miércoles, 9 de agosto de 2017

Isla

Se nombró a sí mima Isla, como una advertencia.
"No vengan aquí buscando amor", decía,
"no van a encontrarlo por ningún lado."
En cambio,
sabía que ella era un lugar donde las personas iban a descansar,
a pasar unos días alejados de lo que ya conocían.
Pero,
¿quién iba a quedarse?

Al principio todo parecería perfecto,
lejos de todo,
rodeados de mar.
Pero luego las imperfecciones comenzaban a salir a la luz,
y sin un lugar donde correr a refugiarse,
¿qué más podría pasar?

La Isla se hizo para ser explotada.
De repente había un montón de edificios en ella,
los hacían y se iban,
dejando así una marca.
De repente lo que habitaba al principio se había ido,
para siempre.

Su orgullo parecía estar intacto a pesar de todo,
"al menos puedo decir que a mí nadie me ha nombrado",
pero con el tiempo,
más gente pasó por ella.
Empezaron a correr rumores,
Isla se había convertido en un lugar turístico.

La gente iba, se quedaba más tiempo del habitual,
pero siempre terminaban por irse.
Isla se empezó a hundir,
todos se dieron cuenta,
aún así no dejaron de ir.

Se llamó a sí misma Isla, como una advertencia,
pero nadie le advirtió a ella el poder,
ese que los demás tendrían y ella perdería de repente.
Un día,
alguien más decidió nombrarla,
y supo que había perdido la batalla.

"Manhattan", repetían una y otra vez,
"Manhattan", escuchaba y se hundía cada vez más.
"Manhattan", y se preguntaba hasta cuándo resistiría.

martes, 8 de agosto de 2017

Las mariposas


Abrió los ojos pensando “otro día más”, miró hacia un lado para comprobar que su esposo no estaba en la cama, y afortunadamente, él ya se había ido, como de costumbre ni siquiera se había despedido, pero le había dejado una nota en el buró, un hábito que había adquirido cuando apenas empezaban a vivir juntos, y 2 años después, lo seguía haciendo. “Te amo”, decía la nota. Ella sonrió y le dijo a su corazón “¿y bien?”, pero él no respondió de vuelta.
Recodaba con anhelo la época en la que podía mantener diálogos con su pequeño corazón, él le daba consejos, y ella trataba de seguirlos la mayoría del tiempo, pero desde que aquella situación pasó, él no le había vuelto a hablar.
Salió de la cama, y preparó el desayuno y la comida al mismo tiempo. Era uno de esos días grises y sin vida, aquellos en los que solía perder el control. Sintió un poco de pánico, así que hizo aquello que siempre la tranquilizaba: ordenar todo cuanto estuviera a su alcance. Su esposo a veces parecía preocuparse demasiado por su obsesión con la limpieza, pero ya estaba acostumbrado a llegar a casa y encontrársela barriendo, desempolvando, acomodando cosas que ni siquiera necesitaban ser movidas. Él siempre le decía que aquello no era necesario, pero ella nunca respondía. A veces se preguntaba en secreto si él notaría que solo hacía aquello en los días nublados y grises, pero se tranquilizaba diciéndose que él estaba muy ocupado.
Descubrió, mientras limpiaba la alacena, que hacía falta comprar algunas cosas, y sintió que el corazón se le desbordaba del pecho. Era necesario salir a la calle, y eso a ella no le gustaba en absoluto, su corazón en cambio, se emocionaba tanto que daba brincos, pero claro que ella no lo complacería.
-Lo siento, sabes que no puedo llevarte –le dijo.
Y él no respondió, se quedó en silencio, como siempre lo hacía, ya se sabía el discurso de memoria.
-Si te llevo conmigo corremos mucho riesgo –continúo ella –imagina que nos topemos con “ya sabes quién”.
Y en efecto, su corazón imaginó que veían al hombre que ella amaba de verdad y se inquietó tanto que ella tuvo que sentarse.
-Basta ya –dijo finalmente –tengo que guardarte.
Y acto seguido, fue hasta el ático, donde guardaba un montón de cosas que acumulaban polvo muy fácilmente, no le gustaba entrar ahí, pero tenía que hacerlo.
-Si hago esto, es por nuestro bien –se dijo más a sí misma que a su corazón, y abrió un gran baúl que se encontraba en una esquina, adentro, estaba una jaula que contenía un montón de mariposas, todas vivas –hola –las saludó - dejaré a mi corazón aquí, porque tengo que salir, ya saben.

