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jueves, 9 de enero de 2020

The Love Club: Tefi parte II

No pasó mucho tiempo para que Tefi volviera a sentir el vacío en su estómago. Evitaba a toda costa hablar con sus amigos, a pesar de estar despierta a altas horas de la madrugada, fingía no escuchar su celular, en vez de eso comenzó a leer, leía muchísimo y pensaba que pronto, muy pronto la inspiración llegaría. Había dedicado toda su vida a hacer lo que los demás esperaban de ella, entró a la escuela de medicina solo para darse cuenta de que aquello sería una pérdida de tiempo: se desmayó en el primer día en el quirófano. Llamó a su mamá.
-Tengo noticias, voy a renunciar.
"Una decepción más a la lista", pensó. Luego de unos meses de pensar y pensar decidió entrar a psicología. Era lo más fácil, quería entender a la gente, quería algo que le ayudara a inspirarse. Pero su mayor inspiración siempre venía del amor. Cuando cumplió 14 años y le regalaron una guitarra sintió que finalmente el mundo comenzaba a tener sentido. Comenzó a componer canciones, todas acerca del amor, acerca de la vida y acerca de querer encontrar un sentido. Sabía que su pasión era la música, pero poco a poco fue dejándola a un lado, tenía que ir a la escuela, tenía que hacer tareas, sacar buenas calificaciones, encontrar un buen trabajo. La música era importante, pero no lo era tanto. Hasta que llegó a Finlandia. Y se encontró por primera vez sin nada que hacer realmente. Había ahorrado por dos años, tenía dinero suficiente, se dijo que se dedicaría a componer, pero la inspiración no parecía llegar.

-¿Segura que estás bien con que me vaya a trabajar y quedarte sola?
-Adam, no soy una niña pequeña a la que tienes que cuidar, voy a estar bien -pero en el fondo sabía que estaba mintiendo. Habían pasado dos semanas desde su llegada a su nuevo hogar. Todo le parecía hermoso y sentía que estaba viviendo en un sueño. Pero sabía que la realidad no tardaría mucho en aparecer: Adam volvería a trabajar después de 1 mes de vacaciones y ella tendría que pensar en un plan.
-¿Quieres que les hable a mis amigos?, podemos salir todos esta noche si quieres.
Tefi no respondió, a pesar de que amaba el esfuerzo que Adam estaba haciendo, todos en la ciudad parecían demasiado serios, además empezaba a hacer demasiado frío.
-Tefi, mírame, ¿segura qué estás bien? -y la tomó de la barbilla hasta encontrarse con sus ojos, Tefi dijo que sí con la cabeza. Entonces, la besó dulcemente para después salir de la casa.

*1 año antes*

Tefi llegó de la Ciudad al Pueblo para pasar el fin de semana. Casi no tenía tareas, se sentía aliviada desde el momento en que se acostaba en su cama y cerraba los ojos. No más preocupaciones.
Sabía que quería ver a Lucas. Pero si sus amigos se enteraban le reprocharían al instante. No había parado de mandarle mensajes, "te vi aquí, sé que estás allá". No quería volver a caer en su juego pero sabía que le iba a resultar imposible.
"Quiero verte", le escribió. "mismo lugar, a las 11 pm"
Y cuando se hizo la hora salió de casa con la excusa de que vería a Mauricio. Se había arreglado como quien va a una cita romántica: con lencería de encaje un vestido que apenas y le cubría lo que debía de cubrir. Llegó a la playa, estaba nerviosa por alguna razón. Se sentó en una de las tantas sillas que los restaurantes dejaban en la arena. Estaba a punto de mandarle un mensaje a Lucas cuando escuchó una voz que le resultó familiar. "¡Mierda!", pensó, mientras se levantaba de la silla y caminaba lentamente, casi agachada. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, finalmente sacó su celular.
"Mauricio está en la playa, no es seguro verte aquí", "¿entonces?", recibió como respuesta casi al instante.
-You fucking bitch! -y unas manos la tomaron por la cintura -¿estás haciendo lo que creo que estás haciendo? -y luego Mauricio le quitó el celular mientras reía, pero cuando leyó los mensajes, dejó de reír casi instantáneamente. -Tefi -dijo casi en un susurro -debes estar bromeando.

