domingo, 11 de enero de 2026
Creo que ya estamos solos
miércoles, 23 de julio de 2025
Primer amor (a mil por hora)
Dicen que el primer amor nunca se olvida, yo estoy de acuerdo. Pero no recuerdo al mío de una manera romántica, sino como un buen amigo que sé que estará para mí si lo necesito.
Es un recuerdo lejano, una sensación que aunque trate de volver a tener, es imposible: ¿cómo explicas las mariposas en el estómago por primera vez?, ¿cómo explicas el que alguien te corresponda y que tu mundo se abra y creas que el universo está lleno de arcoíris y todos son para ti?
Y luego está el despertar, el pasar de ser una niña que fantasea con amores de telenovela a tener fantasías que nunca contaría ni bajo tortura. ¿En qué momento pasó exactamente? No lo recuerdo, pero sí recuerdo que mi primer novio y yo bromeábamos acerca de enseñarnos nuestras partes íntimas y reíamos, porque sabíamos que nunca lo haríamos, pero nos gustaba fantasear con la idea y apenas teníamos 13 años.
Perder la "virginidad" es algo con lo que toda mujer sueña, yo lo veía como arrancar una costra a una herida que estaba sanando; solo quería hacerlo y ya, siempre he sido impaciente, incluso en cuestiones del amor. Fantaseaba con cosas ridículas, sí, con actores y escenarios que ni en un millón de años pasarían, pero me ayudaban a evadir la realidad: tenía 18 años y aún era virgen.
Entonces llegó Rubén y aunque no me pareció guapo ni nada especial, era lo suficientemente inteligente como para pasar mi estandar. Y así empezó una historia que me llevaría a la depresión años después. En su momento fue lindo; pensar en que las cosas podrían ser para siempre, incluso si para siempre significara renunciar a un poquito de mi identidad. Porque mi identidad siempre estuvo definida por "¿tienes amor o no?, ¿puedes mantener a un hombre a tu lado o no?", y claro que nadie me lo dijo directamente pero yo lo sentía en la sangre. Ideas de mujeres que jamás conocí pero su sangre fue pasada de generación en generación con las mismas dudas y el mismo deseo de ser amadas.
Dicen que el primer amor nunca se olvida.
Yo no olvido todo lo que hice para sentir amor; las noches sin dormir, los mensajes sin contestar, las promesas a media noche que se olvidan al día siguiente, las largas caminatas a mi casa, los ojos rojos por no poder dejar de llorar y sobre todo la realidad pegándome en la frente al darme cuenta que de nuevo había idealizado a un hombre que ni siquiera conocía pero en mi cabeza cabía como un amor de fantasía.
Dicen que el primer amor nunca se olvida.
Lo que cambió no fue que un hombre llegara a darme el amor que siempre soñé: uno incondicional y sin dudas, uno que no me hace cuestionar si a la mañana siguiente seguirá sintiendo lo mismo, uno que es fuerte, inmenso y me envuelve cada día en él. Lo que cambió fue darme cuenta de que estaba repitiendo un ciclo y ya no podía más. Tenía que verme en el espejo y aceptarme, aprender a valorarme y darme primero amor. Y por más cursi que suene, es la verdad. Solo cambiando yo cambió mi entorno.
Puedo pensar que mi primer amor se llamó Roberto o Jonathan o Yoel o Rubén, pero en el fondo sé que que el amor que más me costó conquistar, el que más valió la pena, ese amor es el mío.
domingo, 3 de noviembre de 2024
Los 10 acontecimientos amorosos que han marcado mi vida
- Mi primer amor, el primerito de todos se llama Roberto. Nunca estuvimos realmente juntos, sobre todo porque teníamos respectivamente 7 y 6 años y pues ¿qué íbamos a hacer? Lo que sí hicimos fue bailar una especie de danza donde a mí me gustaba él por unos meses, luego se me pasaba, luego a él yo le gustaba, luego se le pasaba y así estuvimos hasta cumplir los 15 años, enamorándonos el uno del otro pero nunca en el momento adecuado. Esto me obligó a escribir un montón de cartas que nunca entregué, a llorar por montones y a pensar por muchos, muchos años que el amor no correspondido es el mejor tipo de amor.
