sábado, 7 de febrero de 2026

Las pequeñas cosas

 Son los pequeños cambios casi imperceptibles:

Una hoja cayendo un poco más lento, el susurro del viento cambiando de dirección, el sol yéndose a dormir más temprano.
Un día los árboles se cansaron de verse siempre iguales: querian un cambio, renovación absoluta. Así que le pidieron a sus amigas las hormigas que les ayudaran y que justo cuando sintieran el tiempo cambiar, justo antes del temido invierno, recolectaran sus hojas hasta dejarlos completamente en las ramas. 
Las hormigas se emocionaron demasiado, ¡por fin tendrían suficiente alimento para pasar los fríos de diciembre! 
Y los árboles también bailaron de un lado a otro para ayudarles a sacudirse las hojas. 
Es así que cada otoño las hormigas suben a los árboles y hacen su arduo trabajo. 

Para nosotros, empieza con un árbol perdiendo una, dos hojas, no nos damos cuenta de la gran labor que está ocurriendo en el pequeño universo de las hormiguitas. 
Para nosotros, solo es un cambio más de estación.
Pero cada cosa pequeñita cuenta, y el otoño siempre nos lo hace saber.

martes, 27 de enero de 2026

El sol y la luna

 Un día el sol nació como resultado del polvo de un millón de estrellas uniéndose. Cuando abrió los ojos por primera vez y se dió cuenta de lo gigante del universo quiso recorrerlo pero había una fuerza más grande y más poderosa que él que no le permitía moverse, lo único que podía hacer era dejarse llevar por la corriente que lo arrastraba de aquí para allá. 

El sol se dio cuenta de que con su presencia, cosas extrañas empezaban a pasar en las estrellas que visitaba: cambiaban de color, cambiaban de dirección, y nuevas estrellas se formaban a su paso. A veces se preguntaba si él era algo así como un Rey o un Dios, y si era así, ¿por qué no podía recorrer la inmensidad de las galaxias?

Al principio todo era nuevo y emocionante, pero con el paso del tiempo, después de ver lo mismo una y otra vez se empezó a aburrir y se preguntó si su existencia sería miserable por el resto de la eternidad. ¿O algún día desaparecería de nuevo?, ¿se convertiría en una de esas estrellas que a veces veía brillar con intensidad hasta desvanecerse?

Todos los días deseaba con fuerzas que alguien o algo viviera a hacerle compañía. Trataba en vano de hablar con las estrellas: ellas jamás respondían, parecía que todo a su alrededor estaba vivo y a la vez muerto porque nadie podía comunicarse con él. 

Hasta que un día una de las estrellas más grandes fue impactado por una roca gigante, incluso el sol estuvo a punto de ser golpeado pero la fuerza lo jaló justo a tiempo. Y ahí; delante de él parecía estarse formando algo nuevo, algo que no había visto aún. El sol no podía contener su emoción mientras las pequeñas piezas de la estrella se unía poco a poco.

Cuando terminó el proceso el sol no pudo evitar su decepción al ver que la nueva estrella en realidad parecía mas una roca sin vida. Pero en cuanto la Luna abrió sus ojos, miró directo al sol y quedó enamorada de su resplandor, y el Sol quedó hipnotizado con su dulzura. Y por primera vez, escuchó el sonido de otro ser:

-Tu brillo es hermoso - le dijo la Luna, y el Sol ardió con tanta fuerza que la Luna pudo sentir su calor y creció en tamaño. 

Y así, cada día la Luna crecía más y más. Hasta que se dio cuenta de que poseía un poder que nadie más tenía: podía controlar hasta cierto punto a fuerza que movía a las demás estrellas. La Luna se había dado cuenta de lo mucho que el sol deseaba recorrer el universo, así que un día le propuso lo siguiente:

-Esta noche, cuando todos en mi planeta duerman, quiero darte la oportunidad de ir a donde no haz ido aún: tendrás una hora para moverte hacía el otro lado de universo, donde no puedas hacer daño a los habitantes de mi estrella. 

-Yo jamás haría daño a nadie -respondió el Sol un poco ofendido.

