martes, 11 de octubre de 2022

Pérdida

 Siento que cada vez que hablo de mi vida empiezo con: hace un año… 
Y es que me es muy imposible no comparar el momento que estoy viviendo ahora a la vida que estaba llevando hace un año en Guadalajara. 
De verdad me siento tan perdida tan no-yo-misma. 
Mi vida gira en torno a un negocio que ni siquiera hemos abierto. Pero que nos ha causado tantos dolores de cabeza, y todo porque a la señora a la que le rentamos de verdad es un ser humano tan malo. Me digo todos los días que no debo odiar, y es que hace muchos muchos años que no sentía un odio hacia una persona, pero estoy tratando de controlarlo. 
Solo soy humana y lloro mucho, es mi reacción más primaria es mi manera de sacar el estrés. 
Solo quiero cerrar los ojos y que todo esté enredo esté ya resuelto. Una y otra vez me levanto a la mitad de la noche pensando en cosas que aún no han pasado, el futuro está en mi más que el presente y siento que me estoy volviendo loca. 
Qué difícil. 
Cada vez más cosas en qué pensar. 
Y menos tiempo. 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

La niña que quería ser adulta

El camino a la adultez es un camino amplio, un camino que ni siquiera está pavimentado y uno al que se nos avienta sin más: sin una explicación, sin un manual de instrucciones, sin dinero, sin planes, es, como quien dice, un "sálvese quien pueda"

Hace unas semanas, antes del 5 de septiembre, escribí en mi diario, "regresando a México, oficialmente marca el inicio de una nueva yo, una Janeth adulta"

Y vaya que me creía preparada: con casa nueva, que habíamos rentado en junio, con un nuevo negocio en puerta, viviendo -oficialmente con mi novio. Pero el universo es muy chistoso y seguramente se estaba riendo de mí, porque cuando llegué finalmente a México, nada pasó como planeado.

Primero, en la frontera, casi pensamos que nos teníamos que regresar a Georgia porque no teníamos un papel, pero es que también la gente que trabaja en ese tipo de dependencias de por sí siempre te tratan como si fueras su peor enemigo: la chica nos miró de arriba a abajo y dijo algo como "yo no les puedo ayudar, necesitan tener ese papel", lo que no nos dijo, fue que no SOLAMENTE podíamos realizar el trámite con ese papel, sino que OTROS papeles también servían. Al final, el internet fue nuestro salvador y logramos entrar a México en paz.

Así pasamos toda la semana viajando de un estado a otro: Monterrey, San Luis, Aguascalientes y finalmente, mi hogar, mi casa: Nayarit. Pero, vaya sorpresa la que nos llevamos al ver la casa que habíamos rentado con un montón de desperfectos, con las paredes casi cayéndose y los muebles ni se diga, en las peores condiciones. Terminamos saliendo de la casa ese mismo día, yendo a casa de mis papás donde estuvimos por dos días, luego un amigo nos prestó una casa y hasta hoy, casi dos semanas después, encontramos una casa decente que vamos a rentar.

Es la primera vez que voy a rentar una casa, y sé lo afortunada que he sido hasta ahora, porque de verdad que pagar una renta te quita mucho, sobre todo ahora que con la llegada de los americanos a la costa, todo ha subido de precio, en especial las rentas, tanto, que ya los locales o trabajadores tienen que buscar casas a los alrededores para poder vivir de su sueldo. Es ridículo, casas pequeñas como una caja de zapatos en más de 10 mil pesos, y esto solo se pondrá peor.

Nos tuvimos que pelear con nuestra arrendadora de la casa, lloré un montón de veces de frustración, pensé: "¿De dónde rayos voy a sacar dinero?", y "ahora cómo voy a ahorrar", pero bueno, yo quería entrar de lleno a la vida de adulta, o como dije al principio, siento que alguien me agarró por los hombros y me aventó aquí y ahora no hay vuelta atrás: una vez que das el primer paso, solo es hacia adelante. 