- Mi primer beso fue con Nicolás. Tenía 12 años y él 14, eran las fiestas del pueblo y todos los adolescentes gozabamos porque no teníamos la supervición de nuestros papás y podíamos vagar con nuestros amigos, así que aproveché y me fui a los columpios, un área de la plaza súper oscura donde varias parejitas estaban besándose y fajando. Bueno, a mí me gusta Nicolás desde hacía un montón y quería besarlo pero estaba aterrada de no hacerlo bien. Al final solo nos dimos un piquito, me decepcioné porque esperaba fuegos artificiales o sentir que algo dentro de mí cambiaba y se convertía en mujer, pero nada del otro mundo pasó.
- Mi primer "regaño" fue por tener novio. Siempre fui una niña bien portada, siempre con las mejores calificaciones, etc. Pero cuando estaba en la secundaria mi maestra de química le dijo a mis papás que yo tenía novio y que por favor me pusieran en mi lugar sino me iba a salir del buen camino, y así lo hicieron, se sentaron súper serios y me regañaron como nunca lo habían hecho; ¿lo peor de todo? yo ni siquiera tenía novio y solo eran rumores de niñas de secundaria.
- Mi primera vez fue con Rubén. Tenía 18 años y fuimos a Sayulita, rentamos un hotel por la noche y no hubo fuegos artificiales de nuevo, sino que dolió bastante y casi nos dimos por vencidos después de varios intentos fallidos (ambos éramos vírgenes). Después de eso tuve mucho miedo de volver a tener relaciones porque sentía que iba a ser doloroso por siempre.
- El primero en romperme en pedacitos el corazón fue Rubén. Tenía 20 años e íbamos en la misma universidad, y se le ocurrió que sería buena idea tener dos novias al mismo tiempo, porque quizá en su mente nadie lo iba a cachar. Pero un día en una clase una de mis compañera me dijo "tengo que contarte algo, esperame a la salida", y ahí estaba la verdad: mi novio de dos años me estaba engañando, lo peor es que me tocó verlos juntos ese mismo día, él fingió demencia "solo somos amigos", pero era muy tarde, yo ya tenía el corazón roto. Y así aprendí que en los hombres hay que confiar muy poquito.
- La primera vez que le rogué a alguien que se quedara fue a Rubén. A pesar de que sabía que no podía confiar en él, saber que él ya no estaría conmigo fue un golpe muy fuerte; era mi primer novio formal, mi primera vez fue con él y yo creí que íbamos a estar juntos por siempre, así que hice cosas muy ridículas con tal de no perderlo, fue hasta mucho, mucho tiempo después que me di cuenta de que estaba peleando por salvar algo que ya no existía.
- Mi primer amor adolescente fue Ulises. Hay incontables entradas en este blog hablando de Ulises, enamorarme de él fue como volver a tener 17 años (porque él tenía 18 y yo 21), como volver en el tiempo y empezar de nuevo y hacer las locuras que nunca me permití en mi adolescencia. Lamentablemente él nunca aceptó todo el amor que yo tenía que ofrecer y solo fuimos ami-novios o alguna cosa extraña que duró por muchos años hasta que harta de aceptar migajas de su amor, me fui decidida.
- Mi primer crush gay fue Faustino. Pobre Faustino, aún me acuerdo de él y me doy pena a mí misma. Porque era tan obvio que él era gay pero yo no quería verlo, y quizá solo estaba proyentando todas mis ilusiones y fantasías en él, pero hasta llegué a ir a sentarme frente a su trabajo solo para ir a verlo. Jamás cruzamos una palabra, pero seguramente pensaba que yo estaba loca, y sí, estaba siendo ridícula, pero, ¿quién no ha tenido un crush gay?
- Mi primer crush lésbico fue Kassandra. Y nunca le conté a nadie. No es que mis amigas no supieran que me atraen las mujeres, siempre fui muy abierta con respecto a mi sexualidad, pero el que me gustara Kassandra era ridículo en mi cabeza: ella era la típica mean girl con el pelo planchado todos los días, maquillaje exagerado y ropa súper ajustada. Jamás pensé en decirle algo sobre mis sentimientos, se hubiera asustado y hubiera corrido el rumor de que yo era extremadamente lesbiana. Cosas que nunca pasaron pero que a veces pienso en ellas.
