miércoles, 20 de diciembre de 2023

Todos nos estamos comiendo

 ¿Cuál es el punto de vivir sin morir por un ego?, poner validar nuestras fantasías y sentír que somos realmente especiales: sabes que nos encanta mentir.

Nos encanta agarrarnos de cualquier cosa para sentir que somos importantes, pero cada momento es más corto que un hipo o un parpadeo: sabes que le tenemos miedo al tiempo.

No sabemos cómo aceptar que somos solo un producto de la casualidad, nada como los dioses y más parecidos a las plantas, no podemos parar de inventar razones por las que estamos vivos: sabes que nos encanta la negación.

Así que nos pintamos la cara con intelecto, fingiendo que no tenemos curiosidad, demasiado ocupados, super serios, no tenemos tiempo para hacer lo que realmente nos gusta: solo es necesario mirar al cielo.

Porque todo nos vamos a morir, nos pudriremos hasta convertirnos en narcisos y dientes de león, las abejas usarán nuestras flores para hacer lo que se les antoje; harán la miel que nuestros nietos pondrán en su té de la mañana.
Es parte de la vida,
Todos nos estamos comiendo,
nadie vivirá para siempre...

sábado, 16 de diciembre de 2023

llamame en la tarde

Vi a Lucía en la fiesta el fin de semana pasado, estaban tan guapa con sus cachetes rosaditos por el frío, y sus piernas con la piel de gallina porque no le gusta ponerse pantalón aunque se esté congelando. Traía puesto su vestido favorito, y lo sé porque se lo pone cada que va a una fiesta, un vestido blanco con un moño rojo en la parte de atrás. 
Lucía es como una obsesión sin serlo realmente, ¿entiendes?
La conozco desde que teníamps 5 años y entramos al kinder, nuestros papás siempre decían que terminaríamos juntos, supongo que eso quedó grabado en mi subconsciente.
Nos hicimos novios cuando teníamos 12 años, y nunca rompimos, aunque tampoco estuvimos juntos, fue una cosa de niños.  Lucía se fue a estudiar la prepa a otro estado y cambió por completo. Ya no era la pequeña Lucía; había crecido por lo menos unos 20cm y se había desarrollado y en las reuniones siempre estaba fumando. A veces actuaba como sino me conociera y a veces se pasaba la noche platicando conmigo y recordando los viejos tiempos, cuando vimos una película juntos por primera vez, porque me salí de mi casa a las 12am y entré a su cuarto por la ventana, cómo habíamos tenido tantos momentos platónicos, jamás la había besado y jamás la toqué, y aún así habíamos estado seguros de que íbamos a terminar juntos, viviendo felices para siempre.
Pero ahora tenía 17 años y había otra chica que decía estar perdidamente enamorada de mí, y no podía seguirla ignorando para siempre por estar esperando a que Lucía decidiera si quería estar conmigo o no.

*

Mirando atrás al momento en que Lucía me rechazó una noche de diciembre, me doy cuenta de cómo mi vida tomó una trayectoría que jamás hubiera esperado: 10 años después, casado, esperando mi primer hijo. Pero no fue fácil llegar hasta aquí, a veces aún veo a Lucía caminando por la calle y me pregunto qué hubiera sido de mi vida si ella me hubiera llamado.

*

Tomé a Lucía de la mano y le dije: ¿podemos hablar?, ella me miró con calma, y asintió. Podía sentir las miradas de los demás siguiéndonos. Nos sentamos es un pequeño sillón al final del pasillo, donde la música no sonaba tan fuerte. Ella me preguntó si todo estaba bien, dice que sí, pero que necesitaba preguntarle algo importante, ella se río y me tomó del hombro, eres un dramático y nunca vas a cambiar, ¿verdad?, dijo despacio. Lucia, dije con un tono que sonó más enojado de lo que esperaba, ¿qué estamos haciendo?, ¿por qué han pasado tantos años y aún no te he besado?, porque no has tenido el valor, dijo. Los dos nos reímos, la tomé de las manos, ella alzó las cejas, estaba esperando, pero yo no podía hacerlo, no sin saber que ella también quería lo mismo que yo.
Te quiero y quiero que estemos juntos, dije de una, sin respirar, casi con los ojos cerrados. Lucía no dijo nada, solo me miró y no despegó sus ojos de los míos. ¿Puedo llamarte mañana?, dijo. No sé qué decirte ahora mismo pero mañana seguro sabré. No puedo esperarte para siempre, respondí, y ella solo se levantó y caminó en dirección de los demás. 

