Mostrando entradas con la etiqueta cronicas de una noche de copas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cronicas de una noche de copas. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de enero de 2021

Cónicas de una noche de copas ep. 2

Después de 4 meses de espera Ryan volvió a hablarme y fue como si el tiempo ni siquiera hubiera pasado, fue como si hubiéramos estado esperando a que el universo dijera: ok, aquí es, este es el momento. Y de nuevo, mensajes todos los días, y un "¿quieres un té?, ¿quieres un libro?, mira este poema", y un "nos vemos mañana por la noche", y luego, el tiempo de nuevo mete su cuchara y hace que por una cosa u otra no podamos vernos. Y entonces, después de dos meses, y justo en la misma noche, hace la aparición otro hombre, uno del que creo que no he hablado nunca aquí, no recuerdo, vamos a llamarle Óscar.

Óscar tampoco me había hablado en meses y de repente, "¿dónde estás? vamos de fiesta esta noche", y yo, que ya estaba empezando la fiesta, dije, "estoy en ... si vienes te veo un rato más", "ok"

Y a eso de la 1am, apareció en medio de la pista de baile, vestido casi como un vagabundo, y dijo "hola" mientras me abrazaba, lo tomé de la mano y bailamos por horas, Ingrid, mi mejor amiga, nos vio juntos y sonrió (más que nada porque ya estaba muy borracha) y dijo "bésense", y nos reímos. Luego de bailar por un rato más, me dijo "vamos por un agua" y yo lo seguí, en algún punto del camino me detuve y toqué su cara, se río, me reí, y luego lo besé. Óscar es la debilidad más grande que he tenido desde hace años. Sé que no me trae nada bueno, sé que nunca vamos a salir, sé que nunca será algo serio por más que me guste, pero no puedo evitar verlo y pensar, "dios, qué irresistible es", ¿alguna vez te ha pasado algo así?

Es como si todo mi peso de repente saliera de mi cuerpo y entonces soy capaz de flotar, pero el aire no me deja volar libremente, sino que me lleva siempre directo a él.

Entonces, esta mañana, mientras salía de casa de Oscar con el maquillaje corrido y el pelo alborotado, pensé, ¿Qué rayos está pasando?, y, ¿por qué las cosas no pueden ser constantes.

Debes darle tiempo a las cosas para que cambien:

como una flor que esperabas que floreciera por meses, como el pastel que se mete al horno y de repente, las horas de esfuerzo están ahí: frente a ti, como años de estudio, como sinapsis en las neuronas, como ejercicio todos los días, como el polvo en los zapatos, como cortarse el pelo y luego verlo crecer, como mensajes que llegan meses después.

Todo pasa cuando debe.

Al menos eso he escuchado una y otra vez, sin parar, en repetición. Y yo me pregunto, ¿será que en la espera se me irá la vida?, ¿será que debo simplemente hacer que las cosas pasen?, y, ¿cómo?

muchas preguntas y pocas respuestas, al menos, hoy no las hay.