jueves, 10 de septiembre de 2026

Viviendo con mis papás a los 30s

Volver a vivir con mis papás después de casi 12 años es algo extraño. Creo que incluso cuando me fui a vivir como una "adulta" aún no podía ver los defectos de mis padres, que hoy en día me quedan claros. Vivía con la idea de que yo era una persona desordenada, sin rutinas y sin planes al salirme de casa y así viví por muchos años hasta que conocí a mi hoy esposo que tiene algo con la limpieza, no es OCD pero sí es algo casi rayando en trastorno. 

Al principio comparaba mucho a mi esposo con mi mamá, porque ella también siempre me daba lata con la limpieza y porque en mis recuerdos ella era la persona más ordenada y limpia que yo conocía. 
Esos recuerdos chocaron al volverme consciente de que yo ya no era la Janeth de 21 años; he cambiado, me he convertido en una mujer, en una adulta de verdad y como tal, me gusta ver mis espacios ordenados, no soy una obsesiva ni tampoco siempre tengo todo en perfecto estado, pero me doy cuenta del desorden y sé que tengo que hacer algo al respecto.

Me di cuenta también que mi mamá es medio acumuladora de chucherías, tiene cosas que ha guardado desde el día que se caso (hace 33 años, casi 34), tiene cazuelas horribles y desgastadas que no quiere tirar. Pero un día me decidí y le dije "voy a limpiar tu cocina", y ella solo asintió sin imaginarse que le iba a tirar un montón de cosas. Primero se río y creo que después entró en pánico, al final le dije "ma, todo esto no lo usas en mil años, déjalo ir, se va a ver mejor todo organizado", me hizo caso a regañadientes. Al día siguiente ella organizó otra parte de la casa porque "tenía miedo de que le tirara más cosas", le dije que no me metía en su closet porque entonces sí tendríamos problemas.

Mi papá es tranquilo, casi nunca está en casa, le gusta estar en la calle o haciendo mandados. Cuando está aquí ve fútbol o videos en su celular. Es como un niño pequeño que hay que decirle "haz esto, haz esto otro". Me sorprendió darme cuenta de que no lava ni un plato y se lo dije "pa, ¿por qué no lavas tu taza cuando tomas café?", me miró feo, pero sonrío y se paró a lavarla. "Eso lo hace tu mamá", me dijo y se fue a su cuarto a acostar.

No sé por cuánto tiempo viviré aquí. Me siento aislada porque no es como que pueda caminar 5 minutos y llegar a casa de alguna amiga, pero tampoco está mal. Pienso que podré efocarme en mí, en mi escritura, hacer mis rutinas y ayudar a mis papás de vez en cuando. Me da una alegría que antes no había conocido al hacerles la comida, la cena, al ayudar a mi mamá con el aseo, a mi papá a redactar documentos. No pensé que volvería a vivir aquí, pero tampoco me quejo, todo es pasajero.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ha pasado tiempo y las cosas cambian

No había escrito en bastante tiempo, lo que me pareció una eternidad y al parecer fue apenas un mes o algo así. Quería primero que las cosas se aclararan un poco con mi vida; veía todo como cuando vas en un bote y la orilla aún se ve demasiado lejos y no logras distinguir las formas, son solo eso: formas. Así estuve durante el mes de agosto, pero poco a poco las formas se pusieron más nítidas y ahora estoy lista para volver a escribir.

Siempre digo que no me gusta hacer planes porque nunca salen cómo espero, y creo que debí haber sabido que mi plan de vivir en Estados Unidos no iba a funcionar tal cual. Yo pensé que los medios de comunicación exageraban con las noticias del ICE y deportaciones, pero resulta que no, resulta que después de hablar con varios abogados, la mayoría nos aconsejó que hiciera mi proceso de green card desde México para no arriesgar mi visa de trabajo, para no arriesgar que me deportaran, para no arriesgar mi estatus. 

Eso significó dos cosas:
1. Que iba a tener que estar lejos de mi esposo por tiempo indefinido
2. ¿Ahora en qué iba a trabajar?

Creo que al universo le gusta reírse de mí de vez en cuando, sobre todo cuando creo tenerlo todo bajo control. Lloré mucho, lloré porque no me gusta cuando las cosas se me salen de las manos y no hay nada que pueda hacer para encarrilarlas. 

Después de muchas conversaciones con la familia, con mi esposo, decidimos que sí, que iba a regresarme a México y hacer mi proceso desde acá. Lo que implica que voy a tener que volver a abrir el bar que ya habíamos cerrado "definitivamente", lo que implica que voy a trabajar en algo que nunca me gustó realmente pero me dio estabilidad económica, lo que implica iniciar de ceros, de nuevo.
Ahora ha pasado un mes y me siento mejor, pero al principio no paraba de preguntarme "¿estoy haciendo lo correcto?", eso quizá nunca lo sabré, pero ya las decisiones están tomadas. 
Mi esposo se fue el martes pasado, se fue por mes y medio. Él seguirá trabajando con su papá en USA y estará yendo y viniendo por lo menos una vez cada mes, pero este es el periodo más largo que hemos pasado sin vernos desde que nos conocimos. 

