miércoles, 21 de septiembre de 2022

La niña que quería ser adulta

El camino a la adultez es un camino amplio, un camino que ni siquiera está pavimentado y uno al que se nos avienta sin más: sin una explicación, sin un manual de instrucciones, sin dinero, sin planes, es, como quien dice, un "sálvese quien pueda"

Hace unas semanas, antes del 5 de septiembre, escribí en mi diario, "regresando a México, oficialmente marca el inicio de una nueva yo, una Janeth adulta"

Y vaya que me creía preparada: con casa nueva, que habíamos rentado en junio, con un nuevo negocio en puerta, viviendo -oficialmente con mi novio. Pero el universo es muy chistoso y seguramente se estaba riendo de mí, porque cuando llegué finalmente a México, nada pasó como planeado.

Primero, en la frontera, casi pensamos que nos teníamos que regresar a Georgia porque no teníamos un papel, pero es que también la gente que trabaja en ese tipo de dependencias de por sí siempre te tratan como si fueras su peor enemigo: la chica nos miró de arriba a abajo y dijo algo como "yo no les puedo ayudar, necesitan tener ese papel", lo que no nos dijo, fue que no SOLAMENTE podíamos realizar el trámite con ese papel, sino que OTROS papeles también servían. Al final, el internet fue nuestro salvador y logramos entrar a México en paz.

Así pasamos toda la semana viajando de un estado a otro: Monterrey, San Luis, Aguascalientes y finalmente, mi hogar, mi casa: Nayarit. Pero, vaya sorpresa la que nos llevamos al ver la casa que habíamos rentado con un montón de desperfectos, con las paredes casi cayéndose y los muebles ni se diga, en las peores condiciones. Terminamos saliendo de la casa ese mismo día, yendo a casa de mis papás donde estuvimos por dos días, luego un amigo nos prestó una casa y hasta hoy, casi dos semanas después, encontramos una casa decente que vamos a rentar.

Es la primera vez que voy a rentar una casa, y sé lo afortunada que he sido hasta ahora, porque de verdad que pagar una renta te quita mucho, sobre todo ahora que con la llegada de los americanos a la costa, todo ha subido de precio, en especial las rentas, tanto, que ya los locales o trabajadores tienen que buscar casas a los alrededores para poder vivir de su sueldo. Es ridículo, casas pequeñas como una caja de zapatos en más de 10 mil pesos, y esto solo se pondrá peor.

Nos tuvimos que pelear con nuestra arrendadora de la casa, lloré un montón de veces de frustración, pensé: "¿De dónde rayos voy a sacar dinero?", y "ahora cómo voy a ahorrar", pero bueno, yo quería entrar de lleno a la vida de adulta, o como dije al principio, siento que alguien me agarró por los hombros y me aventó aquí y ahora no hay vuelta atrás: una vez que das el primer paso, solo es hacia adelante. 

Y pienso, ¿cómo hicieron mis papás para a mi edad ya tener una casa, una familia, trabajos estables...?, me parece increíble, yo, estoy aquí un miércoles por la noche pensando qué serie de netflix voy a ver, y mañana tengo que levantarme temprano y tengo que trabajar y luego ensayar y, y, y... la lista no acaba.

jueves, 25 de agosto de 2022

Las pequeñas cosas

 He estado estudiando portugués de nuevo, ok, solo por tres días pero voy avanzando y recordando cosas que ya había olvidado por completo. El caso es que ayer en la noche mientras me estaba quedando dormida recordé que hace ya dos años bajé una aplicación donde podía conversar con gente de Brasil y según yo practicaba unas horas al día, pero nunca se puso serio, aunque traté de tener clases con una chica, pero ella nunca me respondió y en fin...

