Ahora que me voy,
quería ponerte un ultimátum.
Quería decir algo como:
quiéreme o lárgate.
Pero me di cuenta,
tú te fuiste hace mucho tiempo.
Te llamé solo para decir "vuelve",
dijiste "¿estás bien?" y no contesté.
Ahora que me voy,
quería que supieras cómo han cambiado las cosas,
voy por la calle besando a extraños,
porque quizá uno tenga tu sabor.
"No importa" dices una y otra vez,
crees que te seré fiel,
incluso si me acuesto con un hombre diferente cada noche,
crees que no lograré olvidarte.
Ahora que me voy,
quizá sea hora de hacer las cosas bien.
Despedirnos una última vez,
decir que te odio mientras corro a tus brazos.
Será simple,
será lo que nunca pudimos tener.
Te parecerá que soy más fácil de querer,
porque estaré lejos.
Ahora que me voy,
olvidarás mi voz,
olvidarás las llamadas a media noche,
olvidarás que nunca rompimos, ¿o sí?
Rompiste las promesas que salían de tu boca,
dijiste "te quiero",
hasta el final.
Y luego te fuiste con ella.
Ahora que me voy,
quizá sea el momento de pronunciar la promesa,
la que de verdad importa:
prométeme que no diremos más promesas.
lunes, 29 de mayo de 2017
domingo, 28 de mayo de 2017
Lo que aprendí en terapia
Fui a terapia casi a principios de año porque mi abuela estaba enferma, y tontamente creí que podría iniciar un proceso terapéutico para prepararme a enfrentar el duelo que aún ni acontecía, sí, así de obsesiva-compulsiva soy. Pero el caso es, que mientras más sesiones pasaban, más me daba cuenta que el dolor es diferente para cada persona, y sé que los que me conocen quizá crean que soy la mujer sin sentimientos, pero descubrí que en mi obsesión por tener el control, no me permito sentir como debería, o simplemente, no me permito sentir. Pero perder a mi abuela ha sido el dolor más grande que he experimentado en 23 años, y el duelo está ahí, aconteciendo, y lo que ha sido normal para mí quizá no sea normal para alguien más, pero eso está bien.
2. No necesito tener una rutina para todo.
Sé que tengo muchas obsesiones que me persiguen, pero saber que puedo vivir una vida espontánea y divertida fue un descubrimiento increíble, y esto viene de una persona que tenía horarios tan meticulosamente planeados, que no me dejaba espacios ni siquiera para un descanso.
Soy feliz de nuevo, me recuperé a mí misma, y esa es una sensación que no se puede explicar con palabras, quizá sí con gratitud.
2. No necesito tener una rutina para todo.
Sé que tengo muchas obsesiones que me persiguen, pero saber que puedo vivir una vida espontánea y divertida fue un descubrimiento increíble, y esto viene de una persona que tenía horarios tan meticulosamente planeados, que no me dejaba espacios ni siquiera para un descanso.
3. Mis miedos están ahí, pero ya no me
controlan.
La primera vez que me quedé en shock estando en terapia, fue cuando descubrí a mis miedos. Siempre había pensado que el miedo más grande que tenía era el de estar sola, o quedarme sola, pero descubrir que en realidad ese solo era un síntoma, creo que me ayudó demasiado. Una vez que conoces a tus demonios, ya no pueden ocultarse, ya no, ya están a la vista e incluso pueden llegar a agradarte, quién sabe.
4. No puedo cumplir las expectativas de los
demás siempre.
Este fue otro momento de shock para mí, quizá el más grande de todos los que hubo, y es el haberme dado cuenta de que toda mi vida, me la había pasado tratando de cumplir expectativas. Que si terminar la escuela, que si ser una persona sana, que si ser todo lo que se supone que seas para que los chicos te quieran... estaba dispuesta a hacer lo que fuera y todo con tal de cumplir lo que yo creía que los demás esperaban de mí.
Este fue otro momento de shock para mí, quizá el más grande de todos los que hubo, y es el haberme dado cuenta de que toda mi vida, me la había pasado tratando de cumplir expectativas. Que si terminar la escuela, que si ser una persona sana, que si ser todo lo que se supone que seas para que los chicos te quieran... estaba dispuesta a hacer lo que fuera y todo con tal de cumplir lo que yo creía que los demás esperaban de mí.
