mi licencia (¡PERO CADA AÑO LO INTENTO Y NO PUEDO!!!)
Hasta que un año antes de cerrar la tienda definitivamente, finalmente, cambiaron los requisitos y me dieron el permiso (jaja)

Y bueno, hace 4 años tuve la gran idea de empezar otro negocio: un bar de cervezas artesanales, y oh my god, si es un pedo sacar permisos para un negocio regular, no se imaginan el PEDOTE que es sacar permisos para negocios con alcohol.
Primero que nada ya no se trataba de algo de la región sino que ahora era un asunto estatal, lo que significa ir hasta la capital de Nayarit que en ese entonces nos tomaba casi 3 horas en coche. Y como todo trámite de gobierno no es como solo vayas a ir una vez y ya está pues nos tuvimos que dar al menos unas 4-5 vueltas. Incluso tuve que ir a la penal estatal para sacar una carta de no antecedentes penales...todo un show.
Lo peor siempre era que como mi tipo de permiso era uno nuevo, ni los mismos funcionarios sabían qué pedo, unos me decían una cosa y a la siguiente vuelta ya me decían algo nuevo.
Total que en eso me llevé un año de mi vida esperando a que autorizaran el permiso.

Pero bueno, despues de todos estos años laborando para mí misma lo único que puedo decir es que no volvería a trabajar para nadie más.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Más humana que nunca

 No es de extrañar que la IA silenciosamente se haya inflitrado en nuestras vidas y ahora esté por todos lados: en las aplicaciones del celular, en google, en los libros, en las tareas del día a día, en todos los negocios y lo que más me molesta, en los diseños. 
Es imposible rechazar el cambio, como humanidad estamos hechos para evolucionar, para adaptarnos, pero ¿qué pasa cuando vamos para atrás en vez de hacia delante?
¿Dónde va a quedar el pensamiento crítico?, las habilidades para hacer un resumen después de leer un montón de hojar, el simple hecho de planear una clase, una vacación...
No sé cuántas veces he escuchado la frase: "pregúntale a Chat", "chat", como si fuera una persona, una parte fundamental de la vida, un amigo, un confidente, algo que se volvió indispensable en tan poquito tiempo.

Me pregunto si hace apenas dos años nos imaginábamos hasta dónde iba a llegar, me pregunto si en dos años volteáremos atrás y reconoceremos hasta dónde hemos llegado o más bien hasta dónde nos hemos vuelto obsoletos y flojos porque la IA puede hacerlo por nosotros. 

Que un montón de personas van a perder sus empleos, que un montón de personas ya pagan para que una IA haga trabajo por ellos, que los maestros y alumnos juegan a estudiar y enseñar a través de aplicaciones en el celular o la computadora. 

Y el mundo ya de por sí jodido se vuelve aún más distópico. Como una novela de George Orwell, como una película que vi cuando estaba en la universidad y me cambió la vida y tuve que escribir un ensayo acerca de ella, con mis propios pensamientos, con mis propias palabritas, con mi propio cerebro, porque me alegra demasiado que nada de esto haya existido mientras yo iba a la escuela. 

No sé ustedes, pero yo estoy lista para ser más humana que nunca. No me interesa a dónde llegarán los avances de la IA, no quiero usarla, quiero que en mi cerebro no haya lugar para ella, quiero seguir haciendo mis folletos y flyers en Canva o incluso en Word. ¿Hasta cuándo sobrevivirá blogger sin que la IA haga de las suyas y se infiltre también aquí?, ¿podremos lograr pensar al levantarnos? Espero que sí.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Viviendo con mis papás a los 30s

Volver a vivir con mis papás después de casi 12 años es algo extraño. Creo que incluso cuando me fui a vivir como una "adulta" aún no podía ver los defectos de mis padres, que hoy en día me quedan claros. Vivía con la idea de que yo era una persona desordenada, sin rutinas y sin planes al salirme de casa y así viví por muchos años hasta que conocí a mi hoy esposo que tiene algo con la limpieza, no es OCD pero sí es algo casi rayando en trastorno. 

Al principio comparaba mucho a mi esposo con mi mamá, porque ella también siempre me daba lata con la limpieza y porque en mis recuerdos ella era la persona más ordenada y limpia que yo conocía. 
Esos recuerdos chocaron al volverme consciente de que yo ya no era la Janeth de 21 años; he cambiado, me he convertido en una mujer, en una adulta de verdad y como tal, me gusta ver mis espacios ordenados, no soy una obsesiva ni tampoco siempre tengo todo en perfecto estado, pero me doy cuenta del desorden y sé que tengo que hacer algo al respecto.

Me di cuenta también que mi mamá es medio acumuladora de chucherías, tiene cosas que ha guardado desde el día que se caso (hace 33 años, casi 34), tiene cazuelas horribles y desgastadas que no quiere tirar. Pero un día me decidí y le dije "voy a limpiar tu cocina", y ella solo asintió sin imaginarse que le iba a tirar un montón de cosas. Primero se río y creo que después entró en pánico, al final le dije "ma, todo esto no lo usas en mil años, déjalo ir, se va a ver mejor todo organizado", me hizo caso a regañadientes. Al día siguiente ella organizó otra parte de la casa porque "tenía miedo de que le tirara más cosas", le dije que no me metía en su closet porque entonces sí tendríamos problemas.

Mi papá es tranquilo, casi nunca está en casa, le gusta estar en la calle o haciendo mandados. Cuando está aquí ve fútbol o videos en su celular. Es como un niño pequeño que hay que decirle "haz esto, haz esto otro". Me sorprendió darme cuenta de que no lava ni un plato y se lo dije "pa, ¿por qué no lavas tu taza cuando tomas café?", me miró feo, pero sonrío y se paró a lavarla. "Eso lo hace tu mamá", me dijo y se fue a su cuarto a acostar.

No sé por cuánto tiempo viviré aquí. Me siento aislada porque no es como que pueda caminar 5 minutos y llegar a casa de alguna amiga, pero tampoco está mal. Pienso que podré efocarme en mí, en mi escritura, hacer mis rutinas y ayudar a mis papás de vez en cuando. Me da una alegría que antes no había conocido al hacerles la comida, la cena, al ayudar a mi mamá con el aseo, a mi papá a redactar documentos. No pensé que volvería a vivir aquí, pero tampoco me quejo, todo es pasajero.