miércoles, 8 de enero de 2020

The Love Club: Tefi parte 1


Cuando Tefi era apenas una niña, tenía miedo de las lagartijas, especialmente tenía miedo de las pequeñas que andaban por las paredes de su casa, por eso a veces tenía miedo de dormir sola. En algunas ocasiones el miedo era tan grande que se iba al cuarto de sus mamá y le pedía que la dejara dormir con ella, la mayoría de las veces le decía que no, porque seguramente no la dejaría dormir.
Cuando cumplió 12 años y tuvo su periodo por primera vez, no se asustó, pues ya sabía qué algún día pasaría, solo se limpió la sangre, y se fue a su cuarto a continuar viendo la televisión. Horas después, su mamá le dijo: "ven", le dio una toalla femenina y se fue. Tefi no tenía ni la menor idea de cómo usarla, pero aún así se metió al baño.
Tefi esperaba que en algún momento le dieran "la plática" acerca de la sexualidad, acerca de cómo cuidar su cuerpo y su corazón, pero eso jamás pasó. Cuando de repente salían a la conversación aquellos temas su mamá solo decía, "espero que uses condón". Tefi esperaba tener a quién decirle todo acerca de los chicos, pero ella jamás mostró el menor interés, y cuando tuvo su primer novio lo único que recibió fueron regaños. Tefi esperaba amor y protección, y en vez de eso recibió silencio, rechazo, una barrera que sentía impenetrable. Tefi no se dio cuenta de esto hasta muchos años después.

Cuando cumplió 23 años comenzó a ir con una terapeuta que le cambiaría la vida por completo. Se dio cuenta de que la relación con su mamá había definido demasiado la manera en que buscaba el amor sin parar.
-No sé cómo evitarlo -le decía a su terapeuta - he repetido el mismo error una y otra vez. No puedo estar sola, necesito a un hombre.
-¿De verdad lo necesitas?, ¿o solo necesitas amor?, un amor que quizá ya lo tienes pero hasta ahora no has practicado el demostrártelo. He visto lo feliz que puedes ser, cada que conoces a alguien te llena el corazón de emoción y pones todas tus expectativas en él: tiene que ser el indicado, tiene que serlo a toda costa, y cuando las cosas no funcionan, pasas al siguiente.

Tefi tenía miedo. Estaba en camino a la que sería su última sesión terapéutico cuando Adam le envió un mensaje: "boletos. listos.", ella sonrío pero también quería llorar. Iba a dejarlo todo, y casi podía oler el fracaso a la vuelta de la esquina. Hacía eso siempre: imaginar los peores escenarios, prepararse para lo peor solo por si acaso. Quería que las cosas fueran diferentes, quería que todo funcionara con Adam.
-¿Estás segura? -le preguntaban todos una y otra vez. Todos excepto su mamá, cuando se lo dijo a ella un domingo por la tarde en casa de su abuelo, ella solo le dio una mirada de decepción. Tefi quería gritarle: "¡Dime de una vez qué es lo que esperas de mí, nada de lo que hago jamás es suficiente!", pero en vez de eso se levantó por un vaso de agua.
Adam parecía bueno, y si estaba listo para cometer una locura de amor, quería decir que era él, el chico por el que estuvo esperando por tanto tiempo.
Cuando tuvo su maleta en una mano y la mano de Adam sosteniendo la otra, lanzó un suspiró y una pequeña sonrisa se asomó por sus labios.
-¿Estás bien? -le preguntó él. Y ella no respondió pero le dio un beso. No sabía si estaba bien o si estaba lista, pero aún así, cometer locuras por amor era lo que ella hacía.

sábado, 15 de septiembre de 2018

The Love Club: Mauricio

*3 meses atrás*

Mauricio estaba en casa, utilizando una de esas aplicaciones de moda para conocer gente y tener citas, cuando empezó a platicar con un chico en particular. Él le dijo que solo estaría en El Pueblo por un fin de semana, y si quería tener un encuentro, Mauricio automáticamente respondió que sí.
Cuando se hizo de noche, salió un rato a caminar, fue a la playa y tomó una cerveza mientras veía la puesta de sol, de repente se puso emocional porque comenzó a pensar en su vida: 23 años, viviendo solo, escuchando las mismas historias casi siempre, trabajando y llenando vacíos emocionales con alcohol, ¿cuándo acabaría aquello?, ¿cuándo conocería a alguien que realmente lo hiciera feliz?
Pensó en sus amigos, en cómo tenerlos en su vida era casi un milagro, ya que había perdido a la mayoría de sus seres queridos. Su mamá se había ido cuando él era aún bastante pequeño, su papá había muerto no hace tanto tiempo, y era miembro de una familia donde sabía a la perfección que no encajaba. ¿Qué quedaba?, su familia incondicional: Tefi, Morgan, Paul.
De repente, un chico su puso frente a él, sacándolo de sus cavilaciones.
-¿Mauricio? –le preguntó y él asintió con la cabeza mientras comenzaba a caminar hacia el lado más oscuro y alejado de la playa.