5. Los chicos solo son chicos, y nada más.
Quizá suene como lo más estúpido y obvio del mundo, pero darme cuenta de que en realidad los chicos son solo eso, me ha quitado un gran peso de encima.
Quizá suene como lo más estúpido y obvio del mundo, pero darme cuenta de que en realidad los chicos son solo eso, me ha quitado un gran peso de encima.
6. La tristeza no es necesaria para escribir.
Por demasiado tiempo tuve la creencia de que necesitaba la tristeza para escribir, me involucraba en un montón de situaciones y todo con tal de sufrir. Pero no, ahora sé que no necesito a la tristeza, los momentos de inspiración llegan de vez en cuando, sobre todo si hay música de por medio.
Por demasiado tiempo tuve la creencia de que necesitaba la tristeza para escribir, me involucraba en un montón de situaciones y todo con tal de sufrir. Pero no, ahora sé que no necesito a la tristeza, los momentos de inspiración llegan de vez en cuando, sobre todo si hay música de por medio.
7. Si te sientes triste, quizá sea hora de
cambiar algo.
La tristeza se convirtió en mi lugar cómodo por muchísimo tiempo, yo estaba "a gusto" sabiendo que ella estaba ahí, extendiéndome sus brazos, diciendo "ya me conoces, así que por qué no vienes", pero me di cuenta de que con cosas tan simples, como ir a ver la puesta del sol, como salir a tomar aire fresco, esas cosas pequeñitas hacen que la tristeza se vaya.
La tristeza se convirtió en mi lugar cómodo por muchísimo tiempo, yo estaba "a gusto" sabiendo que ella estaba ahí, extendiéndome sus brazos, diciendo "ya me conoces, así que por qué no vienes", pero me di cuenta de que con cosas tan simples, como ir a ver la puesta del sol, como salir a tomar aire fresco, esas cosas pequeñitas hacen que la tristeza se vaya.
8. Tienes que aprender a verte de la manera en
que los demás te ven.
Hice un experimento mientras estaba en terapia: le pedí a 10 de mis conocidos más cercanos y queridos que me describieran en una palabra, y el resultado fue gracioso y lindo. Y me di cuenta de que a pesar de que usaron palabras que quizá yo nunca hubiera elegido, todo eso que me dijeron siempre ha estado dentro de mí, es solo cuestión de aprender a creerlo.
Hice un experimento mientras estaba en terapia: le pedí a 10 de mis conocidos más cercanos y queridos que me describieran en una palabra, y el resultado fue gracioso y lindo. Y me di cuenta de que a pesar de que usaron palabras que quizá yo nunca hubiera elegido, todo eso que me dijeron siempre ha estado dentro de mí, es solo cuestión de aprender a creerlo.
9. Puedes ser lo que quieras.
Esto es una bendición, lo más importante que he aprendido en la vida, y es que uno cree que ir a la escuela y obtener un título es todo, que si soy psicóloga no puedo ser nada más, y ¡qué pensamiento tan más equivocado!, he descubierto cosas que jamás imaginé, como el hecho de que también puedo ser buena cocinera y el hecho de que mis sueños no tienen límites, y de mí depende si cumplirlos o no. Soy este árbol que todo este tiempo estuvo creciendo en línea recta, porque así le dijeron que tenía que hacerlo, pero ahora, después de haber ido a terapia, puedo ser el árbol que se extiende, cuyas ramas van a donde quieren, porque sí.
Esto es una bendición, lo más importante que he aprendido en la vida, y es que uno cree que ir a la escuela y obtener un título es todo, que si soy psicóloga no puedo ser nada más, y ¡qué pensamiento tan más equivocado!, he descubierto cosas que jamás imaginé, como el hecho de que también puedo ser buena cocinera y el hecho de que mis sueños no tienen límites, y de mí depende si cumplirlos o no. Soy este árbol que todo este tiempo estuvo creciendo en línea recta, porque así le dijeron que tenía que hacerlo, pero ahora, después de haber ido a terapia, puedo ser el árbol que se extiende, cuyas ramas van a donde quieren, porque sí.
