lunes, 3 de febrero de 2025

Soy como soy porque eres como eres

 Este fin de semana mi -esposo- y yo nos dimos a la tarea de ir a casa de mi abuelo porque tenemos que empezar a limpiar un pequeño terreno que nos dió para poner un RV que vamos a comprar en aproximádamente un mes. 
Esto es algo de lo que hemos estado hablando por casi un año "vamos a comprar un RV para ya no tener que pagar renta y tener que pagar más y más cada año, así también va a ser más fácil ir y venir en el verano"
Finalmente nos decidimos por empezar el proyecto pero nunca nos dimos cuenta de la cantidad de trabajo que iba a ser hasta que volvimos a ir a casa de mi abuelo y por primera vez en muchos, muchos años me di cuenta de algo que mis dos abuelos que aún tengo con vida comparten:
ambos son acumuladores y no limpian.

Supongo que cuando crecí rodeada de un montón de cosas en sus casas, no lo vi como algo extraño, al contrario, me encantaba que hubiera cosas de más para poder jugar con ellas. Pero hoy en día, puedo ver cómo ambos necesitan hacer una limpieza extrema en sus respectivos hogares.
¿Cómo es que no me había dado cuenta? Hizo falta tener que decidirme por limpiar una pequeña parte de su casa para ver "wow, hay un cochinero por todos lados", y no es que los juzgue, porque yo solía ser igual, antes de conocer a mi ahora esposo, mi cuarto era un desastre, acumulaba cosas por doquier y limpiar me daba dolor de cabeza. 
Y me pregunto, ¿por qué?, ¿de dónde viene esto?

Analizando la situación me doy cuenta de que mis dos abuelos crecieron en situaciones de mucha carencia; mi abuelo a veces me contaba que su mamá a veces no tenía ni siquiera para darles de comer y tenían que pasar días con hambre. 
Cuando mi abuelo llegó a San Pancho y le regalaron un terrenito, no pudo contener la emoción y construyó una casa de palapa para él y su esposa, ahí crecieron sus cinco hijos, incluida mi mamá. 
Cuando mi abuela aún vivía ella tenía las cosas bajo control: la casa estaba limpiar y sí había cosas por doquier era porque mi abuelo es herrero y él siempre vio normal conservar fierro por todos lados.
Pero cuando mi abuela murió las cosas se salieron de control, y ahora la casa parece tener vida propia y a veces no hay ni por donde pasar por el montón de cosas apiladas por doquier.
Puedo comprender que mi abuelo no quiera deshacerse de cosas porque creció con casi nada. No quiere volver a sentir que le hace falta algo.

Mi abuela por su parte creció en una familia de muchos muchos hermanos, y siempre tuvo que conformarse con las sobras de lo que sus hermanas mayores le dejaban, así que también comprendo que ahora quiera acumular lo más que pueda, sin tener que compartirlo con nadie.

Es extraño darme cuenta de cómo tanto la familia de mi mamá como la familia de mi papá son tan iguales, supongo que eso los unió en primer lugar. 
Y si algo puedo decir con mucho orgullo es que me alegra estar rompiendo el patrón :)

domingo, 26 de enero de 2025

adictos a un recuerdo

Ahora que soy una señora -casada- de repente me siento y me pongo a scrollear por facebook o instagram y de la nada, recuerdo a mis exes, el otro día me acordé de mi gran amor Ulises, del que hay muhísimas entradas en este blog del 2015 al 2020, y me pregunté "¿cómo le estará yendo?"
Me metí a su instagram donde no lo sigo ni él a mí, y me decepcioné de ver que estaba en modo privado, luego recordé que abrió una cafetería así que me metí a esa cuenta y ahí estaba: con sus ojitos verdozos y la barba que tanto llegué a odiar porque lo hacía ver mucho mayor.
Estaba esperando a que hubiera una punzada en el estómago, un sentimiento de nostalgia, algo que se revolviera en mi interior, pero nada de eso sucedió.
Lo que sí pasó fue que me alegré por él, por verlo bien, emprendiendo y siendo exitoso en su negocio y al lado de una chica que parece ser buena para él.

es extraño pensar en todos lo sentimientos que un día tuve por él y ahora están en el cementerio del corazón, pensé que quizá aún andarían algunos vagando como fantasmas pero no, todos están bien enterrados. 

supongo que es normal que a todos nos de curiosidad de vez en cuando sobre nuestros exes, quizá solo somos adictos a recordar las veces en que sufrimos, para darnos cuenta de la diferencia que hace un amor sano, recíproco y adulto.

lunes, 13 de enero de 2025

buscando felicidad

 Un día me despierto y busco las cosas que me hacen feliz, me digo "el día de hoy será increíble" y me levanto de la cama y voy directo al baño a cambiarme para irme al gimnasio, me pongo mis calcetines favoritos que tienen unas bolitas en la parte de arriba y me hacen sentir como si tuviera 6 años de nuevo. 
En el gimnasio hago una rutina de condicionamiento y estoy de buen humor, llego a casa y preparo una taza de té y leo un capítulo del libro que estoy leyendo actualmente (la casa de los espíritus de Isabel Allende). 

