Creo que el síndrome premestrual me está pegando durísimo en estos momentos, porque he estado llorando bastante escuchando una canción en particular que me hizo recordar aquellos días -creo que fue en febrero- cuando conocí al chico Finlandés y según yo, fue mágico.
La canción habla del amor que uno guarda y que no sabe dónde rayos meter cuando se está en una relación a distancia. De las ganas de tener en las manos a la persona amada y del sentimiento eterno de inutilidad, de impotencia al no poder hacer nada.
Claro está, yo no tengo una relación con este chico, pero cada que pienso en él me digo que quizá el amor me está esperando al otro lado del mundo.
Quién sabe, quizá él ya no me recuerda en absoluto, quizá sí.
Lo que sí sé es que en dos semanas me voy a Europa y existe la posibilidad de que cometa una locura.
Porque, ¿qué sería de mí si las locuras de amor no existieran?
Quizá nunca hubiera volado a la Ciudad de México a encontrarme con aquel chico de Costa Rica, para solo verlo por unas horas y luego regresar a un evento.
Quizá no fuera lejos lejos solo para descubrir que las cosas no van a funcionar, es que si no me arriesgo, ¿de qué sirve? ir por la vida con un escudo en el corazón.
Quizá si no cometiera locuras de amor no tendría necesidad de escribir.
Pero aquí estoy, con este montón de sentimientos en el pecho y todo por unos ojos que están a un océano de distancia y que probablemente ni me recuerdan.
lunes, 23 de julio de 2018
jueves, 19 de julio de 2018
10 años después
Mi mamá me regaló una guitarra cuando cumplí 14 años, porque yo a esa edad estaba -bastante obsesionada con Avril Lavigne y quería ser una mini rockerita como ella.
Claro que estuve feliz y emocionada por el regalo, pero solamente fui a una clase de guitarra y adiós, quedó guardada por años y años.
En los últimos meses estuve pensando un montón acerca de cómo las cosas en mi vida se han estado moviendo muchísimo. Y me dije, "¿qué es algo que Siempre has querido hacer y hasta hoy no lo has hecho?", y estuvo súper claro: tocar guitarra.
Así que junto a mi papá, comencé a ir a clases hace más o menos unas 3 semanas. Y la verdad, me he sentido tan increíblemente feliz, siento que una parte de mí siempre estuvo esperando a que tocara, y ahora estoy un porcentaje más completa.
Recuerdo cuando tenía 14 y me parecía una locura tocar y cantar al mismo tiempo. Y ahora puedo cantar y tocar cielito lindo -con dificultad, claro-, pero puedo.
Obviamente ya no quiero ser una rockstar, pero ahora quiero comenzar a componer. Mi inspiración es clarísima: Julia Michaels. La chica que ha escrito infinidad de canciones para artistas súper populares, la chica que hace que llore, grite, me ponga feliz, me sorprenda y todo con sus melodías. Yo quiero ser como ella.
Y aquí estoy, 10 años después, intentando, creando, creciendo.
Claro que estuve feliz y emocionada por el regalo, pero solamente fui a una clase de guitarra y adiós, quedó guardada por años y años.
En los últimos meses estuve pensando un montón acerca de cómo las cosas en mi vida se han estado moviendo muchísimo. Y me dije, "¿qué es algo que Siempre has querido hacer y hasta hoy no lo has hecho?", y estuvo súper claro: tocar guitarra.
Así que junto a mi papá, comencé a ir a clases hace más o menos unas 3 semanas. Y la verdad, me he sentido tan increíblemente feliz, siento que una parte de mí siempre estuvo esperando a que tocara, y ahora estoy un porcentaje más completa.
Recuerdo cuando tenía 14 y me parecía una locura tocar y cantar al mismo tiempo. Y ahora puedo cantar y tocar cielito lindo -con dificultad, claro-, pero puedo.
Obviamente ya no quiero ser una rockstar, pero ahora quiero comenzar a componer. Mi inspiración es clarísima: Julia Michaels. La chica que ha escrito infinidad de canciones para artistas súper populares, la chica que hace que llore, grite, me ponga feliz, me sorprenda y todo con sus melodías. Yo quiero ser como ella.
Y aquí estoy, 10 años después, intentando, creando, creciendo.
lunes, 16 de julio de 2018
Esto es lo que pasa cuando nos encontramos en la misma habitación:
el cuerpo reacciona
el corazón se hace escuchar,
latiendo más fuerte
sacudiendo mis manos,
el temblor de las piernas que quieren correr hacia ti
y el cerebro, que quiere parar la operación
dice no y lanza bombas en forma de recuerdos
cuando te fuiste
cuando dijiste que te quedabas con ella
que quizá, si un día te dejaba considerarías regresar
conmigo.
Y entonces,
una copa o tal vez dos
voy al baño y me pongo el labial rojo que guardo por si acaso
me quito la ropa interior,
“no la necesitaré”
y ahí estás, sonríes como quien sabe que acaba de ganar la lotería
yo veo la luna y me convierto en lobo
cambio mis dientes por colmillos, mis manos por garras
dejo de escuchar al cerebro y el corazón deja de latir
me dices “aquí no” con la mirada y señalas la puerta de una
habitación,
pero ya no siento temor alguno
te digo "hola"
mientras me lanzo a tus brazos.
martes, 10 de julio de 2018
Declaración
No soy llamadas a
la 1 am
pantalones
que se caen
caricias sin
sentido
mensajes en la
madrugada
carretera sin
rumbo
playa desierta
boca con la que
olvidas a un ex
sillón desordenado
cena sin velas
manos que tocan
para curar
alcohol barato
una puerta con
seguro
salida de
emergencia
pañuelo de
lágrimas
un hombro que no
se va.
Página en blanco
poema sin terminar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
