Hubo un tiempo en el que si un chico me decía que yo le gustaba, era un Big Deal, hubo un tiempo en el que la sola idea de que yo pudiera gustarle a alguien me parecía imposible, y ahora, si alguien me dice que se siente atraído por mí, salgo corriendo al instante.
Como hace dos noches, resulta que salí con amigos que hace tiempo no veía, y como era ley seca, no teníamos nada qué hacer excepto platicar, poner música y bailar todos los géneros musicales existentes.
Luego, poco a poco se empezó a ir la gente y yo me quedé junto con dos chicos. Uno dijo que ya se iba a dormir, así que empecé a despedirme cuando el otro chico se ofreció para llevarme a mi casa, yo dije ok y justo cuando estábamos en la puerta, detiene el coche y me mira serio, yo pensé "no puede ser, va a pasar", y sí, pasó:
-Te quería decir algo -empezó, yo lo miré como diciendo "por favor no me vayas a declarar tu amor, por favor", pero fue en vano -ya tiene tiempo que me siento atraído por ti, tienes algo especial: me gustas.
Me empecé a reír como una demente, él trató de abrazarme pero no lo dejé.
-Como crees -le contesté, de lo más casual.
-Es en serio.
-Pero, no estás enamorado de mí, ¿verdad? -y lo miré fijamente, como no obtuve repuestas insistí -NO te puedes enamorar de mí, promételo.
Y él no dijo nada, pero se río bajito.
-Solo quería que supieras cómo me siento.
Sonreí con lo que fue una sonrisa demasiado forzada, me bajé del coche antes de que soltara algo más, y me dolió el corazón de pensar que alguien pudiera tener sentimientos por mí.
Yo, la chica que más quiere amor en el mundo pero que se aleja a la primera señal de afecto.
Me fui a la cama con un montón de pensamientos que no me dejaban dormir, luego él me mandó un mensaje disculpándose, pero ya eran casi las 6 am, y pensé que era demasiado tarde como para contestarlo.
Cerebro y corazón están de acuerdo por primera vez en mucho tiempo, ya que ambos me dicen "¿qué rayos pasa contigo?, ¿cuándo vas a estar lista?, ¿alguna vez lo estarás...?"
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lunes, 2 de julio de 2018
sábado, 23 de junio de 2018
Cerebro vs Corazón: "no tengo tiempo para el amor"
Soy una mujer ocupada, en serio. Me levanto todos los días a las 6 am para hacer pilates, trabajo de 10 am a 8 pm (a veces salgo a las 7, depende), doy clases de folklor a un grupo de niñas y tengo reuniones semanales con mi grupo de las psicolocas. Ah, claro y tengo vida social de vez en cuando. ¿A qué hora se supone que tenga tiempo para encontrar el amor?
Incluso si me invitan a salir no puedo a menos que sea ya tarde, y la verdad es que soy una señora que se duerme a las 10:30 máximo. ¿Así cómo?
Tampoco ayuda el hecho de que vivo en un pequeño pueblo a una hora de la ciudad. No ayuda, de veras. Siento que veo a la misma gente, salgo con las mismas personas, me digo que no cometeré los mismos errores pero aquí estoy, quejándome.
Cerebro me dice que está bien, que estas personas están pidiéndome demasiado cuando me dicen que sea yo quien vaya a verlas, ¿por qué tengo que ser yo siempre?, ya sé que el siguiente pueblo está a 10 minutos de camino, pero, ¿por qué yo?, cerebro es orgulloso y dice que no, no puedo ser yo la que vaya al encuentro.
Corazón en cambio me suplica que me arriesgue, aún cuando sabe que saldrá lastimando. Ay, pobrecito, no aprende, supongo que por eso lo sigo intentando aún cuando los números no están a mi favor.
Me digo que cuando regrese de mis vacaciones me voy a mudar. Pero, ¿eso será suficiente?, tal vez debo trabajar menos, darme un tiempo, salir más, cometer locuras.
Es que no tengo tiempo.
Es sábado por la noche y me voy a quedar en casa. Cerebro me dice que es lo correcto, que merezco un descanso, Corazón dice que salga porque el amor espera.
Y yo aquí,
tratando de encontrar un balance, esperando y esperando a que el tiempo llegue.
