jueves, 14 de mayo de 2026

Y nunca miré atrás...

 Un día me desperté y me había convertido en la persona que siempre deseé ser. No sé cómo pasó, no sé qué comí o tomé el día anterior, no sé si alguna bruja me hizo algún hechizo o si aventé una moneda sin querer a alguna fuente de los deseos. Lo que sé es que un día estaba durmiendo en mi cama habitual y al siguiente estaba en una casa desconocida con un hombre desconocido a mi lado y su mano arropándome el cuerpo. 
No grité, ni siquiera me alarmé un poquito; fue como si mi cuerpo supiera que aquello estaba bien. 
Por alguna extraña razón las alarmas que usualmente acompañaban a mis entrañas no se inmutaron, ni un sonidito hicieron. 
Me levanté con cuidado y fui al cuarto siguiente, que supuse era el baño y estuve en lo correcto. Me miré en el espejo y me vi cómo siempre me había visto en mis fantasías, soñando despierta. Con una frente sin arrugas, unas mejillas sin marcas de acné, un pelo sin frizz, el abdomen marcado, la piel reluciente. 
Miré alrededor y el baño era también cómo siempre había imaginado que sería si mi vida fuera como mis pines de Pinterest. 
Pasé al siguiente cuarto y casi lloré al ver una biblioteca con todos mis libros favoritos y los que siempre quise tener. Un escritorio gigante de madera donde tenía una laptop abierta y al echarle una mirada comprobé que era mía, que estaba trabajando en una novela.

Fue entonces que oí mi nombre desde la habitación principal, era aquel hombre que dormía a mi lado. Me dijo "ven aquí" mientras sonreía. Era igualito a Josh Whitehouse, mi crush de toda la vida. 
No me cuestioné si estaba soñando o no, si era una fantasía por todas las drogas que había consumido durante el transcurso de mi existencia, si quizá estaba en un coma profundo o si ya estaba en algún otro plano de existencia. 
Solo sé que me metí en esa cama y fui la persona más feliz del universo. 

Pasé el día preguntándome cuándo se acabaría el hechizo, cuando se rompería algo a mi alrededor y todo temblaría hasta desvanecerse. Fui a comer a mi restaurante favorito, fui a la playa y nadé sin miedo, fui a caminar con una sonrisa en el rostro y saludé a todos. En la noche, antes de regresar a casa fui a cenar con amigos y comprobé que todos parecían normales, nadie dijo nada de mi nueva apariencia, nadie se mostró preocupado por mí. Jalé a mi mejor amigo a un lado para hablar y le pregunté "¿esta es mi vida?" y él solo me miró raro, "¿estás bien?", le conté que era mi primer día viviendo esta nueva vida, "pues disfruta" me respondió. Suspiré, no sabía qué hacer. 

Había sido el día perfecto y quizá mañana se acabaría la ilusión. No lo sabía, lo quería averiguarlo, no quería olvidar ni volver al pasado. Y nada de eso importaba ya. Estaba bien con volver a la realidad después de ver cómo podría ser mi vida perfecta, estaba bien con quedarme ahí también. Quizá estaba muerta ya y aquello solo era el cielo o el infierno. 
A las 12am y después de algunas copas de vino volví a casa, atravecé la puerta y no miré atrás

martes, 12 de mayo de 2026

Mi abuelo Felipe

 Hoy mi abuelo cumple 80 años. 



Es el único abuelo que me queda por parte de ambas familias. Mi abuelo y yo nunca fuimos unidos cuando crecí, de hecho recuerdo que a veces hasta me caía mal porque le decía a mi mamá que yo era muy berrinchuda y porque según yo, era muy codillo y nunca me compraba nada.
Creciendo me di cuenta del privilegio de tener a mis abuelos cerca, y cuando mi abuela murió y él se quedó solo, algo en mí se encendió y quise acercarme más a él. 

