Las cosas no siempre salen como se planean, esa es parte de la experiencia de la vida.
Si todo saliera perfecto a la primera, ¿acaso existiría la palabra fallar?, ¿habrían cosas difíciles?
Y justamente he estado escuchando mi podcast favorito -despertar quantum- y Tania ha estado hablando una y otra vez de cómo este es un momento en el que tenemos que atravesar el caos, claro que este caos significa algo diferente para cada persona.
En mi caso es el cambio absoluto de un plan que ya habíamos trazado paso a paso y de repente después de hablar con tres abogados distintos fue un "no, vamos de regreso a dónde estábamos" y el plan de esfumó tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar, solo de sentirme completamente abrumada y sin poder entender cómo es que el mundo no tiene sentido en absoluto.
¿Quién decidió las políticas migratorias de los países?, ¿quién decidió que tenía que haber líneas divisiorias?, ¿quién me manda a enamorarme de alguien que no es de mi país?
En fin, ahora mismo no quiero pensar en que voy a tener que empezar -como cada verano- de nuevo. Tengo ganas de arrancarme los pelos y gritar, pero a pesar de todo sé que todo esto pasará y todo se va a solucionar.
Es el punto entre empezar algo y terminarlo el que no quiero vivir ya, pero es imposible no hacerlo, es imposible solo existir.
Me da mucha flojera la burocracia, los trámites, pero, ¿a quién no?
Siento como si el universo se estuviera riendo de mí "jajaja mírate, tú que creías que ya tenías la vida resuelta"
Y de aquí en adelante seré yo atravesando todo lo que se me ponga enfrente hasta lograr volver al plan original.
Como dice Elsa y El Mar "llega el fuego, pero eres diamante", o, esta no es la primera vez que algo no sale como yo quería ni será la última. Antes de llegar al fin hay que aprender, aprender, aprender infinitamente.

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