Incluso si me invitan a salir no puedo a menos que sea ya tarde, y la verdad es que soy una señora que se duerme a las 10:30 máximo. ¿Así cómo?
Tampoco ayuda el hecho de que vivo en un pequeño pueblo a una hora de la ciudad. No ayuda, de veras. Siento que veo a la misma gente, salgo con las mismas personas, me digo que no cometeré los mismos errores pero aquí estoy, quejándome.
Cerebro me dice que está bien, que estas personas están pidiéndome demasiado cuando me dicen que sea yo quien vaya a verlas, ¿por qué tengo que ser yo siempre?, ya sé que el siguiente pueblo está a 10 minutos de camino, pero, ¿por qué yo?, cerebro es orgulloso y dice que no, no puedo ser yo la que vaya al encuentro.
Corazón en cambio me suplica que me arriesgue, aún cuando sabe que saldrá lastimando. Ay, pobrecito, no aprende, supongo que por eso lo sigo intentando aún cuando los números no están a mi favor.
Me digo que cuando regrese de mis vacaciones me voy a mudar. Pero, ¿eso será suficiente?, tal vez debo trabajar menos, darme un tiempo, salir más, cometer locuras.
Es que no tengo tiempo.
Es sábado por la noche y me voy a quedar en casa. Cerebro me dice que es lo correcto, que merezco un descanso, Corazón dice que salga porque el amor espera.
Y yo aquí,
tratando de encontrar un balance, esperando y esperando a que el tiempo llegue.
lunes, 3 de julio de 2017
Cerebro vs Corazón: hablando con mi yo de 17 años
Ayer en la tarde fui a visitar a una de mis mejores amigas, estuvimos un rato contándonos qué había pasado en el último mes y después decidimos ir por un coco y una nieve, regresamos a su casa y la plática real comenzó. Tan cliché como puede ser que dos mujeres hablen acerca de chicos, eso fue lo que hicimos.
Y en algún punto, sentí que estaba teniendo una conversación con mi yo de 17 años, porque esa es su edad.
Ella me estaba contando acerca de un chico que le gusta desde hace tiempo, pero que le ha dicho en varias ocasiones que tiene novia, pero aún así, se la pasa llamándola e invitándola a salir, incluso se supone que vendrá a verla el próximo domingo.
"Es que no sé, ¿qué hago?" dijo, "¿Qué quieres hacer?" contesté, "tienes qué pensar qué papel quieres tener en esta historia y tener en claro a lo que te estás arriesgando. Yo conozco muy bien el papel de la amante, pero créeme, no es bonito interpretarlo"
"Pero si le digo que quiero aclarar las cosas, quizá me deje de hablar", era el argumento que más usaba.
"Y bueno, si te deja de hablar, ¿qué pierdes?" y con esa pregunta se quedó pensativa, como diciendo tienes razón pero no quiero aceptarlo. "ya sé qué da miedo pensar que no te va a volver a hablar, pero, si te sigue hablando, ¿para qué?, a fin de cuentas ya te dejó claro que tiene novia, ¿no te parece mejor tener las cosas claras desde el principio?, en vez de estarte haciendo ideas y no saber realmente en qué posición estás"
"Me estás terapeando", río.
"Te digo todo esto porque siempre he dicho que me recuerdas mucho a mí, aunque ya no soy como tú, solía serlo", de verdad me veo mucho en ella; inocente, muy ingenua pero en el fondo nada tonta, "no quiero que pases por las mismas cosas que yo, por eso te estoy diciendo que es mejor que desde ahora aprendas que es mejor tener las cosas en claro, sobre todo si se trata de los chicos, no importa lo que piensen de ti, ¿qué pueden decir?, ¿qué sabes lo que quieres?, es mejor eso a que te utilicen"
"Dicen que se aprende a la mala" replicó.
"Bueno, también puedes hacer eso, puedes esperar a que venga, puedes besarlo y después llorar porque el tipo no va a dejar a su novia por ti. Pero, no llores demasiado, porque a fin de cuentas, tú decidiste ponerte en esa situación. Ya no tienes excusa, tú decides qué papel quieres tomar"
Y con esas palabras, me fui, porque se había hecho bastante tarde y tenía una cena a la que asistir. Pero me fui con una sensación de tranquilidad increíble. No sé si me vaya a hacer caso, no tengo el poder de meterme en su mente y controlarla, pero si logré hacer alguna diferencia, estaré feliz.
