martes, 12 de mayo de 2026

Mi abuelo Felipe

 Hoy mi abuelo cumple 80 años. 



Es el único abuelo que me queda por parte de ambas familias. Mi abuelo y yo nunca fuimos unidos cuando crecí, de hecho recuerdo que a veces hasta me caía mal porque le decía a mi mamá que yo era muy berrinchuda y porque según yo, era muy codillo y nunca me compraba nada.
Creciendo me di cuenta del privilegio de tener a mis abuelos cerca, y cuando mi abuela murió y él se quedó solo, algo en mí se encendió y quise acercarme más a él. 

Mi abuelo nació en Compostela, Nayarit el 12 de mayo de 1946. Creció en una familia de bajos recursos, tuvo 6 hermanos. Sus papás lo enviaron a la escuela primaria y esa fue toda su eduación, empezó a trabajar a los 14 años e "hizo de todo", quería sobrevivir, quería una mejor vida de la que tenía ahí en su casa. 

Se dio cuenta de que nunca lograría hacer nada si se quedaba en Compostela, así que decidió hacer su servicio militar a los 18 años y dos años después empezó a trabajar para teléfonos de México y empezó a viajar por todo el país. 
Así fue como llegó a Melaque, Jalisco, hace 58 años.

Dos años después de estar en Melaque conoció a mi abuela en Querétaro, y el resto es historia: se juntaron y viajaron juntos, cada uno de sus cinco hijos nació en un estado diferente hasta que finalmente decidieron que volverían a Nayarit y se establecerían aquí, porque a mi abuelo le ofrecieron un trabajo en una fábrica donde deshidrataban fruta y ahí ganaba 700 pesos a la semana, lo que era un sueldo muy bueno para la época. Así fue como llegaron a mi pueblo San Pancho, y como mi abuelo es un señor que tiene mucho carisma y le gusta hacerse amigo de todos, terminó haciéndose compadre de un ejidatario y le regalaron un terreno con la condición de que él fuera a limpiarlo. 

Ahí hicieron su casita, primero de palapa y poquito a poco la fueron mejorando hasta lo que es hoy en día. 

Admiro a mi abuelo porque es un hombre trabajador, que nunca se rindió en la búsqueda de darle lo mejor a su familia. Porque aunque hubo en que el alcohol tomó su vida por completo logró superarlo y ha estado sobrio por más de 30 años. Porque quiere seguir viviendo y conociendo lugares nuevos, y siempre tiene historias para contar y una sonrisa para compartir con quien quiera saludarlo.

Mi abue quiso volver a Melaque para su cumpleaós, así que pasamos el fin de semana allá y nos contó como antes no había nada más que caminos de terracería y una que otra casita donde se quedaban a dormir los trabajadores. Se sorprendió de lo mucho que ha cambiado la zona. Creo que tuvo un buen fin de semana de cumpleaños, y espero seguir celebrando su vida, muchos, muchos años más. 

lunes, 4 de mayo de 2026

a veces arriba, a veces abajo

 Un día escribiendo sobre lo increíble que me sentía y al día siguiente siendo casi estafada por teléfono. 
Esta es la historia:
Nos vamos a mudar a Estados Unidos por un tiempo para ayudar a los papás de mi esposo (sobre todo a su papá que ya se quiere jubilar porque ya cumplió 70). Entonces hemos estado publicando muchas cosas en venta en los grupos de FB, entre esas cosas nuestro carro.
Una tarde le mandaron un mensaje a Taylor preguntándole por un número de teléfono para "tratar" sobre el carro, y él les pasó el mío. Esa misma noche recibí como 3 llamadas seguidas y supuse que era la persona tratando de preguntar por el carro.
La llamada comenzó normal "oiga le quiero preguntar por el carro"..."cuánto lo tiene"..."dónde lo tiene"..."tiene alguna falla"...
Y se empezó a poner raro cuando me preguntó si podría verlo y probarlo, siendo que ya pasaban de las 8:30pm. Le dije que no, mejor mañana temprano. Y entonces ahí empezó a decirme "es que yo ya tengo días buscándola, si me explico"...claro que no entendí, ¿dónde me había buscado?, "fíjese que yo soy el que manda aquí y sé que usted no es una agencia, pero necesita el permiso para poder vender ese carro"...me saqué de onda, mi cerebro empezó a pensar a mil por hora, "usted necesita pagarnos para poder vender ese carro sino quiere consecuencias"... miré a Taylor que estaba a mi lado y me dije ¿esto es verdad?, sonaba cierto, pero no estaba segura, tampoco quería hacer enojar al hombre con el que estaba hablando porque una parte de mí se convenció de que él sabía como encontrarme. "ya te tenemos bien ubicada"...me dijo como confirmando mis sospechas. Le pregunté de cuándo estábamos hablando y me dijo 15mil pesos, se me hundió el corazón, esa era una cifra ridícula. Le respondí que me diera chance de hablar con mi esposo, él obviamente no quería pero no tuvo remedio. Yo ya estaba casi llorando del coraje y la impotencia. Taylor me dijo que le colgara inmediatamente pero yo no quería, estaba muy asustada y sentía que nos iba a pasar algo sino le pagábamos el dinero. "Cuélgale ya", me repetía Taylor y yo no sabía qué hacer, hasta que sacó su celular y marcó el número de mi papá que contestó al instante, le conté lo que estaba pasando mientras mi teléfono seguía en llamada con el tipo, mi papá también me gritó "¡cuélgale!", así que hice caso, en ese punto ya estaba soltando lágrimas, le colgué al tipo y mi papá me dijo "estoy aquí en la esquina, ven aquí", y fuimos.

