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jueves, 30 de junio de 2011

Qué es normal...

1. Normal es cualquier cosa que nos hace olvidarnos de quiénes somos y lo que queremos; de esa manera podemos trabajar para producir, reproducir y ganar dinero.

2. Acordar las reglas para combatir la guerra.

3. Pasar años estudiando en la universidad solo para descubrir al final que estás desempleado.

4. Trabajar de las nueva a las cinco todos los días en algo que no te da placer en absoluto para que, después de treinta años, puedas retirarte.

5. Retirarte y descubrir que ya no tienes la suficiente energía para disfrutar la vida y morir unos años después de puro aburrimiento.

6. Usar botox.

7. Creer que el poder es más importante que el dinero y que el dinero es más importante que la felicidad.

8. Burlarse de cualquiera que busque la felicidad en vez de el dinero y acusarlo de "falta de ambición"

9. Comparar objetos como carros, casas, ropa, y definir la vida de acuerdo a esas comparaciones, en lugar de tratar de descubrir la razón real de estar vivo.

10. Nunca hablar con extraños. Decir cosas malas acerca de los vecinos.

11. Creer que tus padres están siempre en lo correcto.

12. Casarse, tener hijos, y estar juntos mucho tiempo después de que el amor muera, diciéndo que es por el bien de los niños (quieres están, aparentemente, sordos de escuchar las constantes peleas).

13. Criticar a cualquiera que intente ser diferente.

14. Despertar cada mañana con una histérica alarma en la mesa de al lado.

15. Creer en cualquier cosa que esté impresa.

16. Usar un trozo de tela de colores alrededor del cuello, aunque no tiene propósito alguno, pero que responde al nombre de "corbata."

17. Nunca preguntar algo directamente, aunque la otra persona puede adivinar qué es lo que quieres saber.

18. Mantener una sonrisa en tus labios aún cuando estás al borde de las lágrimas. Sentir pena por aquellos que muestran sus emociones.

19. Creer que el arte vale una fortuna o vale nada en absoluto.

20.Hacer a un lado cualquier cosa que sea fácil de conseguir porque si no hubo sacrificio, obviamente no vale la pena.

21. Seguir las tendencias de moda, aunque sean ridículas o inconfortables.

22. Creer que todas las personas famosas tienen toneladas de dinero guardado.

23. Invertir un montón de tiempo y dinero en belleza externa y preocuparse poco por la belleza interna.

24. Usar cada significado posible para mostrar que, aunque eres solo una persona ordinaria, estás muy arriba de los demás mortales.

25. Nunca mirar a nadie a los ojos cuando estés usando el transporte público, en caso de que sea interpretado como una señal de que estás tratando de bajar con ellos.

26. Pararte mirando a la puerta del elevador y fingir que eres la única persona allí, a pesar de lo lleno que está.

27. Nunca reírte demasiado fuerte en un restaurant no importa lo bueno del chiste.

28. En el hemisferio norte, siempre vestirte de acuerdo a la estación: brazos desnudos en la primavera (no importa lo frío que esté) y con chaqueta de lana en otoño (no importa el calor que haga).

29. En el hemisferio sur, cubrir el árbol de navidad con nieve falsa aunque el invierno no tenga nada que ver con el nacimiento de cristo.

30. Asumir, cuando te haces mayor, que tú eres el guardián de la sabiduría del mundo, aún si no has vivido necesariamente lo suficiente para saber qué está bien y que está mal.

31. Ir a una fiesta de caridad y pensar que has hecho puesto tu granito de arena para acabar con la desigualdad social en el mundo.

32. Comer tres veces al día aún si no tienes hambre.

33. Creer que otras personas son siempre mejores que tu -más guapas, más capaces, más ricas, más inteligentes -y que es muy peligroso pasarnos de nuestros límites, así que es mejor no hacer nada.

34. Usar tu carro como una arma y como una coraza impenetrable.

35. Maldecir cuando el tráfico está pesado.

36. Creer que todo lo que tu hijo hace mal, se debe totalmente a las compañías que mantiene.

37. Casarte con la primera persona que te ofrezca una posición decente en la sociedad. El amor puede esperar.

38. Siempre decir, "lo intenté" cuando ni siquera lo hiciste.

39. Posponer el hacer las cosas verdaderamente interesantes de la vida para después, cuando ya no tendrás la energía.

40. Evadir la depresión con largas dosis diarias de televisión.

41. Creer que puedes estar seguro de todo lo que has conseguido.

42. Asumir que a las mujeres no les gusta el fútbol y que los hombres no están interesados en la decoración de la casa o en cocinar.

43. Culpar al gobierno por todas las cosas malas que suceden.

44. Pensar que ser una buena, decente, respetable persona significará que otros podrán verte como débil, vulnerable, y fácil de manipular.

