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miércoles, 9 de julio de 2025

El hombre gris



En el teleprompter se lee:
"Estamos aquí en vivo y en directo con uno de los hombres grises que ha sido acusado de estar robando el tiempo de los hombres. Hombre gris, cuéntanos por favor, ¿de dónde vienes?"

 El hombre gris se ve claramente irritado y fuma constantemente su cigarro. La entrevistadora se ve incómoda y se acomoda su saco una y otra vez, pues entre más fuma el hombre negro, más frío siente.

-¿Cuánto va a tardar esto?, no tengo mucho tiempo -responde el hombre apresuradamente 

-Va a tardar lo que tenga que tardar, ¿por qué tanta prisa?

-Porque ya he gastado más de 100mil segundos esperando a que empiece todo esto, y además yo no acepté a venir, he sido obligado, ¡obligado!

-Entiendo, pero si quieres acabar rápido pues empieza por contarnos de donde vienen los hombres grises.

-Existimos porque los humanos nos han creado con el tiempo que desperdician constantemente.

-¿Puedes darnos un ejemplo de cómo desperdiciamos el tiempo?

-Puedo darte más de un ejemplo. Ustedes son bastante idiotas, se la pasan en su celular más de 5 horas al día, ¿sabes cuánto tiempo nos da eso?, ni quiera voy a decir el número porque es demasiado largo, pero tú me entiendes. Antes, teníamos que buscar formas para robarles su tiempo, ahora básicamente vivimos como reyes porque ustedes nos regalan tiempo desperdiciado.

-¿Qué hacen ustedes con nuestro tiempo?

-Lo guardamos, lo almacenamos en un lugar secreto que ustedes jamás encontrarían y a base de él vivimos.

-Sabes que hay una misión ahora para recuperar nuestro tiempo, ¿qué harán entonces si lo encontramos?, ¿desaparecer?

-Puede que yo y mis compañeros vayamos a desvanecernos, pero seguramente no pasarán más que unas horas para que volvamos a nacer.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que no importa si ustedes nos roban su tiempo, porque van a seguir desperdiciándolo en cosas estúpidas como tiktok, o instagram o facebook o netflix.

-¿Cuál crees que sea la solución para que ya no desperdiciemos más el tiempo?

-No lo sé, dímelo tú, tú eres la humana, yo solo existo porque tú me lo permites. Dime, ¿qué hiciste hoy justo antes de empezar esta entrevista?

-Estaba mensajeando con mi hija.

-No solo estabas haciendo eso, ¿verdad?

-Bueno, puede que haya abierto Facebook para checar las noticias.

-¿Las noticias?

-Bueno, puede que haya chismeado un poco.

-¡Perdiste más de 10 minutos de tu tiempo en eso!, más vida para mí y mis compañeros.

La entrevistadora claramente irritada termina la entrevista y se para de su asiento sin voltear a ver al hombre gris. Va al baño y se contempla un rato en el espejo, suspira y luego entra a uno de los cubículos con inodoros. Saca su celular y abre Facebook. Sonríe. 

jueves, 24 de octubre de 2024

la célula que explota

Nada me va a detener, pueden poner mil barreras, pueden tratar de tirarme al suelo como lo han hecho un montón de veces pero nada me va a detener. Supongo que debería explicarme primero, pero no tengo mucho tiempo ya que estoy creciendo a velocidades que no comprenderían, así que lo haré lo más rápido que pueda.

Fui creado en un laboratorio, en un pequeño frasco de apenas 10cm de diámetro, había un montón de doctores o cientificos o algo similar cuando desperté y todos celebraron como locos. Lo que pasa es que el gobierno les ordenó que hicieran un arma, pero un arma que pareciera indefensa y que fuera letal, ustedes saben, lo han intentado hacer un montón de veces. Pero cuando desperté, supieron que finalmente habían dado en el blanco. 

Escuché un montón de cosas mientras crecía: cómo el gobierno quiere matar a medio mundo pero es un secreto a voces y nadie tiene un documento o algo que lo confirme pero lo han estado intentando por muchos, muchos años. Hasta que llegué yo y entonces pasaron un montón de cosas que se salieron de control, para empezar no pensaron que fuera a crecer tanto, empecé como una pequeña masa, como la masa de las tortillas, digamos, para que me entiendan, del tamaño de una papa y al día siguiente ya tenía el tamaño de una sandía, y así, fui creciendo a un ritmo que no se había visto antes. 

No tengo forma pero digamos que soy como un imán de todo lo malo, una vez que estoy cerca de ti, no te puedes salvar; la muerte llega de una u otra manera, a veces en forma de una enfermedad, a veces en forma de un accidente, no sé cómo funcionan estas cosas pero nadie se salva, y cuando digo nadie, en serio me refiero a nadie, ni siquiera mis creadores se salvaron, los maté a todos sin excepción, y ahí es cuando las cosas se empezaron a poner feas, porque no han logrado detenerme o "eliminarme" como ellos lo llaman. 

