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sábado, 25 de abril de 2026

De nuevo corriendo

 El domingo pasado corrí mi tercer medio maratón (21 kilómetros) en Puerto Vallarta. 


Esta carrera fue especial por dos razones: 
1) porque el año pasado corrí lastimada y con gripa, así que no hice el tiempo que hubiera querido y le sufrí bastante (hice 2 horas 35 min)
2) porque este año estuve acompañada de muchos amigos que hice debido a que empecé un grupo de corredores en mi pequeño pueblo, éramos más de 10 personas corriendo juntas (al principio) y apoyándonos cada que nos veíamos. No sé ni cómo explicarlo pero fue una sensación increíble estar rodeada de gente que sé que me entiende perfectamente.

Empecé a entrenar a finales de diciembre. Corrí de 2 a 3 veces por semana combinándolo con ejercicios de fuerza y pilates. 
Además, por primera vez estaba entrenando con muchas más personas y eso me motivó y me obligó a ser más rápida porque no quería ser siempre la última en los entrenamientos.
Mis papás me regalaron una caminadora para mi cumple entonces eso también facilitó mis carreras de intervalos y me ayudó a mejorar mis tiempos.
Corrí mi carrera más larga de 18 kilómetros y de ahí descansé y me sentí lista. No estaba nerviosa, no esperaba demasiado pero sí quería bajar mi tiempo a al menos 2 horas 10 minutos (mi meta siempre han sido 2 horas pero sé que aún tengo mucho que trabajar para lograrlo).

Y pues la semana pasada llegó el gran día. Por primera vez mi esposo iba a estar esperándome en la meta y eso también me emocionaba. 
Los primeros 10 kilómetros los disfruté mucho. Iba con buen ritmo y no me sentía cansada ni física ni mentalmente. Hasta pensé wow voy a bajar un montón mi tiempo y voy a estar al 100%.
Pero justo después de los 10km algó pasó y se me fueron las energías. Me tomé mi primer gel y anduve  medio bien aún por 5 km más pero en el kilómetro 15 sentía que ya no podía más. Mi mente y mi cuerpo querían rendirse, quería sentarme y llorar. Pasé de correr 5:40 por km a 6:30, sentía que ya no daba más. Mi esposo me mandó un mensaje diciendo que no me preocupara por el tiempo y solo siguiera y a partir de ahí sentí que estaba en una montaña rusa: corría un kilómetro con energía y al siguiente sentía que ya no podía seguir. Y así logré sacar los uĺtimos 5 kilómetros.

Terminé en 2 horas 8 minutos. Mejoré mi tiempo, rompí mis expectativas y eso que sentí que no iba a terminar. 
El cuerpo y la mente son increíbles. Estas carreras te cambian porque te enseñan que eres más fuerte de lo que creías que podías llegar a ser. 
Al final me tomé varios eléctrolitos y celebré comiendo un montón de las cosas que más me gustan. Fue una buena carrera pero sé que puedo bajar aún más mi tiempo. Quizá el próximo año... veremos.

sábado, 20 de diciembre de 2025

correr

 Cuando la gente me pregunta por qué corro, siempre es complicado tratar de encontrar una respuesta. ¿Cómo explicar la sensación?, ¿el sentimiento que me carga de principio a fin? 

Podría decir que corro por agradecimiento a mi cuerpo; porque correr es una fe a ciegas, es confiar en que mi mente y mi cuerpo se alinearán y los kilómetros o el tiempo que me puse como meta al final se harán realidad.

Podría decir que corro para sentirme fuerte, para probame una y otra vez que puedo lograr lo que me propongo, que correr es en cierta forma confiar en mí y en mi palabra, en la promesa que hice meses atrás y se concreta con una carrera, despertando antes del amanecer, corriendo para alcanzar un sueño.

La verdad es que corro sobre todo porque sé que tengo que sanar. Porque pienso en todas las mujeres de mi familia antes que yo, pienso en sus sueños que quedaron sin cumplir, pienso en las metas que jamás pasaron por sus mentes porque tenían obligaciones que no eran de ellas, pero las asumieron de cualquier manera. Pienso en mi abuela que se casó con tan solo 14 años para huir de casa e ir lejos, pienso en mi otra abuela que vivió una vida llena de dolor tanto emocional como físico porque guardaba un rencor grande contra el mundo, pienso en mi tía que soñaba con correr y competir y en cómo su sueño se apagó por el miedo de la familia de que algo le pasara lejos de casa, pienso en mi mamá que cuando tenía 16 años se fue a vivir a Monterrey solo para regresar un mes después, asustada y confundida, pienso en mi sobrina y en el ejemplo que soy para ella, en que quiero que crea en sí misma y en el poder que lleva dentro.

Cuando corro no estoy sola, me acompañan las mujeres de mi familia, me dan fuerza, y yo corro para alcanzar todo lo que ellas no pudieron.

Así que cuando alguien me pregunta por qué corro, es complicado de explicar, es complicado darle sentido a este sentimiento de pertenencia que nunca antes había nacido en mí. Corro por gratitud, corro por ellas y corro por las que vendrán después de mí.



lunes, 1 de septiembre de 2025

Yo solía odiar las ensaladas

 Me volví vegetariana cuando tenía 14 años por varias razones: no quería comer animales, no quería causar estragos en la tierra que habitamos porque la ganaderia es una de las industrias más contaminantes y sobre todo: leí en una revista que mi ídola de ese entonces -Avril Lavigne- era vegetariana.

Con 14 años el mundo parecía un lugar donde las posibilidades de comer una comida "normal" era mínimas, especialmente viviendo en un pueblito pequeño y costero. Mi mamá siempre me ha apoyado en todo lo que he decidido hacer con mi vida así que se tomó el rol de chef para mi hija vegetariana muy en serio y siempre cocinaba para ella, mi papá y mi hermano y en un sartén diferente hacía algo para mí.