45. Estar convencido de que la agresión y la violencia son sinónimos con tener una "poderosa personalidad."

46. Estar asustado por tener una endoscopía (si eres hombre) y por dar a luz (si eres mujer).

¿Con cuáles se identifican? Yo marqué las mías con negrita...

*Este es un texto extraído del libro "The winner stands alone" de Paulo Coelho. La traducción es mía.

domingo, 6 de junio de 2010

Manuel.

MANUEL ES UN HOMBRE IMPORTANTE Y NECESARIO.

Manuel necesita estar ocupado. De lo contrario, le parece que su vida no tiene sentido.
En cuanto se despierta, tiene una serie de tareas: ver el telediario, leer el periódico, pedir a su mujer que no deje a los niños llegar tarde a la escuela, tomar un coche, un taxi, un autobús, un metro, pero siempre concentrado.
Manuel llega al trabajo. Si es un empleado, hace todo lo posible para que el jefe vea que ha llegado a la hora. Si es patrón, pone a todos a trabajar.
Manuel va a almorzar, pero nunca solo. Si es patrono, se sienta con sus amigos, debate nuevas estrategias, habla mal de la competencia, se queja (con cierto orgullo) de la sobrecarga de trabajo. Si Manuel es empleado, también se sienta con sus amigos, se queja del jefe.
Vuelve a casa. Va a cenar con la familia. Pregunta por los deberes de los hijos, las actividades de su mujer. Termina la cena.
Va a acostarse.
Conversa un poco con su mujer. El sueño llega enseguida, Manuel se duerme sabiendo que el día siguiente estará muy ocupado.
Esa noche Manuel tiene un sueño. Un ángel le pregunta: “¿Por qué haces eso?”. Él responde que es un hombre responsable.
El ángel continúa: “¿Serías capaz de parar un poco, durante al menos quince minutos de tu día, mirar el mundo, mirarte a ti mismo y no hacer nada simplemente?”. Manuel dice que le encantaría, pero no tiene tiempo para eso.
“Estás muy equivocado –Dice el ángel-. Todo el mundo tiene tiempo para eso, lo que falta es valor. Trabajar es una bendición cuando nos ayuda a pensar en los que estamos haciendo, pero se vuelve una maldición cuando su única utilidad es evitar que pensemos en el sentido de nuestra vida.”
Manuel se despierta en plena noche con sudor frío. ¿Valor? ¿Cómo es que un hombre que se sacrifica por los suyos no tiene valor para parar quince minutos?
Es mejor dormir de nuevo, sólo ha sido un sueño, esas preguntas no conducen a nada y mañana va a estar muy –pero que muy- ocupado.

MANUEL ES UN HOMBRE LIBRE.


Manuel trabaja treinta años sin parar, dedica todo el tiempo al trabajo y nunca se pregunta: “¿Tendrá sentido lo que estoy haciendo?”.
Sus hijos crecen y se van de la casa, en el trabajo lo ascienden y llega el momento tan esperado: está jubilado, ¡libre para hacer lo que quiera!
En los primeros meses, se da el gusto de hacer algo con lo que siempre soñó: levantarse más tarde de la cama. Se pasea por la playa o en la ciudad. Viaja con parte del dinero que consiguió ahorrar.
Pasan otros meses.
Sigue viendo todos los telediarios, lee más periódicos.
Busca a alguien para compartir sus opiniones, pero todos están inmersos en el río de la vida.
Manuel es un hombre libre, pero, ¿y ahora? ¿Qué hacer con esa libertad tan arduamente conquistada? Manuel empieza a sentirse triste, inútil…
Una noche, aparece un ángel en su sueño: “¿Qué has hecho con tu vida? ¿Has procurado vivirla de acuerdo con tus sueños?”.
Manuel se despierta con sudor frío. ¿Qué sueños? ¿Por qué se pone el ángel a preguntar cosas sin sentido?
Manuel es un hombre libre y triste, a un paso de la depresión, porque estaba demasiado ocupado para pensar en el sentido de su vida. “Pasó por la vida / sin vivir”.

MANUEL VA AL PARAÍSO.


Bueno, pues, nuestro querido, honrado, dedicado Manuel, acaba muriendo un día…lo que ocurrirá a todos los Manueles, Pablos, Marías, Mónicas de la vida.

Todos nosotros, en algún momento, nos hemos hecho la misma pregunta que todas las generaciones se hicieron:
¿Qué es lo más importante de nuestra existencia?

La prueba final de toda búsqueda de la Salvación será el Amor. No se tendrá en cuenta lo que hicimos, aquello en lo que creímos, lo que conseguimos.
Nada de eso se nos cobrará. Esto es lo que se nos cobrará: nuestra forma de amar al prójimo.
Los errores que cometimos ni siquiera se recordarán.
En este caso, nuestro Manuel está salvado en el momento de su muerte, porque, pese a no haber atribuido nunca sentido a su vida, fue capaz de amar.


Paulo Coelho. "Ser como el río que fluye." pp. 73-83