Ahora que he tenido novio por casi dos años, me he dado cuenta de que algunas mujeres tenemos lo que me gusta llamar "complejo de mamá", y no solo me doy cuenta en mí, también ds de mis amigas más cercanas me han confesado que se sienten de esta maneja con sus parejas.
La cosa es que si mi novio se va de fiesta; todo bien, pero llega un punto en que empiezo a preocuparme, ¿estará bien?, ¿y si le pasa algo en el coche?, ¿y si de repente alguien le hace daño?, ¿y si ...?
Platicando con estas amigas me di cuenta de que a ellas les pasa lo mismo en ocasiones y eso me hizo sentir alivio: "uff, no soy la única loca que se preocupa de más", pero luego, me hizo sentir confundida: "¿de dónde viene esta preocupación sin sentido?", ¿será que estoy proyectando mis miedos?, ¿será que me estoy comportando más como mamá que como novia?, ¿será que me comporto de esta manera porque vi cómo mi mamá se comportaba y lo aprendí incoscientemente?
Me preocupo por ti porque te quiero. Es lo que solía decirme mi mamá y mi abuela, entonces, ¿aprendí que el amor viene con una carga extra de preocupación al lado?
O acaso será que simplemente soy una persona preocupona. Hace poquito terminé el libro de Sana tus hertidas en pareja, de Anamar Orihuela, y pude comprobar que la emoción que domina mi vida es el miedo, y aunque me cueste admitirlo, es verdad. Y es que yo no solía ser tan miedosa, o al menos no me recuerdo de esta manera. ¿Qué cambió?
¿De dónde viene este miedo que me controla?
Recuerdo cuando apenas era una pequeñina de 6 años y a una amiga le compraron una bici, y yo se la pedi, "por favor, por favor", aunque ni siquiera sabía andar en ella, pero eso no me detuvo. Recuerdo cuando siendo pequeña si alguien faltaba para hacer alguna presentación o decir algo en los honores, yo me apuntaba sin temor, recuerdo cómo era fácil expresarme, sin miedo.
¿Y ahora?
¿Por qué me precoupo y el miedo me paraliza si se trata de andar en bici?, de intentar hacer cosas nuevas, de simplemente expresar algo que quiero decir.
Algo, claramente tiene que cambiar. Primero adentro, porque la transformación siempre empieza adentro, y luego, quizá, deje de preocuparme tanto. Esa es la meta.