sábado, 29 de junio de 2019

Enamorándome de chicos

Es un día triste cuando tu papá te ve llorar
por otro chico y agrega uno más a la lista:
ahora son cinco a los que podría golpear
si los ve pasar por la calle.
Y es un día triste cuando empiezas a darte cuenta
de que te gustan de cierta manera.

Porque me gustan
los chicos con labios grandes que me tratan como mierda
que solo quieren mis caderas cuando es conveniente
a los que puedo arreglar y se van cuando están bien de nuevo.
Sigo enamorándome de chicos
y pensando que en realidad son hombres.

Los que tienen novias que les mandan mensajes obsesivamente
diciendo "te amo"
escuché de una amiga que se van a casar,
las cosas aquí están empezando a asustar.
Con miedo al compromiso, super inestables,
son adorables ahora, solo espera un poco:
se van a pintar el cabello,
las cosas aquí están empezando a asustar.

Quiero, quiero, que me quieran bien
no quiero que estén en mi mente
esperando a que cambien.
Quiero, quiero, que me quieran bien
no pasar noches en vela,
esperando a que cambien...

sigo enamorándome de chicos
y pensando que en realidad son hombres.

viernes, 28 de junio de 2019

Estos poemas tuyos

Puedo imaginar las caras que pones,
cuando lees ciertas cosas
que no te gustan.
Sé con cuáles
estás en desacuerdo 
y en cuántas me apoyarías.
También sé que mi actitud derrotista
no te va a impresionar
porque a ti la víctima 
nunca te ha importado más allá del disparo. 
Ya lo sé.
Pero no puedo evitarlo.
No escribo para llamar tu atención,
sino para salir viva de ti.
Y aunque te parezca una exageración,
sólo yo sé cómo te miro
cuando no te miro. 
Sé que sigues vivo en mis poemas
porque escribirte es mi forma de no escribirte, 
porque aún quiero tenerte cerca un poco más,
porque, aunque lo creas, esto no trata 
sobre el dolor ni sobre el drama,
sino sobre haber sido los mejores
sin habernos dado cuenta de ello.
Así es como sabe la victoria. 
Pero tal vez ese haya sido el precio 
que hemos pagado los dos:
yo me aferré de un hombre que me hacía escribir
y tú te dejaste caer, beso a  beso,
en una mujer que escribía sobre ti. 
Por eso, no sé cuál de los dos
ha salido perdiendo. 
Pero sí sé que cada vez 
que apareces en un verso,
me compensa la mala cara que pones,
me compensa que me odies, 
me compensa que te entren ganas de matarme,
porque la poesía, 
al fin y al cabo,
fue lo que nos unió en su día
y lo que nos volverá a unir
cada vez que me leas.

jueves, 27 de junio de 2019

I

Conocí a I cuando ella tenía 14 y yo 15, acabábamos de entrar a la prepa y pronto descubrimos que éramos casi vecinas, así que nos hicimos muy buenas amigas. La vi crecer, la vi enamorada y con el corazón roto, la vi preocuparse y siempre, siempre, me aconsejaba acerca de cualquier cosa en la que tuviera dudas.
De alguna manera siempre la vi como a la chica perfecta: bonita, inteligente y muy cabrona.
I se enamoró cuando estaba en la universidad y a la vez trabajaba en un conocido restaurante de mariscos, pero no todo fue perfecto, el chico en cuestión tenía novia y aún así salía con ella, hasta que un buen día lo confrontó y terminaron estando juntos por 7 años. No puedo imaginarme cómo es compartir la vida con alguien durante tanto tiempo. Cada que nos veíamos me aseguraba que estaba bien, hasta que las cosas se volvieron rutinarias: ella quería experimentar cosas nuevas, estaba cansada, quería aventuras, cosas que según decía su novio no era capaz de darle. Así que un buen día se acostó con alguien más.
Pasó un buen de tiempo y su relación iba de mal en peor, cada que nos reuníamos con nuestro grupo de amigas no contaba nada acerca de su novio, y si le preguntábamos decía que todo estaba bien, por fuera todo parecía perfecto: I había encontrado a un chico que la quería y la valoraba, que era bueno y tranquilo, trabajador y con metas, ¿qué más podía pedir?

-Pasión -dijo un buen día.
No podía seguir más con él. Así que decidida le dijo que ya no quería estar con él y que se iría a vivir con una amiga, arregló sus maletas y preparó todo, y en el último minuto se decidió a confesarle sobre su infidelidad. Ambos lloraron, y él, con todo el dolor de su corazón le dijo que la perdonaba. Ella no sabía que hacer: ¿irse y dejar a ese hombre tan perfecto que estaba dispuesto a olvidar todo e intentarlo de nuevo o comenzar desde cero?
Después de una semanas decidió lo segundo.