10. No necesitas a un hombre a tu lado, no estás
sola, la mejor compañía eres tú.
Repetí una y otra vez las siguientes palabras: "yo estoy sola", y al final, aprendí que no, no lo estoy, simplemente estoy añorando lo que una vez conocí, que estoy separada de mí misma. Pero al final del día, he vuelto a encontrarme conmigo.Soy feliz de nuevo, me recuperé a mí misma, y esa es una sensación que no se puede explicar con palabras, quizá sí con gratitud.
viernes, 26 de mayo de 2017
Cerebro vs Corazón: el número
Ayer estaba en la playa con dos de mis mejores amigos y por una cosa u otra terminamos teniendo una conversación que consistió básicamente en esto:
-Bueno, es que si soy honesta solo he estado con tres hombres - dijo mi amiga, casi apenada - y es que, bueno, tú has estado con muchos más - terminó diciendo, refiriéndose a mí.
-¿No te sientes mal? -Preguntó mi otro amigo, también refiriéndose a mí.
Y entonces lo volteé a ver con una de esas miradas llenas de sarcasmo y dije "por supuesto que no". Fin de la historia.
También hace algunos meses, quizá semanas, vi la película llamada Cuál es tu número, donde también hablan acerca de la importancia del número.
Y me pregunto, ¿de verdad es que importa tanto?, y si la respuesta es sí, ¿a quién le importa?
Sí, he estado con muchos chicos, pero a ninguno ha parecido importarle en absoluto, es más, ni siquiera me han preguntado acerca de mi número. Entonces, ¿por qué existe este mito, casi esta realidad que se puede tocar, con respecto a la cantidad adecuada o no adecuada de hombres con los cuales está permitido acostarse?
El número es nuestro, sí, pero la sociedad se empeña en decirnos -pero ojo: solo a las mujeres, que entre menor cantidad, mejor. Porque, ¿qué clase de mujer será aquella que se ha acostado con 36 tipos?, ¿qué clase es la que se ha acostado con 5?
Simplemente somos de esta clase: mujeres, sí, seguimos siendo mujeres sin importar la cantidad. Simple.
No tendría por qué importar, pero lo hace, y hay una frase de Marina and the diamonds que es de mis favoritas, dice así: "si las mujeres fueran reconocidas sexualmente en la religión, entonces no sentiríamos la necesidad de mostrar nuestros traseros para sentirnos libres."
¿A quién rayos se le ocurrió la brillante idea de hacer a María virgen?, ¿por qué?
Otra historia viviríamos si Jesús también hubiera sido reconocido como Virgen Jesús, ¿no?
-Bueno, es que si soy honesta solo he estado con tres hombres - dijo mi amiga, casi apenada - y es que, bueno, tú has estado con muchos más - terminó diciendo, refiriéndose a mí.
-¿No te sientes mal? -Preguntó mi otro amigo, también refiriéndose a mí.
Y entonces lo volteé a ver con una de esas miradas llenas de sarcasmo y dije "por supuesto que no". Fin de la historia.
También hace algunos meses, quizá semanas, vi la película llamada Cuál es tu número, donde también hablan acerca de la importancia del número.
Y me pregunto, ¿de verdad es que importa tanto?, y si la respuesta es sí, ¿a quién le importa?
Sí, he estado con muchos chicos, pero a ninguno ha parecido importarle en absoluto, es más, ni siquiera me han preguntado acerca de mi número. Entonces, ¿por qué existe este mito, casi esta realidad que se puede tocar, con respecto a la cantidad adecuada o no adecuada de hombres con los cuales está permitido acostarse?
El número es nuestro, sí, pero la sociedad se empeña en decirnos -pero ojo: solo a las mujeres, que entre menor cantidad, mejor. Porque, ¿qué clase de mujer será aquella que se ha acostado con 36 tipos?, ¿qué clase es la que se ha acostado con 5?
Simplemente somos de esta clase: mujeres, sí, seguimos siendo mujeres sin importar la cantidad. Simple.
No tendría por qué importar, pero lo hace, y hay una frase de Marina and the diamonds que es de mis favoritas, dice así: "si las mujeres fueran reconocidas sexualmente en la religión, entonces no sentiríamos la necesidad de mostrar nuestros traseros para sentirnos libres."
