sábado, 25 de abril de 2026
De nuevo corriendo
sábado, 20 de diciembre de 2025
correr
Cuando la gente me pregunta por qué corro, siempre es complicado tratar de encontrar una respuesta. ¿Cómo explicar la sensación?, ¿el sentimiento que me carga de principio a fin?
Podría decir que corro por agradecimiento a mi cuerpo; porque correr es una fe a ciegas, es confiar en que mi mente y mi cuerpo se alinearán y los kilómetros o el tiempo que me puse como meta al final se harán realidad.Podría decir que corro para sentirme fuerte, para probame una y otra vez que puedo lograr lo que me propongo, que correr es en cierta forma confiar en mí y en mi palabra, en la promesa que hice meses atrás y se concreta con una carrera, despertando antes del amanecer, corriendo para alcanzar un sueño.La verdad es que corro sobre todo porque sé que tengo que sanar. Porque pienso en todas las mujeres de mi familia antes que yo, pienso en sus sueños que quedaron sin cumplir, pienso en las metas que jamás pasaron por sus mentes porque tenían obligaciones que no eran de ellas, pero las asumieron de cualquier manera. Pienso en mi abuela que se casó con tan solo 14 años para huir de casa e ir lejos, pienso en mi otra abuela que vivió una vida llena de dolor tanto emocional como físico porque guardaba un rencor grande contra el mundo, pienso en mi tía que soñaba con correr y competir y en cómo su sueño se apagó por el miedo de la familia de que algo le pasara lejos de casa, pienso en mi mamá que cuando tenía 16 años se fue a vivir a Monterrey solo para regresar un mes después, asustada y confundida, pienso en mi sobrina y en el ejemplo que soy para ella, en que quiero que crea en sí misma y en el poder que lleva dentro.
Cuando corro no estoy sola, me acompañan las mujeres de mi familia, me dan fuerza, y yo corro para alcanzar todo lo que ellas no pudieron.Así que cuando alguien me pregunta por qué corro, es complicado de explicar, es complicado darle sentido a este sentimiento de pertenencia que nunca antes había nacido en mí. Corro por gratitud, corro por ellas y corro por las que vendrán después de mí.
lunes, 1 de septiembre de 2025
Yo solía odiar las ensaladas
Me volví vegetariana cuando tenía 14 años por varias razones: no quería comer animales, no quería causar estragos en la tierra que habitamos porque la ganaderia es una de las industrias más contaminantes y sobre todo: leí en una revista que mi ídola de ese entonces -Avril Lavigne- era vegetariana.
Con 14 años el mundo parecía un lugar donde las posibilidades de comer una comida "normal" era mínimas, especialmente viviendo en un pueblito pequeño y costero. Mi mamá siempre me ha apoyado en todo lo que he decidido hacer con mi vida así que se tomó el rol de chef para mi hija vegetariana muy en serio y siempre cocinaba para ella, mi papá y mi hermano y en un sartén diferente hacía algo para mí.
Pero ir a restaurantes era una pesadilla porque las opciones eran casi nulas: papas a la francesa, tostadas solo con frijoles y verduras encima, guacamole, enchiladas, sopes y gorditas con queso o champiñones, y mi más odiada opción: ensaladas.
Crecer vegetariana era que todo el mundo supusiera que yo solamente me la vivía de comer ensaladas, y lo peor de todo no era eso sino que las "ensaladas" consistían en: lechuga, jitomate y cebolla. Así que claro, cada que me ofrecían una en un restaurante no podía hacer más que voltear los ojos y decir que no, "no me gustan las ensaladas", llegó un punto en el que la desesperación se apoderó de mi ser porque no había una salida sin que alguien me ofreciera una ensalada, ¡No quiero ensaladas! gritaba yo con exasperación, ¿no tienen algo más?, ¿coliflor?, ¿lentejas?, ¿frijoles?, ¿algo por el amor de dios?
Y esa fue mi adolescencia.
