El viernes de la semana pasada tenía que ir al banco y de pura casualidad me encontré a unos tíos que iban al mismo lugar que yo, así que me dieron raite. Estábamos platicando y de repente un silencio absoluto se sintió casi tangible. Y fue ahí que me puse a reflexionar acerca de cómo en mi vida me he dedicado a llenar espacios vacíos. Cosas tan pequeñas como los silencios me ponen nerviosa, me hacen sentir incómoda y prefiero hablar -de lo que sea, todo con tal de que el silencio se vaya.
Puedo ver en las personas pequeñas piezas que hacen falta, y en vez de alejarme, trato de hacerme espacio, de alguna manera termino regalándoles pedazos de mí para que se completen.
Y están mis espacios vacíos, en el estómago, en el corazón, en la piel, que a veces trato de llenar con cosas mundanas: más salidas, comprar más ropa, ir a otro lugar el fin de semana.
Hasta que finalmente un día me quedo completamente sola en mi cuarto -otro espacio que se siente vacío cuando no tengo nada que hacer, y es ahí cuando me doy cuenta de que la felicidad no va a venir cuándo termine por darme por completo a los demás, sino que vendrá cuando finalmente esté cómoda y acepte que los vacíos son necesarios, que nadie está completo y la felicidad llega cuando encontramos la belleza en las cosas rotas, en las paredes blancas y desgastadas, en los silencios que no vamos a llenar solo por que sí.
lunes, 20 de enero de 2020
jueves, 16 de enero de 2020
Amor o lección
Cuando pienso en el mundo y cómo para llegar a -amar a alguien primero hay que conocerlo, salir, atravesar un montón de cosas juntos para finalmente llegar a un lugar común: tal vez matrimonio, tal vez vivir juntos, tener un hijo; pasar el resto de sus vidas juntos. Todo esto me parece tan lejano ahora, y es que creo que agoté todas mis energías. He pasado más de la mitad de mi vida fantaseando con el amor, con encontrar a la otra persona que me hará vibrar y decir "esto es, aquí estás, finalmente te encontré", y no ha pasado y a veces quiero rendirme. ¿Hasta cuándo?
Estoy consciente de demasiadas cosas, quizá eso lo haga aún más difícil. Mi mente va a mil por hora, nunca estoy satisfecha.
Es complicado. Porque si miro atrás, puedo decir que me amo, que me acepto como soy, pero siempre hay algo que quiero cambiar, mejorar: ser más delgada, más musculosa, tener más labios, aprende más, sé más. Y cuando me miro al espejo -algo que antes me costaba mucho trabajo, veo una imagen que a veces me gusta y a veces no.
Y la pregunta recorre mi cabeza un millón de veces: ¿algún día lo encontraré?, ¿y qué pasará si no?, ¿me voy a deprimir?, ¿pasaré el resto de mis días lamentándome? No lo sé.
Hasta ahora todo han sido lecciones:
Estoy consciente de demasiadas cosas, quizá eso lo haga aún más difícil. Mi mente va a mil por hora, nunca estoy satisfecha.
Es complicado. Porque si miro atrás, puedo decir que me amo, que me acepto como soy, pero siempre hay algo que quiero cambiar, mejorar: ser más delgada, más musculosa, tener más labios, aprende más, sé más. Y cuando me miro al espejo -algo que antes me costaba mucho trabajo, veo una imagen que a veces me gusta y a veces no.
Y la pregunta recorre mi cabeza un millón de veces: ¿algún día lo encontraré?, ¿y qué pasará si no?, ¿me voy a deprimir?, ¿pasaré el resto de mis días lamentándome? No lo sé.
Hasta ahora todo han sido lecciones:
- Nunca ames más a alguien que ti misma
- Nunca le ruegues a alguien para que se quede
- No esperes del otro lo mismo que tú das
- No te sacrifiques con tal de sentirte amada
- No confíes ciegamente.
Y atrás de cada lección un hombre por el que sentí tanto amor que me quede vacía cuando se fueron.
Pero aquí estoy, recuperándome poco a poco, yendo lentamente, aprendiendo a tomar solo las cosas que me hacen bien.