Mi abuelo nació en Compostela, Nayarit el 12 de mayo de 1946. Creció en una familia de bajos recursos, tuvo 6 hermanos. Sus papás lo enviaron a la escuela primaria y esa fue toda su eduación, empezó a trabajar a los 14 años e "hizo de todo", quería sobrevivir, quería una mejor vida de la que tenía ahí en su casa. 

Se dio cuenta de que nunca lograría hacer nada si se quedaba en Compostela, así que decidió hacer su servicio militar a los 18 años y dos años después empezó a trabajar para teléfonos de México y empezó a viajar por todo el país. 
Así fue como llegó a Melaque, Jalisco, hace 58 años.

Dos años después de estar en Melaque conoció a mi abuela en Querétaro, y el resto es historia: se juntaron y viajaron juntos, cada uno de sus cinco hijos nació en un estado diferente hasta que finalmente decidieron que volverían a Nayarit y se establecerían aquí, porque a mi abuelo le ofrecieron un trabajo en una fábrica donde deshidrataban fruta y ahí ganaba 700 pesos a la semana, lo que era un sueldo muy bueno para la época. Así fue como llegaron a mi pueblo San Pancho, y como mi abuelo es un señor que tiene mucho carisma y le gusta hacerse amigo de todos, terminó haciéndose compadre de un ejidatario y le regalaron un terreno con la condición de que él fuera a limpiarlo. 

Ahí hicieron su casita, primero de palapa y poquito a poco la fueron mejorando hasta lo que es hoy en día. 

Admiro a mi abuelo porque es un hombre trabajador, que nunca se rindió en la búsqueda de darle lo mejor a su familia. Porque aunque hubo en que el alcohol tomó su vida por completo logró superarlo y ha estado sobrio por más de 30 años. Porque quiere seguir viviendo y conociendo lugares nuevos, y siempre tiene historias para contar y una sonrisa para compartir con quien quiera saludarlo.

Mi abue quiso volver a Melaque para su cumpleaós, así que pasamos el fin de semana allá y nos contó como antes no había nada más que caminos de terracería y una que otra casita donde se quedaban a dormir los trabajadores. Se sorprendió de lo mucho que ha cambiado la zona. Creo que tuvo un buen fin de semana de cumpleaños, y espero seguir celebrando su vida, muchos, muchos años más. 

lunes, 4 de mayo de 2026

a veces arriba, a veces abajo

 Un día escribiendo sobre lo increíble que me sentía y al día siguiente siendo casi estafada por teléfono. 
Esta es la historia:
Nos vamos a mudar a Estados Unidos por un tiempo para ayudar a los papás de mi esposo (sobre todo a su papá que ya se quiere jubilar porque ya cumplió 70). Entonces hemos estado publicando muchas cosas en venta en los grupos de FB, entre esas cosas nuestro carro.
Una tarde le mandaron un mensaje a Taylor preguntándole por un número de teléfono para "tratar" sobre el carro, y él les pasó el mío. Esa misma noche recibí como 3 llamadas seguidas y supuse que era la persona tratando de preguntar por el carro.
La llamada comenzó normal "oiga le quiero preguntar por el carro"..."cuánto lo tiene"..."dónde lo tiene"..."tiene alguna falla"...
Y se empezó a poner raro cuando me preguntó si podría verlo y probarlo, siendo que ya pasaban de las 8:30pm. Le dije que no, mejor mañana temprano. Y entonces ahí empezó a decirme "es que yo ya tengo días buscándola, si me explico"...claro que no entendí, ¿dónde me había buscado?, "fíjese que yo soy el que manda aquí y sé que usted no es una agencia, pero necesita el permiso para poder vender ese carro"...me saqué de onda, mi cerebro empezó a pensar a mil por hora, "usted necesita pagarnos para poder vender ese carro sino quiere consecuencias"... miré a Taylor que estaba a mi lado y me dije ¿esto es verdad?, sonaba cierto, pero no estaba segura, tampoco quería hacer enojar al hombre con el que estaba hablando porque una parte de mí se convenció de que él sabía como encontrarme. "ya te tenemos bien ubicada"...me dijo como confirmando mis sospechas. Le pregunté de cuándo estábamos hablando y me dijo 15mil pesos, se me hundió el corazón, esa era una cifra ridícula. Le respondí que me diera chance de hablar con mi esposo, él obviamente no quería pero no tuvo remedio. Yo ya estaba casi llorando del coraje y la impotencia. Taylor me dijo que le colgara inmediatamente pero yo no quería, estaba muy asustada y sentía que nos iba a pasar algo sino le pagábamos el dinero. "Cuélgale ya", me repetía Taylor y yo no sabía qué hacer, hasta que sacó su celular y marcó el número de mi papá que contestó al instante, le conté lo que estaba pasando mientras mi teléfono seguía en llamada con el tipo, mi papá también me gritó "¡cuélgale!", así que hice caso, en ese punto ya estaba soltando lágrimas, le colgué al tipo y mi papá me dijo "estoy aquí en la esquina, ven aquí", y fuimos.

