domingo, 15 de noviembre de 2020
Cuando no eres la chica de la que las personas se enamoran
lunes, 9 de noviembre de 2020
Hoy desperté con 27 años
Es uno de esos días en los que me siento agradecida por todo: por levantarme temprano para mover mi cuerpo y mantenerlo saludable, por mi trabajo, por mis clases de jarana y portugués, por la comida que todos los días disfruto, por poder ir a la playa que me queda a unos minutos de casa, por haber conocido a mucha gente nueva, por saber que una nueva Janeth ha surgido en este año, y es una mucho más feliz.
Hace un año estaba enamorada de un fantasma, hace un año estaba en Canadá y tenía casi todos los días la sensación de no pertenecer. Pero algo cambió: más terapia, cursos, una visita de alguien muy especial, una semana con el amor que vino a enseñarme que la vida es lo que acontece aquí y ahora.
Y hoy, hoy soy feliz con mi realidad: familia, amigos, trabajo, con Mi Pueblo.
Gracias a dios, gracias al universo porque cada día me expando un poquito más y más. Y cada día el amor que tanto andaba buscando en el exterior se hace más luminoso dentro de mí. Mi niña interior está feliz, me abraza. Y yo, lloro de felicidad.
Vida, qué bonita estás ahora mismo.
martes, 3 de noviembre de 2020
El fantasma de un amor pasado
Había una vez una chica que fue a un viaje: ahorró todo un año y estaba sumamente emocionada. Cuando llegó el gran día, subió al avión con un montón de ilusiones y una maleta llena de ropa de invierno. Fue un gran viaje donde conoció a un chico y se enamoró, en una semana su corazón quedó encantado, congelado en los días que pasó en el país lejano.
El chico se llamaba Egor y la chica nunca había conocido a alguien cómo él: tan extraño, tan diferente a su cultura, tan frío por el exterior pero con un corazón blandito, casi de plastilina y lleno de amor para regalarle. Pasaron días maravillosos juntos: tomados de la mano, visitando lugares increíbles y escuchando música de sus respectivos países
Pero el momento de despedirse llegó, la chica estaba triste pero el chico hizo una promesa poniéndose la mano en el corazón: Te visitaré en año nuevo. La chica lloró de felicidad, le hizo prometer por todo lo sagrado que no estaba solamente mintiendo y él dijo que no. Y así, con una promesa guardaba bien segura dentro del corazón, la chica de nuevo subió al avión con un montón de ilusiones y una historia de amor que contar.
Primera semana después del regreso:
Todo esta bien, llamadas diarias, fotos, anécdotas del día a día, quiero saber todo lo que haces, dímelo, te extraño, cuéntame tu vida, no quiero perderme nada.
Segunda semana después del regreso:
Quiero llamarte, ¿estás disponible?, todo está bien, aún te extraño, falta poco, falta poco. Quiero saber cómo estás, ¿cómo va el trabajo?, yo sé, es difícil pero el tiempo pasa rápido.
Tercera semana después del regreso:
¿Hola?, ¿estás ocupado?... ¿llegaste a casa?... ¿todo bien?
Cuarta semana después del regreso:
Siento que ya no quieres hablar conmigo Egor, ¿pasa algo?
Quinta semana después del regreso:
Veo que borraste tu instagram, ¿todo bien?
Sexta semana después del regreso:
...
Nada. De pronto Egor se convierte en nada más que un fantasma de un amor que ya no sabe si en realidad fue verdad o no, excepto por las fotos y sus recuerdos, no hay nada. Entonces la chica sabe que Egor no irá a verla, y pasa los días imaginando qué estará haciendo. Le cuenta a sus amigos y ellos dicen "olvidalo", y ella piensa "cómo si fuera tan fácil", y abre sus mensajes una y otra vez, esperando alguna explicación, pero no hay nada.
Un día abre instagram y lo ve de nuevo ahí, le manda un mensaje casi instantáneamente: "hey, regresaste", pero nunca hubo respuesta tampoco. La chica se pregunta qué hizo mal, ¿qué pasó?, ¿cómo puede alguien simplemente ignorar a otra persona y dejarla sintiendo como una loca?, pero cada vez duele menos, a veces pasa días sin pensar en él, hasta que finalmente llega año nuevo, y suenan las 12, y él no está, y tampoco hay mensajes en su teléfono.
Unas semanas después de nuevo en instagram, finalmente, la respuesta que tanto estaba buscando, "¿qué pasó?", resonó en su cabeza por un montón de tiempo, hasta que vio la foto: él y otra chica, en el lugar donde se supone que estarían juntos, en el mismo país. Había viajado, pero había traído consigo a otra chica. El teléfono entonces cae de sus manos, y lanza un grito que más bien parece el alarido de un lobo. ¿Cómo puede ser alguien tan malo?, ¿cómo puede no tener las agallas para decir la verdad?
Entonces, no hay opción, excepto tratar de olvidar, y lidiar con un fantasma que sabe que no se irá pronto, que quizá nunca lo haga.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Domingos
Me hubiera gustado que todo fuera más fácil. Que el amor simplemente se instalará un día y decidiera no irse nunca más. Pero no funciona así. No para mi. Estoy trabajando todos los días, estoy tratando de sacarme la nostalgia de los huesos, estoy sanando a mi niña interior pero sé que no pongo suficiente empeño. Aun me ganan las viejas costumbres de vez en cuando: tratar de complacer a las personas a como de lugar, y pasearme por los mismos lugares solo para ver si alguien me voltea a ver. Y, ¿para qué?
Los domingos son los días más difíciles, me hacen pensar que quisiera tener a alguien para pasarlos juntos, para ir al mar, para leer y no decir nada. Los domingos lloro mientras escucho I know alone y leo sobre el amor y maneras de matarlo.
Dios, como quisiera que fuera fácil, poder aceptar invitaciones a cenar, poder decir lo que realmente pienso sin temor: no puedo dejar de pensarte, lo que es ridículo y me pone fatal. Pero mira, mírame bien y recuerda mis palabras, después de mí todo cambia.
Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, érase una vez el amor pero ahora no lo soporto, es más, le tengo miedo. Y por eso me resguardo en la comodidad de lo que ya conozco bien, pero eso me impide crecer y sanar y me hace llorar los domingos.