Pero ir a restaurantes era una pesadilla porque las opciones eran casi nulas: papas a la francesa, tostadas solo con frijoles y verduras encima, guacamole, enchiladas, sopes y gorditas con queso o champiñones, y mi más odiada opción: ensaladas. 

Crecer vegetariana era que todo el mundo supusiera que yo solamente me la vivía de comer ensaladas, y lo peor de todo no era eso sino que las "ensaladas" consistían en: lechuga, jitomate y cebolla. Así que claro, cada que me ofrecían una en un restaurante no podía hacer más que voltear los ojos y decir que no, "no me gustan las ensaladas", llegó un punto en el que la desesperación se apoderó de mi ser porque no había una salida sin que alguien me ofreciera una ensalada, ¡No quiero ensaladas! gritaba yo con exasperación, ¿no tienen algo más?, ¿coliflor?, ¿lentejas?, ¿frijoles?, ¿algo por el amor de dios?

Y esa fue mi adolescencia. 

Hace casi 4 años que volví a comer camarones porque fui de viaje a Mazatlán y de verdad que se me antojaba un montón un aguachile y pues me lo comí y fue como volver a nacer. No hubo vuelta atrás. A veces también como pescado pero prefiero limitar mucho su consumo. Anyways, el punto es que hace más o menos un año que mi percepción de las ensaladas fue cambiando, me di cuenta de que podían ser algo más que lechuga, jitomate y cebolla; mi mente se abrió a posibilidades que jamás había conocido. Hoy en día no tengo problemas con ordenar ensaladas de vez en cuando, mi favorita es la césar con camarón o pescado y en casa como ensalada al menos una vez a la semana pero le pongo un montón de cosas: mix de hojas verdes, alcachofa, atún, queso fecha, huevo duro, garbanzo... uff ya hasta se me antojó una.

Chistoso como todo en la vida es como un círculo, un ciclo sin fin...

miércoles, 2 de julio de 2025

Un sueño, una realidad

 Soñé que mi sobrina estaba en su adolescencia: era alta, obesa y con dientes muy chuecos y feos. En cuando la veía me ponía a llorar y lo primero que le decía era “tenemos que ponernos a hacer ejercicio”.

Me pregunto si mi mamá soñó algo así acerca de mí.

Me pregunto si su mayor miedo era que yo me pusiera gorda y fea.

Me pregunto de donde viene este pensamiento  y si muchas mujeres de mi familia lo han tenido. 


Recuerdo la sensación de descubrir que mi sobrina era todas las cosas que yo no quería ser y me duele en el corazón. 


No quiero pensar de esta manera pero no puedo evitarlo. 

Aún hoy no hay un día en que no me mire al espejo para checar que sigo viéndome bien. Y voy al gimnasio y como bien. ¿Para complacer a quién?, ¿de donde salió esta idea de que para verme bien debo caber en un short talla pequeña?


Me duermo de nuevo y siento que estas ideas se desvanecerán con los sueños que están por venir… 

jueves, 19 de junio de 2025

Siento nostalgia

 Hace rato mi -esposo- estaba revisado y limpiando una de las habitaciones de la casa de sus papás que nunca se usan, y encontró una vieja computadora de más de 15 años. Increíblemente aún funciona así que nos pusimos a ver viejas fotos y videos de cuando vivió en Austria y de cuando aún iba a la prepa. 

Siempre he sentido como si mi cuerpo se inclinara a la nostalgia, no puedo evitar esta sensación de tener la piel de gallina, de que las lágrimas casi se me salen a chorros sin pronunciar palabras y todo por ver un recuerdo de algo que ni siquiera viví. En un segundo y me imaginé todo lo que mi esposo hizo antes de conocerme, las chicas con las que salió, con las que tuvo una relación sentimental, los lugares y amigos que tuvo, la persona que fue... 

No sé si sean los 30s o simplemente estoy teniendo un año nostálgico, pero pareciera que todo me hace voltear atrás para ver lo que solía ser. Es raro pensar que estoy en un momento de mi vida en el que he logrado tanto y aún así hay una fuerza que me impulsa a mirar el pasado, una fuerza que me dice sí, eres feliz ahora pero piensa en la Janeth que solías ser, "¿ella sería feliz en tu situación?", y le digo a esa voz que se calle, que eso no importa porque la persona que fui no volverá y la persona que soy se irá dentro de unos segundos, lo que importa es que disfrute sin estar pensando en el pasado o en el futuro.

No sé si es normal sentirme de esta manera, a veces quiero culpar a mis hormonas que cada vez me traen como si estuviera en una montaña rusa. A veces quiero culpar a los demás por cosas que hacen o dicen, a veces solo quiero estar sola acostada en mi cama y recordar lo que fue. 

Quizá solo siento nostalgia un poquito más que los demás. 

martes, 13 de mayo de 2025

Lo que he estado haciendo

 No he estado escribiendo aquí tanto como me gustaría, siento que solo he estado esperando a estar de vacaciones para volver y también siento que no tengo inspiración ni nada nuevo que contar.

Mi vida estas semanas ha consistido en hacer ejercicio por las mañanas, ir a la playa después de trabajar y pasar tiempo con mi sobrina antes de irme por dos meses.

Cerramos el bar por la temporada, porque el pueblo ya quedó solo después de 6 meses de acción, y ya no valía la pena tenerlo abierto. Aún tengo abierta la Thrift Shop y estoy dando clases 3 días por semana y eso me mantiene ocupada, pero este viernes es mi último día de trabajo y después seré libre por dos meses y medio.

Nuestro plan de vacaciones como cada verano es ir a visitar a mis suegros en Georgia y Carolina del Norte, luego iremos a un festival de música en Ohio y también aprovecharemos para visitar a algunos amigos en el camino. Y si todo sale de acuerdo a mis planes vamos a pasar una semana en Puerto Rico en algún julio.

