Te extraño. Preguntame cualquier cosa, y no pensaré dos veces antes de contestarte, me entregaré por completo. Ya me tienes, solo que no sé qué partes quieres ver. Mis vulnerabilidades están a la vista para ti, señala cualquiera y puedo decirte su historia.
Siento que soy más reservada de que lo pensaba originalmente, y no quiero serlo. Especialmente no para ti. Soy tímida y pierdo de vista lo que quiero decir.
Extraño estar contigo, hablar contigo, y respirarte.
Eres lo que pienso y siento, cada minuto de cada día, y eso mismo me hace sentir como si estuvieras conmigo. Estás en todo lo que veo, cada anuncio, cada rayo de sol, cada canción es acerca de ti. En cada sentimiento que surge a lo largo del día, siempre hay un deseo inmediato de compartirlo contigo. Una oración bien formada, como casi me caigo en la mañana y como me reí estrepitosamente de mí misma, una nube que me gustó. Te imagino estando conmigo, viviendo cada momento. Supongo que lo que realmente estoy tratando de decir, es que te extraño mucho y espero estar en tus brazos otra vez.
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jueves, 12 de marzo de 2015
sábado, 1 de noviembre de 2014
10 de agosto, 2011
¿Cómo describiría esto que siento por ti?
No hay libro, canción o película que se le compare.
Creo que esto que siento es tan maravilloso, que nadie tiene las palabras para describirlo.
Cada día me levanto con una sonrisa, porque pienso en ti y en lo feliz que me haces.
Trato, de verdad, de ser una mejor persona para ser así la chica que tú te mereces.
Pienso en ti y mi mundo se ilumina; me llenas de alegría, de emoción.
Estar enamorada de ti me ha hecho comprender muchas cosas.
Tiempo atrás entregué mi corazón y no fui correspondida; sí, sufrí mucho. Pero ahora entiendo porque fue así; es parte del proceso del amor. Tuve que pasar por eso para valorar el amor que tengo contigo.
Te amo, así de simple.
Si pudiera, te pediría que pasaras el resto de tus días conmigo.
Pero eres libre, y eres mío.
No hay libro, canción o película que se le compare.
Creo que esto que siento es tan maravilloso, que nadie tiene las palabras para describirlo.
Cada día me levanto con una sonrisa, porque pienso en ti y en lo feliz que me haces.
Trato, de verdad, de ser una mejor persona para ser así la chica que tú te mereces.
Pienso en ti y mi mundo se ilumina; me llenas de alegría, de emoción.
Estar enamorada de ti me ha hecho comprender muchas cosas.
Tiempo atrás entregué mi corazón y no fui correspondida; sí, sufrí mucho. Pero ahora entiendo porque fue así; es parte del proceso del amor. Tuve que pasar por eso para valorar el amor que tengo contigo.
Te amo, así de simple.
Si pudiera, te pediría que pasaras el resto de tus días conmigo.
Pero eres libre, y eres mío.
viernes, 24 de octubre de 2014
Tal vez en otro universo, te merezco
¿Y si, en otro universo, te merezco?
Escúchame. Está este filosofo de 1890 llamado William James,
y él acuñó esta teoría acerca de “el multiverso”, el cual sugiere que un hipotético
grupo de múltiples universos abarcan todo lo que puede existir simultáneamente.
¿Me sigues? La totalidad de espacio, materia y
energía está sucediendo al mismo tiempo en diferentes líneas: es la
idea de los universos paralelos. ¿Correcto? Así que bien, digamos que el
multiverso es real.
Bueno entonces, tal vez en algún lugar de esos infinitos
universos es uno, o varios en los que te merezco.
Tal vez hay un universo allá afuera –ahora mismo- donde
terminamos juntos y cuando cierro mis ojos por la noche, no estoy soñando en la
manera que una persona normal lo haría. En lugar de eso estoy viendo flashes de
nuestras vidas en el multiverso. No son simples sueños porque te extraño,
¿cierto? Son visiones anacrónicas, científicas.