*

Paul había salido de trabajar, así que llamó a Mauricio un viernes por la noche.
-¿Quieres salir?
-¿A dónde?
-A donde quieras.
-Ok, te veo en mi casa en 10 min.
Cuando Paul llegó, Mauricio ya estaba esperándolo con una bolsa en mano, una bolsa especial. Casi no había podido dormir debido a que había pasado la mayor parte de la noche en el apartamento de un chico, además había perdido la cuenta de cuántos shots de tequila había bebido, por lo que aún se sentía bastante mal.
-¿Cómo estás? –le preguntó Paul cuando abrió la puerta, pero Mauricio no contestó, solo se subió al coche y puso música en el estéreo.
-¿A dónde vamos?
-No me dijiste a dónde quieres ir.
-¿No puedes elegir algo por una vez en tu vida? –respondió casi gritando. A veces de verdad se desesperaba con la falta de iniciativa de Paul, pero por lo visto, su amigo ahora ya sabía perfectamente a dónde ir, porque arrancó el carro y dio una vuelta a una velocidad poco segura. -¿qué estás haciendo?, vas a chocar.
Paul solamente suspiró, tomó su teléfono y le llamó a Kenan, esperaba que integrándolo al grupo, las cosas cambiaran un poco.

*1 mes antes*

-Tefi, ¿Qué harías si te dijera que embaracé a alguien?
-Me reiría bastante –luego se puso seria –no lo hiciste, ¿verdad? –Mauricio se río, luego tomó una silla y se sentó. Estaban en un pequeño restaurante al que siempre iban a desayunar o comer, dependiendo de la hora. -¿Sabes algo de Paul?, ya no lo he visto.
-Pues lo rechazaste porque te vas a ir a vivir a Europa con un chico que apenas conociste, claro que no lo has visto.
Tefi sonrío forzosamente. Luego ambos ordenaron.
-En realidad, no sabemos nada de tu novio, ¿cuándo lo vas a traer para que salga con nosotros?
-No es mi novio –respondió casi automáticamente Tefi, Mauricio volteó los ojos. -¿Qué?, ya sé que piensas que es una estupidez, pero necesito irme.
-¿Y no puedes hacerlo después?, ¿o tú sola?, tienes que ser a fuerzas con un hombre, ¿no?, quieres que todos vean que no te vas a quedar sola, que finalmente triunfaste. –Se miraron por un lago rato, el mesero les dejó su comida y no dijo nada al ver que el ambiente estaba algo tenso -¿A qué precio te estás yendo? –continúo Mauricio cuando comenzó a comer –vas a dejar a tu familia, amigos, trabajo.
-Siempre puedo volver.
-Ese es el problema –finalizó –que siempre tienes una red en la que caer y por eso sientes que no saldrás lastimada, pero, ¿has pensado en el daño que le haces a los demás?

*

Paul y Kenan fueron a recoger a Mauricio a su trabajo, ya casi iba a anochecer y estaban planeando qué harían después.
-Creo que está muy mal –comentó Paul.
-¿Cómo?
-No ha dejado de salir, se emborracha todos los días, y siempre está saliendo con chicos diferentes.
-Su mejor amiga se acaba de ir, también su mejor amigo se fue hace poco, ¿Qué más puede hacer?
-Estamos nosotros … -Pero ya no pudieron seguir la conversación porque Mauricio entró al carro y los saludó moviendo la cabeza.
-¿A dónde vamos? –dijo, y les enseñó la bolsa que siempre cargaba donde tenía un montón de pastilas. –Paul y Kenan se miraron por solamente un mini segundo.
-¿No quieres algo más tranquilo? –Le preguntó Paul, casi esperando una respuesta sarcástica.
-Si ustedes no quieren está bien –y dicho esto, tomo una pastilla y se metió a la boca, pasándosela de una.
Paul arrancó el coche y todos empezaron a cantar una canción de moda. Mauricio vio que su celular estaba sonando, era Tefi, que por primera vez le llamaba mientras estaba disponible. Kenan también se dio cuenta de quién le estaba llamando.
-¿Vas a contestarle? –pero Mauricio solamente deslizó el dedo por la pantalla, luego sonrió mientras se metía otra pastilla.