Y aquí es donde yo comencé a frecuentarla más. Sentía que ella tenía todas las respuestas a mis preguntas (sobre todo amorosas). Un buen día fue a visitarme y me contó todo: su novio de toda la vida y ella ya no estaban juntos y estaba decidida a comenzar de nuevo, costara lo que costara.
Así que se fue un buen tiempo de vacaciones al DF, donde conoció a muchas personas nuevas, se acostó con muchos hombres y se divirtió sin recordar ni un momento a su ex.

Pero nada en esta vida viene sin consecuencias, uno de los chicos que conoció comenzó a interesarle en serio, así que aprovechaba cada oportunidad para volver a ir a la ciudad y visitarlo. Hasta que los rumores volaron y llegaron hasta los oídos de su nuevo prospecto.
-¿Es verdad? -le dijo un buen día -¿te acostaste con sabe cuántos mientras estabas aquí?
Y ella no supo que decir. ¿Cómo le decía que sí sin salir mal con él?
Pero finalmente él dijo aceptarla, aunque estando lejos, se volvió controlador, quería saber dónde estaba, qué estaba haciendo y con quién y cuando tardaba mucho en contestarle no dudaba en decirle que seguro estaba con otro chico. Un buen día le dijo que no era más que una puta, que no encontraría nunca a nadie que la tomara en serio, ella se hartó y lo bloqueó de todos lados.
Ese día nos encontramos para comer.
-No sé que hacer -me decía, era la primera vez que la veía en aquella posición, yo tampoco sabía qué decir.
-¿Por qué te aferras a estar en una nueva relación cuando no tienes mucho de haber salido de una? -le respondí y ella solo dijo que lo necesitaba, que sentía que tenía demasiado amor para dar. -Así que vas a regresar con él aunque te trate mal -afirmé, pensando también en mi propia situación. En ningún momento me imaginé que algún día ambas sufriríamos por las mismas cosas.

Supongo que cuento todo esto porque ha sido un shock total ver a una de mis mejores amigas caer tan bajo, y es que yo la tenía en un pedestal gigante, nunca creí verla así: atrapada en una relación donde no es feliz y todo con tal de no estar sola.
Supongo que ella y yo no somos tan diferentes después de todo.
Y esto solo me hace pensar en que cada uno de nosotros libra batallas de las que a veces ni nos enteramos.
Y, ¿qué pasará con I?, no sabemos, hace unas semanas tuvimos una reunión donde todas tratamos de persuadirla de que abandone al tipo, pero no hace caso. Mientras tanto yo aquí, intentando descifrar en qué momento nuestras historias se cruzaron tanto y si algún día volveremos a tener el mismo brillo en los ojos como cuando apenas nos conocimos.

lunes, 24 de junio de 2019

Mensajes que manda el universo (o quizá estoy delirando)

Soy una experta en querer darle un significado a todo, y sino, pregúntenle a cualquiera de mis amigos: me la paso tratando de entender el por qué de las cosas y buscando señales donde no las hay. Pero, entonces, si no hay nada ahí afuera, ¿qué me queda?, ¿pensar simplemente que todo pasa porque sí?
Yo no puedo vivir así.
Necesito sentir que mi vida va hacía algún lugar, que poco a poco la gran película está avanzando y yo estoy evolucionando.
Pero, ¿lo estoy haciendo?
¿Me estoy volviendo más sabia o solo más vieja?
Casi 26, casi a punto de irme y sin dinero, pensando en alguna manera de no pasar las noches sola en casa para no deprimirme, y luego pienso. ¿Dónde quedó la Janeth que el año pasado no podía esperar para irse a Europa?
Se perdió en una relación donde también perdió la confianza en sí misma, la confianza en el sexo opuesto y la confianza en el universo.
Hasta que justo anoche, no podía dormir debido al intenso calor, me di la vuelta en la cama que ahora me parece grandísima y ¡tras!, un sonido que me despertó por completo.
Era el despertador que me había regalado cuando le dije que necesitaba uno porque mi celular ya no servía.
Ni siquiera lo recogí, solo seguí durmiendo, hasta que en la mañana desperté con los rayos del sol para darme cuenta de que el despertador estaba roto.
Roto como rota estoy yo después de haber caído, y esta vez no tuve a nadie para hacer mi caída menos dolorosa.
Duele todos los días,
miro a todos lados tratando de entender y no puedo. Nunca fui suficiente, ¿no es así? y no hace falta un reloj roto para saber que algo no está bien.
Pero lo estará,
sé que lo estará