Saco mi diario y anoto mis pendientes del día y algunos pensamientos que se salen de mi cabeza y van a parar en el papel.

Me siento en mi sillón favorito, cierro los ojos y hago callar mi mente por 10 minutos, me cuesta mucho trabajo pero cada día me hago un poquito mejor.

mi desayuno favorito es un pan tostado con un huevito encima y aguacate, con más té de jengibre al lado.

en camino al trabajo escucho mi podcast favorito (despertar quantum).

en el trabajo organizo todo lo que hace falta, y saco ropa del closet, la etiqueto, le tomo fotos y vendo muchas, muchas cosas, incluso trato de sonreírle más a la gente y eso ayuda, me hace sentir bien.

De comer voy a mi lugar favorito y pido unos tacos vegetarianos, son los más ricos y los acompaño con un agüita de jamaica.

En la tarde doy dos clases de inglés y los niños me hacen reír con sus ocurrencias, jugamos Uno y cantamos canciones sobre el mar.

Y como extraño a mi amigo el mar voy a visitarlo a las 6pm, justo a tiempo para ver el atardecer.

Llego a casa y ya esta oscuro. Preparo la cena: unos esparragos en la freidora de aire, unos camarones empanizados y arroz con mucho jitomate.

Pongo una serie en la televisión mientras espero a que mi novio llegue a casa y me tomo otro té,
la vida es bonita. Fue un gran día.

domingo, 12 de enero de 2025

Tefi

 Estefanía Montes Martínez, mejor conocida como Tefi es una chica especial, o al menos eso le gusta pensar.

Creció en una familia normal, en una casa normal que su papá construyó cuando ella tenía 3 años en el terreno que le regaló su abuela.

Sus papás se conocieron en la disco del pueblo, bailando canciones de salsa y merengue, su papá es 6 años mayor que su mamá, pero eso no le impidió casarse con ella cuando cumplió los 18. Al año siguiente estaban esperando a Tefi.

Tefi creció rodeada de muchas expectativas que su mamá tenía de ella: que fuera una niña bien portada, que sacara puros dieces en la escuela, y que no tuviera novios hasta no cumplir los 15 años. Su papá a veces estaba en la casa y la mayoría del tiempo lo pasaba trabajando en la obra, o tomando caguamas con sus amigos después del trabajo. Tefi veía a sus papás pelear de vez en cuando, y veía como su papá corría a su mamá de la casa y cómo ella se decidía a irse por las noches, pero en la mañana ya no tenía las fuerzas para hacer las maletas.

Tefi tuvo un hermanito cuando cumplió 4 años. Le pareció increíble que un  monito tan pequeñito llegara a su vida. Lo quería mucho y no quería que nada malo le pasara.

Conforme fue creciendo, Tefi notó la diferencia entre su hermano y ella, pues a pesar de que él era menor, era corpulento y aparentaba más edad, por lo que sus papás le daban más permisos y le permitían cosas que a Tefi ni se le hubiera ocurrido preguntar.

Tefi fue a la escuela y sacó muchos dieces, siempre fue la mejor de su clase. Cuando salió de la universidad encontró un trabajo a los pocos meses y empezó a ahorrar para poder mudarse de la casa de sus papás. Se fue a vivir con un amigo, y después de mudó con su hermano que aún estudiaba la universidad.
Pocos meses después de irse a vivir con su hermano, él se salió de la carrera y embarazó a su novia. Tefi pensó que sus papás echarían humo por la cabeza, pues muchas veces la amenazaron con quitarle sus becas y beneficios si ella quedaba embarazada.
Pero para su sorpresa, sus papás se alegraron por su hermano, y pronto su novia se mudó a vivir con ellos.

Tefi no podía creerlo, pasó toda su vida haciendo las cosas "bien" y no obtuvo nada a cambio, ni siquiera una felicitación. En cambio, su hermano hacía todo mal y hasta recibía recompensas, incluso un auto para que le fuera más fácil trasladar a su novia al hospital y de vuelta a casa.

Finalmente Tefi decidió salirse de esa casa y buscar algo para ser independiente.