Mientras caminaba por la calle, se preguntó si la vida que había tenido antes de casarse fue cierta. Le parecía una gran mentira, un sueño, una alucinación que su mente había creado para no dejarla ser feliz. Pero mientras veía a la gente por la calle, no podía más que admitir que efectivamente: aquella era ahora su vida, y antes había sido feliz, increíblemente feliz.
Recordó como lo conoció, en un baile, él estaba allí, rodeado de amigos y la veía constantemente, hasta que se animó a ir hasta ella y hablarle, “eres increíblemente bonita” fueron sus primeras palabras y ella sonrió, solo eso les bastó para enamorarse. Luego, siguió un verano llenó de magia y amor, recordaba aquel primer beso en la playa, mientras estaban recostados y él se acercó lo suficientemente como para que sus alientos se hicieran uno. Ahora, no podía hacer nada más que maldecirlo, “ojalá nunca lo hubiera besado”, se decía constantemente, si no lo hubiera besado nada de esto estaría pasando, yo podría ser feliz. 
Pero el verano acabó y con él la realidad los golpeó de repente, ya no podían verse como antes, y a pesar de que lucharon por su amor, las circunstancias terminaron por separarlos, en el fondo, ella siempre creyó que debió haber luchado un poco más. Supo de repente que él estaba comprometido. Su corazón no dejaba de gritarle entonces, sus lamentos la aturdían y no la dejaban descansar, “calla por favor”, le suplicaba ella, pero él no escuchaba. “¡Haz algo!, tú lo amas y él te ama a ti”, le decía. Pero cansada y triste, se iba a la cama con ganas de morir.
Hasta que un día apareció en su vida su actual esposo, él, tan lleno de bondad y con tanto amor por ofrecer, no dejó de insistir hasta que finalmente, salieron, y cuando menos lo pensó, dijo que sí y se casaron. Sintió entonces como su corazón se apagaba por completo, a veces, justo antes de dormir, aún le recordaba lo que era en verdad el amor: “a él no lo quieres, acéptalo, vas a ser muy infeliz si sigues con él”, pero al ver cómo era ignorado, nunca más volvió a hablarle.

Cuando llegó el momento de mudarse, se dio cuenta de la poca cantidad de pertenencias que tenía, una que otra prenda de ropa y zapatos, hizo su maleta y se instaló en casa de su esposo.
Un día gris y nublado, mientras preparaba la cena, y su esposo trabajaba, llegó sin anunciarse aquel que era dueño verdadero de su amor. Sintió entonces como un mar de mariposas le salían por todos lados, no se explicó aquello, pero salió disparada al ático donde abrió el baúl más grande que encontró y las encerró ahí, dentro de una jaula, luego, sintió como su corazón despertaba de repente y le decía “¡es tu oportunidad!”, pero ella no hizo nada, no podía moverse, no se explicaba para que iba a su casa aquel hombre, así que solo pudo sentarse a llorar, mientras su corazón luchaba por hacerse oír.

Nunca más volvió a verlo, evitaba a toda costa salir a la calle, evitaba ir a fiestas, no quería verlo ni imaginárselo. Temía que de nuevo las mariposas salieran, y la delataran. Pero ahí estaba, en medio de la calle, y ni un rastro de él, como siempre. Quizá se había mudado, quién sabe, era demasiado cobarde como para preguntar por él a la gente. Miró a todos lados, y al parecer estaba despejado, ni una persona caminando por la calle. Cerró los ojos y se imaginó que él estaba ahí, quería volver a vivir aquel amor tan intenso que nunca más sentiría. Unas lágrimas pequeñitas se asomaron por sus ojos, lanzó un beso al aire y dijo “en donde quiera que estés, que el viento te haga saber que mi amor será por siempre tuyo.”

Volvió a casa, aún era temprano, tendría tiempo para hacer la cena, y ver algún programa de televisión. Su esposo tardaría unas horas en llegar. El día seguía nublado y gris, ella subió al ático, abrió el baúl y vio a su corazón, triste y desolado.
-No lo he visto –le dijo, pero él ni se inmutó.
Se sentó en un sofá que conservaba y que parecía una reliquia de museo, tenía también un estéreo que utilizaba de vez en cuando, cuando limpiaba aquella parte de la casa. Lo prendió y una canción estaba sonando en la radio, suspiró y puso a su corazón de vuelta.
-Lo siento –dijo. Y entonces, una canción en particular comenzó a sonar, una que conocía a la perfección y que también evitaba escuchar a toda costa.  Su corazón saltó de alegría y ella se paró automáticamente, cantando con emoción, recordaba cómo había sido conocer al amor de su vida en aquel baile, recordó cómo se acercó a ella al ritmo de esa canción.
Corrió entonces al baúl y les dijo a las mariposas:
-Salgan, ¡salgan!, sean libres, ayúdenme a recordar cómo se siente el verdadero amor – y entonces el ático se llenó de mariposas danzantes.
Y cuando terminó la canción, escuchó como la cerradura de la puerta se abría lentamente. Desesperadamente, metió de nuevo a las mariposas al baúl, y gritó a su esposo:

-Estoy en el ático, ¡ya voy!