-
Día 3. Una canción que te recuerde al verano: Summertime Sadness - Lana Del Rey
Y en algún punto, sentí que estaba teniendo una conversación con mi yo de 17 años, porque esa es su edad.
Ella me estaba contando acerca de un chico que le gusta desde hace tiempo, pero que le ha dicho en varias ocasiones que tiene novia, pero aún así, se la pasa llamándola e invitándola a salir, incluso se supone que vendrá a verla el próximo domingo.
"Es que no sé, ¿qué hago?" dijo, "¿Qué quieres hacer?" contesté, "tienes qué pensar qué papel quieres tener en esta historia y tener en claro a lo que te estás arriesgando. Yo conozco muy bien el papel de la amante, pero créeme, no es bonito interpretarlo"
"Pero si le digo que quiero aclarar las cosas, quizá me deje de hablar", era el argumento que más usaba.
"Y bueno, si te deja de hablar, ¿qué pierdes?" y con esa pregunta se quedó pensativa, como diciendo tienes razón pero no quiero aceptarlo. "ya sé qué da miedo pensar que no te va a volver a hablar, pero, si te sigue hablando, ¿para qué?, a fin de cuentas ya te dejó claro que tiene novia, ¿no te parece mejor tener las cosas claras desde el principio?, en vez de estarte haciendo ideas y no saber realmente en qué posición estás"
"Me estás terapeando", río.
"Te digo todo esto porque siempre he dicho que me recuerdas mucho a mí, aunque ya no soy como tú, solía serlo", de verdad me veo mucho en ella; inocente, muy ingenua pero en el fondo nada tonta, "no quiero que pases por las mismas cosas que yo, por eso te estoy diciendo que es mejor que desde ahora aprendas que es mejor tener las cosas en claro, sobre todo si se trata de los chicos, no importa lo que piensen de ti, ¿qué pueden decir?, ¿qué sabes lo que quieres?, es mejor eso a que te utilicen"
"Dicen que se aprende a la mala" replicó.
"Bueno, también puedes hacer eso, puedes esperar a que venga, puedes besarlo y después llorar porque el tipo no va a dejar a su novia por ti. Pero, no llores demasiado, porque a fin de cuentas, tú decidiste ponerte en esa situación. Ya no tienes excusa, tú decides qué papel quieres tomar"
Y con esas palabras, me fui, porque se había hecho bastante tarde y tenía una cena a la que asistir. Pero me fui con una sensación de tranquilidad increíble. No sé si me vaya a hacer caso, no tengo el poder de meterme en su mente y controlarla, pero si logré hacer alguna diferencia, estaré feliz.
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Día 3. Una canción que te recuerde al verano: Summertime Sadness - Lana Del Rey
jueves, 29 de junio de 2017
Cerebro vs Corazón: hablemos de amor
Amor, la fuerza que mueve al mundo, el origen de la creación, el aclamado, el odiado, el...
Todo el mundo lo sabe, estuve enamorada a los 17 y después me enamoré de un chico de 17. Y el ciclo está ahí: repitiéndose.
Pero recientemente conocí a alguien -bueno, no tan recientemente, porque ya habíamos salido en el pasado, pero hace poco nos volvimos a ver y fue como si el baúl de los recuerdos se abriera de repente.
"Quiero que sepas que me gustas en todos los sentidos" dijo, y para rematar: "no me importa que estés loca"
Me reí y luego pensé seriamente en ello, ¿será que alguien puede quererme?, ¿así con toda la locura que he acumulado a lo largo de los años?, no dije nada, por supuesto, solo sonreí y me dormí pensando en ello, y aún lo hago.
No hace falta decir que aquello no funcionó, porque al parecer, no logro funcionar, ni con todas las piezas del rompecabezas en las manos.
Siempre huyo, escapo al primer indicio de algo verdadero, ¿por qué?
¿Miedo?, ¿rechazo?
No lo sé, o quizá sí, pero no quiero aceptarlo. Es más fácil vivir sin compromisos, es más fácil no sentir nada, o fingir que uno no tiene corazón, andarlo buscando y encontrarlo solo para volverlo a perder -casualmente.