Hace casi 4 años que volví a comer camarones porque fui de viaje a Mazatlán y de verdad que se me antojaba un montón un aguachile y pues me lo comí y fue como volver a nacer. No hubo vuelta atrás. A veces también como pescado pero prefiero limitar mucho su consumo. Anyways, el punto es que hace más o menos un año que mi percepción de las ensaladas fue cambiando, me di cuenta de que podían ser algo más que lechuga, jitomate y cebolla; mi mente se abrió a posibilidades que jamás había conocido. Hoy en día no tengo problemas con ordenar ensaladas de vez en cuando, mi favorita es la césar con camarón o pescado y en casa como ensalada al menos una vez a la semana pero le pongo un montón de cosas: mix de hojas verdes, alcachofa, atún, queso fecha, huevo duro, garbanzo... uff ya hasta se me antojó una.
Chistoso como todo en la vida es como un círculo, un ciclo sin fin...
miércoles, 2 de julio de 2025
Un sueño, una realidad
Soñé que mi sobrina estaba en su adolescencia: era alta, obesa y con dientes muy chuecos y feos. En cuando la veía me ponía a llorar y lo primero que le decía era “tenemos que ponernos a hacer ejercicio”.
Me pregunto si mi mamá soñó algo así acerca de mí.
Me pregunto si su mayor miedo era que yo me pusiera gorda y fea.
Me pregunto de donde viene este pensamiento y si muchas mujeres de mi familia lo han tenido.
Recuerdo la sensación de descubrir que mi sobrina era todas las cosas que yo no quería ser y me duele en el corazón.
No quiero pensar de esta manera pero no puedo evitarlo.
Aún hoy no hay un día en que no me mire al espejo para checar que sigo viéndome bien. Y voy al gimnasio y como bien. ¿Para complacer a quién?, ¿de donde salió esta idea de que para verme bien debo caber en un short talla pequeña?
Me duermo de nuevo y siento que estas ideas se desvanecerán con los sueños que están por venir…
jueves, 19 de junio de 2025
Siento nostalgia
Hace rato mi -esposo- estaba revisado y limpiando una de las habitaciones de la casa de sus papás que nunca se usan, y encontró una vieja computadora de más de 15 años. Increíblemente aún funciona así que nos pusimos a ver viejas fotos y videos de cuando vivió en Austria y de cuando aún iba a la prepa.
Siempre he sentido como si mi cuerpo se inclinara a la nostalgia, no puedo evitar esta sensación de tener la piel de gallina, de que las lágrimas casi se me salen a chorros sin pronunciar palabras y todo por ver un recuerdo de algo que ni siquiera viví. En un segundo y me imaginé todo lo que mi esposo hizo antes de conocerme, las chicas con las que salió, con las que tuvo una relación sentimental, los lugares y amigos que tuvo, la persona que fue...
No sé si sean los 30s o simplemente estoy teniendo un año nostálgico, pero pareciera que todo me hace voltear atrás para ver lo que solía ser. Es raro pensar que estoy en un momento de mi vida en el que he logrado tanto y aún así hay una fuerza que me impulsa a mirar el pasado, una fuerza que me dice sí, eres feliz ahora pero piensa en la Janeth que solías ser, "¿ella sería feliz en tu situación?", y le digo a esa voz que se calle, que eso no importa porque la persona que fui no volverá y la persona que soy se irá dentro de unos segundos, lo que importa es que disfrute sin estar pensando en el pasado o en el futuro.
No sé si es normal sentirme de esta manera, a veces quiero culpar a mis hormonas que cada vez me traen como si estuviera en una montaña rusa. A veces quiero culpar a los demás por cosas que hacen o dicen, a veces solo quiero estar sola acostada en mi cama y recordar lo que fue.
Quizá solo siento nostalgia un poquito más que los demás.
martes, 13 de mayo de 2025
Lo que he estado haciendo
No he estado escribiendo aquí tanto como me gustaría, siento que solo he estado esperando a estar de vacaciones para volver y también siento que no tengo inspiración ni nada nuevo que contar.
Mi vida estas semanas ha consistido en hacer ejercicio por las mañanas, ir a la playa después de trabajar y pasar tiempo con mi sobrina antes de irme por dos meses.
Cerramos el bar por la temporada, porque el pueblo ya quedó solo después de 6 meses de acción, y ya no valía la pena tenerlo abierto. Aún tengo abierta la Thrift Shop y estoy dando clases 3 días por semana y eso me mantiene ocupada, pero este viernes es mi último día de trabajo y después seré libre por dos meses y medio.
