jueves, 14 de marzo de 2024

No lo sé, tal vez estoy alucinando en el salón de uñas

 Tengo una vida que amo: con una familia que he aprendido a aceptar y que me ha aceptado también, con un círculo de amigos que cada vez se hace más pequeño pero que me hace feliz, con un novio que me recuerda todos los días que la vida es buena.

Por la mañana me levanto y hago un té que me tomo lentamente, agradeciendo siempre por un día más jugando en este plano. Tengo todo lo que un día soñé, un trabajo que disfruto, puedo comprar lo que necesito y un poco más, quisiera tener un perrito, quizá pronto.

Aún así, no puedo evitar preguntarme a veces si me estoy perdiendo de algo.

El otro día iba al camino al trabajo y me encontré con mi ex al que no veía desde hace años, nos sonreímos y dijimos adiós y pensé en lo tonto que me parece ahora haber sufrido tanto por su amor, y en las muchas entradas de este blog que están dedicadas a él pidiéndole a universo que me lo devolviera. Ahora entiendo esa historia que termina en "ahora no lo entiendes pero un día lo harás"

Pienso en todos los hombres a los que les envié mensajes a altas horas de la madrugada diciendo "aún te quiero", solo para no recibir ninguna respuesta. Tantos años que pasé queriendo ser amada, pensando en cómo podía hacerme más atractiva, no para mí, sino para ellos.

Qué tontería.

Porque todo esto que soy un día se terminará. La belleza que hoy logro ver cuando veo al espejo cambiará, solo quedarán pequeños rastros de lo que hoy soy. 

Y estoy bien con eso. 

Podría sentarme días enteros leyendo lo que mi vida solía ser, pero hoy puedo decir que no lo extraño, no quiero volver a repetir las mismas historias, quiero pensar que estoy escribiendo en un nuevo camino desde hace tiempo, uno que ninguna mujer en mi familia ha recorrido, y eso me llena de emoción.

Porque no puedo seguir siendo la niña que fui cuando empecé a escribir aquí, que con 16 años pensó que iba a cambiar al mundo, hoy y todos los días me quito la piel que había usado el día anterior y me preparo para ser mejor, o eso quiero pensar. 

Si estoy dando vueltas en un carrusel, esta es la parte en la que me acostumbro, me relajo y comienzo a disfrutar del paisaje.


No lo sé, tal vez solo estoy alucinando en el salón de uñas, otra vez...

sábado, 9 de marzo de 2024

Ailyn

 Conocí a Ailyn porque era novia del mejor amigo de mi novio. Llegó una tarde al bar con unos más de 1.80m de estatura, con su risa tan de ella y su sentido del humor al que nadie le agarraba la onda, y pensé "nunca vamos a ser amigas"
Pero a la vida le gusta reírse de mis predicciones y por eso después de como dos semanas terminamos siendo uña y mugre. Todo empezó porque un día le pregunté si quería ir al gym conmigo y aceptó y el resto es historia. 

Se supone que aún debería estar aquí, siendo mi vecina, viviendo con su novio, pero a la vida (como ya había mencionado antes) le gusta reírse mucho de mí y pues aquí estoy contando esta historia. 

Ailyn se fue hace exactamente una semana a la ciudad de méxico, porque terminó con su novio y le dijo "chau, ya me voy y tú vete mucho a la versh", y pues tomó un avión y no vio atrás. 
Pero, ¿por qué terminó Ailyn con su novio?
Por las típicas cosas que una chica termina con su novio.

1)porque su novio le fue infiel con otra chica mientras estaba en otra ciudad a menos de una hora de distancia. 
2)porque se enteró de que su novio le fue infiel
3)porque se pelearon y en medio de la discusión Aylin se fue a llorar al baño y él no hizo nada.

Así que Ailyn se fue.

Y aquí es donde las cosas se ponen locas. Porque yo tengo un amigo que 
1)es gay
2)trabaja en un bar

Y un día me lo encontré de casualidad por la calle y comenzamos a platicar porque descubrimos que íbamos para el mismo lugar y como ambos trabajamos en bares comenzamos a compartir historias sobre nuestros clientes enfadosos. Entonces él me contó sobre una pareja que un día fue al bar y se estaban peleando en la barra y estaban literal terminando frente a él y ella le dijo que se iba a ir a ciudad de México, y entonces, lo paré en seco y le dije "creo que los conozco y son mis amigos, ¿ella es súper alta y rubia y él también?" mi amigo me confirmó que sí y nos reímos.

Y esta hubiera sido una historia sin sentido de no ser porque Ailyn se fue y al día siguiente mi amigo me manda un mensaje 
"Hey, ¿este no es el novio de tu amiga?" con una captura de pantalla del perfil del susodicho en Grindr, que es una app para encuentros gay. Yo me quedé con la boca abierta y claro que en 5 segundos ya se lo había envíado a Ailyn, ella me llamó histérica. 

"¡¿Cómo que este idiota está en Grindr?!, o sea además de engañarme con una chica también me ponía en cuerno con hombres, qué descaro"

Las dos nos reímos bastante. Y pensé que ese sería el final de la historia hasta que hoy me volvió a llamar solo para contarme que su ex va a ir a visitarla porque la convenció que el perfil de Grindr era falso...

