lunes, 27 de agosto de 2018

Las estrellas

-¿Las oyes? -le preguntó una noche de verano, mientras ambas estaban sentadas afuera de una camioneta estacionada.
-¿Qué cosa? -le respondió mientras acariciaba su espalda.
-Las estrellas.
-¿Qué dicen?
-Cuentan una historia, una muy vieja pero que frecuentemente olvidamos: no estamos solas.
-¿Te refieres al universo? -Y entonces se volteó para besarla suavemente en la mejilla. -¿estás bien?, estás actuando muy raro esta noche. -Y ella no respondió, solo alzó las manos al cielo y empezó a cantar una canción en un idioma que no conocía. Su compañera tuvo escalofríos por un momento, pero decidió quedarse; a fin de cuentas, estar ahí con ella también era una locura, sobre todo sabiendo que en cualquier momento su padre podía salir y si las encontraba de nuevo juntas, no dudaría en mandarla lejos, mandarla a exorcizar, terapia de electrochoques, lo que sea con tal de que ella fuese "normal". Poco a poco se fue acercando a la otra chica, hasta que ambas estuvieron tomadas de la mano, cantando la misma canción que no conocían.
-Ahora entiendo -le dijo de repente -ahora las escucho - el cantó cesó, las estrellas parecían brillar más fuerte. -Te amo, ¿lo sabías?
-Ellas lo saben -señaló a la estrellas -por eso nos hablaron hoy.
-¿Crees que un día esto será normal?
-¿Qué cosa? -Y la besó fuertemente en los labios a modo de respuesta.
-¿Algún día seremos normales?
-En algún lugar del universo, ya lo somos.

sábado, 25 de agosto de 2018

The Love Club: Morgan


*1 año atrás*

-¿Recuerdas a mi primo Morgan? –Le dijo Mauricio a Tefi un día que estaban en su casa viendo la televisión.
-Pues claro, ¿por qué?
-Se va a venir a vivir para acá.
Tefi pausó la película y miró a Mauricio.
-¿De verdad?
-¿Por qué pausas la película?, ¡qué dramática! –le gritó, mientras seguía viendo la televisión.
-Es que creí que ustedes habían salido mal y no se hablaban.
-¿Por qué crees eso? –Y Tefi solamente volteó los ojos y siguió viendo la película y comiendo palomitas.

*
Morgan llevaba ya 2 meses viviendo en USA en casa de su mejor amiga, sentía cómo todo finalmente empezaba a tener sentido. Estaba sentado en su cuarto, simplemente reflexionado cómo en el último año había cambiado todo: no se sentía completamente realizado estando en el Pueblo, pero una vez que salió de allí, todo comenzó a tomar forma.
-¡¿Estás listo?! –le gritó su amiga desde la siguiente habitación -¡Vámonos porque se no hace tarde!
Morgan tomó su chaqueta de mezclilla y salió del cuarto. Se sentía bien.
Llegaron a la fiesta donde su amiga conocía a todo el mundo y él apenas conocía a una o dos personas, se sentía un poco incómodo pero resolvió que lo mejor sería ir por alcohol.
-¿Quieres algo? –le preguntó a su amiga
-Vodka, lo que sea con vodka.
En el camino Morgan vio a demasiados chicos guapos, uno en particular llamó su atención y le sonrió, se sorprendió demasiado al ver que el chico también le devolvió la sonrisa. Siguió caminando hasta la mesa donde estaba todo el alcohol, sirvió dos tragos y cuando se disponía a volver, alguien lo tomó de la cintura por sorpresa.
-Hey –le dijo el chico, que estampó sus labios contra los de él, Morgan solamente dejó caer los vasos, sin importarle si ensuciaba algo o no.

*5 años atrás*

Morgan estaba en la habitación de Mauricio, esperaba a que terminara de cambiarse para salir a cenar. Se sentía nervioso y no podía lograr controlarse, por más que lo intentaba.
-¿Estás bien? –Preguntó Mauricio –Estás muy callado.
Morgan solamente asistió con la cabeza.
-¿A dónde quieres ir a cenar?
-A donde quieras –respondió Morgan, Mauricio comenzó a irritarse.
-Si vas a estar así mejor no vamos a ningún lado.
Morgan sintió que el estómago le iba a estallar, no podía aguantar más, necesitaba hablar con alguien. Mauricio notó la cara de angustia de Morgan y se sentó.
-Ya dime, ¿qué te pasa?
Morgan lo miró directamente a los ojos por unos segundos, y sin quitar la mirada respondió:
-Soy gay –comenzó a llorar en silencio, Mauricio no sabía qué hacer, si abrazarlo o consolarlo o decirle algo, así que en su indecisión, simplemente le dijo:
-A mí también me gustan los hombres.

