viernes, 8 de enero de 2016

Pensamientos al azar 5

Me puse a leer todas las cosas que quería cuando tenía apenas 16 años y son prácticamente las mismas que quiero a esta edad. Solo quiero irme de este pueblo donde nada pasa, donde siempre he sentido que no encajo.
Estoy cansadísima de las mismas cosas repitiéndose en mi vida una y otra vez.
Digo que ya es la última vez que cometeré el estúpido error de creerle a las mismas personas, pero mírenme, siempre vuelvo a lo mismo.
Quiero que mis sueños se vuelvan realidad, quiero ser esto que siempre he querido ser: quiero escribir.
Pero entre más pasa el tiempo menos puedo hacerlo. No me comprometo realmente a hacer nada y quiero que todo venga fácil, ¿así cómo?
No quiero decepcionar a nadie, y en mi afán por ser "little miss perfect" me he decepcionado a mí misma en varias ocasiones. Y obviamente, mi error más magistral y gigantesco ha sido enamorarme tontamente.
Una tonta que se enamora de un montón de tontos. Ahh, tan cliché.
Pero es que verdad, es como si viniera en nuestros genes, ¿no?
Porque hoy también estaba viendo un reality show que he visto en las últimas semanas y ahí las chicas me parecen las más ingenuas y estúpidas del mundo: peleando por chicos, dejándose de hablar, perdiendo amistades, y siempre, siempre, siempre regresando al chico malo que las ha hecho sufrir un montón.
Así que la pregunta aquí es: ¿Qué rayos pasa con nosotras y los chicos malos?
Porque es verdad, tenemos esta creencia de que podemos eventualmente hacer cambiar al chico en cuestión: "solo hace falta que llegue la chica indicada a su vida, la que lo hará cambiar y convertirse en el príncipe azul que realmente es. Y esa chica seré yo."
Pero no pasa, repito: esto NO PASA. Los chicos malos tienen este chip que los hace detectar a sus víctimas, ven en nosotras el material que pueden utilizar para su satisfacción y una vez que se acaba, se van. Así de simple.
Y quisiera hablar y hablar acerca de esto, quiero saber realmente qué pasa en mi cerebro, en mi corazón, en mi cuerpo: ¿por qué sigo yendo hacia los chicos malos?, ¿es porque Hollywood afectó demasiado a mi cerebro?
Es decir, porque todas estas series, películas, libros...todas las historias donde el chico malo se transforma y al final hace a la chica feliz.
¿Quiero esa historia?, o, ¿alguien la plantó en mi cerebro?

El caso es...yo sólo sé que mis sueños son lo más preciado que tengo. Tengo mil planes para este año, pero tengo miedo de que todo se arruiné porque hay un chico en mi vida. Y es que ya me pasó antes, ya dejé pasar oportunidades y no quiero que vuelva a ocurrir.
Por ahora estoy ignorando sus mensajes, quiero que comprenda que ya no seré la chica tonta a la que puede usar cuando quiera, quiero que se de cuenta de lo que valgo. No necesito este tipo de cosas en mi vida. Yo solo quiero ser feliz.
Ya no quiero culpar a otras personas, en realidad: todo aquí depende de mí. O comprendo que jamás voy a avanzar si sigo corriendo hacia el pasado, o me estanco aquí, corriendo hacia los chicos malos.

miércoles, 6 de enero de 2016

La niña que soy

Esta es la historia de una pequeña niña que tenía problemas por confiar demasiado en los demás.
No importaba el daño que las personas le hubieran hecho en el pasado, ella seguía creyendoles y dándoles segundas oportunidades. Incluso cuando sus amigos decían:
-Basta, tienes que aprender a ver a las personas como realmente son, no puedes ir por la vida con una venda en los ojos, confiando ciegamente.
Pero ella lo hacía. Hasta que un día conoció a un chico.
Y el chico parecía lindo al principio -como todos. Pero con el paso del tiempo el chico la comenzó a tratar mal. Un día le decía que ella era la niña más hermosa que sus ojos habían visto, y al siguiente le decía que ya no quería volverla a ver.
La niña sufría mucho. Quería a ese chico con todo su corazón, y aunque los demás seguían lanzándole advertencias, ella no podía hacerles caso.
Perdió la cuenta de las veces que se dijo que ya no debía confiar en él. Sólo quería olvidarse de su presencia, de las veces que él parecía quererla de verdad.
Porque, como la niña estaba enamorada, quería que él también lo estuviera.
Pero aunque tarde, comprendió que aquel chico jamás iba a cambiar. Y pensó "¿porqué desperdicio toda esta energía en alguien que no vale la pena?"
Y lloró, lloró muchísimo porque aunque estaba enamorada también tenía el corazón roto.
De alguna manera aquel chico la hacía sentir un montón de contradicciones.
Quería perdonarlo y quería que fuera el chico de sus sueños. Pero sabía que eso nunca iba a pasar, que siendo realista, más bien el era el chico de sus pesadillas.