Es difícil, saber que me quedan aún más lecciones por aprender y hasta entonces, hasta estar completamente lista, el amor llegará finalmente.
lunes, 13 de enero de 2020
La lucha por no enamorarme
Decidí -antes de que el año empezara, que este sería MI año. No más chicos, no más enamoramientos y darlo todo por nadie, excepto por mí. Y sé que apenas van 13 días, pero, oh boy, es difícil.
No más tinder, no más salidas los viernes por la noche a los bares, no más llamadas o textos en las madrugadas, no más.
Y es que sin amor me aburro, mi corazón está tan lleno y a la vez tan ciego que quiere darlo todo, entregarse a manos desconocidas una y otra vez.
Pero esta vez pasó algo mayor: no solo el corazón se rompió, también se fue una parte muy grande de mi esperanza, de mi confianza hacía el sexo opuesto. Porque una cosa es que te digan: "ok, no quiero saber más de ti", y una muy diferente es que desaparezcan como sin nada y luego vuelvan a aparecer pero con una chica diferente en la mano y haciendo lo que se supone harían contigo, eso, a mi punto de vista, es como decir "jódete, jódete y no me importan en absoluto tus sentimientos".
Y me digo, ¿será posible?, que sin importar la edad, la nacionalidad, la apariencia física, en realidad todos los hombres van a aplicarme la misma mierda una y otra vez...
Ellos dicen que uno atrae lo que uno es.
Así que, para dejar de atraer a puro imbécil, voy a trabajar en mí misma. Sí, no más chicos. En vez de eso, más agua, más ejercicio, más leer, más escribir, entrar a la escuela, certificarme en inglés, viajar, crecer, mudarme.
Este es mi año. Este es el año en que lucho contra los sentimientos atorados en mi corazón, los guardo, los alimento y en vez de dárselos a cualquiera que pase por la calle, me los doy a mí misma.
No más tinder, no más salidas los viernes por la noche a los bares, no más llamadas o textos en las madrugadas, no más.
Y es que sin amor me aburro, mi corazón está tan lleno y a la vez tan ciego que quiere darlo todo, entregarse a manos desconocidas una y otra vez.
Pero esta vez pasó algo mayor: no solo el corazón se rompió, también se fue una parte muy grande de mi esperanza, de mi confianza hacía el sexo opuesto. Porque una cosa es que te digan: "ok, no quiero saber más de ti", y una muy diferente es que desaparezcan como sin nada y luego vuelvan a aparecer pero con una chica diferente en la mano y haciendo lo que se supone harían contigo, eso, a mi punto de vista, es como decir "jódete, jódete y no me importan en absoluto tus sentimientos".
Y me digo, ¿será posible?, que sin importar la edad, la nacionalidad, la apariencia física, en realidad todos los hombres van a aplicarme la misma mierda una y otra vez...
Ellos dicen que uno atrae lo que uno es.
Así que, para dejar de atraer a puro imbécil, voy a trabajar en mí misma. Sí, no más chicos. En vez de eso, más agua, más ejercicio, más leer, más escribir, entrar a la escuela, certificarme en inglés, viajar, crecer, mudarme.
Este es mi año. Este es el año en que lucho contra los sentimientos atorados en mi corazón, los guardo, los alimento y en vez de dárselos a cualquiera que pase por la calle, me los doy a mí misma.
domingo, 12 de enero de 2020
Mi corazón sentimental tiene 10 años
Ayer -pero hace 10 años me senté en mi pequeño cuarto color rosa y con 16 años comencé este blog. Hace unos días estuve leyendo mis primeras entradas y me di cuenta de lo genial que creía ser y me dio mucha risa. Pero en general, estoy feliz de no haber abandonado este blog por demasiado tiempo en los últimos ¡diez años!
Muchísimas cosas han pasado y tengo un récord para cuando cumpla 10 más volver a leerme y decir, wow, qué ridícula era.
Y si alguien me lee por ahí, también gracias :)
Muchísimas cosas han pasado y tengo un récord para cuando cumpla 10 más volver a leerme y decir, wow, qué ridícula era.
Y si alguien me lee por ahí, también gracias :)
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