sábado, 25 de agosto de 2018

The Love Club: Morgan


*1 año atrás*

-¿Recuerdas a mi primo Morgan? –Le dijo Mauricio a Tefi un día que estaban en su casa viendo la televisión.
-Pues claro, ¿por qué?
-Se va a venir a vivir para acá.
Tefi pausó la película y miró a Mauricio.
-¿De verdad?
-¿Por qué pausas la película?, ¡qué dramática! –le gritó, mientras seguía viendo la televisión.
-Es que creí que ustedes habían salido mal y no se hablaban.
-¿Por qué crees eso? –Y Tefi solamente volteó los ojos y siguió viendo la película y comiendo palomitas.

*
Morgan llevaba ya 2 meses viviendo en USA en casa de su mejor amiga, sentía cómo todo finalmente empezaba a tener sentido. Estaba sentado en su cuarto, simplemente reflexionado cómo en el último año había cambiado todo: no se sentía completamente realizado estando en el Pueblo, pero una vez que salió de allí, todo comenzó a tomar forma.
-¡¿Estás listo?! –le gritó su amiga desde la siguiente habitación -¡Vámonos porque se no hace tarde!
Morgan tomó su chaqueta de mezclilla y salió del cuarto. Se sentía bien.
Llegaron a la fiesta donde su amiga conocía a todo el mundo y él apenas conocía a una o dos personas, se sentía un poco incómodo pero resolvió que lo mejor sería ir por alcohol.
-¿Quieres algo? –le preguntó a su amiga
-Vodka, lo que sea con vodka.
En el camino Morgan vio a demasiados chicos guapos, uno en particular llamó su atención y le sonrió, se sorprendió demasiado al ver que el chico también le devolvió la sonrisa. Siguió caminando hasta la mesa donde estaba todo el alcohol, sirvió dos tragos y cuando se disponía a volver, alguien lo tomó de la cintura por sorpresa.
-Hey –le dijo el chico, que estampó sus labios contra los de él, Morgan solamente dejó caer los vasos, sin importarle si ensuciaba algo o no.

*5 años atrás*

Morgan estaba en la habitación de Mauricio, esperaba a que terminara de cambiarse para salir a cenar. Se sentía nervioso y no podía lograr controlarse, por más que lo intentaba.
-¿Estás bien? –Preguntó Mauricio –Estás muy callado.
Morgan solamente asistió con la cabeza.
-¿A dónde quieres ir a cenar?
-A donde quieras –respondió Morgan, Mauricio comenzó a irritarse.
-Si vas a estar así mejor no vamos a ningún lado.
Morgan sintió que el estómago le iba a estallar, no podía aguantar más, necesitaba hablar con alguien. Mauricio notó la cara de angustia de Morgan y se sentó.
-Ya dime, ¿qué te pasa?
Morgan lo miró directamente a los ojos por unos segundos, y sin quitar la mirada respondió:
-Soy gay –comenzó a llorar en silencio, Mauricio no sabía qué hacer, si abrazarlo o consolarlo o decirle algo, así que en su indecisión, simplemente le dijo:
-A mí también me gustan los hombres.

