Una vez que empiezas a extrañarlo, sabes que ya perdiste, que no hay remedio contra estos sentimientos que la gente llama amor. Un montón de sustancias químicas en mi cerebro que se juntaron para hacerme sentir esto. Ya lloré lo que tenía que llorar, ya me dije que no puedo seguir así, pero mírate: sigues siendo una niña, tu corazón está intacto, sí, a pesar de todas las veces que te lo han roto, él sigue creyendo en el amor, él sigue enamorándose. ¿Por qué?, ¿Dónde lo apago?
Siento como si volviera a tener 17 años cuando lo veo, siento que toda la inocencia que vivía en mí regresa, se instala en mis huesos y me susurra "ve y abrázalo lo más fuerte que puedas", me siento ridícula, llorando en esta calurosa tarde de verano por algo que no existe, por algo que se siente como una broma.
Ve y toma una pala, la más grande que encuentres, ve y entierra estos sentimientos en el pozo más profundo que puedas construir.
Ya no pases tiempo con él.
Ya no pienses.
Ya no sientas.
Si tienes tanto amor para dar, que sea a ti misma. Sabes, y lo sabes muy bien: vas a salir lastimada o lastimando. Es siempre la misma historia contigo: no hay final feliz, no hasta hoy.
¿Y si es la excepción?, ¿Y si no lo es...?
Tendré que esperar un año entero para poder saber si valdrá o no la pena, para conocer hasta dónde podríamos ir juntos. Un año, un año que cambiará mi vida por completo. Hoy estoy en este lugar pequeñito, aquí, donde nos conocimos un día en una fiesta, aquí, donde el tiempo parece retroceder en vez de avanzar.
Aquí, en este momento donde mi corazón se ilusiona y mi cerebro dice "¡basta!".
Aquí, donde la confusión y yo somos una misma.
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viernes, 31 de julio de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
K
Esta es la historia de una de mis mejores amigas.
Bueno, no toda su historia, solo una pequeñita parte.
K siempre fue muy sociable, inteligente y bonita. Nos hicimos amigas cuando éramos pequeñas, su abuela me cuidaba después de salir de la primaria, compartíamos secretos y yo vi cómo muchas veces su mamá la maltrataba tanto física como verbalmente. Cuando estábamos en la secundaria fuimos las mejores amigas: yo iba a su casa casi a diario, pero estábamos creciendo y eso significaba que estábamos tomando también caminos diferentes, teníamos 14 años cuando K perdió su virginidad con su primer novio, yo a los 14 años apenas y había besado a un chico y ya me sentía culpable. K siempre hacia las cosas de manera apresurada, quería tener una vida estable, lejos de su mamá con la cual no se llevaba bien, quería ser feliz, así que se mudó a casa de su abuela donde hacía lo que ella quería: podía llegar hasta altas horas de la noche, podía meter a chicos ahí, podía hacer fiestas, podía divertirse.
K y yo nos separamos porque yo entré a la preparatoria, ella entró a una diferente, pero no la terminó. Yo nunca le pregunté por qué, ella siempre dijo que quería ser actriz. Consiguió algunos empleos después de dejar la escuela: cuidaba algunos negocios, vendía cosas, era mesera.
De vez en cuando yo sabía de ella porque tenemos muchos amigos en común, y porque en un pueblo tan pequeño como mi pueblo natal, todo se sabe.
Y un día, cuando menos lo esperaba...se embarazó. Y con eso dijo adiós a su vida llena de excesos y diversión, pero solo por un pequeño tiempo.
El papá de su hijo es un vendedor de drogas, y yo no supe esto hasta hace un tiempo, y cuando lo supe no me sorprendió, pero pensé, "ojalá no le pase nada malo".
Y hasta ahora todo le ha resultado bastante bien: tiene la misma libertad que tanto disfruta, pues no vive con el papá de su hijo, cada quien tiene su vida y son felices así. Tiene el poder de salir de fiestas cuando quiera, pues deja a su hijo al cuidado de otras personas. Tiene dinero, mucho dinero que obtiene del papá de su hijo. Tiene una buena vida...
No sé a qué quiero llegar. Tal vez solo conté esto para terminar diciendo que me alegra mucho que le haya ido bien, pero claro, estar con un hombre con el que ella está involucrada es peligroso.
Me pregunto si una vida llena de lujos pero de igual manera llena de peligros vale la pena ser vivida.
A mí me parece que todo lo que tiene se podría desvanecer en un segundo...