- Mi relación actual. Conocí a Taylor hace 3 años, en un momento en que no estaba esperando nada de nadie, no quería una relación pero tampoco estaba opuesta a la idea de tener una. Y así, Taylor quitó muchos de mis miedos, me vio por quien realmente soy y me acepta así. No todo es color de rosa, empezamos a vivir juntos casi al mes de conocernos y empezamos un negocio juntos a los 8 meses más o menos, ha habido cosas muy buenas y también momentos muy malos, ha habido noches en las que pienso "¿estoy bien aquí?", porque estamos enojados, pero siempre logramos comunicarnos y resolver nuestros problemas, y diario nos elegimos, y creo que esa es la lección más importante hasta ahora.
sábado, 12 de octubre de 2024
tú y yo
viernes, 11 de octubre de 2024
A quien corresponda
miércoles, 25 de septiembre de 2024
el - mar
No veo el fin
en algún lugar
el agua se convierte en tierra
y yo bailo en la orilla
esperando a la espuma
que me cubra
que me abrace.
En el sonido de las olas
un rincón de mi ser
encuentra la paz.
Aquí
en el - mar
es donde nací
mil años atrás.
Voy a danzar hasta convertirme de nuevo en pez,
un pececito en busca de hogar
que lo encuentra
cada vez que no sabe dónde está.
No veo el fin
el sol se va
y en el último rayo veo una sonrisa:
mi reflejo. En el - mar.
viernes, 10 de febrero de 2023
La importancia de correr
La vida se presenta a sí misma dividida en etapas:
niñez - adolescencia - adultez - vejez
crecer - casarse - tener hijos - morir
estudiar - trabajar - retirarse - morir
gatear - caminar - correr - no poder caminar de nuevo
Mi mamá me dijo que no gatee cuando era pequeña, que me escapé de sus brazos una mañana a los 9 meses y ya no pudo pararme hasta que me caí un día intentando correr y fue tanto el espanto que no quise caminar de nuevo hasta que cumplí año y medio. Quién diría que muchos años después este sería el patrón de mi vida, mis etapas, si queremos llamarle así.
Emocionarme por algo - correr y apresurarme por obtenerlo - caerme / fallar en algún punto - asustarme y parar - continuar meses después como si nada.
A veces entre el parar y continuar pueden pasar apenas unas semanas, a veces años. Pero sé que si algo entra a mi mente no va asalir de ahí tan fácilmente. La idea de correr antes de caminar se nos ha planteado como una locura, como algo que solo hacen aquellos a los que sus impulsos los manda, los destinados a fallar, y yo hoy digo que no es así, yo digo que si algo te apasiona vayas por ello a toda velocidad, que lo hagas tuyo, parte de quien eres, que te lances a lo desconocido porque si entras caminando paso a pasito quizá no haya manera de que te des de cara contra el suelo. Y yo sé que nadie quiere terminar en el piso, pero déjame decirte algo: ¡es parte de la vida!
Yo digo que deberíamos enseñar a los niños la importancia de correr en vez de los peligros que tiene. Si te siente con ganas de saltar y correr y brincar hasta tus objetivos, ¡¡pues hazlo!!, en esta vida son pocas las ocasiones en que vamos a sentir que todo nuestro cuerpo se llena de pasión por algo, ¿y por qué no correr a perseguirlo?, en vez de ser llamados locos y soñadores, deberíamos ser llamados "corredores", estas personas que no ven a los lados, que tienen en mente su objetivo y no dejan que nada los distraiga.
Ahora que tengo una pequeña sobrina me doy cuenta de la importancia de enseñar cosas en la niñez, después de todo, es el momento en el que todo se pega en el cerebro y no sale hasta años después. Yo trato de enseñarle que hay más en la vida que ver videos en el celular, que el miedo es solo un ratito, y la vida después del miedo vale mucho más la pena que antes, que probar cosas nuevas es un must, y que ser buena en la escuela no importa tanto como nos dicen, lo que importa es ir corriendo a dónde nuestro corazón lo dicte.
Así que, personas del mundo, corramos cada día a alcanzar eso que nuestro ser desea con fuerzas, y cuando caigamos, pues nos levantamos y ya, eso es una obligación.
lunes, 15 de agosto de 2022
Las relaciones son un trabajo de tiempo completo
viernes, 20 de mayo de 2022
7 meses con Tay
Gracias al universo por haberte encontrado
Gracias a mi camino, que finalmente me llevó hacia ti
Gracias a las horas de terapia que valieron la pena
Gracias a todo lo que aprendí de mis relaciones pasadas
Gracias a ¡Tinder!
Porque un día decidí abrirlo y ahí estabas: una foto en el bosque,
una foto en una cascada, una foto en las pirámides,
una con tu hermana, una con pelo largo y otra con pelo corto,
con bigote, sin bigote.
Gracias a tu nariz, porque desde antes de conocerte me enamoré de ella
y así finalmente: It's a match!
Y ahora celebramos siete meses juntos.