Y pienso, ¿cómo hicieron mis papás para a mi edad ya tener una casa, una familia, trabajos estables...?, me parece increíble, yo, estoy aquí un miércoles por la noche pensando qué serie de netflix voy a ver, y mañana tengo que levantarme temprano y tengo que trabajar y luego ensayar y, y, y... la lista no acaba.

jueves, 25 de agosto de 2022

Las pequeñas cosas

 He estado estudiando portugués de nuevo, ok, solo por tres días pero voy avanzando y recordando cosas que ya había olvidado por completo. El caso es que ayer en la noche mientras me estaba quedando dormida recordé que hace ya dos años bajé una aplicación donde podía conversar con gente de Brasil y según yo practicaba unas horas al día, pero nunca se puso serio, aunque traté de tener clases con una chica, pero ella nunca me respondió y en fin...

Anoche estaba pensando que si yo no hubiera estado aprendiendo portugués, no hubiera conocido a mi amiga Bri, o quizá sí la hubiera acabado por conocer, pero no con el mismo entusiasmo que tenía por poder practicar un nuevo idioma.
Sino hubiera conocido a Bri y no nos hubiéramos hecho amigas, no hubiéramos ido un viernes por la noche a bailar a Sayulita y yo no hubiera conocido a C.
Si yo no hubiera conocido a C., no me hubiera enamorado perdidamente durante un mes y no hubiera descubierto lo que era un "buen amor" (según yo).
Sino me hubiera enamorado de C., hubiera llegado a Guadalajara con el corazón intacto, lista para salir a cazar corazones, pero en vez de eso, estaba aún esperanzada y enfocada en mi escritura. 
Si C. no me hubiera roto el corazón a media estadía en Guadalajara, no hubiera conocido a mis conquistas, a mi roomie, no me hubiera atrevido a tener una sola cita.
Y como me atreví a tener citas y ninguna funcionó realmente, me decidí a regresar a casa. 
Y finalmente, regresando a casa conocí a Taylor y bye, el resto es historia.

Como a veces las cosas más pequeñitas son las que influyen en que nuestra vida cambie, en que demos ese salto que siempre habíamos querido dar, en que digamos "sí".  

domingo, 21 de agosto de 2022

Está bien no hacer nada

 El verano pasado, me fui tres meses a Guadalajara a estudiar y trabajar en mi guión, un año después, sigo trabajando en él, porque siempre creo que hay algo más que puede ser editado. Un año más que pasa y me hace pensar más y más en cómo debe haber un mecanismo secreto que hace que los días y las horas pasen más y más rápido conforme vamos creciendo. 

Este año estoy pasando el verano con mi novio cerca de Atlanta, en una ciudad donde no puedo ir a ningún lado porque no sé manejar y ¡no hay banquetas! y donde después de casi dos meses, estoy más que lista para regresar y emprender un nuevo viaje.

Pero el no hacer "nada", me afecta demasiado. Porque siento que no tengo propósito, he estado escribiendo pero muy poco, he estado haciendo ejercicio pero no todos los días, en realidad, no tengo una rutina específica y eso también me ha afectado, hay días en los que siento que estoy perdiendo la cabeza, donde me miro al espejo y no reconozco a esa persona que está del otro lado. 

Y es que no hacer nada es difícil. Hace unos días, mientras me quedaba dormida, pensaba en cómo mi vida hasta ahora había sido un sinfín de aventuras, el salir de fiestas y conocer chicos y tomar alcohol hasta perder la conciencia. Una aventura tras otra. Y finalmente mi vida es "normal", y quizá por eso siento que me estoy perdiendo, que perdí a mi mejor amigo porque sin las fiestas y aventuras, no tenemos nada más en común. 

Es difícil encontrar un balance entre mi vida anterior y mi vida actual. No quiero perderme entre las dos, quiero encontrar la manera de ser feliz aquí, de agradecer por los días en los que me quedo viendo netflix, en los que no trabajo ni hago cosas productivas, en los que nada del otro mundo pasa. 

Siento que estoy siendo muy dramática, pero es que me encuentro como atrapada dentro de una burbuja, y quiero ya lograr salir. Y ver cosas diferentes, y hacer cosas diferentes. Mientras tanto no hago nada, más que tratar de encontrar un sentido.