-Sé que no lo harías intencionalmente, pero eres tan brillante y ardes con tanta fuerza que destruirías a mi gente, temo que incluso me destruirías a mí. 

El sol se quedó pensativo por un rato y luego dijo:

-¿Eso significa que jamás podré acercarme a ti?

La Luna cerró los ojos y asitió.

-No podemos estar juntos pero puedo ayudarte a cumplir tu sueño de ir a visitar otras partes del universo, y cuando regreses, puedes contarme todo y será como si yo hubiese estado ahí.

Esa misma noche el sol partió por primera vez y sintió una alegría que inundaba todo por donde pasaba. Desde entonces, cada noche el sol sale a viajar por el universo, y durante el día le cuenta a la Luna todas sus aventuras. 

sábado, 24 de enero de 2026

Alrededor todo es caos

Voy corriendo y todo me alcanza

Voy corriendo y por más que apuro el paso no puedo avanzar

Voy corriendo y me siento estancada.

Todo alrededor es caos: 

amigos muriendo

decepciones familiares

un futuro incierto.

Me paro un segundo y cierro los ojos mientras respiro profundamente

un remolino se forma a mi alrededor:

todo es azul marino, todo se transforma de repente.

Sigo respirando una, dos, tres veces 

el caos se va

la paz llega

ya no corro, solo camino observándolo todo.

Alrededor todo es caos

pero dentro, una voz me susurra; todo estará bien.

Voy caminando y el amor me alcanza,

mis pasos son ligeros,

el remolino se va lejos.... lejos... lejos...

domingo, 11 de enero de 2026

Creo que ya estamos solos

Hace 5 años me imaginaba mi vida de manera completamente a lo que es hoy en día. Hace 5 años aún no conocía a mi -ahora esposo y escribía sobre el anhelo que sentía de encontrarlo, sobre el tiempo que estábamos perdiendo al no estar juntos.
No sé qué tan diferentes serían las cosas de haberlo conocido un poco antes o un poco después. Quizá solo tengo que confiar en que el universo nos juntó en el momento indicado.

Y hoy, casi un año después de habernos casado, puedo contar que nada en este mundo es perfecto -obviamente. Aún de vez en cuando me pregunto cómo se vería mi vida si siguiera soltera, sobre todo cuando estoy en ese momento del mes donde estoy ovulando y estoy emocional y todo me irrita.

Taylor no es perfecto, nunca lo fue, y aunque al principio yo tenía la vista nublada por el enamoramiento, mis amigos me señalaron las partes de él que no les gustaban y yo las vi por primera vez y una venda se me cayó de los ojos. No sé cómo explicarlo, pero fue algo que no había experimentado antes. Porque quizá con todos los hombres con los que salí y no funcionó, fue porque yo nunca dejé de idealizarlos, en cambio con Taylor, desde el principio las cosas fueron honestas: le dejé ver partes de mí que usualmente escondía: como que era una desordenada de lo peor, que no tenía ni un peso ahorrado a mis 27 años y que mi cabeza a veces le ganaba a la razón y yo no podía salir de la cama por los pensamientos que me llenaban de una tristeza que no podía controlar.
Taylor me mostró que existen hombres que saben lo que quieren y luchan por ello, por primera vez me sentí amada desde el principio y con cero dudas. 

Aunque hay muchas cosas que quiera cambiarle, mi esposo es quien es, y yo lo amo tal cual. A veces me saca muchos corajes y a veces pienso que estaría bien sin él. Pero al rato se me pasa y me inunda de nuevo el sentimiento de que mi amor por él es tan grande, que no podría ni siquiera empezar por explicarlo.

Quizá lo que quiero decir es que por fin nos encontramos, y cuando estamos solos, en la cama, justo antes de dormir lo abrazo y pienso en todo lo que hemos construido y no puedo evitar sonreír.
Espero que eso nunca cambie.
Espero que mi soledad se siga encontrando con la suya y sigan siendo amigas por siempre.

Ya no hay más tiempo de espera, todo lo que siempre esperé duerme a mi lado todas las noches.