Es gracioso, cómo el universo funciona,
aquí estamos, abrazándonos en la distancia, contando los días:
24.
Siete y más razones para amarte,
Mi Taylor.
Mi amor.
Mi corazón, late sonriente porque te elige y es elegido cada día.
Gracias.
martes, 24 de agosto de 2021
Age is just a number
He estado saliendo con chicos desde que tenía 17 años (formalmente, antes de eso creo que no cuenta porque estaba en la secundaria y tenía "novios", pero, bueno, no cuenta), eso quiere decir que he estado saliendo con chicos durante 10 años. Wow, bastante, ¿no?, aún no logro entender cómo hay gente que se encuentra tan rápido, mientras yo estoy aquí, recurriendo a todos los medios posibles y aún soltera. Ok, tampoco quiero sonar como si estuviera desesperada, de verdad, no lo estoy, solo que en mi mundo, si no hay amor, casi nada tiene sentido.
Ese no es el punto, el punto es que durante los años que he estado saliendo con estos hombres / niños /chicos. Me he dado cuenta de algo muy importante: la edad solo es un número, y la mayoría de las veces no importa.
Cuando tenía 21 años y estaba por acabar la universidad, me enamoré por segunda vez, de un chico de 17 años. Y pasé ahí bastantes años, con Ulises aprendí que la edad es relativa: sí, tenía 21 y estaba a punto de convertirme en una "adulta", pero en realidad cuando estaba con él me sentía como una adolescente. Hice las cosas más idiotas del mundo, como salirme de casa a escondidas en la madrugada, llorar y llorar noche tras noche porque no era correspondida como yo quería y enojarme con mis amigos porque me decían que "él no me convenía", y ¿cómo no iba a convenirme?, ellos qué sabían. En ese entonces lo más emocionante del mundo era pasar las noches a su lado, viendo películas o tomando con amigos, fue con Ulises que probé la marihuana por primera vez, con él me iba en moto a todos lados y era feliz, hasta que recordaba que él siempre me decía que jamás me iba a tomar en serio "porque yo era muy grande para él", ahora miro atrás y digo "wow", incluso veo fotos de Ulises a los 17 años y me parece un bebé.
Después de Ulises estuve bastante tiempo sin enamorarme, hasta que llegó Alex, un año mayor que yo. Alex era todo lo que yo quería en un hombre: alto, rubio, con ojos azules y claro, americano hasta los huesos. Con Alex hice cosas de adultos, como tener sexo en una azotea a las 2 am mientras sus papás dormían en el cuarto de abajo. Pasar una semana en una ciudad teniendo nada más que sexo y comiendo afuera todos los días. Nunca me sentí menor que él. Alex, a sus 27 años tenía un trabajo estable, vivía solo y podía salir con quien quisiera, pero me había elegido a mí, aunque sea por un ratito y eso estaba bien. Funcionó mientras tuvo que funcionar y luego se acabó.
Apenas, muy recientemente conocí a Colin, de 24 años. Fue amor a primera vista, yo 27, él 24. Ni siquiera me importó. Me quité los lentes y vi ciegamente por un rato: Colin era divertido y le encantaba bailar tanto como a mí, nos poníamos tan high como podíamos cada noche y veíamos series o alguna película. Con Colin todo pasó rápido: a la semana conoció a mis mejores amigos y a mis papás, lo presenté prácticamente a toda la familia, algo que no había pasado desde que tenía 17 y tuve mi primer novio. Con él la edad nunca fue algo que se me pasara por la cabeza: yo lo quería y él me quería y ya está, ¿qué más? De repente sí hacía cosas que me parecían infantiles, pero lo dejaba pasar, a fin de cuentas, estaba perdidamente enamorada.
La verdad es que nunca he salido con alguien más grande que yo, siendo esto, no sé, 5, 8, 10 años. No sé por qué, mis amigos dicen que tengo un problema, yo digo que cuando me veo al espejo veo que no he cambiado desde que tenía 15, entonces, aún me siento bastante menor. A veces de 16, a veces de 21, a veces de 25, pero definitivamente no puedo creer que estoy por cumplir 28. Quizá pronto escribiré acerca de cómo es enamorarse de alguien -mayor. Quizá nunca pase y está bien, no tengo problemas con eso. Quizá a lo que quiero llegar es que el amor es así: te hace tener miopía y solo puedes ver lo que está cerca, lo demás, ni siquiera importa.
viernes, 20 de agosto de 2021
Como saber que encontraste a tu alma gemela
1. No todo es instantáneo
Al contrario de lo que los libros y películas nos han hecho creer, encontrar a tu alma gemela a veces toma más de una mirada. A veces pasa que una persona está más interesada en la otra al principio, o el tiempo no es el correcto, pero créeme, si es el indicado/a, llegará el momento en el que todo se acomode, y los sentimientos serán recíprocos.
