miércoles, 10 de noviembre de 2010

You're just too good to be true.

Hoy voy a hablar de 2 libros que leí hace mucho, (de verdad) mucho tiempo. Y me hicieron cambiar, no en lo psicológico o algo así, sino que hicieron que me interesara más en los libros de suspenso, terror y misterio.

Lo a-d-o-r-o. Aunque a lo mejor si lo vuelvo a leer se acabará el encanto, quién sabe. Se trata de unos turistas americanos que vienen a México, y visitan unas ruinas Mayas, donde una planta...les arruina más que solo sus vacaciones. (Hay partes del libro donde describe cosas demasiado fuertes, el escritor es muy bueno o yo era muy ingenua cuando lo leí). Además, hay película de este libro, donde hicieron un revoltijo de personajes y...sí me gustó, me dio asco/miedo/ y desde entonces me dieron miedo las enredaderas. Aquí el trailer:








Ah, también me vestí de uno de los personajes en Halloween del '08. Creo que tenía una foto por allí, pero no sé donde quedó.



(La de la flecha era yo)

JURO por todo en lo que creo que para ese entonces, ME TRAUMÉ. Me dio mucho miedo, y había partes en los que de plano, sentía que el mismo diablo me estaba contando la historia (Tal vez si lo vuelvo a leer, ya ni me asuste, lo sé). Trata de una maldición que tiene cierta familia, donde cada mujer, cuando cumple cierta edad, es asesinada...Ya no me acuerdo mucho de los detalles, pero sí, es muy buen libro.

Este tienen que leerlo para entender de qué rayos hablo.

PD. Ayer fue mi cumpleaños y pues... hoy ya soy un año más vieja, Já.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Decifrar es una palabra importante.

Creo que toda mi vida ha sido igual. Y no tengo que leer un libro para darme cuenta. Yo ya lo sabía.
Siempre lo he sabido, es solo que no lo quiero aceptar. No aún. No cuando parece que tengo una oportunidad de salir de mi zona de confort, y... yo no quiero cambiar. Eso es lo que más me decepciona.
Siempre hay algo, señales, fechas, días diferentes, personas nuevas. Siempre hay algo que me dice "esto es lo que necesitas, yo soy lo que necesitas"
Pero prefiero no arriesgarme. Porque prefiero no ganar.
Nunca he ganado. ¿O sí? A fin de cuentas no tengo nada para perder tampoco.
Es difícil darse cuenta de lo que uno realmente es. Porque vivimos engañados, creyéndonos fuertes, perseverantes, pero vivimos en la rutina, vivimos haciendo cosas "porque debemos hacerlas".
Hay días, en los cuales me siento "FELIZ", si es que es posible. Pero esos días son contados.
Necesito algo, necesito a alguien, que me haga entender que la vida se vive una vez, y yo ya estoy creciendo, en todos los sentidos lo estoy haciendo, y en vez de envejecer, me siento más joven. Y con menos ganas de salir adelante.

