jueves, 27 de abril de 2023

Linear

 -Últimamente ya no te gustan las cosas que antes te gustaban, y cuando hago lo que solía hacer, ya no lo encuentras gracioso, ¿todo está bien entre nosotros?, ¿contigo?
-Todo está bien.
-¿Por qué estás tan cambiada entonces?
-¿Qué quieres decir?
-Cuando nos conocimos comenzaste a jugar fútbol, y te gustaba desvelarte conmigo y ver comedias y películas de acción, ahora solo quieres leer todo el día y escuchar música que dijiste que no te gustaba--
-¡Gonzalo!
-No te entiendo Flor, no entiendo cómo te convertiste en una persona diferente.
-¿Qué no ves?, nadie puede quedarse y ser cómo era para siempre, ¡qué aburrido!
-Ahora me estás llamando aburrido...
-¡Gonzalo tienes que entender que no soy una linea!
-¿Qué estás diciendo ahora?
-¡Qué no soy una línea!
-Necesito que te expliques.
-Gonzalo, tienes que entender que nunca en mi vida he querido ser una linea, un camino en recta aburrido el cual puedas manejar con los ojos cerrados, ¡no!, yo quiero ser curvas y ondas y vueltas y círculos cuando menos lo esperes, ¡quiero sorprenderme!, cambiar de dirección, crecer, expandirme, volver al incio solo para crear un camino diferente, quiero que mi vida sea un viaje inolvidable donde jamás puedas quedarte dormido al volante, sino que tengas que prestar atención al paisaje, donde no quieras perderte ni un momento, donde parpadear parezca una amenaza, ¿me entiendes?
-Flor, no entiendo nada de lo que dices.
-Y ese es el problema... 

martes, 11 de abril de 2023

 Algunos espejos son diferentes a otros, y no me refiero a su forma
sino a lo que reflejan.



Me veo un poco más llena aquí



en este mi cara parece de porcelana




soy más alta




más flaca




se me notan las estrías en las piernas




y...

al final me doy cuenta
que el espejo realmente no importa
es cómo me veo a mí misma.




Cuando cierro los ojos, y pienso, "¿Quién soy?, ¿cómo soy?"
y lo que veo no tiene forma, es una luz, es paz.
Es saber que el reflejo del espejo cambia, 
seguirá cambiando con los años,
pero adentro la luz seguirá creciendo y también mi amor por mí.



miércoles, 29 de marzo de 2023

Volver a escribir

 No he podido escribir últimamente, el trabajo me consume por completo, la vida de adulta, las responsabilidades inundan mi cabeza y le quitan el espacio a mis ideas. Hace unos meses leí que las ideas son como pequeños fantasmas que andan rondando el mundo en busca de alguien que las lleve al plano real. Pues bien, ninguna idea ha venido a visitarme últimamente, y es que mi puerta esta apenas abierta, no hay espacio para la creatividad en estos días. Soy yo la que tiene que hacer un espacio, dejar al lado mi teléfono al que me siento adicta, dejar al lado la procrastinación y empezar a ir hacia adentro. Necesito del silencio, pasar un tiempo con todas estas voces que solo se pueden escuchar una vez que estás enfocada y con los ojos cerrados y en un lugar tranquilo.
Respirar y dejar ir todos estos pensamientos que me repiten que no soy lo suficientemente buena para cumplir mis sueños, que el tiempo pasó, ya no soy la adolescente que tenía palabras para repartir e historias que contar aquí y allá.
Ahora entiendo porque la mayoría de las obras que más me gustan están hechas por personas jóvenes: porque cuánto más jóvenes somos más tiempo libre tenemos, menos responsabilidades, tenemos tiempo solo para pensar y encontrarnos y así, claro que las ideas vienen corriendo a nosotros.
Eso no quiere decir que por ser una persona mayor y ocupada no se pueda ser una persona creativa, o al menos eso quiero creer. Tengo que demostrarme a mí misma que puedo hacer tiempo para mi arte, para dejar que el canal se abra y las ideas y palabras entren a mí, me posean, y de ello salga algo que admirar. 
Poco a poco.
Dicen que el primer paso es darse cuenta, y eso ya pasó, ahora, es tiempo de volver. 

jueves, 23 de marzo de 2023

Estefanía

Estefanía creció con una mamá y ya, no figura paterna, pero sí una mamá que se aseguró que cada uno de sus pasos no fuera peligroso. La sacó finalmente al mundo donde le dijo: "ok, aquí vas, haz tu mejor esfuerzo", pero Estefanía no tenía idea de lo que la esperaba. Y es que el mundo no es tan simple como los brazos de mamá, ojalá lo fuera. 

Asistió a muchas fiestas y eventos y tenía vestidos para toda ocasión y siempre estaba de lo más elegante, siempre a la par de sus colegas y amigos, pero en el fondo, no sentía que fuera suficiente, porque debajo de esa ropa elegante aún tenía puesta a ropa de cuando era niña, y no la dejaba luberarse del todo, ser libre de aquello que le habían dicho que debía ser: pura, inocente, cuidadosa. 

Un día entró a un castillo donde no estaba el príncipe que tanto buscaba, sino un rey convaleciente, postrado en la cama y retorciéndose de dolor. Asustada por aquella visión, no pudo hacer nada más que correr en dirección opuesta. No estaba preparada para ayudar, y lo que no sabía, es que si al menos hubiera preguntado: "¿qué puedo hacer por ti?", las cosas hubieran sido diferentes. Ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros mismos, pero ella no lo sabía aún. Entró al castillo y se maravilló con las copas y los cuadros, las joyas y los candelabros relucientes, pero debajo de toda esa riqueza, yacía un rey moribundo. 

Y como no estaba preparada, no pudo quedarse en el castillo, ni ayudar al rey que sí tenía un hijo esperándola. 

Le dijeron, "por favor, sal de aquí y no regreses hasta que estés lista".

Qué confuso, más no tuvo opción, Estefanía entonces emprendió su viaje hacia el conocimiento, un viaje que a final de cuentas le permitirá ir hacia adentro, conocerse verdaderamente y la hará estar lista para ayudar a los demás, para no permanecer inmóvil ante el dolor ajeno. El viaje no será fácil, porque nada en el mundo lo es, y tendrá que aprender a quitarse la ropa que ha estado usando desde que era una niña, y a dejar atrás todo lo que su madre le enseñó. 

Será un viaje largo, el regresar a casa, porque en algún punto comprenderá que casa es ella misma. Y entonces el castillo aparecerá de nuevo, y estará lista.