Esta temporada me fue bien económicamente, es increíble que un negocio que no me gusta sea el que más dinero me deja, pero supongo que a veces así son las cosas. 

Estos últimos días de trabajo han sido también de aprovechar y re-acomodar toda la casa, guardar las cosas que ya no voy a usar y tratar de usar toda la comida que hay en el refri sin comprar nada más. 

Me parece que mi vida de adulta es bastante aburrida, pero no en el mal sentido, la verdad es que disfruto de la rutina, aunque sé que debo ejercitar más mi mente y ponerme a escribir.

viernes, 7 de marzo de 2025

infinitas posibilidades

 A veces me imagino mi vida como Sylvia Plath describió en su libro la campana de cristal: como un árbol cuyas ramas son posibles escenarios que pueden ser vividos y me siento abrumada por la cantidad de cosas que pude haber hecho o podría aún hacer pero, ¿habrá tiempo?, ¿o ya se me acabó el tiempo? 

Es chistoso pensar que he escrito mi vida en este blog durante ya 15 años. Imagino a mis yo del pasado sentadas en alguna parte de la casa, escribiendo sobre lo que les pasaba en la cabeza. A veces me pregunto si mi yo de 16 años que empezó a escribir un día se sentiría feliz viéndome ahora. Espero que sí.

La Janeth que con 16 años escribía cosas como estas:

"Lo deseo, deseo que cada día una nueva presencia, un nuevo sentimiento cambie mi vida, al menos un instante. Ayer bailé, y me divertí mucho, sentir cada paso de baile es algo genial, no me importó que la gente me viera, a fin de cuentas; ¡Ayer no se repetirá!

Es difícil aceptar que la vida pasa rápido, pero así es mejor, el dolor se va más rápido también..."

Cuando mis problemas más grandes eran amorosos:

"Tengo ánimos, ánimos de seguir adelante. Y cuantas ganas de que alguien venga, me abrace…y me diga que estaré bien. Pero no. No porque la persona que quiero no me quiere, quiere a alguien más, y ella lo quiere a él. ¿Y yo dónde quedo? ¿Qué hago?"

Y a pesar de que ha pasado más de una década, sigo pensando exactamente lo mismo:

"Estaba pensando, que la vida se nos va. Y cuando eso viene por nosotros, ¿quién se sentirá listo? Yo creo que nadie. Y es seguro todos tendremos cosas pendientes, nadie está a salvo del “lo que pude haber hecho”. Es entonces que eso se va y nos deja vagando por el mundo. Somos fuerzas invisibles, fantasmas que buscan caminos, que forjan una lucha interna por encontrar la paz."


Esta Janeth que tenía mil caminos por delante se encuentra conmigo y nos vemos a los ojos y no podemos creer lo diferentes que somos. 

lunes, 24 de febrero de 2025

Un sueño

 Hoy me desperté con el recuerdo de un sueño aún presente en mi mente. Fue un sueño muy extraño que me dejó una sensación de vacío en el estómago. Voy a tratar de escribirlo pero estoy segura que mientras lo escriba voy a olvidar más y más cosas acerca de él, pero haré mi mejor intento. 

Estábamos mis papás y yo en un cuarto oscuro, no estoy segura si mi hermano estaba ahí, y si estaba, aún era un niño muy pequeñito, quizá de un año. Sé que éramos prisioneros porque estábamos planeando escaparnos, había como un tipo de tobogán en una esquina que estaba sellado por una puerta de metal, pero habíamos conseguido abrirla finalmente, así que planeábamos salir de uno por uno, empezando por mí. 

¿Por que estábamos encerrados?, ¿quién nos había encerrado?  No sé, pero un día mis papás me dijeron que mi momento había llegado, abrí la reja del tobogán y me lancé a lo desconocido. Cuando llegué al otro lado era como una playa desierta, y tuve que esperar a que mis papás, de uno por uno salieran para que quien fuera que nos tenía prisioneros no sospechara que nos estaba perdiendo. 

Mi mamá salió después de mí. Nos abrazamos al encontrarnos del otro lado, ¡al fin éramos libres!, sabíamos que estábamos tan cerca de alcanzar la libertad de nuevo. Pero también sabíamos que una vez que papá saliera tendríamos que empezar a correr para no ser prisioneros de nuevo. 

Y así lo hicimos, corrimos sin parar por una carretera oscura y llena de curvas. No vimos ni un carro por horas, estábamos cansados, queríamos parar y descansar pero no podíamos. Finalmente un coche apareció después de muchas horas, con los pies rojos e hinchados nos subimos a la camioneta que nos ofrecía un raite. Y así nos fuimos, los tres abrazados en la parte de atrás de la camioneta, respirando finamente en paz. 

lunes, 3 de febrero de 2025

Soy como soy porque eres como eres

 Este fin de semana mi -esposo- y yo nos dimos a la tarea de ir a casa de mi abuelo porque tenemos que empezar a limpiar un pequeño terreno que nos dió para poner un RV que vamos a comprar en aproximádamente un mes. 
Esto es algo de lo que hemos estado hablando por casi un año "vamos a comprar un RV para ya no tener que pagar renta y tener que pagar más y más cada año, así también va a ser más fácil ir y venir en el verano"
Finalmente nos decidimos por empezar el proyecto pero nunca nos dimos cuenta de la cantidad de trabajo que iba a ser hasta que volvimos a ir a casa de mi abuelo y por primera vez en muchos, muchos años me di cuenta de algo que mis dos abuelos que aún tengo con vida comparten:
ambos son acumuladores y no limpian.