lunes, 7 de agosto de 2017

The Love Club VII

Tefi se fue unos días lejos, tenía un compromiso al cual asistir y se sentía nerviosa y emocionada a la vez.
Era la primera ocasión en que iba a asistir a una fiesta completamente sola y donde no conocía a nadie, excepto a la anfitriona. Llegó y se sintió fuera de lugar, hasta que divisó a una vieja compañera de clases y se la pasó hablando con ella durante un buen rato.
-Mira, parece que ese no está nada mal -le decía a cada rato, señalando a distintos hombres. Tefi solo sonreía. Quería entender la obsesión de la gente por conseguirle a un novio, a un marido, a un prospecto. 
Mientras estaba sentada y reflexionado acerca de su vida, les mandó un mensaje a los miembros del Club: "ojalá estuvieran aquí", y cuando llegó la hora del baile, el corazón se le encogió al ver cómo todos empezaban a bailar en pareja. Pensó en un chico en particular, en todo lo que significaba enamorarse, en lo jodida que tenía que estar como para hacer lo que hacía. Veía a todos felices y luchaba por contener sus lágrimas. Una canción más movida comenzó a sonar, se levantó al baño y alguien la tomó por sorpresa del codo:
-¿Quieres bailar? -le preguntó sonriendo. Y ella no contestó, pero su rostro se iluminó en una gran sonrisa.


A kilómetros de distancia estaba Mauricio, que hablaba con Jen mientras tomaban unas cervezas.
-Siempre he creído que eres el peor de los ex -le decía Jen.
-¿Por qué?
-Porque tu ex es mi amiga y sé que la tratas mal. 
Y entonces, Mauricio comenzó a reflexionar, sabía que a las personas les gustaba decir cosas acerca de él, pero nunca imaginó que lo vieran como un mal ex. Le dio un largo trago a su cerveza, pensó en Tefi, y le mandó un mensaje "¿cuándo vuelves?" y luego miró a Jen, un plan estaba trazándose en su cabeza, y sabía que a Tefi no le gustaría para nada.


Talía estaba en casa, esperando a su novio, cuando el mensaje de Tefi la tomó por sorpresa "necesito hablar", decía. Suspiró y se preguntó de qué chico se trataría esta vez. La llamó solo para encontrarse con el tono de buzón.  
Estaba a punto de volver a llamar cuando su novio llegó, la besó y se olvidó por completo de Tefi y su necesidad de conversar. 
Horas después, checó su celular y vio que tenía 2 llamadas perdidas de Tefi, y un mensaje:
"Hice algo malo, muy malo", decía.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Qué pasó en el mes: Julio

Lo crea o no, julio ya se acabó y estoy sorprendida con la vida y con lo mucho que ocurrió en estos 31 días. Lo más destacado es el hecho de que regresé a mi hometown, y ahora, ¡tengo un consultorio!, estoy sumamente feliz de estar con las personas que amo y con mis amigos y poder trabajar en lo que más me gusta. Pero, ¿qué pasó en el mes?




En primer lugar y como siempre, mi mejor amigo y yo hemos sido completamente inseparables. 


Un día llevé a una de mis amigas a uno de mis restaurantes favoritos: falafel & friends.


Breakfast con mis personas favoritas.


Comida con mis personas favoritas, a principios de mes, cuando aún no tenía tantos pacientes y era libre para salir por las tardes.


Hicimos una sesión de fotos, se supone que haremos una cada mes.


¡El Corona Sunsets!, lo más increíble del mes.


Y finalmente, mis amigas de la prepa vinieron a visitarme y nos la pasamos contando anécdotas y riendo.

Julio fue el mes donde traté de involucrarme más en todo lo relacionado con los derechos por los animales. Vi Forks over knifes, vi muchos videos y documentales informativos y me siento mucho más preparada y con más argumentos para estar orgullosa de no consumir productos animales. 
Y una cosa que pasó ayer y que me hace pensar en lo increíble que son las ideas y las palabras, es el hecho de que mi hermano me estaba platicando que quiere intentar dejar de comer carne por un mes al menos. Me pidió que le pasara recetas y yo encantada de la vida.
Poco a poco, las cosas van a ir cambiando.

Y bueno, mis favoritos:

Películas:
  • Okja. Esta película la vi porque estaba navegando por Youtube y vi una entrevista a Lily Collins diciendo que interpretaba a una activista animal y dije, bueno, creo que tendré que verla. Y desde entonces he estado recomendándola a medio mundo. La película es buenísima, me hizo llorar un montón.
  • The Truman Show. La vi y me fascinó y hasta da la sensación de no saber después qué es real y qué es falso en nuestras vidas.
  • To The Bone. La última que vi, y la verdad es que también la vi porque sale Lily, pero en general, me gustó mucho. Trata acerca de la anorexia.
Música:
Libros:
Y bueno, este mes haré un Challege diferente: se trata de escribir por lo menos un cuento a la semana basado en alguna canción, esta semana la canción es Cuantos Cuentos Cuento de La Oreja de Van Gogh.