martes, 17 de octubre de 2023

Casi pisando los 30s

 Estoy a menos de un mes de mi cumpleaños número 30. 
Pensar que hace 10 años estaba cumpliendo 20 y sintiéndo que ya me estaba haciendo vieja me parece un chiste.
Pero hoy, justo estaba cenando con amigos y les pregunté: ¿de qué edad se siente tu alma?
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Y yo no me pude parar de reír, porque de verdad mi alma se siente como de 19. O quizá solo es mi miedo a hacerme vieja, o quizá es porque no he cambiado mucho en los últimos 10 años.

Hace 10 años escribía:

Recientemente estaba platicando con un amigo de la infancia que me dijo; "Yo no pensé que tu vida fuera a ser más difícil y complicada que la mía, te veía tan segura de lo que querías hacer: tenías un plan tan elaborado que no me sorprendería saber que incluso planeaste qué ropa ibas a usar por los siguientes 20 años, ¿qué pasó?".
Y eso es lo que precisamente me pregunto yo cada mañana, ¿qué pasó?, ¿dónde quedaron mis sueños de volverme una escritora?

Y aquí es donde digo... ¿Y ahora qué?
Bueno, Janeth del pasado, te diré qué pasó en los últimos 10 años:
Te enamoraste un buen de veces, pero en una ocasión duroó bastante, y de un chico 4 años menor que tú, luego tuviste un novio terrible, y luego te enamoraste más veces de gente que jamás se quedaba. Hasta que llegó Taylor y ¡bum! ahora vives con él y literalmente acaban de empezar otro negocio juntos. 
No te volviste escritora pero mira: tienes un blog de más de 10 años de antigüedad y para mí eso es suficiente, puedo volver al pasado cada vez que tengo ganas. Ganaste algunas becas por escribir y viajaste a varios lugares donde conociste a poetas, y te diste cuenta de que tú no eres poeta, pero estás bien con eso. Luego, una idea surgió en el momento más triste de tu vida y decidiste que querías hacer un guión, y fuiste a la escuela en guadalajara y aprendiste a ser guionista. 
Acabaste la escuela y solo fuiste psicóloga por 1 año y luego abriste tu propio consultorio donde diste clases por ¡6 años!, abriste una Thrift shop, luego un bar y ahora una Thrift más, estás bastante ocupada pero lo suficientemente libre también. 
Tu familia está bien, tu abuela Alicia falleció y fuiste a terapia muchos años donde descubriste un montón de cosas y te hizo ser esta persona que hoy eres. Tu hermano tuvo una bebé hermosa que amas con todo el corazón, tus papás tienen salud y aún tienes a tus dos abuelos, aprovéchalos más. 
Has viajado por el mundo, y aprendido un montón, y has ido a lugares que solo te imaginabas en tus sueños. 
Tú hiciste todo esto realidad, así que cuando mires atrás quiero que veas a una mujer exitosa que ha forjado un camino con mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucho amor propio. 
Ahora, ¿qué sigue? 
 

jueves, 5 de octubre de 2023

Voy desvelada

 A las 2 de la mañana la fiesta seguía 
mientras yo me iba a casa, sola. 
La música de banda retumbaba a mis espaldas
los restos de la fiesta en la calle:
basura por doquier, botes de cerveza, bolsas vacías.
A las 2 de la mañana llegué a casa 
y mi novio esperaba dormido en la cama 
con los brazos abiertos, como una invitación. 
Entro al mundo de los sueños y no quiero salir. 
Puse la alarma a las 7am 
Una
Dos 
Tres veces la apagué hasta que se hicieron las 9. 
Salí de la cama y me vi en el espejo:
“Ah, mira esta cara que he visto cambiar durante toda mi vida”,
“Ah, cuándo será que se me notarán los años, cuándo me saldrá una arruga y cuánto lloraré al sentirme vieja”
“Ah, pero no tengas estos pensamientos a esta hora y sin haber dormido lo suficiente, déjalo para otro día”
Me visto, me peino como puedo y salgo a la realidad. 
Voy desvelada al trabajo,
me compro un café lo menos cargado posible. 
Se hacen las 10am y un nuevo día, una nueva vida comienza, otra vez. 

Yo


miércoles, 4 de octubre de 2023

Samy

 Samy es una niña pequeña, amorosa y mimada que vive en el cuerpo de Samantha. Samy creció en la ciudad al lado de sus padres y sus dos hermanos mayores, fue el piloncito de la familia y por lo tanto, la más consentida por todos. Samy creció rodeada de amor por todos lados: sus hermanos la adoraban y la llevaban con ellos a todos lados, le compraban regalos y le decían cuánto la querían.
Sus papás siempre la apoyaban en todo y Samy sabía que podía hacer cualquier cosa en el mundo gracias a ellos.
Samy vió cómo el amor de sus padres llenaba la casa en donde vivían; a veces, incluso se comportaban como adolescentes enamorados y eso le causaba nauseas, pero a la vez una felicidad inmensa. 
Por supuesto, el papá de Samy le dijo una y otra vez lo mucho que ella valía, y que jamás debía conformarse con un hombre que no la valorara lo suficiente. Samy vivía encantada en los brazos amorosos de su padre, sintiéndo cómo debía ser el amor verdadero, agradeciendo por tener una familia como la suya.