Supongo que cuando crecí rodeada de un montón de cosas en sus casas, no lo vi como algo extraño, al contrario, me encantaba que hubiera cosas de más para poder jugar con ellas. Pero hoy en día, puedo ver cómo ambos necesitan hacer una limpieza extrema en sus respectivos hogares.
¿Cómo es que no me había dado cuenta? Hizo falta tener que decidirme por limpiar una pequeña parte de su casa para ver "wow, hay un cochinero por todos lados", y no es que los juzgue, porque yo solía ser igual, antes de conocer a mi ahora esposo, mi cuarto era un desastre, acumulaba cosas por doquier y limpiar me daba dolor de cabeza. 
Y me pregunto, ¿por qué?, ¿de dónde viene esto?

Analizando la situación me doy cuenta de que mis dos abuelos crecieron en situaciones de mucha carencia; mi abuelo a veces me contaba que su mamá a veces no tenía ni siquiera para darles de comer y tenían que pasar días con hambre. 
Cuando mi abuelo llegó a San Pancho y le regalaron un terrenito, no pudo contener la emoción y construyó una casa de palapa para él y su esposa, ahí crecieron sus cinco hijos, incluida mi mamá. 
Cuando mi abuela aún vivía ella tenía las cosas bajo control: la casa estaba limpiar y sí había cosas por doquier era porque mi abuelo es herrero y él siempre vio normal conservar fierro por todos lados.
Pero cuando mi abuela murió las cosas se salieron de control, y ahora la casa parece tener vida propia y a veces no hay ni por donde pasar por el montón de cosas apiladas por doquier.
Puedo comprender que mi abuelo no quiera deshacerse de cosas porque creció con casi nada. No quiere volver a sentir que le hace falta algo.

Mi abuela por su parte creció en una familia de muchos muchos hermanos, y siempre tuvo que conformarse con las sobras de lo que sus hermanas mayores le dejaban, así que también comprendo que ahora quiera acumular lo más que pueda, sin tener que compartirlo con nadie.

Es extraño darme cuenta de cómo tanto la familia de mi mamá como la familia de mi papá son tan iguales, supongo que eso los unió en primer lugar. 
Y si algo puedo decir con mucho orgullo es que me alegra estar rompiendo el patrón :)

lunes, 13 de enero de 2025

buscando felicidad

 Un día me despierto y busco las cosas que me hacen feliz, me digo "el día de hoy será increíble" y me levanto de la cama y voy directo al baño a cambiarme para irme al gimnasio, me pongo mis calcetines favoritos que tienen unas bolitas en la parte de arriba y me hacen sentir como si tuviera 6 años de nuevo. 
En el gimnasio hago una rutina de condicionamiento y estoy de buen humor, llego a casa y preparo una taza de té y leo un capítulo del libro que estoy leyendo actualmente (la casa de los espíritus de Isabel Allende). 

Saco mi diario y anoto mis pendientes del día y algunos pensamientos que se salen de mi cabeza y van a parar en el papel.

Me siento en mi sillón favorito, cierro los ojos y hago callar mi mente por 10 minutos, me cuesta mucho trabajo pero cada día me hago un poquito mejor.

mi desayuno favorito es un pan tostado con un huevito encima y aguacate, con más té de jengibre al lado.

en camino al trabajo escucho mi podcast favorito (despertar quantum).

en el trabajo organizo todo lo que hace falta, y saco ropa del closet, la etiqueto, le tomo fotos y vendo muchas, muchas cosas, incluso trato de sonreírle más a la gente y eso ayuda, me hace sentir bien.

De comer voy a mi lugar favorito y pido unos tacos vegetarianos, son los más ricos y los acompaño con un agüita de jamaica.

En la tarde doy dos clases de inglés y los niños me hacen reír con sus ocurrencias, jugamos Uno y cantamos canciones sobre el mar.

Y como extraño a mi amigo el mar voy a visitarlo a las 6pm, justo a tiempo para ver el atardecer.

Llego a casa y ya esta oscuro. Preparo la cena: unos esparragos en la freidora de aire, unos camarones empanizados y arroz con mucho jitomate.

Pongo una serie en la televisión mientras espero a que mi novio llegue a casa y me tomo otro té,
la vida es bonita. Fue un gran día.

domingo, 5 de enero de 2025

Las fiestas ya no son lo mío

 Nunca pensé que llegaría este día, el día en que prefiriera quedarme en mi casa a tomar un té y leer un libro o ver una serie en vez de salir de fiesta. Por ahí del 2015 y hasta el 2021 amaba ir de fiesta, no había nada igual a salir y bailar hasta ya el amanecer, encontrar algún prospecto al cual tratar de llevar a casa, tomar alcohol hasta que la memoria se me borrara.
Pero poco a poco todo esto ha cambiado, "es la edad", me digo a mí misma y también la gente me lo confirma, "es porque estoy en una relación estable", me reafirmo.
Ya no le veo caso a salir hasta la madrugada, o a tomar alcohol hasta perder la noción del tiempo.
Este año salí con mi novio a la fiesta de año nuevo del pueblo que usualmente es bastante épica, y pensé que me iba a divertir a lo loco, pero en vez de eso, solamente tomé dos tragos, bailé un rato y estuve lista para irme a mi casa, no entendía qué estaba mal con la fiesta, hasta que me di cuenta que en todas las anteriores había estado bastante ebria, y quizá por eso las había considerado inolvidables y súper divertidas.