Es extraño: estar tan acostumbrada a la presencia de alguien que ni siquiera puedas dormir. Apenas van 6 noches y se siente una eternidad, ¿me acostumbraré?, pues a todo nos terminamos acostumbrando.
Ahora me vine a vivir a casa de mis papás, a mi recámara de la niñez, de mi adolescencia, lejos del pueblo. Aprendí a manejar el carro, salí a carretera por primera vez y me sentí bien; el miedo se fue de repente y canté a todo pulmón, una fantasía hecha realidad. También saqué mi licencia de manejo y aprendí a usar la cuatrimoto de mi papá para ir más fácilmente al pueblo.

Muchos cambios, muchas horas pensando si mi vida es como un círculo sin fin donde estoy persiguiendo un no sé qué. 

sábado, 25 de julio de 2026

Llega el fuego pero eres diamante

Las cosas no siempre salen como se planean, esa es parte de la experiencia de la vida. 
Si todo saliera perfecto a la primera, ¿acaso existiría la palabra fallar?, ¿habrían cosas difíciles?
Y justamente he estado escuchando mi podcast favorito -despertar quantum- y Tania ha estado hablando una y otra vez de cómo este es un momento en el que tenemos que atravesar el caos, claro que este caos significa algo diferente para cada persona. 
En mi caso es el cambio absoluto de un plan que ya habíamos trazado paso a paso y de repente después de hablar con tres abogados distintos fue un "no, vamos de regreso a dónde estábamos" y el plan de esfumó tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar, solo de sentirme completamente abrumada y sin poder entender cómo es que el mundo no tiene sentido en absoluto. 
¿Quién decidió las políticas migratorias de los países?, ¿quién decidió que tenía que haber líneas divisiorias?, ¿quién me manda a enamorarme de alguien que no es de mi país?
En fin, ahora mismo no quiero pensar en que voy a tener que empezar -como cada verano- de nuevo. Tengo ganas de arrancarme los pelos y gritar, pero a pesar de todo sé que todo esto pasará y todo se va a solucionar. 
Es el punto entre empezar algo y terminarlo el que no quiero vivir ya, pero es imposible no hacerlo, es imposible solo existir. 
Me da mucha flojera la burocracia, los trámites, pero, ¿a quién no?
Siento como si el universo se estuviera riendo de mí "jajaja mírate, tú que creías que ya tenías la vida resuelta"
Y de aquí en adelante seré yo atravesando todo lo que se me ponga enfrente hasta lograr volver al plan original. 

Como dice Elsa y El Mar "llega el fuego, pero eres diamante", o, esta no es la primera vez que algo no sale como yo quería ni será la última. Antes de llegar al fin hay que aprender, aprender, aprender infinitamente. 

martes, 21 de julio de 2026

Maxximizando la vida

Fíjense que he estado pensando mucho en mi rutina de ejercicio y en por qué aunque le ponga mucho empeño, sigo viéndome como me veía antes de que hiciera ejercicio. Taylor dice que no, que sí he cambiado y yo no le creo, ¿será dismorfia corporal?, no sé.

Hoy estaba corriendo en la caminadora, y me dije "¿para qué chingados estoy entrenando?", porque no tengo carreras próximas, hay una que quiero hacer en octubre que ni siquiera sé si se va a organizar o no de 15 kilómetros. Total que empecé a pensar que desde que empecé a correr, hace ya más de dos años, no me he tomado un descanso de más de dos semanas o tres semanas. Y no solo de correr, sino que ya llevó más de dos años entrenando sin tomarme un break. Tampoco es que entrene todos los días, a veces solo puedo hacerlo 3-4 veces por semana y a veces sí me aviento 6 días, depende. El punto aquí es que siento que quizá ya necesito un descanso, pero pensar en tomar un descanso me da ansiedad, y es en ese punto que me digo wtf???

Y justamente, me apareció un video en Youtube que se llama algo como "¿Por qué ya no podemos disfrutar de nuestras rutinas?", y la chica habla justo de este sentimiento, de sentir cómo ahora todo es medible y por eso debemos demostrar días con día cuánto nos esforzamos: con los pasos que damos, con las calorías que quemamos, con lo mucho que dormimos y entrenamos, etc, etc.

¿Hasta que punto vamos a llegar?, sí, todo en el nombre de la salud, pero ahora la salud mental es la que sufre con tanta chingadera. Que si voy a correr y no lo subo a Strava es casi un crimen, o que se me olvidó mi reloj en la casa y ahora no sé cuántos pasos hice en el día. 

¡TODO ES TAN RÍDICULO!

Y sé que al final de cuentas a mí me gusta entrenar porque no quiero llegar a ser una señora de 60-70 años con cero movilidad y cero músculo. Pero creo que también la vida se trata de encontrar un balance, no de subir todo a redes sociales solo por poder decir que "cumpliste con tu rutina". Quizá solo es momento de borrar redes sociales, siempre digo eso y nunca lo hago, es más difícil de lo que parece, o quizá yo soy demasiado adicta y por eso tengo estos pensamientos. Quizá solo necesito ir a darme la vuelta al parque para despejar mi mente, chao.