La música siempre ha tenido un papel fundamental en mi vida. Recuerdo perfectamente cuando fue mi “despertar musical”, estaba en sexto de primaria y por primera vez elegía que música quería oír, que artistas eran mis favoritos. Antes de eso la música que escuchaba era la música de mi mamá que siempre tuvo unos gustos bien extraños: para limpiar se ponía unos cassettes de éxitos de los 80s y 70s, pura música disco retumbando las paredes de la casa, también escuchaba al Grupo Límite un montón y hasta el día de hoy me sé el 80% de sus canciones.
Cuando pasé a la secundaria le rogué a mis papás que me compraran un diskman. Y en navidad finalmente mi deseo de hizo realidad, fui la niña más feliz del mundo con mis CDs quemados en mi computadora con la música que bajaba en Ares y de vez en cuando, si juntaba suficiente dinero iba a Walmart a comprar algún disco original de las bandas que más me gustaban.
Tuve muchas etapas, mi primer grupo favorito fueron los Black Eyed Peas. Me encantaba ver sus videos en MTV y estaba enamorada de uno de los integrantes. Luego fue MGMT y un montón de música indie-electrónica. Crystal Castles me inspiraba demasiado y quería escribir historias basadas en sus canciones. M.I.A. Fue también una gran gran inspiración. Según yo siempre fui una chica alternativa y me sentía orgullosa de no solo escuchar a grupos musicales súper populares. La etapa que más recuerdo y que probablemente todos mis compañeros de secundaria también recuerdan es mi etapa Emo (haha), porque me empezó a gustar Avril Lavigne y me quería vestir como ella, luego fue Fall Out Boy y My Chemical Romance y empecé a delinearme los ojos y la gente empezó a decir que yo era una lesbiana emo. Ah, como olvidar esa época.
La música siempre me ha inspirado. Muchos de los cuentos e historias que he escrito están inspirados en canciones. La Oreja de Van Gogh es uno de mis grupos favoritos porque sus letras me parecen cuentos de hadas.
Últimamente no escucho mucha música porque siento que ahora los nuevos artistas no me inspiran nada. Y me refugio en los álbumes que ya conozco a la perfección. Quizá este año descubriré algún grupo o músico que me inspire algo nuevo. Eso espero.


