¿A quién rayos se le ocurrió la brillante idea de hacer a María virgen?, ¿por qué?
Otra historia viviríamos si Jesús también hubiera sido reconocido como Virgen Jesús, ¿no?
domingo, 21 de mayo de 2017
Porque temes a las mujeres
Te diré porque le temes a las mujeres poderosas, a las independientes, a esas que pueden insultarte sin abrir la boca, a las que no tienen miedo de ir caminando solas a casa un viernes por la noche.
Les temes porque te hacen sentir intimidado, casi como una confirmación de que no eres lo suficientemente hombre, si es que eso tiene sentido.
Les temes porque no quieres a una mujer que pueda correr en tacones, sin miedo, tú quieres a una niña que apenas y esté aprendiendo a caminar,
Les temes porque ellas comen casi devorando, como un tiburón que tiene que cazar a su presa, y tú quieres a una niña a la que puedas alimentar en la boca.
Les temes porque son libres, porque el viento puede arrebatártelas y ni te vas a dar cuenta, y tú quieres a una niña a la que pueda encadenar como a un perro.
Les temes porque dicen lo que quieren, porque no se callan sus opiniones, y sabes que te dirán todo aquello que no les gusta de ti, y tú quieres a una niña que solo te diga cumplidos.
Les temes porque hacen lo que quieren, cuando quieren y no piden excusas ni permiso, y tú quieres una niña que más que una novia parezca tu hija, y te diga lo que hará a cada momento del día.
Les temes porque caminan con seguridad, sin mirar al suelo. con un rumbo fijo, y tú quieres a una niña a la que puedas vendarle los ojos para que su única opción sea caminar de tu mano.
Te diré por qué les temes a las mujeres sin piedad, a las que usan ropa ajustada y no les importa un carajo lo que la gente piense, a las que escriben poesía hablando de los hombres a los que han amado, a las que cantan canciones diciendo lo poderosas que son, a las que le aúllan a la luna sin miedo a ser juzgadas.
Les temes porque sabes que en sus cuerpos se aloja un poder tan grande, que con solo tocarte, te podrían destruir.
Por eso las insultas, por eso le dices a la gente que ellas no valen la pena, porque hacen lo que quieren, y a fin de cuentas, a ti te enseñaron que eso solo puede hacerlo un hombre,
¿no es así?
Les temes porque te hacen sentir intimidado, casi como una confirmación de que no eres lo suficientemente hombre, si es que eso tiene sentido.
Les temes porque no quieres a una mujer que pueda correr en tacones, sin miedo, tú quieres a una niña que apenas y esté aprendiendo a caminar,
Les temes porque ellas comen casi devorando, como un tiburón que tiene que cazar a su presa, y tú quieres a una niña a la que puedas alimentar en la boca.
Les temes porque son libres, porque el viento puede arrebatártelas y ni te vas a dar cuenta, y tú quieres a una niña a la que pueda encadenar como a un perro.
Les temes porque dicen lo que quieren, porque no se callan sus opiniones, y sabes que te dirán todo aquello que no les gusta de ti, y tú quieres a una niña que solo te diga cumplidos.
Les temes porque hacen lo que quieren, cuando quieren y no piden excusas ni permiso, y tú quieres una niña que más que una novia parezca tu hija, y te diga lo que hará a cada momento del día.
Les temes porque caminan con seguridad, sin mirar al suelo. con un rumbo fijo, y tú quieres a una niña a la que puedas vendarle los ojos para que su única opción sea caminar de tu mano.
Te diré por qué les temes a las mujeres sin piedad, a las que usan ropa ajustada y no les importa un carajo lo que la gente piense, a las que escriben poesía hablando de los hombres a los que han amado, a las que cantan canciones diciendo lo poderosas que son, a las que le aúllan a la luna sin miedo a ser juzgadas.
Les temes porque sabes que en sus cuerpos se aloja un poder tan grande, que con solo tocarte, te podrían destruir.
Por eso las insultas, por eso le dices a la gente que ellas no valen la pena, porque hacen lo que quieren, y a fin de cuentas, a ti te enseñaron que eso solo puede hacerlo un hombre,
¿no es así?
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