Anoche estaba pensando que si yo no hubiera estado aprendiendo portugués, no hubiera conocido a mi amiga Bri, o quizá sí la hubiera acabado por conocer, pero no con el mismo entusiasmo que tenía por poder practicar un nuevo idioma.
Sino hubiera conocido a Bri y no nos hubiéramos hecho amigas, no hubiéramos ido un viernes por la noche a bailar a Sayulita y yo no hubiera conocido a C.
Si yo no hubiera conocido a C., no me hubiera enamorado perdidamente durante un mes y no hubiera descubierto lo que era un "buen amor" (según yo).
Sino me hubiera enamorado de C., hubiera llegado a Guadalajara con el corazón intacto, lista para salir a cazar corazones, pero en vez de eso, estaba aún esperanzada y enfocada en mi escritura. 
Si C. no me hubiera roto el corazón a media estadía en Guadalajara, no hubiera conocido a mis conquistas, a mi roomie, no me hubiera atrevido a tener una sola cita.
Y como me atreví a tener citas y ninguna funcionó realmente, me decidí a regresar a casa. 
Y finalmente, regresando a casa conocí a Taylor y bye, el resto es historia.

Como a veces las cosas más pequeñitas son las que influyen en que nuestra vida cambie, en que demos ese salto que siempre habíamos querido dar, en que digamos "sí".  

domingo, 21 de agosto de 2022

Está bien no hacer nada

 El verano pasado, me fui tres meses a Guadalajara a estudiar y trabajar en mi guión, un año después, sigo trabajando en él, porque siempre creo que hay algo más que puede ser editado. Un año más que pasa y me hace pensar más y más en cómo debe haber un mecanismo secreto que hace que los días y las horas pasen más y más rápido conforme vamos creciendo. 

Este año estoy pasando el verano con mi novio cerca de Atlanta, en una ciudad donde no puedo ir a ningún lado porque no sé manejar y ¡no hay banquetas! y donde después de casi dos meses, estoy más que lista para regresar y emprender un nuevo viaje.

Pero el no hacer "nada", me afecta demasiado. Porque siento que no tengo propósito, he estado escribiendo pero muy poco, he estado haciendo ejercicio pero no todos los días, en realidad, no tengo una rutina específica y eso también me ha afectado, hay días en los que siento que estoy perdiendo la cabeza, donde me miro al espejo y no reconozco a esa persona que está del otro lado. 

Y es que no hacer nada es difícil. Hace unos días, mientras me quedaba dormida, pensaba en cómo mi vida hasta ahora había sido un sinfín de aventuras, el salir de fiestas y conocer chicos y tomar alcohol hasta perder la conciencia. Una aventura tras otra. Y finalmente mi vida es "normal", y quizá por eso siento que me estoy perdiendo, que perdí a mi mejor amigo porque sin las fiestas y aventuras, no tenemos nada más en común. 

Es difícil encontrar un balance entre mi vida anterior y mi vida actual. No quiero perderme entre las dos, quiero encontrar la manera de ser feliz aquí, de agradecer por los días en los que me quedo viendo netflix, en los que no trabajo ni hago cosas productivas, en los que nada del otro mundo pasa. 

Siento que estoy siendo muy dramática, pero es que me encuentro como atrapada dentro de una burbuja, y quiero ya lograr salir. Y ver cosas diferentes, y hacer cosas diferentes. Mientras tanto no hago nada, más que tratar de encontrar un sentido. 

lunes, 15 de agosto de 2022

Las relaciones son un trabajo de tiempo completo

 Janeth de 14 años:
Quiero un novio que sea alto, güero, de preferencia extranjero, que le guste la misma música que a mí, en especial mi banda favorita: Shiny Toy Guns. Quiero un novio porque tener un novio me hará feliz, finalmente podré tener a alguien que me comprenda, que me ame por cómo soy, alguien con quien reír y ver películas y sé que cuando finalmente obtenga un novio todos mis problemas van a desaparecer por arte de magia. 