2. Tienen cosas en común
Tener cosas en común es algo esencial, también nos han vendido la idea de que los opuestos se atraen, y sí, estoy de acuerdo de que si eres introvertido, sería bueno que encontraras a alguien extrovertido para balancear las cosas, pero, creo firmemente que si no hay nada en común, no hay a dónde avanzar. Los intereses mutuos son los que a la larga harán que quieras pasar más tiempo con esa persona, o que tengan más cosas que hacer y compartir.
3. Les gusta pasar tiempo juntos
Ya sea ver películas, escuchar música, ir a la playa o simplemente estar sentados hablando. El tiempo junto a ellos pasa rápido, y es increíble.
4. Pueden hablar por horas
A veces son las 6am y siguen hablando, y seguirían haciéndolo de no ser porque al día siguiente hay que trabajar. Las conversaciones fluyen instantáneamente, no necesitas pensar demasiado, todo es fácil y sencillo estando con ellos.
5. Eres tú mismo
Cuando estás con ellos, puedes reír, puedes hacer comentarios sin sentir que te verás tonta o ignorante, puedes hacer preguntas, puedes compartir pensamientos que no le habías dicho a nadie más, y lo mejor es que sabes que ellos te aceptan tal y cómo eres, que no cambiarían nada de ti, sino que al contrario, te aman aún más con tus imperfecciones.
6. Incluso en la distancia los sientes cerca
No importa que tan lejos estén, aún estando a kilómetros de distancia, los sientes a tu lado, acompañándote en el día a día con llamadas y mensajes y no sientes que debes de preocuparte por alguna cosa. Ellos están para ti y tú para ellos.
7. Se entienden
Es casi como magia, pero llega un punto en que ambos saben lo que el otro está pensando y lo que dirá a continuación. A pesar de las diferencias, entiendes de dónde vienen sus sentimientos y siempre tratas de ponerte en su lugar, y ellos también lo hacen contigo. Es como un baile donde nunca se pierde el ritmo.
8. Puedes confiar en ellos.
Ya sea para contarles tus más oscuros secretos o para saber que sin importar las circunstancias ellos son personas en quienes confiar, no hay dudas en tu interior, porque sabes que estás con una buena persona.
9. Son buenos contigo y con los demás
Encontrar a un alma buena es como ganar la lotería. Ellos no solo te tratan bien y son buenas personas contigo, sino que todos a su alrededor también los adoran, son personas de familia, que aman todo lo que les rodea y a sí mismos, por eso son capaces de dar tanto amor del bueno.
10. Es amor del bueno
Amor del bueno es aquel que te deja ser tú, que te da libertad, que te apoya en tus sueños y sobre todo que está contigo cuando te sientes mal, cuando quieres celebrar una victoria, cuando estás enferma, cuando no puedes salir de la cama. Amor del bueno es leal y sincero, te dice sus intenciones desde el principio y puedes confiar en él. El amor del bueno existe.
miércoles, 19 de mayo de 2021
My best friend is leaving
Ingrid llegó a mi vida sin anunciarse, justo el primer día en que salí junto con ella y un grupo de amigos, conoció al amor de su vida, que vivía lejos de ella, pero dos años después siguen juntos y pronto ella se irá del país para vivir con él.
Ingrid llegó y poco a poco un espacio en mi vida se fue abriendo para ella: reuniones con amigos, y fiestas y un día nos vimos por primera vez solo ella y yo, fue como si una florecita comenzara a crecer entre nosotras, uniéndonos con su raíz.
Pronto fuimos inseparables, cualquier cosa que me pasara quería ir corriendo a contársela, teníamos secretos, ella me cuidaba en mis días tristes y aprendí muchas cosas que me dejaron pensando "¿cómo pude vivir tantos años sin ella?", Ingrid es la amiga que todos deberían tener en su vida: una luz que guía aún en la oscuridad infinita, una voz que no para de gritar tu nombre si estás perdida, la flor más bonita del jardín.
Yo sabía que Ingrid se iría eventualmente pero no pensé que pasaría tan rápido.