Me explico que eso ya le había pasado a él muchas veces, que también le había pasado a mis tíos, y a mi abuelo. Yo tenía en la cabeza que de alguna manera este tipo me iba a encontrar, mi papá y Taylor me aseguraron que estaría bien, que todo iba a estar bien, que solo era el susto. 
Después de unas horas me calmé y analicé la situación. Había muchas señales de que aquello era una estafa:
1) su perfil en el FB estaba hecho hace pocos meses y solo tenía menos de 10 amigos
2) su número no tenía whatsapp
3) después de decirme que quería 15mil y yo le dije que eso era ridículo, me bajó la suma a 7mil.
4) después de repetirme constantemente que no le colgara porque entonces habría consecuencias, cuando le colgué me volvió a llamar al instante y hasta tuve que bloquear el número-

Y así es cómo casi caigo en una estafa. Nunca pensé que sería yo una presa fácil, pero bueno, siempre hay una primera vez para todo. Solo no entiendo cómo estos tipejos pueden vivir en paz dedicándose a eso. 

viernes, 1 de mayo de 2026

rompiendo la cadena

Mientras estaba comiendo el desayuno que preparé mi mente estaba teniendo los siguientes pensamientos:

1) Nunca había preparado Shakshuka y la verdad es que me salió increíble y seguro que va a entrar en mi lista de recetas que preparo frecuentemente (porque además de rica es bastante fácil).
2) ¿Soy la primera mujer de mi familia en comer esto?
3) Seguramente sí
4) Estoy rompiendo la cadena constantemente.

Y me explico:
Romper la cadena representa que estoy saliéndome del molde, corriendo en dirección contraria, sanando cosas en mi linaje.
Y no solo por comer algo diferente, es el atreverme, el pensar si quiera en "voy a intentar algo nuevo". 

Veo a mi sobrina que apenas va a cumplir 8 años y me preocupa que vaya a seguir un camino que ya estaba trazado para ella. No quiero que se estanque, no quiero que siga el camino que es "correcto", quiero inspirarla a hacer lo que le plazca, quiero que no mire atrás para seguir un ejemplo, quiero que su mente esté tan abierta que las posibilidades infintas del universo la parezcan divertidas.
Sé que no puedo hacer más que ser su ejemplo, enseñarle unas cuantas cosas de mi mundo con la esperanza de prender una mecha en su mente. 
Que sepa que siempre, siempre, siempre estaré para ella, que en mi cerebro ni siquiera comprendo hasta donde podría ser capaz de llegar.

Mientras tanto sigo rompiendo con cosas que parecen simples, 
como viajar y conocer lugares nuevos, como dejar de trabajar para disfrutar la vida por un rato, como correr hasta que mis piernas no den para máś, como simplemente despertar y pensar en una nueva receta que cocinar.