Nuestro plan de vacaciones como cada verano es ir a visitar a mis suegros en Georgia y Carolina del Norte, luego iremos a un festival de música en Ohio y también aprovecharemos para visitar a algunos amigos en el camino. Y si todo sale de acuerdo a mis planes vamos a pasar una semana en Puerto Rico en algún julio.
Esta temporada me fue bien económicamente, es increíble que un negocio que no me gusta sea el que más dinero me deja, pero supongo que a veces así son las cosas.
Estos últimos días de trabajo han sido también de aprovechar y re-acomodar toda la casa, guardar las cosas que ya no voy a usar y tratar de usar toda la comida que hay en el refri sin comprar nada más.
Me parece que mi vida de adulta es bastante aburrida, pero no en el mal sentido, la verdad es que disfruto de la rutina, aunque sé que debo ejercitar más mi mente y ponerme a escribir.
viernes, 7 de marzo de 2025
infinitas posibilidades
A veces me imagino mi vida como Sylvia Plath describió en su libro la campana de cristal: como un árbol cuyas ramas son posibles escenarios que pueden ser vividos y me siento abrumada por la cantidad de cosas que pude haber hecho o podría aún hacer pero, ¿habrá tiempo?, ¿o ya se me acabó el tiempo?
Es chistoso pensar que he escrito mi vida en este blog durante ya 15 años. Imagino a mis yo del pasado sentadas en alguna parte de la casa, escribiendo sobre lo que les pasaba en la cabeza. A veces me pregunto si mi yo de 16 años que empezó a escribir un día se sentiría feliz viéndome ahora. Espero que sí.
La Janeth que con 16 años escribía cosas como estas:
"Lo deseo, deseo que cada día una nueva presencia, un nuevo sentimiento cambie mi vida, al menos un instante. Ayer bailé, y me divertí mucho, sentir cada paso de baile es algo genial, no me importó que la gente me viera, a fin de cuentas; ¡Ayer no se repetirá!
Es difícil aceptar que la vida pasa rápido, pero así es mejor, el dolor se va más rápido también..."
Cuando mis problemas más grandes eran amorosos:
"Tengo ánimos, ánimos de seguir adelante. Y cuantas ganas de que alguien venga, me abrace…y me diga que estaré bien. Pero no. No porque la persona que quiero no me quiere, quiere a alguien más, y ella lo quiere a él. ¿Y yo dónde quedo? ¿Qué hago?"Y a pesar de que ha pasado más de una década, sigo pensando exactamente lo mismo:
"Estaba pensando, que la vida se nos va. Y cuando eso viene por nosotros, ¿quién se sentirá listo? Yo creo que nadie. Y es seguro todos tendremos cosas pendientes, nadie está a salvo del “lo que pude haber hecho”. Es entonces que eso se va y nos deja vagando por el mundo. Somos fuerzas invisibles, fantasmas que buscan caminos, que forjan una lucha interna por encontrar la paz."lunes, 24 de febrero de 2025
Un sueño
Hoy me desperté con el recuerdo de un sueño aún presente en mi mente. Fue un sueño muy extraño que me dejó una sensación de vacío en el estómago. Voy a tratar de escribirlo pero estoy segura que mientras lo escriba voy a olvidar más y más cosas acerca de él, pero haré mi mejor intento.
Estábamos mis papás y yo en un cuarto oscuro, no estoy segura si mi hermano estaba ahí, y si estaba, aún era un niño muy pequeñito, quizá de un año. Sé que éramos prisioneros porque estábamos planeando escaparnos, había como un tipo de tobogán en una esquina que estaba sellado por una puerta de metal, pero habíamos conseguido abrirla finalmente, así que planeábamos salir de uno por uno, empezando por mí.
¿Por que estábamos encerrados?, ¿quién nos había encerrado? No sé, pero un día mis papás me dijeron que mi momento había llegado, abrí la reja del tobogán y me lancé a lo desconocido. Cuando llegué al otro lado era como una playa desierta, y tuve que esperar a que mis papás, de uno por uno salieran para que quien fuera que nos tenía prisioneros no sospechara que nos estaba perdiendo.