No cabe duda que a veces no entiendo a la gente. 

viernes, 23 de febrero de 2024

Cuando salí con la versión masculina de mi amiga lesbiana

 Ayer en la tarde estaba recostada en mi cama viendo videos o algo en mi celular y por alguna extraña razón recordé el momento de mi vida en el que estaba haciendo servicio social y comencé a salir con este chico al que llamaremos José, que era de mi edad pero estaba estudiando diseño gráfico y era músico y yo iba a verlo a sus "tocadas" y me sentía tan cool por salir con un músico, hasta que me di cuenta de que en realidad este chico no me gustaba lo suficiente como para ser su novia así que dejé de responderle los mensajes y chau.

Bueno, pues ayer mientras estaba en mi cama viendo mi celular, recordé a este sujeto y por alguna razón mi cerebró formó una nueva conexión o unió dos puntos, no sé cómo explicarlo, pero ahí estaba: una imagen de comparación entre mi mejor amiga de la prepa a la que llamaremos Beatriz, y José, lado a lado, y wow, son la misma persona.

¿Cómo no me di cuenta antes?

Estuve saliendo con la versión masculina de mi amiga que es lesbiana. 

¿Eso me convierte en lesbiana?, ¿será que en realidad quería salir con mi amiga pero no me animé y por eso salí con este tipo?, ¿hubiera funcionado salir con mi amiga sino funcionó con este tipo?

Todas estas preguntan rondaron en mi cabeza por un rato que se sintió eterno. Luego me reí de mí misma por sobreanalizar algo que pasó hace más de 8 años, le mandé un mensaje a Beatriz preguntándole cómo estaba y ella me respondió casi al instante con una de sus historias de cómo un tarotista la había estafado. Me reí y me sentí normal de nuevo.

sábado, 10 de febrero de 2024

Acepto

 Acepto el abuso en mi infancia que no recuerdo

pero que de alguna manera se quedó grabado en mi cuerpo

y hay días en que todo se siente pesado,

pero acepto que debo recordarme que yo misma creo mi realidad.

Acepto mi pasado, acepto mi infancia que recuerdo con amor

aunque tenga capas de dolor, que a veces visito sin querer.

Acepto haber tenido unos padres ausentes la mayoría del tiempo,

porque ellos eran jóvenes, porque seguramente no sabían ni lo que estaban

haciendo.

Acepto que mi mamá me rechazaba abiertamente, alejándose tanto física como

mentalmente de mí: no debió ser fácil para ella ser mamá a los 18 años.

Yo ahora tengo 30 y no puedo imaginarme teniendo un hijo.

Mamá, te aceptó y te agradezco haberme traído a este mundo aún si saber lo que

ello significaba: que renunciarías a tu vida y a tus sueños.

Espero que sepas que aún hay tiempo de sobra para ti y que mi más grande deseo

es verte feliz, disfrutando la vida.

Papá aceptó que crecí en un hogar donde no estabas, y cuando te hacías presente

era borracho, maldiciéndonos por estar en tu vida.

Sé que quizá no te diste cuenta de la cantidad de responsabilidad que es tener

hijos, sé que cambiaste y hoy te esfuerzas por recuperar el tiempo perdido.

Acepto que mis padres solo me vieran a través de mis logros,

que no se dieran el tiempo de conocer a la verdadera yo.

Acepto que me tomó mucho tiempo encontrarme después de esto: fui invisible

por mucho tiempo y me refugié en mi mente, en los libros, en mis diarios.

Acepto que aún me cuesta trabajo,

y está bien.

No pretendo ser lo que nunca fui: una niña perfecta y complaciente, ahora me doy

a la tarea de darme mi espacio, de buscar maneras de recordarme que vivo esta

vida para Mí.

Acepto que viví mucho tiempo para los demás, a veces me cuesta aún trabajo

decir que no. Pero soy consciente.

Acepto que veía al amor como un escape, como una manera de evadir la realidad y

como un mecanismo de defensa que me permitía seguir viviendo el dolor de no

ser vista.

Acepto que mis relaciones han cambiado debido a ello: ya no busco personas que

me pisoteen, busco personas que caminen a mí lado, me escuchen y me vean tal

cual soy; y aún con las partes feas se queden.

Acepto que me abandoné de muchas maneras a lo largo de mi vida: no

comía bien o no comía en absoluto cuando tenía el corazón roto, dejaba

que los hombres utilizaran mi cuerpo aunque sabía que no querían nada serio,

decía que haría una cosa y terminaba haciendo lo contrario o nada en

absoluto.

Acepto que mis amigos han cambiado también; que son poquitos y contados pero

que los aprecio porque estamos en la misma sintonía.

Acepto que mi mejor amigo de toda la vida ahora se siente como un extraño y me

duele.

Porque acepto que no me gustan las despedidas, terminar ciclos, cerrar la puerta

y trato

de alargarlo

lo

más

qué

puedo.

Acepto que las despedidas me dan pánico

y qué a veces no sé cómo salir de relaciones o situaciones que me hacen mal.

Acepto que estoy trabajando en ello

día

a día

un pie tras el otro.

Me acepto con el camino que me ha llevado a escribir estas palabras.

Me acepto con el coraje que tuve para reescribir mi historia.

Me acepto con los ojos de niña triste que se han convertido en ojos de esperanza.

Me acepto.

Siempre.