Recientemente mi psicóloga me dejó una tarea que me pareció increíblemente perfecta y que quiero compartir. Me dijo "lee El Principito y extraes una lección de cada capítulo", así que estas son las lecciones (numeradas por capítulos) que me enseñó uno de mis libros favoritos de todo el mundo y de todo el tiempo.
I: Cada sueño, por más pequeño que sea, es importante.
El capítulo 1 habla acerca del sueño del autor de ser dibujante, y nos muestra su famosísimo dibujo de la boa y el elefante. Aquí, la verdadera pregunta es, ¿cuál es tu sueño?, ese que tenías cuando eras un niño, ese que está arrumbado tal vez, o del que te da pena hablar. En mi caso, yo quería ser médico, pero crecí y me di cuenta de que no puedo ni siquiera ver sangre sin sentir pánico, así que ese sueño se fue, pero otros llegaron, y lo más importante, es que al final del día, la raíz de mi sueño era que yo quería ayudar a los demás, y ahora, soy psicóloga y a fin de cuentas, sí, puedo ayudar a las demás personas. Así que, sí, cada sueño, tiene un valor, y hay que aprender a deducir o a descifrar esos valores, porque a fin de cuentas, los sueños, si se sienten con el corazón, hay que cumplirlos.
II: Las cosas maravillosas de la vida aparecen cuando menos lo esperamos.
En el capítulo 2 el Principito hace su mágica aparición y le da un giro de 180 grados a la vida del piloto. Y bueno, aquí la lección es, que quizá debemos de prestar un poco más de atención a nuestro alrededor, porque uno nunca sabe cuándo aparecerá el Principito de nuestras vidas.
IV: No quiero ser una persona mayor.
Especialmente si ser una persona mayor significa que no me van a importar las cosas que de verdad deberían de importarme, sí, esas como los olores, los colores, el modo de hablar de las personas, los detalles especiales. No quiero ser una persona mayor si se trata de que solo me importen los números y cosas superficiales.
V: Yo soy pequeña, y las semillas de baobabs abundan dentro de mí.
Ya hasta escribí un post sobre esta lección, pueden leerlo aquí: clic
VI: Busca siempre las puestas de sol.
En el planeta del Principito él podía ver cuántas puestas de sol quisiera solo con moverse un poquito y volverse a sentar en su silla. Y creo que, las puestas de sol pueden significar un montón de cosas, para mí, sí, las puestas de sol son maravillosas y me encantan, quizá para otros sea la lluvia la que los maraville, o las estrellas, o no sé, ver cómo el viento mueve las flores. La lista es infinita, pero se trata de siempre buscar aquello que nos haga recordar lo maravillo que es estar vivo.
VII: Sigue buscando a tu flor.
El Principito tenía a su rosa en su planeta, a la cual cuidó y amó como a ninguna otra, pues bien, creo que es importante que cada uno de nosotros busque y encuentre a esa flor, esa que quizá se vea igual a todas las demás, pero nosotros sabremos que nuestra flor es especial, que merece todo nuestro amor.
VIII: Las flores también mienten.
Como la del Principito, que le dijo que ella era la única en su especie en todo el universo, y luego de estar en la tierra, él se da cuenta de que su flor lo había engañado. Y tal vez mentir no sea el peor de los pecados, es decir, todos lo hacemos a fin de cuentas, pero debes saber, que si una flor miente, quizá las demás también lo hagan.
IX: Los que se despiden siempre dicen la verdad.
Cuando el Principito y su rosa se estaban despidiendo, ella finalmente fue sincera con él y le dijo que estaba bien sin el biombo que la protegía ya que a fin de cuentas tenía espinas que la protegían, y lo más importante es que le dijo que lo amaba. Y aquí la lección es: las despedidas permiten a la gente sincerarse, hay algo acerca de un adiós que hace que las palabras que estuvieron ocultas por mucho tiempo salgan a la superficie. Yo recientemente me despedí de alguien que significó demasiado en mi vida, y no fue sino hasta ese momento, que fue capaz de decirme todo lo que siempre había querido escuchar de él.
X: Ten en claro sobre qué tienes poder, qué reinas.
No seas como ese monarca que se creía el ser más superior del universo, que decía que podía mandar sobre el sol (pero cuando el sol quisiera), es mejor tener en claro qué es lo que estamos reinando, sobre qué tenemos control, así todo es más fácil, y no iremos por la vida tratando de dar órdenes y esperando a que los demás las cumplan.
XIII: Las estrellas son libres, de nada sirve comprarlas.
O contarlas, solo para creer que eres dueño de ellas. Ya sabes, las estrellas están lejísimos, e intentar comprarlas no sirve de nada. Es mejor dejarlas ser libres, una vez que uno acepta esta verdad, su naturaleza, es más fácil vivir.
XV: Soy efímera.
Así como la flor, yo también soy efímera, no como los grandes volcanes, o las montañas o los ríos, no, yo soy como una flor, que un día desaparecerá por completo. Así que de mí depende si quiero hacerme un hueco en los libros de historia, de alguna manera.
XVII: Ten cuidado de los que hablan como serpientes.
Mucho cuidado, porque como el Principito lo dijo, las serpientes hablan como diciendo acertijos, y quién sabe qué querrán decir.
XVIII: No tienes raíces, ¡ve a donde quieras!
