martes, 31 de mayo de 2016

Te quiero

Te quiero de las maneras más inocentes.

Quiero tu mano en la mía mientras caminamos por las calles y pasamos por los mostradores de las tiendas y no compramos una maldita cosa.

Te quiero sentado en tu escritorio haciendo papeleo mientras yo estoy sentada en el sofá leyendo mi libro favorito por 14va vez. Quiero que me mires mientras mis ojos escanean las hojas rasgadas y que pienses quiero esto por el resto de mi vida.

Te quiero en la cocina tratando de ayudarme a cocinar la cena pero fallando porque en la única cosa que te puedes concentrar es en cuánta comida puedes poner en mi rostro.

Te quiero en un baño de burbujas conmigo sentada entre tus piernas. Quiero que tus manos tracen círculos calmadamente en mis muslos y tus labios dejando besos detrás de mis oídos.

Te quiero en las noches donde todo es demasiado y lo único que tiene sentido es que estemos juntos.

Te quiero en las tardes de verano cuando las ventanas están abiertas y entra una suave brisa que huele a los tulipanes del jardín. Quiero que tu disco favorito esté sonando y que nosotros estemos bailando con él.

Te quiero en el coche contigo al volante y yo en el asiento del pasajero. Quiero que tu mano esté descansando en mi muslo mientras te escucho cantar desafinadamente.

Te quiero en la cama con mi cabeza en tu pecho, tu brazo alrededor de mi cintura y nuestras piernas enlazadas. Quiero que me toques, no por un deseo sexual, sino porque cuando me tocas me haces sentir segura, como en casa.

Te quiero de las maneras más inocentes.

lunes, 23 de mayo de 2016

De nuevo ardiendo

5:30 am.
Alta velocidad, me aferró a su cintura, temo que tal vez algo pueda pasarnos, pero me repito a mí misma tratando de hacerme creer que "nada va a cambiar", que hemos hecho esto antes y quizá lo volveremos a hacer.
Un montón de factores que contribuyen para que yo siga creyendo: el alcohol es el principal, ya no recuerdo cuántas copas tomé, ¿qué pasó?
Pareciera que nunca vamos a cambiar.
Pareciera que somos unos niños que juegan el juego más peligroso del mundo: al amor.
¿Algún día será posible? Me temo que no, me temo que todo lo que es bueno tiene que llegar a su fin, y después de casi un año juntos, después de peleas, reconciliaciones, rompimientos, llantos y alegrías, pareciera que ya no podría haber más.
Algo cambió, quizá fue el hecho de que leí un libro que habla acerca del amor y la obsesión, quizá es el hecho de que me estoy convirtiendo finalmente en adulta, no sé: pero algo cambió y todos lo notaron.
Estuve pensando acerca de mi futuro y lo imaginé ahí conmigo, qué ingenua.
Miro al pasado y él es lo único que veo.
Me pregunto a mí misma, "¿sabes qué no cambió?", el hecho de que al final terminamos en la misma cama abrazados y rogándole al tiempo para que se detuviera.
Evitamos mirar al reloj, olvidamos las reglas y pareciera que los minutos duran horas.
¿Algún día vamos a cambiar?, ¿dejaremos de estar obsesionados con la idea de lo que pudo haber sido?, ¿comenzaremos a superar todos estos meses?
Quizá la verdadera pregunta es si quiero hacerlo, si quiero renunciar a todo lo que implica...

6:00 am.
Alta velocidad. Las lágrimas no paran de resbalar por mis mejillas.
No le digo que es la última vez que nos veremos pero de alguna manera él ya lo sabe.
Nos despedimos como si fuera solo una madrugada más, me da miedo no ser lo suficientemente fuerte y terminar volviendo a él.
Cada día.
Cada pensamiento.
Él es la resaca emocional de la que no me he podido curar durante casi un año.

jueves, 19 de mayo de 2016

El día ha llegado

Porque mañana es día del psicólogo, y nunca antes me había sentido tanto como una psicóloga, ¡solo me queda una semana para terminar la universidad!
Y es que el próximo viernes suceden muchas cosas: es el fin de clases, nos toman la fotografía de graduación y nos dan los resultados del ceneval.
Tantas cosas pasando, no puedo ni siquiera creer que ya pasaron 4 años desde que comencé este viaje, y puedo decir hoy con muchísima seguridad que amo mucho ser psicóloga, nada es más hermoso que ver como tus pacientes avanzan, nada da más satisfacción que dar cursos talleres, enseñar a adolescentes, a niños, aplicar pruebas, evaluar, diseñar estrategias...
Muy pronto mi descripción ya no será "estudiante de psicología", sino "psicóloga".
Y la gran incógnita es, ¿qué sigue?, ¿qué va a pasar?, pues, por lo pronto, la próxima semana empiezo a buscar trabajo, tengo que trabajar mientras doy de alta a mis pacientes  (lo que posiblemente pase hasta julio/agosto), tengo que ahorrar porque el plan es irme a Guadalajara máximo en septiembre.

Aquí estoy: a unos días, a unas semanas, y nunca antes la adultez se sintió tan real.

jueves, 12 de mayo de 2016

Rojo ardiente

Viene a mí en un montón de formas, y creo que especialmente se ha vuelto una lucha constante entre mi cerebro y mi corazón.
¿Qué le digo?
Me encuentro a mí misma llorando por las noches, pensando “¿Cómo fue que esto pasó?”
Y quisiera que tuviera sentido, quisiera que fuera como en las películas.
Pero creo que Hollywood me ha afectado demasiado el cerebro y ahora no deja de pensar en besarte bajo la lluvia.
Un montón de clichés apilándose, pidiéndome a gritos que por favor salga a buscarte, antes de que sea tarde y otra chica descubra lo mucho que tienes para dar, lo mucho que tiene para ofrecer, pero entonces el corazón pelea y dice que no haga caso, que tengo que quedarme quieta, que ya ha sido herido en numerosas ocasiones y no quiere una más. Así que me quedo con las ganas de decirte hola, porque ya no podría soportar otro adiós, ¿entiendes lo que quiero decirte?
Probablemente no, y es que lo digo todo y no digo nada a la vez.
Tú me haces contradecirme y me haces pensar en este montón de cosas de las cuales quisiera ya haberme olvidado.
Voy a hacerte una lista de las cosas ridículas que he hecho pensando en ti:
1.       Me puse  a ver una foto tuya un día entero.
2.       Revisé tus redes sociales, buscando a ver si tal vez había una chica en tu vida.
3.       Un día pusiste una foto con otra chica en whatsapp y casi me vuelvo loca.
4.       Busco los pretextos más absurdos para hablarte.
5.       Busco los pretextos más absurdos para verte.
Escucho canciones de amor y me pongo a pensar en cómo sería si tan solo pudiera sacar estos sentimientos de mi ser y entregártelos, quizá podría ponerlos en una cajita de color azul y enviártelos, quizá podría imaginarme tu reacción, quizá podrías sentir algo, quizá…

Viene a mí y cuando me veo al espejo todo lo que veo es una chica con aura roja a su alrededor. Es como si mi cuerpo ya no supiera qué hacer con todo este amor que siento y ahora salgo a la calle ardiendo, ardiendo porque el rojo y yo somos uno, ardiendo porque ya no sé como ocultar lo mucho que quisiera ser capaz de ir y decirte lo que siento por ti.