Mi mamá salió después de mí. Nos abrazamos al encontrarnos del otro lado, ¡al fin éramos libres!, sabíamos que estábamos tan cerca de alcanzar la libertad de nuevo. Pero también sabíamos que una vez que papá saliera tendríamos que empezar a correr para no ser prisioneros de nuevo.
Y así lo hicimos, corrimos sin parar por una carretera oscura y llena de curvas. No vimos ni un carro por horas, estábamos cansados, queríamos parar y descansar pero no podíamos. Finalmente un coche apareció después de muchas horas, con los pies rojos e hinchados nos subimos a la camioneta que nos ofrecía un raite. Y así nos fuimos, los tres abrazados en la parte de atrás de la camioneta, respirando finamente en paz.
lunes, 3 de febrero de 2025
Soy como soy porque eres como eres
lunes, 13 de enero de 2025
buscando felicidad
domingo, 5 de enero de 2025
Las fiestas ya no son lo mío
martes, 17 de diciembre de 2024
Mis notas
viernes, 29 de noviembre de 2024
estoy bien con tomarlo con calma
domingo, 13 de octubre de 2024
Suficiente
Ya no quiero hacer cosas en contra de lo que soy: estoy cansada.
viernes, 28 de junio de 2024
Del origen
Hablar del origen, por algún motivo, me genera ansiedad. Me costó trabajo preguntarle a mi mamá.
Quizá porque siempre he pensado que mi mamá no debió casarse, sino que debió quedarse en Monterrey y convertirse en la mujer de sus sueños. Pero ese no fue el camino que eligió, en cambio, se casó con mi papá en Diciembre de 1992, y en Noviembre de 1993 nací yo.
Mi mamá se desmayó un día de Abril, justo después de comer en el restaurante de mi bisabuela, sabía que su periodo no le había llegado en un buen rato, así que habló con mi papá y juntos fueron al hospital donde le hicieron una prueba de embarazo. Salió positiva, yo tenía dos meses desde mi concepción.
El embarazo fue normal, según sus propias palabras, ninguna amenaza, ella siguió con su vida como normalmente lo hacía, de repente tenía náuseas, tenía desmayos, pero nada grave. Nada que me pusiera en peligro. Durante su embarazo vivía en casa de mi abuela, mamá de mi papá. Ayudaba con el quehacer, hacía comidas, salía a caminar. Durante mi embarazo usaba vestidos largos, siempre que pienso en ella embarazada me viene a la mente una foto de ella frente a un árbol, con un vestido floreado rosa, sonriendo.
Mi mamá tenía 17 años cuando se embarazó de mí. Ya era una mujer casada, su mamá le había dicho que debía casarse y tener hijos, ella estaba cumpliendo su deber. Pero siempre me he preguntado si eso es lo que realmente quería, y cuando se lo pregunto, ella dice que sí, pero me cuesta creerle. No sé si es por cómo yo veo la vida, pero no puedo concebir que su meta en la vida era formar una familia y nada más.
Mi papá trabajaba mientras ella se quedaba en casa, mi papá era albañil y pescador cuando se conocieron, y lo seguía siendo cuando ella estaba embarazada. A veces se quedaba hasta tarde tomando con sus amigos, ella lo esperaba.
El 9 de noviembre de 1993, a las 6pm, mi mamá empezó a tener contracciones. Fue al hospital junto con mi papá, pero le dijeron que aún no estaba lo suficientemente dilatada, que fuera a caminar un rato y regresara. Volvió a las 9pm, la ingresaron, y nací por parto natural a las 11:30pm. Cuando le pregunté si mi parto fue largo, me responde que sí, bastante. Quizá no quería volver a nacer, me estaba resistiendo, quién sabe.
jueves, 27 de junio de 2024
mamá
Recuerdo el pánico de no saber si mi mamá volvería por mí una vez que me dejaba en la escuela, algo dentro de mi siempre tuvo la sensación de que un día iba a desaparecer, y aún me pregunto por qué.