El próximo lunes tomará sus maletas, tomará la mano de su novio y se aventurará a lo desconocido. Yo no podría estar más orgullosa de ella: dejando atrás sus miedos para seguir el amor, Dios, todo el mundo sabe que ese es mi más grande sueño, y ella lo está viviendo. Lloro de felicidad al saber que hay amor ahí afuera, y que cosas hermosas aún suceden, y más aún: le suceden a mi mejor amiga.
Ingrid se va y me deja muchas cosas de ella en mí: su espíritu que siempre confía, su habilidad para creer en cosas increíbles, su risa, nuestros momentos juntas. Me duele el corazón al saber que no podré tenerla cerca, pero sé que siempre habrá maneras de vernos de nuevo, somos dos almas que se encontraron en un pequeño pueblo y compartieron una historia, somos dos amigas que se separan por primera vez, sabiendo que el amor nos unirá para siempre.
martes, 18 de mayo de 2021
Golden Hour
Si el amanecer es el equivalente a ver por primera vez a la persona amada, el momento justo antes de que el sol se meta es cuando se está enamorado.
La hora dorada, el color del cielo, el mundo en llamas y saber que todo estará bien al final: el sol volverá a salir, la luna alumbrará aún cuando parezca que todo está oscuro.
Sus ojos iluminados por el amor, sus caminos ahora unidos y el atardecer como testigo. Todo estará bien.
viernes, 14 de mayo de 2021
¿Es verdad?
"Esto es todo, estoy en el cielo", piensa después de dos noches
en un abrazo van implícitas mil palabras, y un solo sentimiento
¿Es verdad?, dímelo ahora, ¿es verdad?
Un montón de signos de interrogación apilados
¿es verdad?
un sentimiento en la garganta, en el estómago, en el corazón.
¿es verdad?
el futuro llegará, por ahora "ya veremos"
En la incertidumbre bailan dos almas
en un beso funden sus dudas y anhelos
el futuro es incierto pero también lo es todo en la vida,
¿es verdad?
lunes, 10 de mayo de 2021
Avalancha
Un día le pides al universo por algo sumamente específico, lo escribes en un papel y lo llevas contigo a donde sea que vas. Entonces, aunque tú no lo veas, se empieza a formar una especie de tormenta, y tú estás en medio, y de repente te da miedo, y crees que todo va a salir mal, pero entonces sucede: que estás en el momento exacto donde tu vida cambia para siempre, tú no lo sabes, es la noche final de abril y estás con tus amigos, es una noche calurosa y no tienes ni idea.
El reloj se acerca a las 2 am y dices, bueno creo que es hora de irnos, estás a punto de rendirte y entonces sucede, es solamente una mirada: y el alma lo reconoce, y sabes, simplemente lo sabes: una avalancha cae en algún lugar del mundo, el reloj se detiene por completo, y el resto de la noche pasa en cámara lenta. Son las 2 am y te quedas despierta hasta las 6, aunque sabes que debes levantarte a las 8, no te importa, jamás te habías sentido tan viva.
Un día le pides al universo por un buen hombre, y el universo te responde.
Hace muchísimos años que el sol y la luna se enamoraron, y de ese amor nació una estrella grande, brillante y hermosa. Iluminaba todo a su paso, estaba llena de amor.
Hace 27 años que te formaste de los restos de esa estrella, y él también. Mucho antes de nacer, la historia estaba escrita, y en un viernes, en un último día de abril, conoces a alguien por segunda vez, quizá. No importa, lo que importa es que ya lo encontraste. Ya nada volverá a ser igual.
martes, 16 de marzo de 2021
Son 4 años, no 3
Hoy me desperté con una sensación extraña en el estómago, como queriendo vomitar, como queriéndome quedar en cama todo el día. Así que decidí no ir al gimnasio, y en vez de eso me puse los tenis y fui a la playa a caminar, y a medio camino me entraron unas ganas inmensas de ir hasta la casa de mis papás, así que caminé por 10 minutos más. Cuando mi mamá me vio se sorprendió, me preguntó qué a qué hora había llegado de mi viaje, y siguió haciendo el desayuno. Mi papá me preguntó si quería café, dije que sí y fui a checar si tenía ropa en mi ex-cuarto, y como sí había, me di un baño.
