lunes, 26 de junio de 2023
sábado, 24 de junio de 2023
Miedo
He estado preocupándome
por las cosas que están en mi mente
y me amenazan
con quitarme algo que aún no sé si tengo
si es seguro
o solo está en mi imaginación.
He tenido miedo últimamente
de perder algo,
pero, ¿qué?
¿Seguridad?, ¿rutina?,
la ansiedad aparece cuando las preguntas no se responden.
Pero no hay manera de responder
el futuro es lejano
y mis miedos están aquí, durmiendo a mi lado.
Pero hay algo dentro de mí
una voz que me recuerda que todo pasa
ha pasado ya y volverá a pasar.
El miedo se irá, está aquí para recordarme que estoy viva,
que estoy tomando decisiones importantes
y la confianza en mí es la voz que finalmente
cuando esté lista, le pedirá que se marche.
viernes, 23 de junio de 2023
Cumplir 30 no es un chiste
Cómo tampoco lo fue cumplir 15
O 20
Después 25
y ahora 30.
Me pregunto cómo me sentiré cuando este por cumplir 60. ¿Me arrancaré las uñas de nervios?, ¿cómo me veré entonces?
Hace unas semanas conocí a una señora que se ve máximo de 50, y descubrí que está por cumplir 60 en unos meses. Y creánme, se ve increíble, tiene mejor cuerpo y condición que muchas chicas que conozco, se la pasa haciendo ejercicio y jugando tennis y pickleball, se viste como una adolescente y yo me digo: ¿cómo seré yo?
Y no me voy tan lejos, me pregunto cómo seré cuando cumpla 30, ¿habrá una parte de mi que se sienta más adulta? quizá más vieja, no lo sé.
Lo que sí sé es que me gusta reflexionar demasiado.
¿Dónde estaré, qué he aprendido?
Solo el tiempo lo dirá.
Falta poco, mientras tanto veo hacia adentro, tratando de encontrar las partes de mí que han cambiado. Las que quiero dejar ir y a las que me aferro.
jueves, 22 de junio de 2023
No te he visto en mes y medio
Me ambaracé hace aproximadamente 10 meses y medio, lo que significa que mi hijo nació hace mes y medio. Al principio entré en pánico, ¿me imaginaba siendo mamá?, la respuesta era simple: no. Pero mi papá había muerto no muchos meses antes, y aún con todo el pánico y el miedo, me decidí por verlo todo como un pequeño milagro y cómo una señal de que mi papá seguía conmigo de algún modo. Cuando le conté a mi mamá no podíamos dejar de llorar, estaba aterrada, pero desde ese momento supe que si podía contar con ella nada me iba a hacer falta.
Luego le conté a mi mejor amiga, con la que he pasado todas mis aventuras y desventuras desde que teníamos 14 años. También lloramos de emoción.
Poco a poco todo empezaba a tomar sentido. Yo, Jessy, siendo mamá. Iba caminando y no podía dejar de contar a todas las embarazadas que me encontraba en el camino, a todos los bebés y lo lindos que eran.
Soñé con mi papá varias veces y siempre me decía lo mismo: tú puedes, serás una mamá increíble.
Pero nadie te advierte del dolor que sientes al parir, o quizá sí pero te lo tomas a la ligera porque no quieres echarte para atrás (como si hubiera manera de hacerlo).
El día que nació mi hijo grité y lloré y me desesperé como nunca antes había hecho, conocí una escala del dolor nunca antes vista y finalmente, conocí el otro lado del amor: ese del que siempre se habla y que según jamás entenderás hasta que tengas un hijo, y déjenme decirles, es verdad.
Después de mes y medio con unas cuentas horas de sueño por noche, con mis pezones adoloridos y mi vagina ya de vuelta a la normalidad, fui con mi ginecóloga, le pedí que por favor no me mostrara a mi vagina en esa pantalla gigante, donde siempre sientes que tienes un monstruo allá abajo. Se río y me dijo
"Todo está bien Jessy, tienes una buena recuperación. Se ve bien"
Pero llegando a mi casa quise llenarme de valor y agarré un espejo, fui al baño y me senté en la taza, y juro por dios que no pude.
Tuve a mi bebé hace mes y medio y todo el mundo me llama valiente, pero si se trata de ver a mi vagina de nuevo, no puedo, no tengo el valor de hacerlo, aún no.
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