Hasta que pasó. Porque siempre tiene que pasar, ya que la vida no puede ser perfecta, sino, ¿qué chiste tendría?

El papá de Samy se enfermó de repente, así, de la nada y estaba internado en el hospital, y ningún doctor podía decirles con certeza qué es lo qué estaba pasando. La familia lloraba desesperada, querían encontrar lo que sea, una cura, o incluso esperanza de que se salvaría. Pero los días pasaron y él se ponía cada vez más y más enfermo. Samy no podía soportarlo, apenas estaba entrando a la adolescencia y sentía una desesperación en el pecho que no la dejaba dormir: ¿qué haría si su papá no estaba para decirle cómo vivir la vida y cómo enfrentar los retos del amor?, ¿quién la aconsejaría?, ¿de quién recibiría tanto amor?

Samy perdió a su papá un día triste y oscuro. 
Y se encerró en su cuarto de donde no salió durante un mes entero, sobreviviendo solamente de la comida que a veces su mamá la obligaba a comer. No respondió mensajes ni llamadas, no quería saber nada del mundo exterior. Su mamá estaba igual o peor que ella, ambas, se tiraron en la tristeza y no salieron de ahí por mucho, mucho tiempo.

Entonces Samy quedó muy al fondo de Samantha, como una voz que le recordaba lo mucho que valía la pena seguir, lo mucho que deseaba encontrar el amor, lo mucho que quería sanar aún cuando su papá no estuviera. Pero Samantha aprendió a ignorarla, y así, se fue a vivir lejos de la ciudad, a un pequeño pueblito costero donde encontró una comunidad que la hacía sentir querida, donde encotró un trabajo estable en un bar y entró a estudiar circo.
Samantha salió con muchos chicos, de todas las edades y formas imaginables: con 21 años estuvo con uno de casi 50, y luego con uno de 24, 23, 36, no importaba, solo no quería dejar de sentir el amor que tanto le faltaba, quería una imitación de lo que un día había sentido con su papá.

Samy a veces intentaba hablarle pero siempre fallaba en sus intentos desesperados y no entendía, ¿cómo podía una adulta comportarse tan estúpidamente?, ¿acaso no entendía que el amor estaba esperándola en su interior?, con ella misma. Una vez que aprendiera a escucharse, a ignorar lo exterior en vez de su interior, todo cambiaría. Pero en vez de eso, Samantha seguía en relaciones donde sabía que en algún momento iba a terminar lastimada. Luchaba contra ella misma, quería saltarse todos los pasos y llegar a la felicidad, pero no sabía cómo.

Samantha terminó su relación más reciente porque se acostó con otro chico, no supo por qué lo hizo, quizá fueron sus ganas de arruinarlo todo, porque hasta la fecha la relación parecía estar funcionando. Se pregunta si algún día será capaz de amar por completo, así como amó a su papá. Mientras tanto, Samy la espera, pacientemente, porque sabe que un día estará lista, un día ambas platicarán y finalmente estarán en paz.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

pasar un muy buen rato

 Definamos que es “pasar un buen rato” en mi cabeza:
es sentirme alegre, estar con mis amigos o familia o mi novio y simplemente disfrutar el momento: es bailar, o cantar, o caminar mientras platicamos, es entrar al mar y cerrar los ojos, adentrarme de lleno en un libro, en una película, es risa y abrazos. 

Antes de conocer a mi novio mi vida consistía en salir de fiesta tanto como pudiera, pero llegó un punto en el que estaba cansada, en el que salir y tomar ya no llenaba mi espíritu y ya no estaba pasando un buen rato, pero me parecía que quedarme en casa yo sola no era una buena opción. 
Ahora, es todo lo contrario: me encanta pasar tiempo conmigo, a veces no haciendo nada y a veces leyendo o caminando y contemplando a la gente. 

A veces, pasan cosas mágicas y de verdad pasó un muy buen rato, como anoche que vi a amigos que no veía en mucho tiempo, y todos bailamos, cantamos y tomamos unas cervezas y se sintió como en los “viejos tiempo”, excepto porque mi novio estaba también ahí conmigo, bailando y riendo y compartiendo bromas con todos. 
Cómo los momentos en la vida que son tan simples me parecen tan mágicos y me llenan de alegría. 
Me fui a dormir con la sensación de que todo estaba bien, de que había tenido una gran noche, y aunque aquí estoy, al día siguiente con ganas de haber dormido más, no lo cambiaria por nada en el mundo.