martes, 25 de junio de 2024
De Nayarit a Guerrero
o mi pequeño pueblo, y la idea de mudarme por muchos años me parecía descabellada, sobre todo porque toda mi familia sigue viviendo en el mismo lugar, y no quisiera ver a mi sobrina solo unas cuántas veces al año, pero en fin, a veces la vida te empuja a lugares donde nunca pensaste estar.
miércoles, 1 de mayo de 2024
Mayo
sábado, 27 de abril de 2024
Corriendo por la vida
Supongo que la vida es extraña y a veces terminas haciendo cosas que nunca pensaste y corriendo distancias que nunca pensaste correr, y lo más raro de todo: ¡lo disfrutas!
sábado, 10 de febrero de 2024
Acepto
Acepto el abuso en mi infancia que no recuerdo
pero que de alguna manera se quedó grabado en mi cuerpo
y hay días en que todo se siente pesado,
pero acepto que debo recordarme que yo misma creo mi realidad.
Acepto mi pasado, acepto mi infancia que recuerdo con amor
aunque tenga capas de dolor, que a veces visito sin querer.
Acepto haber tenido unos padres ausentes la mayoría del tiempo,
porque ellos eran jóvenes, porque seguramente no sabían ni lo que estaban
haciendo.
Acepto que mi mamá me rechazaba abiertamente, alejándose tanto física como
mentalmente de mí: no debió ser fácil para ella ser mamá a los 18 años.
Yo ahora tengo 30 y no puedo imaginarme teniendo un hijo.
Mamá, te aceptó y te agradezco haberme traído a este mundo aún si saber lo que
ello significaba: que renunciarías a tu vida y a tus sueños.
Espero que sepas que aún hay tiempo de sobra para ti y que mi más grande deseo
es verte feliz, disfrutando la vida.
Papá aceptó que crecí en un hogar donde no estabas, y cuando te hacías presente
era borracho, maldiciéndonos por estar en tu vida.
Sé que quizá no te diste cuenta de la cantidad de responsabilidad que es tener
hijos, sé que cambiaste y hoy te esfuerzas por recuperar el tiempo perdido.
Acepto que mis padres solo me vieran a través de mis logros,
que no se dieran el tiempo de conocer a la verdadera yo.
Acepto que me tomó mucho tiempo encontrarme después de esto: fui invisible
por mucho tiempo y me refugié en mi mente, en los libros, en mis diarios.
Acepto que aún me cuesta trabajo,
y está bien.
No pretendo ser lo que nunca fui: una niña perfecta y complaciente, ahora me doy
a la tarea de darme mi espacio, de buscar maneras de recordarme que vivo esta
vida para Mí.
Acepto que viví mucho tiempo para los demás, a veces me cuesta aún trabajo
decir que no. Pero soy consciente.
Acepto que veía al amor como un escape, como una manera de evadir la realidad y
como un mecanismo de defensa que me permitía seguir viviendo el dolor de no
ser vista.
Acepto que mis relaciones han cambiado debido a ello: ya no busco personas que
me pisoteen, busco personas que caminen a mí lado, me escuchen y me vean tal
cual soy; y aún con las partes feas se queden.
Acepto que me abandoné de muchas maneras a lo largo de mi vida: no
comía bien o no comía en absoluto cuando tenía el corazón roto, dejaba
que los hombres utilizaran mi cuerpo aunque sabía que no querían nada serio,
decía que haría una cosa y terminaba haciendo lo contrario o nada en
absoluto.
Acepto que mis amigos han cambiado también; que son poquitos y contados pero
que los aprecio porque estamos en la misma sintonía.
Acepto que mi mejor amigo de toda la vida ahora se siente como un extraño y me
duele.
Porque acepto que no me gustan las despedidas, terminar ciclos, cerrar la puerta
y trato
de alargarlo
lo
más
qué
puedo.
Acepto que las despedidas me dan pánico
y qué a veces no sé cómo salir de relaciones o situaciones que me hacen mal.
Acepto que estoy trabajando en ello
día
a día
un pie tras el otro.
Me acepto con el camino que me ha llevado a escribir estas palabras.
Me acepto con el coraje que tuve para reescribir mi historia.
Me acepto con los ojos de niña triste que se han convertido en ojos de esperanza.
Me acepto.
Siempre.

