También el viernes tuve mi "despedida de soltera", con mis amigas de la prepa y fue bien tranquila porque a la 1:30am ya estaba lista para irme a dormir.
Fuimos a bailar y cantar a un karaoke, bailamos un buen rato, y me divertí pero en realidad me doy cuenta de que ya no quiero emborracharme a lo menso o desvelarme.
¿Esto durará para siempre?, ¿mis ganas de ser una chica fiestera se fueron y no volverán?
No lo sé.

martes, 17 de diciembre de 2024

Mis notas

 Ir al mercado del martes y comprar:
-Tofu firme
-Kombucha de fresa o jengibre
-Miel con propoleo
-Algo para las flemas
-Ver si hay algo en la sección de cosas naturales que me interese
-Líquido para mis lentes de contacto

"El misterio de la vida será ahora el arte de encontrarse 
a sí mismo entre la luz y la sombra de sus ancestros"

Cómo sanar físicamente:
-Hacer ejercicio físico
-Meditar
-Hacer yoga
-Alimentación consciente
-Abundante exposición al sol
-Abundante ingesta de agua
-Elixir de limón, jengibre, sal de mar, cúrcuma y pimienta
-Hacer ayunos

"La muerte nos pega de maneras diferentes
te puede llevar a lugares que usualmente no visitarías
o decir cosas que normalmente no dirías.
La muerte te puede hacer ver cosas que no estás listo para descubrir"

Qué evitar comer:
-Productos con listas largas de ingredientes
-Cosas con azúcares en los primeros ingredientes
-Productos con grasa vegetal, aceite de palma o cualquier aceite que no sea de oliva.
-Harina de trigo
-Caseina, lactosa
-Comidas ultraprocesadas y procesadas

A veces pasan cosas mágicas y de verdad
paso un buen rato, como anoche que vi a
amigos que no veía en mucho tiempo y todos
bailamos, cantamos y tomanos unas
cervezas y se sintió como en los "viejos
tiempos", excepto porque mi novio estaba
también ahí conmigo, bailando y riendo y
compartiendo bromas con todos.
Como los momentos en la vida que son tan
simples me parecen tan mágicos y me llenan de alegría.

viernes, 29 de noviembre de 2024

estoy bien con tomarlo con calma

Nací un martes casi a media noche, mi mamá dice que no le di mucha lata, pero que estaba muerta de nervios porque tenía 18 años y yo sería su primera hija, o hijo, no sabía con seguridad qué iba a tener. 
Mi abuela lloró cuando nací y también lloró cuando le dije que no quería seguir estudiando la universidad, porque entonces, ¿qué haría con mi vida?

Lo que hice fue creer en mí y crear un camino.
Uno que no había sido transitado nunca por las mujeres de mi familia:
-Soltera después de los 20s, sin hijos y trabajando independientemente, viajando por el mundo, siendo libre en maneras que ellas nunca lo fueron.

Los viernes por la noche puedo decir "el bar no cierra por otro hora, ¿por qué no tomamos otra cerveza?", puedo quedarme a bailar hasta el amanecer si quiero, puedo nadar en la madrugada, viendo nacer el sol, puedo correr y cuidar de mí.

Y estoy bien con tomarlo con calma. 
Tomandome mi tiempo, sin apuros, que el mundo siga girando mientras yo hago las cosas a mi manera, incluso si me toma más que a los demás, estoy bien con eso. Porque no tengo prisa ni tengo a nadie a quien probarle nada.

Nací un martes casi a media noche, quizá un alma vieja tomó posesión de mi cuerpo y después pasaré a otro más. 
He aprendido muchas cosas pero aún tengo muchas más que aprender...



domingo, 13 de octubre de 2024

Suficiente

 Ya no quiero hacer cosas en contra de lo que soy: estoy cansada.

Esta es la cosa: muchas chicas ya han hablado de este tema, lo sé, estoy consciente, hay muchas canciones, películas, series, etc hablando sobre esto, pero cuesta trabajo no ir en contra de una misma, y a la vez, sentirse cómoda con lo que una es. 
Controversial, lo sé, uff, ser mujer es un show de televisión en sí, uno que es bueno a veces pero luego quieres saltarte varios capítulos porque la protagonista está llorando otra vez sin razón aparente. 

Crecemos con la idea de que tenemos que buscar ser la mujer perfecta para encontrar un hombre. Así, desde el principio es "amm, no, no te confundas, no tienes que ser perfecta para ti -lo que sea que eso signifique- tienes que ser perfecta para los demás, especificamente para los machos", porque a final de cuentas, claro que queremos ser amadas y aceptadas y ¿cómo vamos a hacerlo sino nos vemos como las demás se ven?

Eso quiere decir
-no tener pelos
-tener el pelo controlado, ni un poquito de frizz por favor
-no tener bigote
-estar delgada pero no tan delgada, pero no caer en la categoría de "gorda"
-tener un buen culo y unas buenas bubis
-medir más de 1.70
-ser rubia, y si no naciste rubia natural pues pintate el pelo mija
-tener el tono de piel tan claro como una barbie o como las protagonistas de las novelas mexicanas que por alguna extraña razón son todas güeras.

Y, ¿qué voy a hacer si soy todo lo contrario a esto?
Soy chaparra, mido 1.55, soy más peluda que muchos hombres que conozco, tengo el pelo extremadamente grueso y negro, que se alborota al más mínimo movimiento, sudo como puerco, en serio, sudo hasta cuando hace frío, a veces me huele mucho la axila y me huelen los pies, sino me depilo diario me salen tantos pelos que me hacen desesperarme, tengo la piel morena y aún me salen espinillas aunque me lavo la cara a diario, no voy a tener el vientre plano nunca, etc, etc.

Quise ser rubia por mucho tiempo, hasta lo intenté y de verdad me veía ridícula. Me depilé completamente con cera y fue doloroso, me hice la manicura y pedicura por años, me planché el pelo a diario, me puse cremas para blanquearme la piel, hice ejercicios para aplanar el abdomen, me vi en el espejo y me odié, quería quebrarlo y que de él saliera otra Janeth: la Janeth que no es imperfecta.