Me enamoro de la idea del amor. Me aburre pensar en una relación. En los mensajes estúpidos llenos de cursilerías, en caminar de la mano, casi como un acto de circo, en decirle a la gente que uno está enamorado, que el amor habita en ambos -o al menos eso parece.
Me enamoro de los chicos que no quieren nada conmigo. Me aburro de los que sí me quieren y lo demuestran. Qué flojera que me dediquen canciones, que me digan lo maravillosa que soy, que vayan por la vida pensando en mí.
Me enamoro, me enamoro, pero no como es debido.
Como, deboro, asesino corazones, solo para que el mío no se rompa aún más.
Sacrifico a mis sentimientos con la esperanza de que sea suficiente, de que el tributo le satisfaga.
¿Hasta cuándo?
Los besos ya no significan nada, mucho menos el sexo. El amor lo ha abandonado todo, se fue un día de verano y heme aquí, sentada, esperando por la estación más maravillosa, esa que promete traerlo de vuelta.
¿Cómo voy a querer a alguien? si estoy al revés, el amor no habita en mi corazón, sino en mi cerebro.
viernes, 26 de mayo de 2017
Cerebro vs Corazón: el número
Ayer estaba en la playa con dos de mis mejores amigos y por una cosa u otra terminamos teniendo una conversación que consistió básicamente en esto:
-Bueno, es que si soy honesta solo he estado con tres hombres - dijo mi amiga, casi apenada - y es que, bueno, tú has estado con muchos más - terminó diciendo, refiriéndose a mí.
-¿No te sientes mal? -Preguntó mi otro amigo, también refiriéndose a mí.
Y entonces lo volteé a ver con una de esas miradas llenas de sarcasmo y dije "por supuesto que no". Fin de la historia.
También hace algunos meses, quizá semanas, vi la película llamada Cuál es tu número, donde también hablan acerca de la importancia del número.
Y me pregunto, ¿de verdad es que importa tanto?, y si la respuesta es sí, ¿a quién le importa?
Sí, he estado con muchos chicos, pero a ninguno ha parecido importarle en absoluto, es más, ni siquiera me han preguntado acerca de mi número. Entonces, ¿por qué existe este mito, casi esta realidad que se puede tocar, con respecto a la cantidad adecuada o no adecuada de hombres con los cuales está permitido acostarse?
El número es nuestro, sí, pero la sociedad se empeña en decirnos -pero ojo: solo a las mujeres, que entre menor cantidad, mejor. Porque, ¿qué clase de mujer será aquella que se ha acostado con 36 tipos?, ¿qué clase es la que se ha acostado con 5?
Simplemente somos de esta clase: mujeres, sí, seguimos siendo mujeres sin importar la cantidad. Simple.
No tendría por qué importar, pero lo hace, y hay una frase de Marina and the diamonds que es de mis favoritas, dice así: "si las mujeres fueran reconocidas sexualmente en la religión, entonces no sentiríamos la necesidad de mostrar nuestros traseros para sentirnos libres."
¿A quién rayos se le ocurrió la brillante idea de hacer a María virgen?, ¿por qué?
Otra historia viviríamos si Jesús también hubiera sido reconocido como Virgen Jesús, ¿no?
-Bueno, es que si soy honesta solo he estado con tres hombres - dijo mi amiga, casi apenada - y es que, bueno, tú has estado con muchos más - terminó diciendo, refiriéndose a mí.
-¿No te sientes mal? -Preguntó mi otro amigo, también refiriéndose a mí.
Y entonces lo volteé a ver con una de esas miradas llenas de sarcasmo y dije "por supuesto que no". Fin de la historia.
También hace algunos meses, quizá semanas, vi la película llamada Cuál es tu número, donde también hablan acerca de la importancia del número.
Y me pregunto, ¿de verdad es que importa tanto?, y si la respuesta es sí, ¿a quién le importa?
Sí, he estado con muchos chicos, pero a ninguno ha parecido importarle en absoluto, es más, ni siquiera me han preguntado acerca de mi número. Entonces, ¿por qué existe este mito, casi esta realidad que se puede tocar, con respecto a la cantidad adecuada o no adecuada de hombres con los cuales está permitido acostarse?