Me explico que eso ya le había pasado a él muchas veces, que también le había pasado a mis tíos, y a mi abuelo. Yo tenía en la cabeza que de alguna manera este tipo me iba a encontrar, mi papá y Taylor me aseguraron que estaría bien, que todo iba a estar bien, que solo era el susto. 
Después de unas horas me calmé y analicé la situación. Había muchas señales de que aquello era una estafa:
1) su perfil en el FB estaba hecho hace pocos meses y solo tenía menos de 10 amigos
2) su número no tenía whatsapp
3) después de decirme que quería 15mil y yo le dije que eso era ridículo, me bajó la suma a 7mil.
4) después de repetirme constantemente que no le colgara porque entonces habría consecuencias, cuando le colgué me volvió a llamar al instante y hasta tuve que bloquear el número-

Y así es cómo casi caigo en una estafa. Nunca pensé que sería yo una presa fácil, pero bueno, siempre hay una primera vez para todo. Solo no entiendo cómo estos tipejos pueden vivir en paz dedicándose a eso. 

viernes, 1 de mayo de 2026

rompiendo la cadena

Mientras estaba comiendo el desayuno que preparé mi mente estaba teniendo los siguientes pensamientos:

1) Nunca había preparado Shakshuka y la verdad es que me salió increíble y seguro que va a entrar en mi lista de recetas que preparo frecuentemente (porque además de rica es bastante fácil).
2) ¿Soy la primera mujer de mi familia en comer esto?
3) Seguramente sí
4) Estoy rompiendo la cadena constantemente.

Y me explico:
Romper la cadena representa que estoy saliéndome del molde, corriendo en dirección contraria, sanando cosas en mi linaje.
Y no solo por comer algo diferente, es el atreverme, el pensar si quiera en "voy a intentar algo nuevo". 

Veo a mi sobrina que apenas va a cumplir 8 años y me preocupa que vaya a seguir un camino que ya estaba trazado para ella. No quiero que se estanque, no quiero que siga el camino que es "correcto", quiero inspirarla a hacer lo que le plazca, quiero que no mire atrás para seguir un ejemplo, quiero que su mente esté tan abierta que las posibilidades infintas del universo la parezcan divertidas.
Sé que no puedo hacer más que ser su ejemplo, enseñarle unas cuantas cosas de mi mundo con la esperanza de prender una mecha en su mente. 
Que sepa que siempre, siempre, siempre estaré para ella, que en mi cerebro ni siquiera comprendo hasta donde podría ser capaz de llegar.

Mientras tanto sigo rompiendo con cosas que parecen simples, 
como viajar y conocer lugares nuevos, como dejar de trabajar para disfrutar la vida por un rato, como correr hasta que mis piernas no den para máś, como simplemente despertar y pensar en una nueva receta que cocinar.

sábado, 25 de abril de 2026

De nuevo corriendo

 El domingo pasado corrí mi tercer medio maratón (21 kilómetros) en Puerto Vallarta. 


Esta carrera fue especial por dos razones: 
1) porque el año pasado corrí lastimada y con gripa, así que no hice el tiempo que hubiera querido y le sufrí bastante (hice 2 horas 35 min)
2) porque este año estuve acompañada de muchos amigos que hice debido a que empecé un grupo de corredores en mi pequeño pueblo, éramos más de 10 personas corriendo juntas (al principio) y apoyándonos cada que nos veíamos. No sé ni cómo explicarlo pero fue una sensación increíble estar rodeada de gente que sé que me entiende perfectamente.

Empecé a entrenar a finales de diciembre. Corrí de 2 a 3 veces por semana combinándolo con ejercicios de fuerza y pilates. 
Además, por primera vez estaba entrenando con muchas más personas y eso me motivó y me obligó a ser más rápida porque no quería ser siempre la última en los entrenamientos.
Mis papás me regalaron una caminadora para mi cumple entonces eso también facilitó mis carreras de intervalos y me ayudó a mejorar mis tiempos.
Corrí mi carrera más larga de 18 kilómetros y de ahí descansé y me sentí lista. No estaba nerviosa, no esperaba demasiado pero sí quería bajar mi tiempo a al menos 2 horas 10 minutos (mi meta siempre han sido 2 horas pero sé que aún tengo mucho que trabajar para lograrlo).

Y pues la semana pasada llegó el gran día. Por primera vez mi esposo iba a estar esperándome en la meta y eso también me emocionaba. 
Los primeros 10 kilómetros los disfruté mucho. Iba con buen ritmo y no me sentía cansada ni física ni mentalmente. Hasta pensé wow voy a bajar un montón mi tiempo y voy a estar al 100%.
Pero justo después de los 10km algó pasó y se me fueron las energías. Me tomé mi primer gel y anduve  medio bien aún por 5 km más pero en el kilómetro 15 sentía que ya no podía más. Mi mente y mi cuerpo querían rendirse, quería sentarme y llorar. Pasé de correr 5:40 por km a 6:30, sentía que ya no daba más. Mi esposo me mandó un mensaje diciendo que no me preocupara por el tiempo y solo siguiera y a partir de ahí sentí que estaba en una montaña rusa: corría un kilómetro con energía y al siguiente sentía que ya no podía seguir. Y así logré sacar los uĺtimos 5 kilómetros.

Terminé en 2 horas 8 minutos. Mejoré mi tiempo, rompí mis expectativas y eso que sentí que no iba a terminar. 
El cuerpo y la mente son increíbles. Estas carreras te cambian porque te enseñan que eres más fuerte de lo que creías que podías llegar a ser. 
Al final me tomé varios eléctrolitos y celebré comiendo un montón de las cosas que más me gustan. Fue una buena carrera pero sé que puedo bajar aún más mi tiempo. Quizá el próximo año... veremos.