*

Morgan llegó a casa de su mejor amiga en la madrugada, sentía como todo le daba vueltas, y no alcanzó a llegar a su cama, así que se acostó en el sillón.
-Estuvo increíble –le dijo a su amiga, que también yacía en uno de los sillones. Ella asintió con la cabeza y cerró los ojos –No puedo creer que me ligué al más guapo de todos, ¿lo viste? –pero ella no respondió, pues ya se había quedado dormida.
Morgan sacó su celular de la bolsa de su pantalón, miró la hora: 4:02 am, marcó un número y se puso el teléfono al oído, el timbre sonó solamente una vez, luego contestaron.
-¿Morgan?, ¿qué haces despierto tan tarde?
-¡¿Tefi?! –gritó, su amiga se despertó, cambió de posición y siguió durmiendo -¡No puedo creerlo!
-¿Qué cosa? –respondió ella riendo -¿estás borracho?
-No puedo creer que estoy hablando contigo –hizo una pausa para tratar de levantarse pero no lo logró, así que siguió hablando -¿qué crees que me pasó?
-¿Qué cosa?
-Fui a una fiesta y me ligué al chico más guapo que te puedas imaginar, ¡más que Adam! –volvió a gritar –Tefi soltó una carcajada –No te enojes conmigo, Adam es lindo, tienes suerte.
-Parece que tú también tienes suerte.
-¡Mucha!, desde que estoy acá, me siento libre, al fin puedo ser yo, puedo ir a fiestas con gente a la que le gusta lo mismo que a mí, puedo ir a lugares y conocer gente increíble, ¡soy libre!, ¡puedo ligar con chicos guapos!
-Suenas muy feliz.
-Estoy feliz, Tefi, soy muy feliz –el tono de Morgan se puso serio de repente -¿tú eres feliz allá Tefi?, ¿te pasa igual que a mí?, lejos del Pueblo todo es mejor, ¿no?
Y Tefi, que estaba caminando hacia un restaurante y veía a lo lejos a Adam haciéndole señas con la mano, no pudo más que responderle:
-Sí, soy tan feliz como tú Morgan.

sábado, 18 de agosto de 2018

The Love Club: Paul parte 2


*7 años atrás*

Tefi, Mauricio y Paul estaban en casa de su amigo Beto, celebrando su cumpleaños número 17, como era tradición, siempre iban a su casa, se pasaban el rato en su alberca y hablaban de un montón de cosas.
Era la primera vez que Tefi y Paul se veían y hablaban desde que habían salido de la secundaria, dos años atrás.
-¿Entonces? –Le preguntó Paul a Tefi -¿Cómo has estado?
-Bien, ¿tú?
Y Paul quería decirle tantas cosas, pero no sabía cómo. Había pasado dos años tratando de sacársela de la cabeza, desde que Tefi se había mudado a la Ciudad, las cosas ya no eran las mismas y todo el mundo lo sabía.
-Te extrañamos –dijo él y pensó en todas las chicas que había conocido en la preparatoria y cómo solamente le atraían aquellas parecidas a Tefi.
Pasaron la tarde comiendo, bebiendo el alcohol de los padres de Beto de manera clandestina y contando viejas historias. Habían llegado más personas a celebrar, pero como era costumbre, Tefi siempre estaba rodeada de chicos. Todos le hacían preguntas acerca de su nueva escuela y su nueva vida. En algún momento alguien le preguntó si tenía novio, ella no respondió al instante, se quería hacer la misteriosa, pero finalmente dijo:
-No tengo, pero no tardaré mucho, estoy saliendo con un chico.
Paul la miró a los ojos, tratando de descifrar si aquello era verdad y Tefi también lo miró y le sonrió. Él sintió a su corazón rompiéndose, ella le había dado el golpe final, así que se alejó de todos, tomó su teléfono y marcó el número de una chica, una que sabía que le respondería al instante.

*

-Estoy de vuelta –le dijo a Paul a Mauricio cuando contestó el teléfono.
-¿Qué dices?
-Me deportaron.
Nadie dijo nada por lo que sintió como una eternidad. Luego Mauricio reaccionó y dijo:
-¿Dónde estás exactamente?
-En la Ciudad, pero ya voy camino al Pueblo.
-Ok, nos vemos para cenar.
Mauricio colgó el teléfono y marcó inmediatamente a Tefi, pero mandó directamente a buzón, así que le dejó un mensaje:
-Llámame en cuanto puedas, tengo que decirte algo y no te lo vas a creer.