Pero, ¿Acaso no estamos todos en la misma situación?
sábado, 18 de abril de 2015
La agonía y el ex-tasis
Acabo de ver un episodio de Sex and the city que realmente me llegó a lo profundo de mis sentimientos y me hizo llorar. Es uno donde Carrie cumple 35, le organizan una cena y nadie se presenta: ella se queda sola, esperando a que alguien aparezca, y cuando resulta obvio que nadie va a llegar, decide irse.
Cualquiera que me conozca sabe que no me gusta esperar, soy una persona que se desespera muy fácil, y cuando la gente llega más de 20 minutos tarde comienzo a enloquecer. No podría pasarme a mí algo como lo que le pasó a Carrie porque seguramente me iría a la cama llorando sin parar. Y no se trata de eso solamente, en el episodio también tocan el hecho de que ser una mujer de 30-y-más y estar soltera pareciera un pecado. ¿Dónde está el hombre ideal?, ¿se está escondiendo?, ¿y si en realidad no existe?, ¿y si no hay almas gemelas?
Veo como todos a mi alrededor parecen encontrar cosas que llenan sus vidas y los hacen felices: pero aquí estoy yo, sintiéndome vacía. Todas las mujeres en mi familia se casaron jóvenes, no hubo alguien que siguiera soltera o sin hijos después de los 20 años...hasta que llegué yo.
Y seguramente esto suena ridículo, porque, en nuestros tiempos, ¿quién quiere ser madre antes de los 20?, ¿quién quiere casarte antes de esta edad?
Yo.
Yo quería por lo menos haber encontrado a mi -alguien- especial antes de cumplir los 20, pero ese tren ya se fue hace año y medio casi, estoy en mis 21, y en un dos por tres cumpliré 22.
No sé por qué me siento ridícula diciendo esto, pero es verdad; yo quería saber quién sería esa persona con la que pasaría mi vida entera desde hace unos años. Pero las circunstancias son más grandes que yo, todo parece ser más grande que yo en este mundo.
¿Y si nunca encuentro a alguien?, ¿y si nadie puede querer a esta chica con serios problemas? Dicen que tus defectos seguramente le van a parecer encantadores a tu persona ideal, yo ya no creo tanto en eso. Nadie encuentra la ansiedad peculiarmente encantadora, nadie lo hace.
¿Y si son nuestras amigas nuestras almas gemelas? Entonces creo que yo las encontré a muy temprana edad.
Hay algo muy profundo, un hoyo en nuestra sociedad, que nos empuja y nos hunde y nos hace creer que nunca estaremos completos a menos que encontremos con quien casarnos y formar una familia. ¿Y si no quiero eso?, ¿y si lo quiero pero nunca sucede?
¿Quién va a venir ahora a darme miradas de compasión?, ¿a quién le tengo que dar explicaciones?
No soy mayor ni soy menor, solo soy. Y si a los 35 años me encuentro a mí misma llamando a media noche a un viejo amor, diciéndole, "sé que tal vez estés en los Ángeles, pero es mi cumpleños y..."
Sabré entonces que tal vez, después de todo, sí soy Carrie, y tal vez, después de todo aún hay esperanza de que Mr. Big regrese a mí.
domingo, 8 de marzo de 2015
Un cambio que cambia todo
Cada que voy a visitar a mi familia en el pueblo siempre hay algo diferente: un restaurante nuevo, locales que cambian de look, personas nuevas, calles y escuelas pintadas de diferente manera...pero esta vez cuando llegué no era nada de eso lo que había cambiado, era mi papá.
Lo vi y lo primero que hice fue sonreirle, estaba vestido igual que siempre, estaba con el corte de pelo de siempre, pero ya usa lentes, sí, mi papá ya usa lentes porque desde hace tiempo que le costaba leer de cerca y siempre tenía que alejarse las cosas o preguntar, "¿Qué dice ahí?", así que hace unas semanas que fue y se hizo un examen de la vista y se mandó a hacer lentes.
Mi papá…me dan ganas de llorar cuando pienso que está envejeciendo. No es que no sepa que es el curso normal de la vida, pero no puedo evitar sentirme triste.
Tengo pensamientos absurdos de vez en cuando, como que preferiría no tener hijos ni casarme jamás para así darles todo a mis papás, para regresarles todo lo que me dieron. Pero sé que es absurdo porque también quisiera tener cuatro o tres hijos.
