viernes, 8 de mayo de 2015

Recuerdos de mayo

Hace unos días que mi mamá -de la nada, me mandó un mensaje de texto diciéndome que una familiar había muerto. Yo no lo creí al principio, tan joven y tan alegre, tan llena de vida y de repente, con el paso de un segundo al otro, su corazón ya no responde y nos dice adiós.
Yo la conocía desde que tengo memoria, y cada mayo, mi familia viajaba hasta el pueblo más remoto que conozco para visitarla, y al principio no me gustaba ir a su casa, pero en los últimos años, cuando visitábamos ese pequeñito pueblo, no quería salir de ahí: la mejor comida casera que he probado, los mejores frijoles, la persona más amable y risueña del lugar.
Y cuando mi mamá dijo "falleció", yo solo pude pensar, "no es cierto".

¿Qué pasa?, ¿cómo es que esto funciona?, ¿por qué se va la gente buena así de rápido?
Esto fue un recordatorio para mí, uno con letras gigantes que dice "Estoy aquí, no te confíes, porque cuando menos te lo esperes, tal vez cuando más feliz estés, llegaré por ti".
La muerte no anda con juegos, a veces nos olvidamos de ella, pero tarde o temprano se hace presente.

A veces en un día de mayo...
Se va alguien a quien recordaré por siempre sonriente, por siempre feliz.

martes, 5 de mayo de 2015

¿Qué es el amor?

Según Maturana: "El amor es la emoción que constituye las acciones de aceptar al otro como un legítimo en la convivencia; por lo tanto, amar es abrir un espacio de interacciones recurrentes con otro en el que su presencia es legítima sin exigencias".
Tan bonito y tan simple a la vez. Porque en la simpleza de las cosas en ocasiones se asoma algo tan complejo. Emociones, sentimientos, personas.

Y todo el tiempo escuchando las mismas palabras, viendo los mismos rostros y aceptando poco a poco, que tal vez, eso era todo. 
"¿Y si nunca vuelvo a sentir algo?" me preguntaba a mí misma, y después de citas sin sentido terminaba por contestarme: "no, ya nunca será igual".
Y de repente, en solo 5 días, todo cambia, un torbellino viene a sacudirme todas las ideas que con las que peleaba anteriormente. Y esta vez no es algo malo, esta vez, siento que no es una fantasía, esta vez, siento que es real.
Pero es tan real que da miedo, es tan real que hace que me ponga a temblar.
Me han hecho tanto daño, soy tan frágil, que dejar a esta tormenta entrar a mi casa sin estar protegida representaría una amenaza: ¿Y si todo lo que tengo termina por quebrarse?, ¿Y si me destruye?
Sentir tanto y tan poco a la vez es una bendición y una maldición, porque ahora pienso en cada detalle, pienso en lo que podría salir mal.
"Abre un espacio en tu mundo" me digo, y le digo al corazón que deje de temer, y le digo a la conciencia que deje que buscar por pretextos. 
Y es que a veces, encuentras el amor donde menos te lo esperas, y solo a veces, lo dejas entrar porque aunque sabes que es una tormenta, estás dispuesta a perderlo todo solo para volverte a reconstruir junto a él. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Fe

Tengo la misma madrina de primaria y de secundaria, es una persona muy conocida aquí y la conozco -o más bien, ella me conoce desde que yo era una bebé. Crecí al lado de su hijo, fuimos muy buenos amigos, conservo los recuerdos más bonitos de mi infancia a su lado: yendo a su casa, haciendo fiestas en la alberca, yendo al cine, jugando a que teníamos una banda de rock, compartiendo libros y música. Él y yo nos dejamos de ver cuando entré a la preparatoria, cada quien siguió su camino y aún así, cada que nos vemos, siempre tenemos algo que decirnos, siempre me saca una sonrisa, siempre será mi amigo.
Y ayer lo vi, llegué a casa como a las 12 del día y fui junto con mi familia al hospital: su mamá está internada. Su mamá, mi madrina, a quien nunca llamo así.
Todo empezó como un simple dolor en el pie que se fue convirtiendo poco a poco en algo de todos los días, la situación de agravó, y un día de bailes y cansancio, su pie no aguantó más. Al día siguiente la llevaron al hospital, solo para decirle que no podían hacer nada, que habría que esperar a que la hinchazón bajara, y que tenía el azúcar demasiado alto.
Y hace unos días, la noticia, la explosión:
-Usted tiene diabetes.

La palabra que todos temen pero nadie dice, la palabra que da escalofríos con solo escucharla. Y él lloró, él no pudo aguantar sus lágrimas, después de todo, es hijo único y aunque su mamá estaba ahí diciendo: "no pasa nada, yo voy a estar bien en unos días", él sabía que ya las cosas iban a ser difíciles a partir de ese punto.

Y ayer lo vi, estaba tan cansado que apenas podía hablar, pero a pesar de todo una sonrisa se escapaba de su rostro de vez en cuanto, se está haciendo el fuerte. Está fingiendo porque a nadie le gusta mostrar su debilidad. Mucho menos en situaciones así.
Y yo no quise entrar a verla, porque algo dentro de mí quería conservar el recuerdo de ella estando sonriente, estando sana, no así, no con un montón de tubos y enferma.
Y yo, yo no creo en dios. Pero si creyera le pediría por ella, porque ahora dicen que le van a apuntar la pierna y eso es algo demasiado feo. No quiero pasar por esto, porque en mi familia ha habido amputaciones antes, y sé lo difícil que es. Un día despiertas completo y en unas horas, todo cambia, ¿por qué pasan estas cosas a las personas que son buenas?
No lo sé.

Nunca voy a saber cómo es que funciona esto, solo hace falta a veces, tener un poquito de fe. Fe en que el universo puede moverse de ciertas maneras, para hacer las cosas buenas otra vez.

viernes, 1 de mayo de 2015

Son las 3:48pm y lo que se supone que sería un día tranquilo se ha convertido en un día de pánico. Como esas películas donde no sabes qué va a pasar a continuación, pero casi estás segura de que será algo malo, algo terriblemente malo.
Tengo miedo, porque estoy sola en casa y porque quisiera -más que nada en el mundo- estar con mi familia.
Este tipo de situaciones ya no se pueden controlar, y son las que te hacen pensar "de verdad quiero irme a otro país". Mi idea siempre había sido irme, hoy más que nunca, quisiera no estar aquí.
Ser noticia en los periódicos, ser noticia en la televisión, ser noticia en la radio y ser la nota roja de la que todos están pendientes.
Mi celular ha sonado más veces hoy de lo que había sonado antes, "¿Estás bien?", me preguntan, y contesto automáticamente que sí, que no pasa nada, que no voy a salir de casa y que no se preocupen por mí.
Espero que a todos les hayan llamado sus personas especiales hoy, porque es en situaciones como esta donde te das cuenta a quién realmente le importas, y quién te importa.

Veremos qué sucede a lo largo del día, veremos si el asunto se pone más feo o se tranquiliza. Espero que pase lo segundo.