*4 años atrás*

Mauricio hablaba con Tefi mientras ella se estaba alistando para salir, era un sábado por la noche y el plan era simple: irían a bailar y divertirse.
-¿Estás bien?, ¿segura? –le dijo él.
-Me acabo de enterar que mi novio de toda la vida me estaba poniendo el cuerno, ¿cómo crees que estoy?
-¿Pero no prefieres quedarte y hablar?
Y ella no respondió, sino que tomó un labial rojo que tenía en su bolso y se lo puso viéndose fijamente al espejo, cuando terminó, le dijo:
-Nunca dejes que vuelva a caer tan bajo por un hombre –lo miró -¿me lo prometes?
Y él no respondió pero dijo que sí con la cabeza.
-Yo también tengo algo que contarte –le dijo él después de un rato -¿recuerdas a la chica que te dije que me parecía muy linda? –Tefi abrió los ojos y gritó:
-¡No!
Mauricio soltó una carcajada.
-¿De verdad?
Y Tefi no podía creer que por primera vez, a sus 20 años, estaba viendo a su mejor amigo enamorado mientras ella tenía el corazón roto.
-¡Pues tenemos mucho que celebrar!-finalizó mientras se ponía de pie y lo tomaba  de la mano.

*

-¿Cómo estuvo? –le preguntó Mauricio, y Paul le explicó el proceso: primero lo tuvieron haciendo las mismas preguntas una y otra vez, luego lo dejaron dormir en una pequeña habitación, le quitaron su celular y le preguntaron si tenía algo comprometedor en él, y no le quedó de otra más que decir la verdad.
-Eres un idiota –se río Mauricio.
-¿Hablaste con Tefi?, ¿le dijiste?
-No, le marqué pero no me contesta aún, ¿y tú?
Paul sacó el teléfono y marcó el número de Tefi, esperó en la línea pero nadie contestó.
-Probablemente esté dormida.
-¿Qué más? –lo invitó a seguir Mauricio.
-Básicamente me dijeron que o me metían a la cárcel o me quitaban la visa, ahí fue cuando me puse nervioso.
Sacó una carpeta amarilla de su mochila y se la pasó a Mauricio.
-Ahí está toda la información de por qué me deportaron.
Mauricio no pudo evitar reírse, en la primera hoja que sacó estaba una fotografía de un Paul que claramente llevaba horas sin dormir.
-Paul, el criminal anda sueldo –dijo riendo, y Paul también se río, hasta que comenzó a preguntarse qué haría ahora con su vida.

viernes, 10 de agosto de 2018

The Love Club: Paul parte 1


Paul y Mauricio se reunieron un jueves en el Bar para despedirse. Ya habían tomado bastantes cervezas y repetían los mismos temas una y otra vez:
-No puedo creer que Tefi ya no está –decía Paul, Mauricio solo asentía y suspiraba. -¿Cuánto tiempo ha pasado desde que se fue?
Mauricio no respondió y se preguntó qué hora sería en Finlandia. Quizá Tefi ya estuviera despierta, le mandó un mensaje y espero unos minutos pero ella no respondió.
-¿Cuál es el plan entonces? –le preguntó a Paul.
-Trabajar allá por cinco meses, pagar mis deudas y regresar a tiempo para el cumpleaños de Tefi, porque ella va a regresar, ¿no?
Y Mauricio solo se encogió de hombros, en el fondo, de verdad esperaba que Tefi regresara.

*2 meses antes*

Morgan, Mauricio y Tefi se citaron en la Cafetería. Cuando llegaron Mauricio preguntó si debía invitar a Paul, pero Tefi le dijo rápidamente que no.
-Lo vi ayer, está como loco –comentó.
-¿Qué pasó? –preguntó Morgan. Y Tefi les contó cómo ambos habían salido a cenar y de repente Paul de nuevo le había dicho que la quería.
-¿Es que no aprende o qué? –dijo Mauricio.
Estuvieron un rato hablando de otras cosas, Morgan estaba emocionado por regresar a Estados Unidos y quizá volver a la universidad, de nuevo sentía que su vida tenía un propósito. Mauricio se sentía abrumado por la presión de su trabajo y aunque  quería ocultarlo, sentía que su distanciamiento con Tefi se hacía cada vez más notorio para los demás, estaba a punto de decir algo al respecto, cuando ella se le adelantó a hablar:
-Tengo una noticia –Mauricio casi hacía un comentario sarcástico, pero prefirió quedarse callado –ayer Adam y yo fuimos a hablar con mi familia, y, ¡dentro de 4 semanas me voy con él a Europa! –terminó de hablar casi gritando de emoción. Mauricio y Morgan abrieron los ojos como platos. Mauricio sintió como el pecho se le encogía, y todo lo que hizo fue sonreír.