Hasta que fue suficiente.
No sé si son los 30s haciendo finalmente su -efecto- pero me siento mejor que nunca. Y decidí que ya no voy a hacer cosas en contra de mí misma: no me voy a pintar el pelo y voy a tratar de domarlo, mi pelo negro me gusta y a veces no me queda más que hacerme una coleta y darme por vencida contra el frizz, no me voy a depilar a diario, me voy a depilar cuando se me pegue la gana y sienta que ya es tiempo, eso lo decido yo, y no la gente que me ve en bikini y me dice "cómo que ya te hace falta depilarte", no voy a gastar y gastar cada semana tratando de "arreglarme", ¡porque no hay nada que arreglar!
Me veo en el espejo y sonrío porque la Janeth que está ahí viéndome ha entendido al fin:
Que se jodan todos si no les gusto, mientras yo me guste voy a estar bien.

viernes, 28 de junio de 2024

Del origen

¿Quién era yo antes de nacer?, esta es una pregunta que me he hecho durante bastantes años. Creo que antes viví otras vidas, creo que este es un viaje infinito donde aprendemos y crecemos a través de ellas. No sé cómo, pero siempre tuve esta idea de que yo ya había atravesado bastantes, que esta era una de las muchas aventuras que ya había vivido, y cuando fui con una vidente, ella me lo confirmó.

Hablar del origen, por algún motivo, me genera ansiedad. Me costó trabajo preguntarle a mi mamá.
Quizá porque siempre he pensado que mi mamá no debió casarse, sino que debió quedarse en Monterrey y convertirse en la mujer de sus sueños. Pero ese no fue el camino que eligió, en cambio, se casó con mi papá en Diciembre de 1992, y en Noviembre de 1993 nací yo.

Mi mamá se desmayó un día de Abril, justo después de comer en el restaurante de mi bisabuela, sabía que su periodo no le había llegado en un buen rato, así que habló con mi papá y juntos fueron al hospital donde le hicieron una prueba de embarazo. Salió positiva, yo tenía dos meses desde mi concepción.

El embarazo fue normal, según sus propias palabras, ninguna amenaza, ella siguió con su vida como normalmente lo hacía, de repente tenía náuseas, tenía desmayos, pero nada grave. Nada que me pusiera en peligro. Durante su embarazo vivía en casa de mi abuela, mamá de mi papá. Ayudaba con el quehacer, hacía comidas, salía a caminar. Durante mi embarazo usaba vestidos largos, siempre que pienso en ella embarazada me viene a la mente una foto de ella frente a un árbol, con un vestido floreado rosa, sonriendo.

Mi mamá tenía 17 años cuando se embarazó de mí. Ya era una mujer casada, su mamá le había dicho que debía casarse y tener hijos, ella estaba cumpliendo su deber. Pero siempre me he preguntado si eso es lo que realmente quería, y cuando se lo pregunto, ella dice que sí, pero me cuesta creerle. No sé si es por cómo yo veo la vida, pero no puedo concebir que su meta en la vida era formar una familia y nada más.

Mi papá trabajaba mientras ella se quedaba en casa, mi papá era albañil y pescador cuando se conocieron, y lo seguía siendo cuando ella estaba embarazada. A veces se quedaba hasta tarde tomando con sus amigos, ella lo esperaba.

El 9 de noviembre de 1993, a las 6pm, mi mamá empezó a tener contracciones. Fue al hospital junto con mi papá, pero le dijeron que aún no estaba lo suficientemente dilatada, que fuera a caminar un rato y regresara. Volvió a las 9pm, la ingresaron, y nací por parto natural a las 11:30pm. Cuando le pregunté si mi parto fue largo, me responde que sí, bastante. Quizá no quería volver a nacer, me estaba resistiendo, quién sabe.

jueves, 27 de junio de 2024

mamá

Recuerdo haber crecido odiando el olor y sabor a cereza, pero lo que no sabía que ese sabor era falso, pero crecí creyendo que era real hasta que un día de verano mi suegra compró un botecito con cerezas amarillas, primero que nada yo estaba como "¿cerezas amarillas? qué pedo", pero bueno ella me explicó que son una clase que es más buena, un poco más ácida, y un poco más cara, y tuve que probarlas, y para mi sorpresa me gustaron bastante. 

Recuerdo haber crecido tomando tés con mi mamá, ella de canela o menta, yo de jengibre o verde, en casa nunca tuvimos una tetera, siempre hervíamos agua en una ollita pequeña y listo, o si tenía mucha flojeta pues en el microondas por uno o dos minutos, yo ni siquiera sabía de la existencia de las teteras hasta que de nuevo mi suegra me mostró un día: "mira solo la enchufas, le pones poquita agua, o la que necesites y en uno o dos minutos el agua estará hirviendo", yo no lo podía creer. 

Recuerdo que cuando estaba en la secundaria, como en segundo año, un día me descubrí una bolita en mi pecho, en mi pezón específicamente, y me entró un miedo tremendo, no sabía a quién decirle así que le dije a mi mejor amigo en clase de computación, y ese fue un gran error porque a la media hora ya toda la clase sabía. 
Después de llorar por lo que se sintió como una eternidad en el baño de mi casa, decidí decirle a mi mamá, que solo me pidió ver mis pezones y me dijo "estás bien, eso es normal", yo dije algo como "¿estás segura?", y ella se rió bajito "no te preocupes, vas a estar bien", yo le expresé lo preocupada que había estado todo el día con un miedo horrible porque pensé que tenía cáncer. Ella se río de nuevo, eran extrañas las ocasiones en que veía a mi mamá reír. 
10 años después mi abuela murió de cáncer. 
Aún recuerdo verla morir, acabarse poco a poquito y sentir una impotencia horrible en todo el cuerpo.
Hace dos años le diagnosticaron a mi suegra cáncer de mama, cuando mi novio me dijo en lo primero que pensé fue en mi abuela, no estaba lista para volver a perder a alguien por el cáncer. No estaba segura de que él supiera lo horrible que es. Afortunadamente mi suegra tuvo una operación satisfactoría, y hasta ahora sigue en remisión.