*

Morgan llegó a casa de su mejor amiga en la madrugada, sentía como todo le daba vueltas, y no alcanzó a llegar a su cama, así que se acostó en el sillón.
-Estuvo increíble –le dijo a su amiga, que también yacía en uno de los sillones. Ella asintió con la cabeza y cerró los ojos –No puedo creer que me ligué al más guapo de todos, ¿lo viste? –pero ella no respondió, pues ya se había quedado dormida.
Morgan sacó su celular de la bolsa de su pantalón, miró la hora: 4:02 am, marcó un número y se puso el teléfono al oído, el timbre sonó solamente una vez, luego contestaron.
-¿Morgan?, ¿qué haces despierto tan tarde?
-¡¿Tefi?! –gritó, su amiga se despertó, cambió de posición y siguió durmiendo -¡No puedo creerlo!
-¿Qué cosa? –respondió ella riendo -¿estás borracho?
-No puedo creer que estoy hablando contigo –hizo una pausa para tratar de levantarse pero no lo logró, así que siguió hablando -¿qué crees que me pasó?
-¿Qué cosa?
-Fui a una fiesta y me ligué al chico más guapo que te puedas imaginar, ¡más que Adam! –volvió a gritar –Tefi soltó una carcajada –No te enojes conmigo, Adam es lindo, tienes suerte.
-Parece que tú también tienes suerte.
-¡Mucha!, desde que estoy acá, me siento libre, al fin puedo ser yo, puedo ir a fiestas con gente a la que le gusta lo mismo que a mí, puedo ir a lugares y conocer gente increíble, ¡soy libre!, ¡puedo ligar con chicos guapos!
-Suenas muy feliz.
-Estoy feliz, Tefi, soy muy feliz –el tono de Morgan se puso serio de repente -¿tú eres feliz allá Tefi?, ¿te pasa igual que a mí?, lejos del Pueblo todo es mejor, ¿no?
Y Tefi, que estaba caminando hacia un restaurante y veía a lo lejos a Adam haciéndole señas con la mano, no pudo más que responderle:
-Sí, soy tan feliz como tú Morgan.

jueves, 23 de agosto de 2018

El amor te llegará...

...y en sus brazos te hará vibrar.

O al menos eso es lo que dicen, y yo les creí por 24 largos años. Y luego: el desamor, pero todo el mundo ya sabe mi historia, y si no la saben, es ésta: me engañaron cuando tenía 19 años y desde ahí, nada más, no más amor, no más romance, solo aventuras de vez en cuando, luego amor otra vez, desamor y ya, no más.
Pero el amor tiene maneras extrañas de demostrar que puede con todo, incluso puede moverse de país en país, hacerme creer que puedo vencer distancias tan grandes como un océano entero, y yo le creo porque soy blandita del corazón, y he leído un montón de novelas de amor, y he visto demasiadas películas y tengo una playlist llamada "El AMOR".
Y un día, cruzando un océano no se detuvo y aquí me tienen, en medio de un país del que ni siquiera puedo pronunciar una palabra para darme a entender esperando para volverme a encontrar con...

El amor está en todos lados, solo es cuestión de creer. Y yo creo demasiado, por eso escribo todos los días contando una historia acerca de una chica que queria encontrarse y ya lo hizo, acerca de una chica que ahora busca su lugar en el mundo, que es feliz pero quiere aún más.

Y sí, suena súper cliché, pero es que el amor no podría haber llegado si yo no hubiera crecido, regado mi corazón, sido paciente. Canto canciones de amor con la esperanza de que llegué a mi ventana un chico que quiera escucharlas, alguien que me emocione, que me llene las manos con palabras para ponerlas en papel, alguien a quien abrazar a media noche. Escribo poemas que hablan de la eterna espera, de los ojos llenos de amor y de los labios que pacientemente besan a los equivocados solo para que cuando prueben los correctos, surja la magia.