*

Paul estaba a punto de abordar el avión cuando sintió la necesidad de hablar con alguien. Pensó en Tefi pero se dijo que seguramente aún estaría dormida, así que decidió marcarle a  Kenan, su amigo con el que no hablaba desde hacía mucho tiempo.
-¿Hola? –Respondió Kenan -¿de verdad eres tú? –Paul se río nerviosamente.
-Sí, soy yo. Estoy esperando un vuelo y no sabía a quién más hablarle.
Conversaron por un buen rato, poniéndose al tanto de sus vidas. Kenan estaba viviendo en Ohio y estaba a unos días de regresar al Pueblo. Paul le contó que estaba demasiado nervioso por tener que hacer escala en Los Ángeles.
-Todo estará bien –terminó diciendo Kenan al despedirse.
Paul se sentía como todo un perdedor; pensaba en como en el último año lo había perdido todo, primero su novia de toda la vida lo había dejado por otra chica, luego su familia se había enojado con él debido a que había cometido demasiadas estupideces por querer recuperarla y justo cuando creía que tal vez ya era el momento para estar con Tefi, ella se fue, así sin más. También notaba como Mauricio se estaba refugiando en el alcohol y los amores de una noche para no tener que lidiar con la soledad, pues Morgan y Tefi ya no estaban, y ahora tampoco estaría él para consolarlo. ¿Qué sería de Mauricio?
Escuchó como llamaban a los pasajeros de su vuelo para abordar, así que tomó su pequeña maleta y comenzó a caminar.

*1 mes antes*

Mauricio estaba en casa de Tefi, observándola empacar un montón de cosas.
-Siempre has sido la peor para hacer maletas –comentó riendo. Ella también se río. Luego se puso seria y se sentó en el borde de su cama, Mauricio estaba sentado en un sillón pequeñito.
-Ya va a ser un año de que regresé, ¿sabes? –dijo ella –creo que nunca me había sentido tan derrotada: acababa de llegar de la gran Ciudad y había fracasado por completo, pero, ¿sabes quién estuvo a mi lado cuando más lo necesité? –y comenzó a llorar –Mauricio tú siempre has estado a mi lado, y eso te lo voy a agradecer por siempre –le tomó la mano –no importa qué tan lejos estemos, nada nunca nos va a separar, lo sabes, ¿no? –y él dijo que sí con la cabeza, tratando de ocultar sus lágrimas.
-Te quiero –dijo.
-Yo más –contestó Tefi, luego, agarró una almohada y se la aventó. Mauricio gritó y se lanzó sobre ella para hacerle cosquillas, Tefi gritó como loca para hacerlo parar, hasta que ambos quedaron acostados, riéndose.
-Te voy a extrañar –dijo Mauricio con lágrimas en los ojos. Y Tefi no dijo nada, pero lo abrazó por lo que se sintió como una eternidad.

*

Paul llegó a Los Ángeles 4 horas después. Esperó pacientemente por su equipaje. Revisó su celular y vio que tenía mensajes de su mamá, de Mauricio y uno de Tefi, que abrió rápidamente: “Sé que ya debes estar en USA, suerte. Todo saldrá bien, te quiero.”, estaba a punto de contestarlo, pero entonces sus maletas llegaron y tuvo que caminar hasta migración, donde le hicieron las preguntas de rutina.
-¿A qué vienes? –le dijo el oficial, que tenía una placa con su apellido escrito en ella y se veía de aspecto mexicano.
-Solo vengo a celebrar el cumpleaños de un amigo.
-¿Tienes tu boleto de regreso comprado?
-Aún no lo compro.
El oficial lo miró fijamente entonces, Paul no retiró la mirada.
-¿Y eso por qué? –dijo finalmente el oficial.
-Es que quizá me quede un poco más de tiempo porque también es el cumpleaños de un tío. –De nuevo el oficial lo examinó de arriba abajo, Paul se empezó a poner nervioso pero estaba decidido a que no se notara. El oficial hacia movimientos en la computadora, parecía disponer de todo el tiempo del mundo.  Paul se comenzó a desesperar pensando en que quizá perdería su siguiente vuelo.
-Me temo que va a tener que acompañarme –le dijo el oficial, tratando de esconder una sonrisa. Y en ese instante, lo único que Paul pudo pensar fue “y, ¿ahora qué?…”