Recuerdo el pánico de no saber si mi mamá volvería por mí una vez que me dejaba en la escuela, algo dentro de mi siempre tuvo la sensación de que un día iba a desaparecer, y aún me pregunto por qué. 

martes, 25 de junio de 2024

De Nayarit a Guerrero

 A principios de mes mi novio y yo hicimos un roadtrip de mi pueblo natal hasta Zihuatanejo, Guerrero, lo que son apróximadamente 800km de camino. La idea  surgió porque hemos estado hablando un montón acerca de mudarnos, ya que la zona donde vivimos la verdad se está saliendo de control horriblemente; con gringos comprando propiedades a diestra y siniestra, las rentas de las casas con un minímo de 12mil pesos por una casa toda básica y con dos enchufes, sin lavadora, sin microondas, la comida carísima y mala, las playas atascadas de camastros, sillas y palapas donde rentan tablas para surfear. 
Es de verdad muy triste para mí ver en lo que se ha convertid
o mi pequeño pueblo, y la idea de mudarme por muchos años me parecía descabellada, sobre todo porque toda mi familia sigue viviendo en el mismo lugar, y no quisiera ver a mi sobrina solo unas cuántas veces al año, pero en fin, a veces la vida te empuja a lugares donde nunca pensaste estar. 
Así que hicimos este viaje para ver qué hay más allá del area gentrificada donde vivimos, y wow, hubo muchas sorpresas. 
Para empezar mis papás me metieron ideas de que "Guerrero es súper peligroso, no deberían ir", así que me puse a investigar en mi querido internet pero no encontré nada, además de que mi novio es muy terco y ya estaba aferrado a la idea de hacer el viaje, así que nos fuimos...


La primera parada fue Barra de Navidad, un pueblo que está más o menos a 4hrs de Puerto Vallarta, del que tengo que decir que me terminé enamorando. Es un lugar peculiar, porque además de tener el mar, también tiene una laguna y el malecón los divide. El agua es súper fría y cristalina y el oleaje es casi inexistente, aunque al final de la playa había algunas personas surferando en longboard. Pasamos dos noches explorando y viendo si nos gustaba la vibra o no. Ya se puede comenzar a ver cómo los Canadienses poco a poco están adueñandose de la zona más cercana a la playa, y no dudo que en unos años más también se salga de control, pero por ahora, puedo decir que Barra me encantó y si me tengo que mudar a algún lugar, probablemente sería aquí.


Antes de barra está otro pueblo que se llama Melaque, con un malecón bastante bonito, siento que Melaque es más gente mexicana que en Barra, y probablemente es más barato, pero solo estuvimos ahí para pasar un rato en la playa, su playa es bonita pero a mí me pareció más contaminada y no nadé mucho la verdad. Lo padre es que se puede llegar en bici de Melaque a Barra en unos 20 minutos o menos. 


Manzanillo, que solamente nos paramos en el mirador y tomé esta foto. Parecía una ciudad bonita y mucho mejor planeada que Vallarta en cuanto a carreteras y caminos. 


Nuestra siguiente parada fue en este pueblo llamado Caleta de Campos, en Michoacán, un lugar bastante extraño. Nos hospedamos en un hotel y fuimos a checar la playa, había mucha gente comiendo, los precios de la comida eran bastante altos, lo que me sorprendió bastante, fuimos a comer a un restaurante que estaba más cerca al pueblo y como a los 10 minutos llegaron unos narquillos con sus cadenas gigantes de oro, sus gorras, zapatos y relojes de marca y cada uno con una chica a su lado, pidieron un montón de cosas del menú, un garrarón completo de agua de coco para mezclar con el licor que traían, y empezaron a controlar la música del lugar. 


Al día siguiente cruzamos de Michoacán a Guerrero y por como dos o tres horas, fueron solamente curvas, curvas y más curvas en la carrerera, y nada, ni un pueblo, ni una gasolinera ni una tienda, solo veíamos la playa a la derecha y ya. 


Llegamos a un pueblo que se llama La Saladita, como 40 minutos antes de Zihuatanejo, y lo primero que hice, obviamente fue comprar una yoli, y luego me decepcioné porque sabe como a 7up pero con más azúcar.




Elegimos quedarnos en La Saladita porque ahí vive una de mis mejores amigas que antes vivía en mi pueblo, pero se mudó hace como dos años. Ella nos mostró las playas vecinas, algunos lugares para comer y pasar el rato, es una area bonita pero más como un área para surfear y medio hippie.


Finalmente llegamos a Zihuatanejo 5 días después de empezar nuestro recorrido, solo pasamos el día ahí y regresamos a dormir a La Saladita. Zihua me dió la impresión de ser un pueblo/ciudad, tiene un malecón súper largo y bonito, y la playa estaba muy muy tranquila, poco oleaje en el mar. Había muchos restaurantes y bares en el área cerca de la playa, quizá en otra ocasión volveremos y nos quedaremos ahí.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Mayo

 Maya trae consigo un montón de posibilidades: dos mudanzas, y ¡vacaciones!, por alguna extraña razón tengo nervios, nervios al cambio, a lo desconocido, ¿será que todo sale de acuerdo al plan?, ¿o habrá por ahí desperfectos y segundas opciones?
Nunca se sabe.

Estaba escuchando un podcast hace días que decía algo como: el destino está en el pasado, en las acciones que nuestros ancestros tomaron y con ellas decidieron qué es lo que vamos a vivir hoy, y pensé "¿será que por eso soy tan preocupona? sí, claro"
A veces es fácil echarle la culpa a otros por nuestros defectos, a veces es fácil decir; esta soy yo, quiéreme así o vete, pero el verdadero trabajo es verse a uno mismo y decir "¿cómo puedo mejorar?"