Janeth de 17 años:
Ok, ahora tengo un novio, un novio de VERDAD, que incluso le pidió permiso a mis papás para "andar conmigo", y pasamos las tardes en el parque detrás de mi casa, y mis papás se enojan conmigo si llego muy tarde pero no importa, yo solo quiero pasar tiempo con él. Vamos al cine, y le mando cartas y él me manda cartas y me da regalos y me invita a comer o a cenar. Conozco a su familia, él conoce a la mía, y también me visita en el pueblo. A mis amigos no les cae muy bien mi novio, o quizá sí, no sé, no me importa, lo único que importa es que quiero hacerlo feliz. Creí que la felicidad llegaría a mí y no se iría nunca más, pero a veces todavía me pongo triste, a veces peleamos, no entiendo por qué. Yo no quiero una relación con peleas. Mi novio dice que yo soy mala comunicándome, yo no lo entiendo: hablamos de series, de música, de nuestras vidas, ¿qué más quiere? Supongo que las relaciones no son tan fáciles como yo pensaba. Incluso a veces pienso en otros chicos, en todas las posibilidades que me estoy perdiendo, no sé, no quiero dejar de tener novio pero tampoco entiendo muy bien qué estoy haciendo.

Janeth de 20 años:
Mi novio me engañó, y me engañó en mis narices, en la misma universidad, en los mismos edificios a los que íbamos juntos. ¿Por qué lo hizo? No lo sé, él dice que solo es una amiga, pero yo los vi claramente besándose. Y ahora, ¿qué?
No quiero perderlo, pero creo que no hay nada que salvar aquí. 
¿Por qué es tan difícil hacer que una relación funcione?, justo cuando creí que las cosas estaban muy bien; pasábamos las tardes juntos, veíamos películas, teníamos sexo, todo estaba bien, de verdad no entiendo qué pasó. Solo otra chica se puso enfrente y eso es todo lo que se necesitó, supongo. 
Aún quiero un novio pero...

Janeth de 21 años:
Es muy difícil confiar en los hombres, me la paso pensando en mi ex novio, en si un día terminará con la chica con la que me engañó y volverá a mi. Sé que no hay muchas posibilidades de que eso ocurra pero no pierdo esperanzas. Siento que estoy fuera de control, no puedo hacer nada, quisiera poder volver en el tiempo, quisiera tener poderes mágicos y hacer que se separen. No puedo controlar estas ganas de acabar con todo, ¿quién soy si las cosas no funcionan en mi relación?, ¡yo quiero tener un novio!, y ser feliz para siempre y que todo sea fácil. Pero en vez de eso, me la paso revisando su twitter, su instagram, su facebook. Soy tan infeliz...
Hasta que un día conozco a un chico y wow, me enamoro instantáneamente.

Janeth de 24 años.
Ok, creo que he desperdiciado bastantes años de mi vida clavada en un chico que ni siquiera me respeta. ¿Qué estoy haciendo?, quizá llegó la hora de ir a terapia. 
Así que voy a terapia.
Y descubro que mucho de lo que quiero, es simplemente lo que no tuve cuando era niña. En mis relaciones, solo soy yo siendo una pequeña niña indefensa, queriendo ser amada incondicionalmente, llorando porque las cosas no son tan fáciles como pensó y repitiendo errores una y otra vez. 

Janeth de 28 años.
Así que elijo por primera vez, estar sola y sanar la relación más importante que tengo: conmigo misma. Porque descubro que si no puedo amarme, jamás podré amar a alguien más, y si yo no me respeto, nadie me respetará. Y entiendo que si un hombre no está interesado en mi, y solo quiere sexo, a veces no será honesto, y entiendo que a veces yo no querré relaciones y no seré honesta. Y romperé corazones porque es difícil decir la verdad, y mi corazón será roto porque me cuesta aceptar que las personas son más que sus apariencias. Por mucho tiempo, lo único que me importaba era el físico de las personas, y por mucho tiempo confundí la -intimidad con la -intensidad, y por eso decía estar enamorada el 90% del tiempo.
Hasta que entiendo: el amor no es solo mariposas en el estómago, es compromiso, es un trabajo de tiempo completo, es salir a la vida y dejar la puerta abierta a la espera de que nuestra persona regrese siempre, y cuando lo hace, entiendes que todo lo bueno y todo lo malo vale la pena.