Esta es la historia de la niña que no sabe cómo dejar de confiar. De dar segundas, terceras oportunidades.
Está tan cansada, tan harta de llorar. Pero su corazón le ruega para que vuelva a él, siempre a él.

domingo, 3 de enero de 2016

Descifrando al chico

Obviamente sé que la gente no cambia, si algo aprendemos en la carrera es más bien a cambiar aspectos externos, a tratar de hacer comprender diferentes perspectivas: no todo es blanco o negro.

-Me gusta que me digas como soy, dime, ¿cómo soy? -preguntó él.
-¿De verdad quieres saber? -respondí
-Dime.
-Bien; eres un narcisista y manipulador.
-¿Qué más?
-¿Seguro quieres saber?
-Dime.
-Te gusta que las personas te demuestren afecto pero tu nunca lo demuestras, te aprovechas de los sentimientos de los demás.
-No puedo cambiar.
-Pero, ¿te das cuenta de que lastimas a los demás?, ¿a mí?
-Lo sé.
-Entonces, ¿por qué eres así?
-He intentado cambiar, siempre digo que voy a cambiar pero no puedo.

He estado reflexionando acerca de esta conversación los últimos días. ¿Qué hacer?, ¿qué debo hacer?, ¿cómo logro aceptar esto?

-Ya estoy cansada de siempre ser la tonta de alguien.
-Pero, ¿qué estás diciendo?, ¿no te das cuenta de lo especial que eres para mí?

Ya no quiero escuchar más peros, estoy cansada de los peros. Ya logré entender muchísimas cosas, ya sé todo lo que debo de saber acerca de él, y él sabe muy poquito de mí. Y creo que nunca voy a poder abrirme completamente, quiero ser un misterio.

Me siento perdida, con esta cosa sobre mis hombros que no puedo decir, porque si lo digo entonces todo cambiará y no me siento lista.
Descifré al chico, pero no tengo a nadie que me descifre a mí.

sábado, 2 de enero de 2016

Hola, 2016

Comencé el año junto a mis personas favoritas en el mundo: mis mejores amigos.
Comimos pizza y asamos carne, a las 12 en punto nos dimos un abrazo, y salimos a recorrer nuestro pequeño pueblo.
Fue una madrugada llena de diversión: todos bailamos hasta cansarnos, fuimos a la playa, reímos, cantamos y cuando salió el sol nos despedimos diciendo, "nos vemos pronto."
No podía pedir por una velada más increíble.

Un año que me dejó demasiado se fue y comencé el nuevo demasiado feliz.
Feliz. Feliz de tener todo lo que siempre quise. Feliz de haber encontrado lo que siempre busqué dentro de mí. Nunca pensé que podría ser así de feliz, pero es posible.

Y bueno, también tuve a alguien a quien besar a media noche. Como siempre, no nos importó que la gente nos viera, anduvimos de la mano todo el tiempo, bailamos, nos abrazamos y pasamos momentos maravillosos.
Para mí se sintió como una despedida. Una manera de decir "gracias por haber sido la parte más importante de mi año."
Ahora, no sé qué pasará. Dejaré que el tiempo me sorprenda, simplemente me voy a concentrar en ser lo más feliz que pueda.
Ese es mi propósito: sin importar las circunstancias, sin importar todo lo que pase alrededor, yo quiero ser feliz, quiero estar en paz con lo que soy y lo que tengo.
Muchas cosas y retos vienen y estoy aquí, lista para enfrentarlo.
Ya no quiero volver a caer en los mismos pozos, sufrir por las mismas cosas, el pasado está bien lejos ahora y ya no miraré atrás.
También prometo escribir de nuevo: historias, cuentos, poesía. Me hace falta decir muchas cosas aún y este año parece ser el indicado para contarlas.

2016, aquí voy.