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lunes, 23 de marzo de 2020

El "gran amor" y el "amor correcto"

Estaba hablando con mi maestro de jarana la semana pasada, apenas llevo poco tiempo conociéndolo pero siento que me entiende y comprende bastante bien. El caso es que me dijo "amor verdadero solo hay uno", y me puse a pensar, ¿será?, ¿será que uno siempre regresa a las personas que amó cuando era joven?, y si es así, ¿quién es la persona a la que voy a volver?

No creo que haya una persona, es por eso que estoy escribiendo esto, supongo. Sí, me he pasado los años viviendo a través del amor, de los hombres y sus mentiras y engaños, y también yo he mentido y engañado, vamos a aceptarlo de una vez. El caso es que apenas hace dos días estaba en la playa, donde toqué por primera vez (mi gran debut musical) y cuando terminamos, mi mamá se acercó a mí, me abrazó y me dijo "gracias" y eso, justo ahí, es lo que había estado necesitando por años. El cariño y amor de mi mamá es todo lo que pido en los hombres, y claro, ellos jamás me lo darían. Entonces, me pasé muchos, muchos años dando vueltas en círculos, arrancándome los pelos, preguntándome, ¿qué estoy haciendo mal?, cuando la respuesta estuvo frente a mí  todo el tiempo: solo necesitas a tu mamá. Psicología 101, am I right?

Pero en serio, finalmente me siento libre.

Por muchos años pensé que el gran amor de mi vida era Ulises, pensé que el tormento que significó el que me cambiara por otra chica, y luego que volviera a mí para volver a irse era solo parte de un plan más grande. Pero encontrarlo los fines de semana solo para terminar en la cama, solo para terminar llorando porque en el fondo siempre supe que aquello jamás me haría feliz. Y todo lo que tomó para salir de su embrujo fue un "bloquear", y listo, bye bye relación tóxica sin fin -hasta ahora.

El amor correcto será aquel que suceda sin obstáculos, donde él diga "te quiero" y listo. Basta de Chuck y Blair, el amor no tiene por que ser tormentoso, claro que en las películas y libros no podría ser retratado así, porque entonces, ¿cuál sería el caso?, aquí estaría la novela más grande del siglo:

Él le dijo que la quería, ella respondió con un beso. Y su amor lo pudo todo, no dramas, no chicas que se interponen, no engaños. Solo un amor puro y verdadero. Fin.

Eso no vendería, no.

Pero el amor correcto, donde quiera que esté, y para aquellos que lo han presenciado (o lo estén viviendo), vale la pena. Y quizá este sea el fin de mi corazón sentimental, que se emociona cuando conoce a un hombre nuevo, le entrega todo solo para quedarse vacía y luego llora cuando no obtiene nada a cambio. Este es el inicio, de un nuevo corazón, uno más sabio, que reunió sus pedazos y los pegó con determinación. Este es el fin del "gran amor".

lunes, 3 de febrero de 2020

¿Escuchas a tu corazón?

En un día cualquier mientras daba una clase, veíamos los verbos, entonces, escribí en el pizarrón: Listen to your heart, luego, les pedí a mis alumnas que cambiaran la oración a pregunta y la respondieran, una de ellas dijo, "sí, pero necesitaría un aparato". Por un momento no supe de qué estaba hablando, hasta que entendí que se refería a escuchar al corazón literalmente.
Y supe, que mi mente de poeta ni siquiera se detiene a pensar en las cosas tal y como son, sino que siempre las veo y les encuentro un significado romántico.

¿Escuchas a tu corazón?

Todo el tiempo, a veces quisiera callarlo.

Pero es que si no tuviera un corazón sentimental no podría apreciar la vida tal como lo hago. Y sé que quizá todo sería más fácil, ver la vida literalmente, pero no, yo no soy así.
Soy la flor que crece en medio del concreto, aún cuando la pisan, y no es que sea maleza, solo que me hago más y más fuerte. Soy la que florece aún en los días nublados, aún si no hubiera sol lo haría. Y todo con tal de ver a los enamorados pasar, tomados de la mano, diciéndose promesas de amor. Yo vivo para eso. En el río de la vida me tocó ir en el barco de los soñadores, esos que se avientan por la borda porque creen que en el agua encontrarán el camino. Y una vez en el mar, nado contra la corriente. No podría vivir de otra manera. Llorar a la menor provocación, reír hasta que las costillas duelan, sentir, sentir hasta los huesos, y pensar, ¿es que acaso hay otra manera?, y si la hay, ¿vale la pena?

Y tú, ¿escuchas a tu corazón?, ¿o será acaso que ya se cansó de gritarte que ahí está?