Por ejemplo:
Tal vez hay un universo donde tomas mi mano mientras doy a
luz a nuestra hija en un cuarto de hospital blanco con flores rosas y peludos
osos de peluche en la ventana. Donde vayamos de vacaciones familiares y posemos
para fotos tontas en nuestros trajes de baño neones en las playas de Los
Ángeles. Donde nos acurrucamos para ver una película cursi al final de un largo
día en nuestra grande y verde casa una vez que los niños se hayan ido a dormir.
Tal vez hay un universo donde somos de mediana edad y
llevamos a nuestra hija a la universidad y discutamos acerca de dónde poner su
vestidor o cuáles posters debería colgar. Donde tú la besas en la frente y dices
adiós y viajamos a casa en un contento y orgulloso silencio, tus dedos
apretando mis nudillos, nuestros anillos de bodas brillando. Donde ambos
tenemos cabello gris y nos reímos y sonreímos y nos abrazamos y tomamos
limonada en el porche.
Tal vez haya un universo donde esa es la vida que tenemos.
Donde no pienso dos veces todo y donde no tengo miedo al futuro o al amor. Tal
vez hay un universo sin todos los ruidos de mi cabeza y el orgullo que me
vuelve fría del corazón, que puedo prender y apagar como una barda de
seguridad.
Tal vez hay un universo donde soy la persona indicada para
ti. Donde adoro cada cosa linda que hiciste por mí sin empezar a resentir nada.
Un universo donde realmente termines con alguien que te aprecia. Donde nadie se
convierte en un tapete. Donde ambos podamos tirar el equipaje y la curiosidad y
los problemas. Un universo donde somos felices –sin preguntarnos si la
felicidad es un juego de Jenga en mal estado listo para caer al menor temblor.
Un universo donde estamos cómodos y seguros, y tenemos perros.
Tal vez hay un universo donde vamos a dormir el uno junto al
otro cada noche como cucharas, como dos inocentes conejos –mi cara escondida en
tu cuello, abrazándote con calidez – y ambos no queremos nada ni a nadie más.
Donde no queremos más, solo nos queremos el uno al otro.
Tal vez hay un universo donde no deseo tantas cosas todo el
tiempo y donde estoy contenta y donde no me preocupe por empacar y mudarme sin
decirle nada nadie y donde en este
preciso momento, puedo simplemente saber que siempre querré venir a casa y
cocinarte la cena.
Tú me encontraste en el universo equivocado. Esto es todo.
Esto es, como dicen, la línea del tiempo oscura. En todos los demás, es más, en
cualquier momento –nosotros en la Guerra Civil, nosotros en el Antiguo Egipto,
nosotros en los 60s- somos felices.
Porque pudiste amarme por siempre. Y tal vez en otro universo, lo hiciste.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Soy un fantasma y estoy enamorada de un ángel
Este mes en especial, se siente como una avalancha de recuerdos que viene hacia mí, y por más que corro no logró escapar de ella. Viene, y me va a aplastar. No sé si podré sobrevivir.
Me siento invisible; una vez, hace muchos meses yo escribí "No quiero ser un fantasma de tu pasado, uno que te acosa por no poder encontrar consuelo en los brazos de alguien más". ¿Me convertí en ese fantasma?, ¿acaso no me ves?, ¿no sientes mi presencia?, ¿no sientes mi anhelo?
Mi anhelo hacia el pasado que me mata lentamente. Que no me deja en paz.
Eres mi ángel, eres quien me salvó de convertirme en aquello que más temía, pero tal vez te convertiste en el ángel malvado que descendió del paraíso. Nunca puedo dejar de preguntarme, ¿por qué? y entre más me lo pregunto más dudas surgen. Tienes que venir, tienes que quitarte todas esas dudas y emociones que hacen que tu mente se nuble, tienes que darte cuenta. Date cuenta; siempre estaré aquí. Los fantasmas no mueren. No puedo vivir pero tampoco puedo irme. Tengo miedo. De que tu condición de ángel te vuelva inalcanzable al final, y entonces la pregunta cambiará por un ¿de qué sirvió todo?