Han intentado un montón de cosas, pero todas han fallado, y yo sigo tocando timbre tras timbre y en toda casa que toco, les llega la muerte de alguna manera, a veces me quedo para ver, pero la mayoría de las veces estoy tan aburrido que mejor sigo mi camino. A veces me pregunto a cuánta gente he matado ya, a veces me pregunto si un día pararé, pero yo fui creado para esto, entonces no creo parar hasta exterminar a todos los humanos de este planeta tan extraño.

¿Qué pasará después? no lo sé y no me importa, yo solo estoy siguiendo mi propósito, así que si estás leyendo esto, solo quiero advertirte que un día voy a llegar a ti, como un puñal en la espalda que nunca esperaste, ¿ves cómo no te dije en realidad cómo luzco?, es para que no te espantes y también para que no me esperes ni me busques, solo ten por seguro que llegaré, más pronto de lo que esperas.

jueves, 3 de octubre de 2024

El regreso de la Mujer Salvaje

 Un buen día, en lo alto de un acantilado una mujer cerró los ojos y se lanzó al vacío. Lo que no sabía, es que el viento la tomaría en sus brazos y la llevaría a recorrer lo alto de los cielos, ella sintió el frío abrazo de las nubes, pero se negó a abrir los ojos. Estaba buscando un escape, dejarse llevar, olvidar las voces que escuchaba por las noches que no paraban de repetir "¿qué estás haciendo con tu vida?, ¿a dónde vas a parar?"
El viento la arropó como pudo, pero un día la arrojó al océano y ahí una ola la atrapó, y aún con los ojos cerrados, la mujer dejó que un montón de lágrimas salieran, se mezclaron con el agua salada del mar y formaron pequeños remolinos donde los peces bailaron. La mujer se dejó mecer día y noche por la ola, los peces le llevaban comida, los pájaron le hablaban sin parar, pero ella seguía sin reaccionar, sin decir palabras o abrir los ojos. 
Un día la historia de la mujer llegó hasta una vieja tortuga que decidió ir a su encuentro:
-¿Qué estás haciendo aquí, tan lejos de casa? Abre los ojos mujer, que en ellos está tu fuerza, deja que sople en ellos el viento y te regrese a casa.
Después de no haber pronunciado palabras en mucho tiempo, la mujer finalmente hablo:
-No tengo a dónde ir, no tengo por quién vivir, solo quería desaparecer, pero el viento y las olas se empeñan de no dejarme morir.
-Aún no es tiempo de que te vayas -respondió la tortuga, que con un suave soplo hizo que los ojos de la mujer se abrieran.

La mujer autómaticamente reconoció en esa vieja tortuga el espiritú de alguien más.
-¿Quién eres? -le preguntó -¿por qué has venido a mi encuentro?
-No eres la primera mujer que se pierde y termina en medio del océano, tienes que regresar a casa, yo me haré cargo de que vuelvas a salvo, pero antes, tienes que ir conmigo al fondo del mar y ahí encontrarás aquello que te hacía falta.

La mujer tomó a la tortuga en sus brazos y ésta la llevó a recorrer las profundidades del mar, por primera vez la mujer sintió una emoción inexplicable en su pecho: quería gritar, quería bailar con los peces.
-Ve a bailar -le dijo la tortuga. 
Y la mujer, danzó y movió su cuerpo sin parar, los peces la rodearon formando un remolino enorme. Cuando al fin la mujer se cansó, los peces también dejaron de moverse y ahí, en medio de las profundidades marinas, la mujer vió a otra mujer delante de ella.
No podía creerlo, era idéntica a ella. Observó a la mujer por un buen rato hasta que ambas se unieron en un abrazo. 
-Te extrañé - le dijo la otra mujer - me abandonaste hace tanto tiempo que no sabía que hacer conmigo, tuve que refugiarme aquí en el océano con la esperaza de que un día vinieras a buscarme.
-¿Quién eres?
-Soy la mujer salvaje que vivía en ti y dejaste ir con la esperanza de que la domesticación te trajera lo que tanto anhelabas. Lo que no sabías, es que solo estando juntas podremos ser una sola, podremos estar al fin en paz.

Entonces la tortuga las tomó a ambas de la mano y las llevó a la superficie. La mujer finalmente pudo volver a casa: estaba completa, había recuperado a su otra mitad. Regresó al acantilado donde días antes había cerrado los ojos y le dio gracias al viento, al mar y a la tortuga.