martes, 26 de mayo de 2026

pensamientos al azar 12

 Siento que me estoy volviendo loca pero también creo que me estoy ahogando en un vaso de agua. Creo que además ya me a a bajar.

No sé.

Me siento como prisionera en mi propio cuerpo, un cuerpo al que se supone que debo amar por sobre todas las cosas y a veces no puedo. 
Me veo al espejo y me digo "¿en verdad esto es lo que soy?, ¿aquí viviré por siempre en este saco de piel que a veces me convence más y a veces no puedo ni voltear a ver?" Y me miro más de cerca y me busco más defectos y me siento mal si no hago ejercicio varios días seguidos.
Y el otro día me corté el pelo yo sola con un tutorial de Youtube, al principio me gustó y luego lo vi con más calma y me dije "fuiste una pendeja, deja de hacer pendejadas"
Estoy aburrida. Porque hace unas semanas que no trabajo, bueno sí trabajo pero apenas unas horas a la semana y el demás tiempo qué hago.

Además ya empezó el pinche calor que tanto odio y que me vuelve loca y no quiero hacer nada de 11am a 4pm porque no puedo caminar sin que la playera se me pegue al cuerpo y sin sudar como si estuviera haciendo crossfit y el sol quema demasiado y, yo, no, puedo.

Tengo a mi esposo diciéndome al oído cada días "¿Qué quieres hacer hoy?" y cómo le digo que estoy harta de que me esté preguntando lo mismo cuando vivimos en un pueblo de 1km de largo donde hace tanta pinche calor. 

Solo quiero quedarme en la cama y no hacer nada más que ver Youtube o leer una novela, y al mismo tiempo quiero que me llegue la inspiración divina y hacer una obra de arte que cambie al mundo para siempre.

Solo quiero descansar.
Creo que mañana me va a bajar, sí, eso debe ser.

viernes, 22 de mayo de 2026

Todo está por cambiar

Cerré los dos negocios que tenía, me di de baja en el SAT, y vamos a dejar el apartamento que rentamos y llamamos hogar por casi dos años. 
Cada verano se siente como un reinicio, pero en esta ocasión se siente como un fin, así, un fin total sin poder determe a mirar atrás y reflexionar, porque ya no hay lugar para las dudas. 

Tengo miedos pero sobre todo relacionados con el clima político y la situación del mundo que -aunque siempre se ha dicho - se pone peor y peor. 
Me da miedo que no me dejen entrar a USA, que me vayan a cancelar mi visa de un día para otro y que me vaya a tener que separar de Taylor por circunstancias ajenas a nosotros.
Por supuesto que estos son miedos irracionales, pero nada me sorprendería con respecto a políticas de inmigración entre USA y MX.

Todo está por cambiar en mi mundo, ¿seré capaz de aguantar?, ¿vamos a lograr sobrevivir en Georgia?, ¿voy a aprender a manejar de una vez por todas y superaré ese miedo?
Hay muchas preguntas que solo el tiempo responderá. 
Es como dar un salto al vacío, y esperar que ahí en el fondo haya algo mejor para ayudarnos a volver a subir más fuertes.

jueves, 14 de mayo de 2026

Y nunca miré atrás...

 Un día me desperté y me había convertido en la persona que siempre deseé ser. No sé cómo pasó, no sé qué comí o tomé el día anterior, no sé si alguna bruja me hizo algún hechizo o si aventé una moneda sin querer a alguna fuente de los deseos. Lo que sé es que un día estaba durmiendo en mi cama habitual y al siguiente estaba en una casa desconocida con un hombre desconocido a mi lado y su mano arropándome el cuerpo. 
No grité, ni siquiera me alarmé un poquito; fue como si mi cuerpo supiera que aquello estaba bien. 
Por alguna extraña razón las alarmas que usualmente acompañaban a mis entrañas no se inmutaron, ni un sonidito hicieron. 
Me levanté con cuidado y fui al cuarto siguiente, que supuse era el baño y estuve en lo correcto. Me miré en el espejo y me vi cómo siempre me había visto en mis fantasías, soñando despierta. Con una frente sin arrugas, unas mejillas sin marcas de acné, un pelo sin frizz, el abdomen marcado, la piel reluciente. 
Miré alrededor y el baño era también cómo siempre había imaginado que sería si mi vida fuera como mis pines de Pinterest. 
Pasé al siguiente cuarto y casi lloré al ver una biblioteca con todos mis libros favoritos y los que siempre quise tener. Un escritorio gigante de madera donde tenía una laptop abierta y al echarle una mirada comprobé que era mía, que estaba trabajando en una novela.