Hoy empiezo terapia otra vez, porque ya eran muchas cosas que no me dejaban dormir en paz, o más bien estar en paz, y cuando hay demasiado ruido en mi cabeza es el momento para pedir ayuda. 
Terapia es algo que conozco y disfruto hasta que se pone difícil porque realmente tengo que trabajar en mí, es entonces que pienso en renunciar y mi psicóloga me recuerda por qué estoy ahí, y entonces viene la transformación.

Mayo es un mes de muchos cambios, y yo estoy lista para ellos (creo).

sábado, 27 de abril de 2024

Corriendo por la vida

 Esta es la historia de cómo empecé a correr:

En mayo del año pasado para el día del psicólogo se organizó una carrera en Vallarta de 5k, una amiga la vió y me invitó, yo pensé "no puedo correr 5k, pero ok, vamos a ver qué pasa". Me inscribí y entrené como por 2 o 3 semanas hasta que corrí 5k y me sentí medio lista. El día de la carrera era un domingo, yo me quedé en mi pequeño pueblo y tomé el camión como a las 6:30 y tenía que llegar a Vallarta en una hora; misión imposible. Pero de alguna manera lo logré (con la ayuda de un taxi a medio camino), en fin, llegué, vi a mi amiga, medio calentamos juntas y empezamos a correr, mi meta era correr sin parar los cinco k y lo logré con un tiempo de 32:30min


Fue una carrera tranquila, pero si me esforcé y después de eso me olvidé por completo de correr. 
Hasta que 6 meses después por alguna extraña razón dije quiero volver a correr 5k, y lo intenté y esto pasó:


Solo pude correr 4.15km: fail. Pero por alguna razón no me desaniméy al contrario al principio de este año, me dije "si ya pude corer 5k claro que puedo correr 10k, me inscribí a una carrera antes de poder cambiar de opinión y empecé a entrenar con app de nike, y 4 meses después corrí mi primera carrera de 10k y la disfruté tanto que ahora ya me inscribí a un medio maratón para mi cumpleaños en noviembre.


Supongo que la vida es extraña y a veces terminas haciendo cosas que nunca pensaste y corriendo distancias que nunca pensaste correr, y lo más raro de todo: ¡lo disfrutas!

sábado, 10 de febrero de 2024

Acepto

 Acepto el abuso en mi infancia que no recuerdo

pero que de alguna manera se quedó grabado en mi cuerpo

y hay días en que todo se siente pesado,

pero acepto que debo recordarme que yo misma creo mi realidad.

Acepto mi pasado, acepto mi infancia que recuerdo con amor

aunque tenga capas de dolor, que a veces visito sin querer.

Acepto haber tenido unos padres ausentes la mayoría del tiempo,

porque ellos eran jóvenes, porque seguramente no sabían ni lo que estaban

haciendo.

Acepto que mi mamá me rechazaba abiertamente, alejándose tanto física como

mentalmente de mí: no debió ser fácil para ella ser mamá a los 18 años.

Yo ahora tengo 30 y no puedo imaginarme teniendo un hijo.

Mamá, te aceptó y te agradezco haberme traído a este mundo aún si saber lo que

ello significaba: que renunciarías a tu vida y a tus sueños.

Espero que sepas que aún hay tiempo de sobra para ti y que mi más grande deseo

es verte feliz, disfrutando la vida.

Papá aceptó que crecí en un hogar donde no estabas, y cuando te hacías presente

era borracho, maldiciéndonos por estar en tu vida.

Sé que quizá no te diste cuenta de la cantidad de responsabilidad que es tener

hijos, sé que cambiaste y hoy te esfuerzas por recuperar el tiempo perdido.

Acepto que mis padres solo me vieran a través de mis logros,

que no se dieran el tiempo de conocer a la verdadera yo.

Acepto que me tomó mucho tiempo encontrarme después de esto: fui invisible

por mucho tiempo y me refugié en mi mente, en los libros, en mis diarios.

Acepto que aún me cuesta trabajo,

y está bien.

No pretendo ser lo que nunca fui: una niña perfecta y complaciente, ahora me doy

a la tarea de darme mi espacio, de buscar maneras de recordarme que vivo esta

vida para Mí.

Acepto que viví mucho tiempo para los demás, a veces me cuesta aún trabajo

decir que no. Pero soy consciente.

Acepto que veía al amor como un escape, como una manera de evadir la realidad y

como un mecanismo de defensa que me permitía seguir viviendo el dolor de no

ser vista.

Acepto que mis relaciones han cambiado debido a ello: ya no busco personas que

me pisoteen, busco personas que caminen a mí lado, me escuchen y me vean tal

cual soy; y aún con las partes feas se queden.

Acepto que me abandoné de muchas maneras a lo largo de mi vida: no

comía bien o no comía en absoluto cuando tenía el corazón roto, dejaba

que los hombres utilizaran mi cuerpo aunque sabía que no querían nada serio,

decía que haría una cosa y terminaba haciendo lo contrario o nada en

absoluto.

Acepto que mis amigos han cambiado también; que son poquitos y contados pero

que los aprecio porque estamos en la misma sintonía.

Acepto que mi mejor amigo de toda la vida ahora se siente como un extraño y me

duele.

Porque acepto que no me gustan las despedidas, terminar ciclos, cerrar la puerta

y trato

de alargarlo

lo

más

qué

puedo.

Acepto que las despedidas me dan pánico

y qué a veces no sé cómo salir de relaciones o situaciones que me hacen mal.

Acepto que estoy trabajando en ello

día

a día

un pie tras el otro.

Me acepto con el camino que me ha llevado a escribir estas palabras.

Me acepto con el coraje que tuve para reescribir mi historia.

Me acepto con los ojos de niña triste que se han convertido en ojos de esperanza.

Me acepto.

Siempre.