Creo que esta es mi lección favorita y es algo que quizá nos cuesta mucho trabajo entender, por más simple que sea. Y es que ¡no somos árboles!, no tenemos raíces, no estamos plantados en un sitio. Tenemos la capacidad de movernos, de cambiar de lugar como nos plazca, así que, creo que lo mejor es aprovechar nuestra condición. Nadie se arrepiente de haber probado algo, de haberse movido, la gente por lo general se arrepiente de no haberlo hecho.
XXI: Eres responsable de lo que has domesticado.
Como el Principito fue responsable del zorro, así somos responsables de aquellos a los que hemos domesticado, o amado, o como quieras decirle.
XXII: Únicamente los niños saben lo que buscan.
Y aquí de nuevo confirmo el hecho de que no quiero ser adulta, porque, los adultos no tienen idea de qué rayos están haciendo, ellos se suben a los trenes y se bajan y listo, ahí se acaba su día, pero los niños en cambio, ellos están seguros de a dónde quieren ir y de por qué están haciendo las cosas. Así que, creo que lo mejor es permanecer como un niño, en el corazón al menos.
XXIV: Lo maravilloso de todo está en donde no se ve.
Y aquí entra la frase más famosa de este libro: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. O, esa que dice el piloto, de que lo más hermoso del desierto es que guarda agua en su interior. Así, guardamos nuestro corazón dentro de nosotros, siendo aún lo más preciado que tenemos.
XXV: Pon atención a lo que busca tu corazón.
De nuevo hablando del corazón, porque todo se relaciona, y como mencioné en la lección XXII, solo los niños saben lo que buscan, y probablemente si estás leyendo esto es porque ya no eres un niño, así que solo queda una cosa: buscar a ese niño que fuiste, y quizá, encuentres respuestas dentro de tu corazón.
XXVI: Un día regresarás a las estrellas.
Así como el Principito, un día alguien (tu flor quizá), mirará a las estrellas y sonreirá porque sabrá que estás ahí arriba, en algún lugar.
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jueves, 18 de mayo de 2017
domingo, 15 de diciembre de 2013
El principito desde una perspectiva Gestalt
La teoría Gestal definiría al principito como una obra
literaria que nos habla acerca de nosotros mismos, nos incita a vivir el aquí y
el ahora, nos invita a tomar nuestro presente, y aunque toma en cuenta
experiencias pasadas, éstas son las que nos definen para vivir y ser como somos
al día de hoy. Creo que el mensaje más importante que el libro nos da, es el de
vivir teniendo siempre presente a nuestro niño interior, pues es él quien nos
permitirá seguir teniendo aventuras, nos permitirá estar en contacto con nuestro
presente.
Ya que el todo es más que la suma de sus partes, es
importante señalar que son las experiencias del principito las que lo han
llevado a tener una percepción diferente a los demás: llega al planeta tierra
sin conocer nada acerca de éste, sin embargo, sus experiencias en planetas
pasados y su propia estructura mental lo hacen actuar de manera que termina por
encontrar a un hombre con quien pasar los días en el desierto, a quien
compartirle su historia y de esta manera hacer un cierre de todas sus
experiencias, pues su finalidad era tener aventuras más allá de
su pequeño planeta.
Tomando en cuenta las leyes de la Gestalt, éstas se ven
reflejadas en primer lugar al comienzo del libro, ya que el narrador nos
presenta un dibujo que hizo cuando era niño: un elefante dentro del estómago de
una serpiente, y aunque su percepción le indica cuál es el significado del
dibujo, los adultos actúan siguiendo el principio de la buena forma, y de esta
manera interpretan el dibujo de la manera más simple que encuentran: diciendo
que es un sombrero. Y cuando el narrador decide que ya no quiere volver a
dibujar porque nadie comprenderá sus dibujos, aquí está reestructurando su
pensamiento, está creando nuevos constructos. El principio de proximidad se ve reflejado
cuando el principito visita el planeta del contador, ya que él agrupa a las
estrellas y de esta manera puede contarlas. Es a través de estas leyes que el
principito y el narrador organizan sus experiencias para poder obtener un
conocimiento.
Es necesario que volvamos a pensar como cuando éramos
niños, para así poder entrar en contacto con el presente, con el aquí y el
ahora. El libro nos muestra muchos ejemplos del por qué los adultos viven en un
mundo creado por principios y leyes que muchas veces ni siquiera entienden,
pero sin embargo los siguen, y esto ocasiona que vivan más preocupados por el
cuándo, el por qué, el cómo. Una de mis partes favoritas fue cuando el
principito se encontraba en el desierto y le pregunta a una flor “¿dónde están
los hombres?”, y esta le contesta “A los hombres se los lleva el viendo porque
no tienen raíces, y no tenerlas les causa amargura”, es decir, como los hombres
hoy en día no se conectan con nada, ya no les preocupa lo que están haciendo,
por lo que están pasando, prefieren dejarse llevar por el viendo y pensar en
qué ocurrirá el próximo año, en qué estarán haciendo en dos meses… y en cambio
podemos preguntar a un niño qué hará mañana y no sabrá qué responder, porque
para él sólo existe el presente.
Cuando el zorro le dice al principito “no se ve bien sino
es con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos”, se refiere a que
nuestras estructuras mentales son las que nos hacen ver el mundo de la manera
en que lo vemos, pero es nuestra experiencia la que dictará el camino que
debemos recorrer, el cómo vamos a interpretar todo lo que pasa por nuestra
mente, es por lo tanto necesario el hacer cosas nuevas y diferentes día a día,
descubrir y tener momentos donde exista una conexión con el presente.
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