El día en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez,
creo que fue mi alma la que sufrió las consecuencias:
se transformó
todo rojo
todo amor
un fuego que ahoga,
palabras desbordándose de mi boca como la miel.
Y todo debido a tus ojos.
Fuiste como un cometa que atravesó mi cielo y aún sigo mirando cada noche al horizonte tratando de encontrar respuestas.
miércoles, 27 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
Destino
Soy polvo de estrellas
mi historia estaba escrita incluso antes del Big Bang
si cierro los ojos regreso a mi origen.
Es la luz de la noche quien me dicta palabras de vez en cuando
escribo para recordar de dónde vengo
leo para volver a vivir
recuerdo y vuelvo a nacer.
Si no tuviera lápiz y papel en mis manos,
¿quién sería?
¿qué camino seguiría yo sin las estrellas para guiarme?
¿a esto lo llamamos destino o solo estoy soñando despierta otra vez?
mi historia estaba escrita incluso antes del Big Bang
si cierro los ojos regreso a mi origen.
Es la luz de la noche quien me dicta palabras de vez en cuando
escribo para recordar de dónde vengo
leo para volver a vivir
recuerdo y vuelvo a nacer.
Si no tuviera lápiz y papel en mis manos,
¿quién sería?
¿qué camino seguiría yo sin las estrellas para guiarme?
¿a esto lo llamamos destino o solo estoy soñando despierta otra vez?
sábado, 23 de junio de 2018
Cerebro vs Corazón: "no tengo tiempo para el amor"
Soy una mujer ocupada, en serio. Me levanto todos los días a las 6 am para hacer pilates, trabajo de 10 am a 8 pm (a veces salgo a las 7, depende), doy clases de folklor a un grupo de niñas y tengo reuniones semanales con mi grupo de las psicolocas. Ah, claro y tengo vida social de vez en cuando. ¿A qué hora se supone que tenga tiempo para encontrar el amor?
Incluso si me invitan a salir no puedo a menos que sea ya tarde, y la verdad es que soy una señora que se duerme a las 10:30 máximo. ¿Así cómo?
Tampoco ayuda el hecho de que vivo en un pequeño pueblo a una hora de la ciudad. No ayuda, de veras. Siento que veo a la misma gente, salgo con las mismas personas, me digo que no cometeré los mismos errores pero aquí estoy, quejándome.
Cerebro me dice que está bien, que estas personas están pidiéndome demasiado cuando me dicen que sea yo quien vaya a verlas, ¿por qué tengo que ser yo siempre?, ya sé que el siguiente pueblo está a 10 minutos de camino, pero, ¿por qué yo?, cerebro es orgulloso y dice que no, no puedo ser yo la que vaya al encuentro.
Corazón en cambio me suplica que me arriesgue, aún cuando sabe que saldrá lastimando. Ay, pobrecito, no aprende, supongo que por eso lo sigo intentando aún cuando los números no están a mi favor.
Me digo que cuando regrese de mis vacaciones me voy a mudar. Pero, ¿eso será suficiente?, tal vez debo trabajar menos, darme un tiempo, salir más, cometer locuras.
Es que no tengo tiempo.
Es sábado por la noche y me voy a quedar en casa. Cerebro me dice que es lo correcto, que merezco un descanso, Corazón dice que salga porque el amor espera.
Y yo aquí,
tratando de encontrar un balance, esperando y esperando a que el tiempo llegue.
Incluso si me invitan a salir no puedo a menos que sea ya tarde, y la verdad es que soy una señora que se duerme a las 10:30 máximo. ¿Así cómo?
Tampoco ayuda el hecho de que vivo en un pequeño pueblo a una hora de la ciudad. No ayuda, de veras. Siento que veo a la misma gente, salgo con las mismas personas, me digo que no cometeré los mismos errores pero aquí estoy, quejándome.
Cerebro me dice que está bien, que estas personas están pidiéndome demasiado cuando me dicen que sea yo quien vaya a verlas, ¿por qué tengo que ser yo siempre?, ya sé que el siguiente pueblo está a 10 minutos de camino, pero, ¿por qué yo?, cerebro es orgulloso y dice que no, no puedo ser yo la que vaya al encuentro.
Corazón en cambio me suplica que me arriesgue, aún cuando sabe que saldrá lastimando. Ay, pobrecito, no aprende, supongo que por eso lo sigo intentando aún cuando los números no están a mi favor.
Me digo que cuando regrese de mis vacaciones me voy a mudar. Pero, ¿eso será suficiente?, tal vez debo trabajar menos, darme un tiempo, salir más, cometer locuras.
Es que no tengo tiempo.
Es sábado por la noche y me voy a quedar en casa. Cerebro me dice que es lo correcto, que merezco un descanso, Corazón dice que salga porque el amor espera.
Y yo aquí,
tratando de encontrar un balance, esperando y esperando a que el tiempo llegue.
martes, 19 de junio de 2018
La biclicleta
La verdad es que hace muchísimos años que no me subía a una bicicleta, así que cuando me regalaron una me puse muy feliz pero también muy nerviosa, ¿y si me caigo?, ¿y si ya no sé andar en ella?
La tuve unos días en mi consultorio y los niños me preguntaban una y otra vez qué si era mía, qué si sabía andar y qué de dónde la había sacado.
Se las presté para que se pasearan y anoche me animé -finalmente, a usarla.
Me sentí la mujer más poderosa del mundo -no estoy exagerando.
Andar en bicicleta es liberador. Al principio me costó tener equilibrio, y me sorprendió la fuerza que se requiere a la más mínima inclinación en el camino, pero no me rendí.
Y finalmente, en una bajada tomé tanta velocidad, que sí... me caí.
Afortunadamente para mí había un poste que detuvo mi caída, y la verdad es que ni quiera me golpeé, no pasó nada grave, y como era de noche absolutamente nadie se dio cuenta de lo que me había pasado -o eso espero.
Luego de asegurarme de que todo estaba en orden, me puse de pie, agarré la bici y seguí pedaleando, no quedaba de otra.
Llegué a mi casa sana y salva y me dije que es verdad eso de que todo en la vida se parece a andar en bicicleta: hay que mantener el equilibrio, no hay que rendirse aunque sean subidas, y si uno se cae, no queda más que levantarse.
La tuve unos días en mi consultorio y los niños me preguntaban una y otra vez qué si era mía, qué si sabía andar y qué de dónde la había sacado.
Se las presté para que se pasearan y anoche me animé -finalmente, a usarla.
Me sentí la mujer más poderosa del mundo -no estoy exagerando.
Andar en bicicleta es liberador. Al principio me costó tener equilibrio, y me sorprendió la fuerza que se requiere a la más mínima inclinación en el camino, pero no me rendí.
Y finalmente, en una bajada tomé tanta velocidad, que sí... me caí.
Afortunadamente para mí había un poste que detuvo mi caída, y la verdad es que ni quiera me golpeé, no pasó nada grave, y como era de noche absolutamente nadie se dio cuenta de lo que me había pasado -o eso espero.
Luego de asegurarme de que todo estaba en orden, me puse de pie, agarré la bici y seguí pedaleando, no quedaba de otra.
Llegué a mi casa sana y salva y me dije que es verdad eso de que todo en la vida se parece a andar en bicicleta: hay que mantener el equilibrio, no hay que rendirse aunque sean subidas, y si uno se cae, no queda más que levantarse.
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