Cuando salí mi papá hizo un comentario y entonces lo comprendí todo: hoy es el aniversario de la muerte de mi abuela. ¿Cómo pude olvidarlo?, pero lo que me sorprendió aún más fue el de nuevo corroborar que el cuerpo no olvida. Con razón sentía un vacío, unas ganas de llorar incomprensibles. Pregunté si habría misa y me dijeron que no, que la misa había sido el domingo. Pregunté si irían al panteón y mi mamá dijo que sí, pero por mi trabajo no me será posible ir a la misma hora que ellos. Le dije a mi mamá, ¿cuántos años han pasado ya?, ¿tres?, y ella respondió que cuatro.
Wow, el tiempo pasa muy rápido. Aún recuerdo el momento preciso en que supe que mi abuela ya no estaba, era un jueves y era mi día de descanso en el trabajo, me desperté y no había nadie en casa, miré los mensajes en mi celular y ahí estaba el mensaje. El mundo de repente dejó de girar y el tiempo no tuvo sentido, yo no tenía 23 años, tenía 5, tenía 10 y los pasaba al lado de mi abuela: nuestros viajes, nuestros abrazos, sus regaños, su risa y su voz poco a poco se desvanecieron. Pensar en que nunca la volvería a ver me abrió una grieta en el corazón que jamás sano y sé que nunca sanará. Nunca pensé que ella sería la primera que se iría.
Y han pasado 4 años. Yo prometí que cambiaría, y bueno, lo he hecho a paso lento pero seguro. Muchas cosas han pasado desde entonces, hoy me siento más mujer que niña, hoy me siento cansada de mi trabajo y quisiera poder tener más opciones. Hoy es martes y solo quiero llorar, quedarme en mi cama y que ella me abrace, que me prometa que todo estará bien, que solamente debo confiar. Todo estará bien.
domingo, 31 de enero de 2021
Dayana
Conozco a Dayana porque trabajé para ella por un periodo muy corto de tiempo, siempre me pareció la persona más linda del mundo, y a pesar de las grandes diferencias de nuestras vidas, la semana pasada nos juntamos para tomar café y hablar.
¿No pasa que entre más creces más difícil es hacer amigos?, como, cuando éramos niños solamente hacía falta ir hacía alguien, jugar un rato con él/ella y ya, amigos para siempre. Pero mantener esas amistades una vez que el trabajo, la responsabilidad y los hijos aparecen es muy difícil, tengo amigas a las que no he visto en años y ya solo hablamos de vez en cuando, tengo a mis amigos de mi pequeño pueblo y amigas a las que veo con regularidad, por lo menos una vez cada 2-3 meses.
En fin, Dayana y yo somos diferentes en muchos aspectos: ella tiene 56 años, yo 27. Ella es de Canadá, yo pues de México, ella está casada y yo soltera, ella ha pasado por infinidad de cosas que jamás hubiera imaginado, y me las contó por una pregunta que le hice: "¿Tienes hijos?", me dijo que no, pero que la explicación iba a ser bastante larga, le dije que no había problema.
Dayana estuvo casada durante 12 años, vivía en Toronto y tenía una vida bastante normal y exitosa, sin embargo, su espíritu libre le decía que algo estaba faltando a su vida, ella quería viajar y tener aventuras, incluso estaba pensando en tener hijos, y cuando le comentó esto a su esposo, él solamente la miró raro, y no dijo nada, tener hijos es algo de lo que ya habían hablado y él había dejado muy en claro su postura: "no quiero hijos, fin". Así que un buen día mientras lavaba los platos, Dayana tuvo una revelación: "sino salgo de aquí, esta será mi vida para siempre", y con 35 años, tomó sus cosas y se fue.
Tiempo después conoció a alguien más mientras estaba en México, y fue como si el destino le sonriera: era todo lo que ella había querido, finalmente, viajaban juntos por el mundo, iban de vacaciones a lugares exóticos y emocionantes y estaban viviendo en Londres. Dayana de nuevo pensaba en tener hijos, con él, incluso el criar a los niños le parecía una aventura que valía la pena vivir. Pero un día, de la nada y mientras regresaban de vacaciones, él tuvo un infarto.
Por supuesto que Dayana estuvo devastada por bastante tiempo, ¿qué iba a hacer ahora de su vida?, tenía 45 años, y regresó a casa a Canadá. Al parecer, las circunstancias de la vida no iban a permitirle tener hijos. Hasta que, de nada, y después de años de conocerse, se volvió a casar, esta vez con un hombre que ya tenía 2 hijos, bastante mayores pero aún así, Dayana los quiso como suyos.