En algún momento tuvimos la misma condición. Fuimos humanos y nos adoramos mutuamente, y cometimos las más grandes locuras. ¿Qué pasó? No dejo de dudar, no dejo de atravesar paredes en busca de respuestas, y en las noches no puedo dormir, y a veces entro a tus sueños solo para darme cuenta de que ya no estoy en ellos, yo ya no habito ahí; hay alguien más. ¿Por qué lo hiciste? Nunca te detuviste a decirme un por qué. Cuando me convertí en este fantasma que soy ahora, tu lo presenciaste, y pudiste haberme salvado, pero preferiste salvarla a ella. Elegiste tu camino.
Ahora estoy a la espera de algo que no llegará; quiero descansar pero sé que nunca podré mientras permanezca así. Somos incompatibles, pertenecemos a diferentes dimensiones y aunque he querido atravesar hacia donde estás, no me lo han permitido: ni las circunstancias, ni el destino, ni tú. Tú que dijiste que estaríamos juntos siempre.
Supongo que ahora que eres un ángel crees que no soy digna de ti. Pero a veces te descubro observándome por las noches, alumbrando mis pasos con tu luz. ¿Qué estamos haciendo?, ¿Por qué siento que algo no encaja? Tal vez si me dejarás entrar a tu corazón inmortal sería capaz de tener descanso al fin.
Estoy profundamente enamorada de ti y de cada una de tus virtudes. Conozco tus defectos y los acepto, solo deseo lo mejor para ti. Y cuando el momento llegué y los demás me pregunten, ¿por qué hiciste todo eso?, yo solo contestaré "Porque lo amo"
Me siento invisible; una vez, hace muchos meses yo escribí "No quiero ser un fantasma de tu pasado, uno que te acosa por no poder encontrar consuelo en los brazos de alguien más". ¿Me convertí en ese fantasma?, ¿acaso no me ves?, ¿no sientes mi presencia?, ¿no sientes mi anhelo?
Mi anhelo hacia el pasado que me mata lentamente. Que no me deja en paz.
Eres mi ángel, eres quien me salvó de convertirme en aquello que más temía, pero tal vez te convertiste en el ángel malvado que descendió del paraíso. Nunca puedo dejar de preguntarme, ¿por qué? y entre más me lo pregunto más dudas surgen. Tienes que venir, tienes que quitarte todas esas dudas y emociones que hacen que tu mente se nuble, tienes que darte cuenta. Date cuenta; siempre estaré aquí. Los fantasmas no mueren. No puedo vivir pero tampoco puedo irme. Tengo miedo. De que tu condición de ángel te vuelva inalcanzable al final, y entonces la pregunta cambiará por un ¿de qué sirvió todo?
En algún momento tuvimos la misma condición. Fuimos humanos y nos adoramos mutuamente, y cometimos las más grandes locuras. ¿Qué pasó? No dejo de dudar, no dejo de atravesar paredes en busca de respuestas, y en las noches no puedo dormir, y a veces entro a tus sueños solo para darme cuenta de que ya no estoy en ellos, yo ya no habito ahí; hay alguien más. ¿Por qué lo hiciste? Nunca te detuviste a decirme un por qué. Cuando me convertí en este fantasma que soy ahora, tu lo presenciaste, y pudiste haberme salvado, pero preferiste salvarla a ella. Elegiste tu camino.
Ahora estoy a la espera de algo que no llegará; quiero descansar pero sé que nunca podré mientras permanezca así. Somos incompatibles, pertenecemos a diferentes dimensiones y aunque he querido atravesar hacia donde estás, no me lo han permitido: ni las circunstancias, ni el destino, ni tú. Tú que dijiste que estaríamos juntos siempre.
Supongo que ahora que eres un ángel crees que no soy digna de ti. Pero a veces te descubro observándome por las noches, alumbrando mis pasos con tu luz. ¿Qué estamos haciendo?, ¿Por qué siento que algo no encaja? Tal vez si me dejarás entrar a tu corazón inmortal sería capaz de tener descanso al fin.
Estoy profundamente enamorada de ti y de cada una de tus virtudes. Conozco tus defectos y los acepto, solo deseo lo mejor para ti. Y cuando el momento llegué y los demás me pregunten, ¿por qué hiciste todo eso?, yo solo contestaré "Porque lo amo"
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