El amor te llegará. Un sábado o un domingo, un jueves tal vez, y estarás lista, esta vez sí estarás lista.

sábado, 18 de agosto de 2018

The Love Club: Paul parte 2


*7 años atrás*

Tefi, Mauricio y Paul estaban en casa de su amigo Beto, celebrando su cumpleaños número 17, como era tradición, siempre iban a su casa, se pasaban el rato en su alberca y hablaban de un montón de cosas.
Era la primera vez que Tefi y Paul se veían y hablaban desde que habían salido de la secundaria, dos años atrás.
-¿Entonces? –Le preguntó Paul a Tefi -¿Cómo has estado?
-Bien, ¿tú?
Y Paul quería decirle tantas cosas, pero no sabía cómo. Había pasado dos años tratando de sacársela de la cabeza, desde que Tefi se había mudado a la Ciudad, las cosas ya no eran las mismas y todo el mundo lo sabía.
-Te extrañamos –dijo él y pensó en todas las chicas que había conocido en la preparatoria y cómo solamente le atraían aquellas parecidas a Tefi.
Pasaron la tarde comiendo, bebiendo el alcohol de los padres de Beto de manera clandestina y contando viejas historias. Habían llegado más personas a celebrar, pero como era costumbre, Tefi siempre estaba rodeada de chicos. Todos le hacían preguntas acerca de su nueva escuela y su nueva vida. En algún momento alguien le preguntó si tenía novio, ella no respondió al instante, se quería hacer la misteriosa, pero finalmente dijo:
-No tengo, pero no tardaré mucho, estoy saliendo con un chico.
Paul la miró a los ojos, tratando de descifrar si aquello era verdad y Tefi también lo miró y le sonrió. Él sintió a su corazón rompiéndose, ella le había dado el golpe final, así que se alejó de todos, tomó su teléfono y marcó el número de una chica, una que sabía que le respondería al instante.

*

-Estoy de vuelta –le dijo a Paul a Mauricio cuando contestó el teléfono.
-¿Qué dices?
-Me deportaron.
Nadie dijo nada por lo que sintió como una eternidad. Luego Mauricio reaccionó y dijo:
-¿Dónde estás exactamente?
-En la Ciudad, pero ya voy camino al Pueblo.
-Ok, nos vemos para cenar.
Mauricio colgó el teléfono y marcó inmediatamente a Tefi, pero mandó directamente a buzón, así que le dejó un mensaje:
-Llámame en cuanto puedas, tengo que decirte algo y no te lo vas a creer.

*4 años atrás*

Mauricio hablaba con Tefi mientras ella se estaba alistando para salir, era un sábado por la noche y el plan era simple: irían a bailar y divertirse.
-¿Estás bien?, ¿segura? –le dijo él.
-Me acabo de enterar que mi novio de toda la vida me estaba poniendo el cuerno, ¿cómo crees que estoy?
-¿Pero no prefieres quedarte y hablar?
Y ella no respondió, sino que tomó un labial rojo que tenía en su bolso y se lo puso viéndose fijamente al espejo, cuando terminó, le dijo:
-Nunca dejes que vuelva a caer tan bajo por un hombre –lo miró -¿me lo prometes?
Y él no respondió pero dijo que sí con la cabeza.
-Yo también tengo algo que contarte –le dijo él después de un rato -¿recuerdas a la chica que te dije que me parecía muy linda? –Tefi abrió los ojos y gritó:
-¡No!
Mauricio soltó una carcajada.
-¿De verdad?
Y Tefi no podía creer que por primera vez, a sus 20 años, estaba viendo a su mejor amigo enamorado mientras ella tenía el corazón roto.
-¡Pues tenemos mucho que celebrar!-finalizó mientras se ponía de pie y lo tomaba  de la mano.

*

-¿Cómo estuvo? –le preguntó Mauricio, y Paul le explicó el proceso: primero lo tuvieron haciendo las mismas preguntas una y otra vez, luego lo dejaron dormir en una pequeña habitación, le quitaron su celular y le preguntaron si tenía algo comprometedor en él, y no le quedó de otra más que decir la verdad.
-Eres un idiota –se río Mauricio.
-¿Hablaste con Tefi?, ¿le dijiste?
-No, le marqué pero no me contesta aún, ¿y tú?
Paul sacó el teléfono y marcó el número de Tefi, esperó en la línea pero nadie contestó.
-Probablemente esté dormida.
-¿Qué más? –lo invitó a seguir Mauricio.
-Básicamente me dijeron que o me metían a la cárcel o me quitaban la visa, ahí fue cuando me puse nervioso.
Sacó una carpeta amarilla de su mochila y se la pasó a Mauricio.
-Ahí está toda la información de por qué me deportaron.
Mauricio no pudo evitar reírse, en la primera hoja que sacó estaba una fotografía de un Paul que claramente llevaba horas sin dormir.
-Paul, el criminal anda sueldo –dijo riendo, y Paul también se río, hasta que comenzó a preguntarse qué haría ahora con su vida.