"Supongo que te cuento todo esto porque, quiero decirte que si un día sientes que ya no hay más opciones, debes saber que siempre las hay"
Me fui a mi casa ese día con una gran sonrisa en la cara, nunca hubiera imaginado que un simple café iba a permitirme conocerla mejor, claro que también hablamos de muchas cosas más: me recomendó música, de conciertos y del panorama general de la vida. Fue un gran día, y supongo que ahora yo lo cuento porque quiero decir que siempre hay maneras de conocer más a la gente, solo hacen falta dos cosas: preguntar y saber escuchar.
lunes, 28 de diciembre de 2020
Estas noches en Tokio
martes, 15 de diciembre de 2020
De una noche sin luz
Anoche mientras me estaba quedando dormida con mi ritual de todos los días (acostarme, leer, apagar la luz, poner sonidos de lluvia en spotify), pasó algo que no había pasado en... años. Se fue la luz en la casa, y no me refiero a lo que pasa cuando hay una tormenta, que de repente se va la luz, y vuelve a los minutos u horas, sino que esta vez se fue ¡por toda la noche!, me las arreglé como pude, y a eso de las 2 am me desperté para ir al baño y ya no pude dormir por dos razones:
1) mi celular se iba a descargar y si eso pasaba entonces no podría escuchar mi alarma en la mañana.
2) La verdad, aunque me de pena admitirlo, me da miedo la oscuridad total y casi siempre duermo con una lámpara encendida.
Me asomé por la ventana y vi con mucho asombro y enojo que todos los vecinos sí tenían luz, así que hice lo que nunca había hecho pero fue lo primero que se me ocurrió: irme a dormir a mi consultorio (que queda a unos pasos de mi casa), tomé mi celular, mi cargador, llaves y bye.
No sé qué fue, si el dormir en un lugar inusual (el sillón), el hecho de que podía escuchar los ronquidos de la vecina o el estar muy cansada, pero me quedé dormida y tuve un sueño/revelación. En el, me veía a mí misma a través de mis relaciones, cómo todos estos años, con todas mis parejas o -casi parejas, lo único que estaba deseando era ser vista.
Así de simple. Janeth, tú quieres ser vista.
Y una vez que lo obtengo, me voy, pierdo interés, abandono antes de ser abandonada.
Y me dije, ok, ahora entiendo muchas cosas, pero, ¿qué voy a hacer al respecto?, ¿cómo puedo dejar de estar repitiendo este patrón que no se va de mi vida por más años que cumpla? Y sí, es simple, pero a veces en la simpleza están las cosas más complicadas de hacer.
Sino encuentro la aceptación y el amor en mí, ¿cómo rayos no lo voy a andar buscando afuera?, así que vamos paso a paso, poquito a poco. Tratando de cambiar, cómo siempre, haciéndome consciente de que mis errores son solamente míos, y de mí depende aprender de ellos y evolucionar o quedarme para siempre en este lugar de confort, de saber: ok me gusta este chico aunque sé que no es bueno para mí, pero al menos me está dando atención y me conformaré con eso hasta que ya no lo haga y entonces el corazón se rompe...
y...
y...
ya no más.
lunes, 30 de noviembre de 2020
5 años después
Estaba en una cena con mis papás y mi hermano, estaba comiendo unos ravioles deliciosos y tomando vino rosado y de repente un mensaje de un número que no tengo registrado pero ya conozco bien. "¿Puedo verte?", contesto casi instantáneamente: "¡NO!", pero más mensajes llegaron y en todos una vez más la misma pregunta, y yo firme, "no, no quiero, no, tú y yo ya no tenemos nada de qué hablar Ulises", y así pasan unos minutos que se sienten como la eternidad.
Así que finalmente, me llega un mensaje largo que básicamente decía "sí, lo sé, soy un pendejo por no haber aprovechado el momento, tú me quisiste y yo no pude ver lo mucho que ofrecías, y sé que ya es muy tarde".
Muy tarde, demasiado tarde, y es que cinco años antes hubiera hecho hasta lo imposible porque este chico me dijera por lo menos un te quiero, escribí una y otra vez aquí acerca de él, en 2015 estaba perdida en el amor y dándome de bruces una y otra vez por él. Así son las cosas: los círculos se completan demasiado tarde, las palabras que morías por escuchar llegan pero a destiempo, los amores nunca suceden porque los corazones no albergan al amor de la misma forma.
Bloqueé el celular y me pregunté qué hubiera sido de mi vida si hubiera sido correspondida, si 5 años antes nuestras manos se hubieran entrelazado en un amor por el que yo estaba dispuesta a luchar, y así, de la manera más simple y con todo el alivio del mundo sonreí: uff, menos más que no fue él.

