viernes, 26 de octubre de 2012

Historia de la Psicología en México.


Cuando tiempos aztecas eran, se creía que los trastornos con hierbas podían curar,
Sin embargo al tiempo pasar, la santa inquisición llegó a mandar.
Sembrando el terror dijo que la enfermedad mental,
Se relacionaba con la religión, que era una cosa infernal.

Si actitudes raras alguien se atrevía a mostrar, era un hereje,
Al diablo le debían sacar.        
Los sacerdotes con agua bendita entraban a los hogares,
Exorcismos practicaban, con los enfermos mentales. 

Pasó el tiempo y hospitales mentales se crearon,
Era el año 1566 cuando a los enfermos encerraron.
El fray Bernardino Álvarez  dijo “Si tantos herejes en América hay,
Es necesario una unidad de cuidados crear, venga, ¡Todos a rezar!”

Más de un siglo pasó, y el pensamiento cambió.
Más hospitales se abrieron, libros se crearon,
Alonso de la Vera, José Sarayo, sobre psicología escribieron,
Miguel Alvarado, por su parte de la psiquiatría fue pionero,
Y con ella logró grandes avances.

1860 era el año en que Benito Juárez crearía una reforma,
Y con ella cambiaría el modo de ver a la psicología,
Historia y sociología se dividirían, para en medio colocarla,
Así, el pensamiento de la época se transforma.

¿Dónde se comienza a dar clases?,
¿Es en primaria o acaso en secundaria? En 1893,
Se comienza como un curso, en una preparatoria,
Donde Ezequiel Chávez,  como profesor,  da las bases.

¿Y las universidades donde quedaron?,
No crean que de la psicología se olvidaron,
En 1910 la Universidad Nacional de México la impartía,
Dentro de la Escuela Nacional de Altos Estudios enseñanza se recibía.
Enrique Aragón, dentro de esta universidad,
Funda el primer laboratorio, con psicología comienza a experimentar.

Con la UNAM esta historia vamos a terminar, pues en 1937
Psicología comenzó a ofertar.
Se crea un departamento de psicología en 1945,
Y así más escuelas se comienzan a crear, hasta la actualidad.



Bibliografía consultada:
·         HARRSCH, C., (1998), Identidad del psicólogo, Naucalpan de Juárez, Edo. De México: Editorial Longman de México.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Bueno, no sé.


Hay algo que quiero contar. Como una canción de los yeah yeah yeahs que sale a gritos de mis auriculares y retumba en mi cabeza; así están mis pensamientos en este momento.

No tengo ganas de repetir la misma cantaleta de siempre…

“Tienes que ser cuidadosa” me dice mi conciencia. Y no la escucho. Prefiero escuchar música a todo volumen y olvidarla. Incluso mis amigas me dicen qué sentir. ¡No pueden decirme qué sentir! Ni yo misma lo sé.
La verdad es que ya no sé cuál es la verdad. ¿Eso tiene sentido? Quiero creer en mí misma, sobre todo. En que puedo cambiar y convertirme en quien deseo ser. Pero sucede que ni un aleluya podría ayudarme en este momento.

“El tiempo vuela como una paloma. Debo hacerla volar más rápido de lo que me estoy enamorando”.


viernes, 7 de septiembre de 2012

500 días con él.


Día 496. A 4 días de que cumplan los 500 y se me acaben las ganas de seguir sufriendo por amor. Al menos eso espero.
¿Siempre hablo del amor? ¿Verdad?
No creas que lo hago a propósito, hasta yo misma ya me canse de dar vueltas, creo que ya hice una zanja en tierra.
Este fin de semana me ocurrió algo que veía como irreal, “a mí nunca me va a pasar” decía ingenuamente. Pues resulta que el alcohol y el desamor no se mezclan, ya lo comprobé.
Ahora no sé si realmente pasó o fue producto de mi imaginación, porque eliminé todas las pruebas, pero los hechos recientes me confirman que a lo mejor si fue verdad.

El caso es que…

Sigo siendo la misma ingenua de hace más de un año. Él sigue siendo quien  desborda seguridad, al que parece no afectarle nada, al que no le da vergüenza hacer el ridículo.
Soy tan fácil de manipular.
Era yo tan enamoradiza que con un simple gesto de amabilidad decía haber encontrado a la persona indicada, pero eso cambió. Ya comprendí que de él me enamore y terriblemente. ¿Por qué a pesar de los meses aún pienso en cómo tenerlo de vuelta a mi lado?

Ya se van a cumplir 500 días con él. En la película Tom al final encuentra a alguien más… ¿casualidad? Yo no lo creo y tampoco él. Pero en la vida real, en mí vida, no creo que vaya a pasar. Y creo que no porque así no funcionan las cosas, no puedo andar por ahí pensando ¿eres tú quien va a quitarme el dolor del corazón? Así nadie se me va a acercar jamás.

Ahora no sé. Por favor, detenme si crees que ya escuchaste esto antes…
Día 496. Aún te quiero, aún te busco en cada banca y espero por ti.

domingo, 26 de agosto de 2012

Días.


En esta primera semana de universidad he pasado por todas las emociones habidas y por haber. No sé si las casualidades existen, pero hay algo que me dice que no.
Comenzando con la gran novedad que me encontré cara a cara con el pasado el primer día, como un cubetazo de “realidad” que me golpeó con fuerza.
Entonces sentí tristeza y decepción. Siempre pensando en cómo debieron ser las cosas, en las muchas oportunidades que tuve de arreglarlo y nunca hice nada.

Después emprendí la búsqueda de algo nuevo, pensé que tal vez alguien podría ser sustituto de esa persona y brindarme emociones distintas, mayores, emociones que opaquen la tristeza que se encuentra en mi alma, y entonces recordé la frase que dice “No te daré mi corazón, ya nadie  habita ahí”.
Sentía, como el espíritu se me hacía más pequeño cada vez que buscaba y no encontraba respuestas, sentimientos, personas.
Y entonces pasó que algo fuera de mí alcance que hizo que se suspendieran clases, casi como si la naturaleza me estuviera permitiendo un descanso de mis emociones. Salí, volví a la normalidad de lo que era, vi a personas que significan mucho y nada a la vez y ahí, mientras reía como hace mucho no lo hacía, comprendí que la voz del pasado está en mi conciencia y que nada puedo hacer para callarla.

Y así se me han ido los días.
Contemplando a gente nueva con la esperanza de que alguien se convierta en mi confidente, con ganas de que las risas que se me escapan por casualidad se queden más tiempo en mi memoria y deseando que las sonrisas que a veces veo, causen algún impacto en mí, que me enamoren.
¿Por qué busco el amor otra vez?
Sería mejor quedarme sola por un buen tiempo y reflexionar. Yo creo que sí. Mi corazón pide a gritos un descanso. Pero es que soy demasiado enamoradiza, o más bien estúpida.
Confío en que se me va a pasar y que todo va a volver a ser como siempre. Pero ya no soy quien era, ahora no tengo una idea, ¿en quién me convertí? Ojalá supiera.

No me arrepiento de nada, solo quiero tomar una decisión y que sea la correcta. ¿Debería de arriesgarme y tratar de solucionar lo que parece no tener solución? ¿Y si llego a un callejón sin salida? ¿Y si no encuentro la respuesta que quiero? ¿Y si…?