Fue entonces que oí mi nombre desde la habitación principal, era aquel hombre que dormía a mi lado. Me dijo "ven aquí" mientras sonreía. Era igualito a Josh Whitehouse, mi crush de toda la vida. 
No me cuestioné si estaba soñando o no, si era una fantasía por todas las drogas que había consumido durante el transcurso de mi existencia, si quizá estaba en un coma profundo o si ya estaba en algún otro plano de existencia. 
Solo sé que me metí en esa cama y fui la persona más feliz del universo. 

Pasé el día preguntándome cuándo se acabaría el hechizo, cuando se rompería algo a mi alrededor y todo temblaría hasta desvanecerse. Fui a comer a mi restaurante favorito, fui a la playa y nadé sin miedo, fui a caminar con una sonrisa en el rostro y saludé a todos. En la noche, antes de regresar a casa fui a cenar con amigos y comprobé que todos parecían normales, nadie dijo nada de mi nueva apariencia, nadie se mostró preocupado por mí. Jalé a mi mejor amigo a un lado para hablar y le pregunté "¿esta es mi vida?" y él solo me miró raro, "¿estás bien?", le conté que era mi primer día viviendo esta nueva vida, "pues disfruta" me respondió. Suspiré, no sabía qué hacer. 

Había sido el día perfecto y quizá mañana se acabaría la ilusión. No lo sabía, lo quería averiguarlo, no quería olvidar ni volver al pasado. Y nada de eso importaba ya. Estaba bien con volver a la realidad después de ver cómo podría ser mi vida perfecta, estaba bien con quedarme ahí también. Quizá estaba muerta ya y aquello solo era el cielo o el infierno. 
A las 12am y después de algunas copas de vino volví a casa, atravecé la puerta y no miré atrás

martes, 12 de mayo de 2026

Mi abuelo Felipe

 Hoy mi abuelo cumple 80 años. 



Es el único abuelo que me queda por parte de ambas familias. Mi abuelo y yo nunca fuimos unidos cuando crecí, de hecho recuerdo que a veces hasta me caía mal porque le decía a mi mamá que yo era muy berrinchuda y porque según yo, era muy codillo y nunca me compraba nada.
Creciendo me di cuenta del privilegio de tener a mis abuelos cerca, y cuando mi abuela murió y él se quedó solo, algo en mí se encendió y quise acercarme más a él. 

Mi abuelo nació en Compostela, Nayarit el 12 de mayo de 1946. Creció en una familia de bajos recursos, tuvo 6 hermanos. Sus papás lo enviaron a la escuela primaria y esa fue toda su eduación, empezó a trabajar a los 14 años e "hizo de todo", quería sobrevivir, quería una mejor vida de la que tenía ahí en su casa. 

Se dio cuenta de que nunca lograría hacer nada si se quedaba en Compostela, así que decidió hacer su servicio militar a los 18 años y dos años después empezó a trabajar para teléfonos de México y empezó a viajar por todo el país. 
Así fue como llegó a Melaque, Jalisco, hace 58 años.

Dos años después de estar en Melaque conoció a mi abuela en Querétaro, y el resto es historia: se juntaron y viajaron juntos, cada uno de sus cinco hijos nació en un estado diferente hasta que finalmente decidieron que volverían a Nayarit y se establecerían aquí, porque a mi abuelo le ofrecieron un trabajo en una fábrica donde deshidrataban fruta y ahí ganaba 700 pesos a la semana, lo que era un sueldo muy bueno para la época. Así fue como llegaron a mi pueblo San Pancho, y como mi abuelo es un señor que tiene mucho carisma y le gusta hacerse amigo de todos, terminó haciéndose compadre de un ejidatario y le regalaron un terreno con la condición de que él fuera a limpiarlo. 

Ahí hicieron su casita, primero de palapa y poquito a poco la fueron mejorando hasta lo que es hoy en día. 

Admiro a mi abuelo porque es un hombre trabajador, que nunca se rindió en la búsqueda de darle lo mejor a su familia. Porque aunque hubo en que el alcohol tomó su vida por completo logró superarlo y ha estado sobrio por más de 30 años. Porque quiere seguir viviendo y conociendo lugares nuevos, y siempre tiene historias para contar y una sonrisa para compartir con quien quiera saludarlo.

Mi abue quiso volver a Melaque para su cumpleaós, así que pasamos el fin de semana allá y nos contó como antes no había nada más que caminos de terracería y una que otra casita donde se quedaban a dormir los trabajadores. Se sorprendió de lo mucho que ha cambiado la zona. Creo que tuvo un buen fin de semana de cumpleaños, y espero seguir celebrando su vida, muchos, muchos años más.