*

Al día siguiente esperé como un tonto sentado en mi cama al lado del teléfono y la llamada nunca llegó. Lucía no iba a darme ninguna respuesta, nunca lo había hecho. Recordé como ella siempre tenía una excusa para estar con otra gente o sus amigos en lugar de conmigo. Así que finalmente tuve una novia, porque le dí una oportunidad a alguien más, aunque eso no resultó como había esperado y pasé los siguientes 5 años de mi vida con ella solo para romper porque resultó que ella quería estar con su mejor amiga. Y luego mi hermana me presentó a una de sus amigas y el resto es historia. Incluso invité a Lucía a mi boda y fue con su novio, y los cuatro nos tomamos una foto juntos, y pensé, lo que son las cosas. 
 

sábado, 9 de diciembre de 2023

Hacer amigos cuando eres adulto

 Crecer significa sin dudas tener más responsabilidades, ¿qué comer todos los días?, ¿de dónde sacar tiempo para limpiar la casa?, ¿cómo voy a pagar la renta este mes?, ¿en serio tengo que ir al trabajo aunque estoy enferma?
Ni siquiera puedo imaginarme una vida donde además de las resposabilidades ya mencionadas también están los hijos o las mascotas. No thanks, paso.
Pero dentro de las responsabilidades que dan mucha flojera, también están aquellas que son necesarias para una salud mental o emocional o cómo quieran llamarle. Y una de ellas es hacer tiempo para los amigos, porque una vez que la mayoría estamos en relaciones sentimentales serias, el tiempo parece pasar de 24 horas al día a apenas unas 8 y hay que ir corriendo para todos lados.
Mi mejor amiga de la prepa ahora tiene dos hijos, un laboratorio químico y nada de tiempo, así que no recuerdo cuándo fue la última vez que la vi, y bueno además vive como a tres horas de mi pueblo. 
Mis otras amigas aún siguen solteras, algunas ya con hijos, y hacemos tiempo para vernos, pero es difícil con nuestros horarios y obligaciones. Justo hoy iré a verlas a la ciudad vecina.
Y mis amigos de aquí del pueblo, bueno, parece que todos se desvanecieron a un abismo de donde no puedo sacarlos, incluso mi mejor amigo de toda la vida ahora es un completo desconocido y no hayo la manera de volver a ser como éramos antes.
Perder amigos es como atravesar una decepción amorosa, solo que aún más dolorosa, en mi punto de vista, y es algo de lo que pocos hablan. 

El caso es que me he propuesto hacer amigos, pero el problema es; ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?
Mi rutina es bastante constante y no tengo mucho tiempo libre, ¿dónde rayos se consiguen amigos en la adultez?
Quisiera tener las respuestas a estas preguntas pero no las tengo. Además soy una persona bastante, no tímida pero sí algo introvertida y me cuesta simplemente ir a hablarle a alguien. 
Uff, no lo sé, esta semana me enfocaré en tratar de buscar espacios para salir de mi zona de confort. Y ya veremos qué pasa.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Los hombres no me dan la mano y eso me hace enojar

 Aquí esta una historia que pensé que nunca tendría que contar, lo dejé pasar por mucho tiempo hasta que se hizo bastante evidente que ya no podía ignorarlo más:
bastantes hombres no se presentan conmigo, no me saludan de mano, ah, pero a mi novio sí, casi hasta lo besan en la boca para profesar su admiración.
Y es que tener un bar y ser mujer pareciera que no van de la mano, o al menos no a los ojos de estos hombres.
"¿Tú?, ¿dueña?, jajaja, no puede ser"
Pero es que sí lo es. Y me molesta bastante que por mi género y también quizá por mi edad no se me toma en serio, todos van corriendo a pedir consejos a mi novio, mientras yo me guardo un poquito de mi enojo y el otro lo saco aquí, hoy.
Justo ayer un cliente que no veíamos durante meses volvió al pueblo y pasó a saludar junto con su hermano, y oh sorpresa, claro que solamente saludaron a mi novio, ¿acaso soy invisible?
Y quiero aclarar que esto también pasa con mujeres, pero no es muy común, quizá porque no soy a única que ha pensado en esto. Hace años viendo Master on None había un episodio donde hablaban de eso y pensé "ah, vaya, es verdad", pero hasta entonces nunca lo había notado tanto como en el último año. Y es que yo pienso, ¿de verdad que les cuesta tanto estirar la puta mano y dármela a mi también?
No puede ser tan difícil, ni tampoco debería serlo.