El número es nuestro, sí, pero la sociedad se empeña en decirnos -pero ojo: solo a las mujeres, que entre menor cantidad, mejor. Porque, ¿qué clase de mujer será aquella que se ha acostado con 36 tipos?, ¿qué clase es la que se ha acostado con 5?
Simplemente somos de esta clase: mujeres, sí, seguimos siendo mujeres sin importar la cantidad. Simple.
No tendría por qué importar, pero lo hace, y hay una frase de Marina and the diamonds que es de mis favoritas, dice así: "si las mujeres fueran reconocidas sexualmente en la religión, entonces no sentiríamos la necesidad de mostrar nuestros traseros para sentirnos libres."
¿A quién rayos se le ocurrió la brillante idea de hacer a María virgen?, ¿por qué?
Otra historia viviríamos si Jesús también hubiera sido reconocido como Virgen Jesús, ¿no?
viernes, 3 de febrero de 2017
Cerebro vs Corazón: dormir con chicos
Mi mejor amigo siempre me ha dicho que si duermo con alguien y solo quiero eso, entonces no debo desarrollar sentimientos, así de simple.
Recuerdo que me advirtió frecuentemente acerca del chico con el que estaba saliendo hace algunas semanas (el cual es su amigo), me dijo: "haz lo que quieras, pero no te enamores de él, no hay futuro ahí". Y yo traté de escucharlo, de verdad que sí, y no voy a ir tan lejos como para decir que me enamoré, no lo hice, pero sí me dolió cuando las cosas se acabaron.
Pero me he puesto a pensar mucho, mucho de verdad y llegué a la conclusión de que ya no sé si es mi culpa o no, es decir, el desarrollar sentimientos por estos chicos.
Leí o vi en alguna parte que cuando uno tiene relaciones sexuales, el cuerpo libera un montón de hormonas, y algunas de estas hormonas son las encargadas de que uno se sienta medio enamorado, medio en las nubes, porque sí, se libera la oxitocina, la dopamina y la serotonina y es ahí cuando los problemas comienzan.
Está por todas partes, nos lo advierten incluso: como en las películas donde un chico y una chica intentan ser amigos con beneficios y no funciona, y por qué, porque los sentimientos siempre se interponen, terminan surgiendo, incluso cuando se juró bajo lo más sagrado que los sentimientos jamás tendrían lugar.
Es que es inevitable, ¿no?. ¿cómo podemos ponerle un alto a nuestro propio cuerpo?, a un sistema que se ha desarrollado por años, siglos, milenios, y que ahora funciona casi a la perfección y nos hace sentir algo que quisiéramos no sentir.
Y bien, regresando al principio. Sí, mi amigo me lo advirtió, casi me escribió un contrato para que lo firmara diciendo "no vas a enamorarte de él, porque si lo haces todo se va a complicar", y yo casi lo firmé, pero me detuve a mí misma, porque me conozco, y sé cómo funcionan las cosas, después de todo, no fui a la universidad solo porque sí.
El caso es que aquí está el dilema: ¿qué hacer?, si vivimos atrapadas (en mi caso), entre dos -dualidades que no se ponen de acuerdo, por una parte está el corazón que nos dice "vamos, tú puedes, enamorate, vuelve a creer, quizá está vez funcione", por la otra está el cerebro, liberando sus terribles hormonitas del amor, y a la vez, advirtiéndonos que las cosas sí que pueden salir mal, liberando también pensamientos pesimistas, devolviéndonos a la realidad.
Dormir con los chicos implica un montón de cosas, no solo te desnudas y rezas porque no se vaya a dar cuenta del lunar que tienes por ahí escondido o por las estrías y esas cosas, eso -de verdad, que termina no importando, sino que lo verdaderamente importante es estar ahí en la cama, y darte cuenta de que estás sintiendo algo, que estás pensando en lo mucho que te gusta, que quizá pueda invitarte a salir después, que vas a extrañarlo si las cosas no funcionan, lo que de verdad importa es cuando te das cuenta de que no solo estás desnuda físicamente, sino que estás comenzando a entregarte de verdad, con tus sentimientos, con tus locos e indomables sentimientos.
Y es ahí cuando las cosas deberían acabar o empezar, eso ya no dependerá del cerebro o del corazón, eso depende de ti.
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