Soy como María, y espero, de verdad espero que con el paso del tiempo (a veces rápido, a veces muy lento) me dé cuenta de que no tuve la culpa de mis errores, y sí, cometí uno en especial del que me siento aún culpable.
Miro atrás y aún no logro perdonarme. Aunque sé que no fue ni será mi culpa. ¡Por qué no lo dejo ir!
Así como ella creyó haberse enamorado, su primer amor... cuando tenía 11 años y dejó pasar la oportunidad por timidez, porque era niña, y los niños son así. Yo creí también, que me había enamorado a los 14 años, cuando conocí a unos ojos brillantes que me hablaban en un idioma distinto y me daban esperanza, pero a diferencia…yo no lo dejé pasar, no fui ni la culpable ni la que lo quiso así. Ahora, en la actualidad, me gusta pensar (tal vez por comodidad) que fue obra del destino, que así Dios lo decidió.
Quiero pensar que va a llegar un día en el que todo va a cambiar. Porque siempre pasa, lo he visto antes; entre más seguridad creo (o creemos) tener, más débil me comporto, y entonces algo pasa. Porque así es la vida, porque nos pone pruebas.
No pido mucho, no pido irme a otro país, ni hablar un idioma distinto, no pido un trabajo donde descubra que no sirvo para nada, no pido a un hombre que necesite que lo salve.
No pido ser una escritora en busca de su destino, de su esposa que se escapó con un extranjero, no pido cruzar un país entero, ni cruzar el Camino de Santiago. No pido ser una alquimista en busca de un tesoro, ni pido encontrar a una mujer en la mitad de la búsqueda. No pido ser Verónica, ni pienso suicidarme con unas pastillas para dormir, que me lleven a un hospital, y ahí encontrar a un esquizofrénico a quien amar. No, yo no pido vivir en un pueblo pequeño, trabajar en un hotel, donde un día encuentre a un extranjero y que sea un demonio, que me tiente a mí y que me pida que mate a alguien…
Yo solo quiero que todo esto tenga sentido.

Porque un nuevo año comienza para mí, pero siento un vacío que no puedo llenar.

jueves, 4 de noviembre de 2010

De un pájaro y mi vida.

Érase una vez un pájaro, adornado con una par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase. Un día una mujer lo vio y se enamoró de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más deprisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.
Pero entonces pensó: "¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!" Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola.
Y pensó: "Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse"
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.
Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se enseñaba a sus amigas, que comentaban: "Eres una persona que lo tiene todo" Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar su jaula.
Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.
Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.
Sin el pájaro, su vida también perdió el sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. "¿Por qué has venido", le preguntó a la muerte.
"Para que puedes volar de nuevo con él por el cielo -respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo."

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Runaway.

Luego de un fin de semana sin internet (que se prolongó más de lo que debía). Me he dado cuenta de varias cosas.
  • Soy increíblemente más floja de lo que algún día imagine.
Y no lo digo sólo porque sí, ¡es que en serio!, me sorprendo a mí misma. Desde el viernes que llegué a casa me dije "Voy a recoger mi cuarto, voy a barrer mi cuarto, blah, blah". De nada ha servido. Me pasé todo el tiempo diciendo "que flojera, mejor luego lo hago", y sí, gracias a alguna fuerza mayor fui capaz de acomodar mi -muy- desordenado cuarto, pero hasta el último día.
  • La vida -o mejor dicho; MI vida sin internet, no es vida.
De verdad, ¿qué me la pasaba haciendo 2 ó tal vez 3 años atrás?. Ni idea. Soy una vergüenza. Me la pasaba el día comiendo-viendo la tv-comiendo-viendo una película-comiendo.


  • Esto del horario nuevo no me va.
No me va porque siento que cuando me levanto es tardisimo y ¡apenas son las 7am!, y no me va porque cuando son las 7pm pareciera que son las 9pm. Bueno, no queda de otra más que acostumbrarse.

Y finalmente:
  • Estoy cansada.
Así nada más. Simple. Cansada de verme a mí misma en situaciones ridículas, ¡Y en las que yo misma me metí! Cansada de vivir en un lugar donde lo más emocionante que puedes hacer es ir al mar y tomar el sol. Cansada de estudiar cosas sin sentido y que me van a ser completamente inútiles por el resto de mi vida. Cansada de buscar excusas y más excusas para no escribir, porque -necesito una idea. Y si la tengo, no sé cómo desarrollarla. Cansada de fingir que me agrada cierta gente, cuando no es así. Cansada de fingir ante mis padres, ante mi familia, ante algunas de mis amigas.


Quisiera cambiar pero no sé como. Quisiera ser más sincera, más abierta a las nuevas posibilidades, a la aventura, a hacer nuevas cosas...pero esa no soy yo. No sé que hacer, para ser honesta.