Quien sabe que vaya a pasar conmigo, lo único que sé con seguridad es que yo haría lo que fuera por mi familia, por que fueran eternos.
sábado, 7 de marzo de 2015
El empleo
Nos pusieron este cortometraje en mi clase de antropología y se me hizo muy triste...como la realidad misma.
domingo, 22 de febrero de 2015
La voz de mi conciencia
Estoy acostada en mi cama y sentí que finalmente era hora de volver a escribir, como yo, contando cosas normales. Si no lo había hecho en algún tiempo es porque siento que estoy perdiéndome en medio de un montón de responsabilidades, y bueno, mañana todo se vuelve aún más diferente, todo cambia. El miércoles pasado me encontré a mi misma en las instalaciones de un lugar que marcó mi vida y para siempre: mi preparatoria, y me dije "estás bien", y algunas personas me reconocieron, otras no, a algunas no las reconocí yo. Pero estuve ahí como por dos horas y cuando al fin hice lo que debía de hacer, caminé hacia la salida preguntándome, "¿Estaré lista para hacer esto?", si algo he aprendido en los últimos años son cosas malas, ya no confió en mi como solía, ya no me siento tan inteligente o capaz. Y puede que esté temblando de miedo ahora, pero solo el tiempo y las circunstancias dirán de qué estoy hecha.
No estoy triste, pero justo ahora estoy comenzando a llorar, extraño tener 17 y pensar que todo sería fácil, extraño tener 17 y estar llena de esperanzas.
Sigo viéndome de 17, tal vez menos. Pero en mi cabeza hay una voz constante que quiere hacerme sentir incapaz. Quiero hacerla callar, voy a hacerla callar. Mañana seré una adulta, estaré bien. Estaré bien.
lunes, 26 de enero de 2015
Creciendo, desvaneciendonos
Estoy aquí, acostada en mi cama y con un dolor de cabeza que no se ha ido desde que llegué de la escuela. Pensé en que no debo de volver a escribir cuando estoy molesta, pero eso sería una gran limitación, sería como decir: no escribas cuando estés alegre, cuando estés triste.
Yo no quiero limitarme, porque a fin de cuentas, no tengo ni poquitas ganas de dejar de escribir.
Hoy no pasó nada, bueno tal vez sí. Pero en general quería expresar algo que me tiene preocupada/triste desde hace semanas: cuando una persona es infeliz, ¿Por qué no puede escapar de las situaciones que la orillan a sentir eso? No soy la indicada para dar consejos, no cuando traigo a mi pasado anclado, pero es que me da una sensación de malestar pensar que alguien es infeliz yendo a trabajar, que sienta que el trabajo es más grande que él, que sienta que no vale la pena, que el despertar por las mañanas es más obligación que gusto.
¿Para eso vamos a la escuela? Para encontrarnos un día despertando a las 5 am y pensando, "¿Qué rayos estoy haciendo de mi vida?" no lo creo, no quiero eso para mí, no quiero eso para nadie. No puedo imaginar estar a punto de terminar mi carrera y comenzar a cuestionar cuatro años de clase tras clase, tarea tras tarea, y encontrarme a mi misma detrás de un escritorio, con un dolor de cabeza horrible y diciendo, ¿Para esto estudié?
No sé, quisiera que el día tuviera más horas, quisiera que él hablara conmigo de eso, porque si algo sé es escuchar. No puedo dejar de pensar que el tiempo consume, el trabajo consume, todo a nuestro alrededor nos consume. Te estás desvaneciendo y no puedo hacer nada para evitarlo...
Solo quisiera que fueras lo más feliz posible. No puedo soportar pensar que te despiertas sintiéndote mal por ir a un lugar donde la responsabilidad no se siente bien. No puedo.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Escapemos
Escapemos por un momento de estas cosas que parecen abrumarnos de repente: responsabilidades por venir, pagar facturas al final del mes, pensar "¿y ahora qué sigue?", y no saber nada con certeza.
Diría que no tengo miedo pero estaría mintiéndote, lo sabes, ¿no es así?, ya te lo había dicho el fin de semana y creo que desde entonces mi ansiedad bajó unos cuantos niveles. Creo que está comenzando a pasar. La temida adultez nos está alcanzando. Más a ti que a mi, tal vez...
Veo como todos a mi alrededor parecen tener todo resuelto. Como todos se ven tan seguros, tan cofiados: pidiendo matrimonio, diciendo que sí, casándose sin pesar en nada más que el amor del momento, y teniendo hijos.
¿Es eso todo?
No puedo pensar, no tengo idea ahora. Una vez estábamos caminando por una calle empedrada y me preguntaste si quería tener hijos y dije que sí, que tal vez uno. Tú dijiste que querías cuatro y me pareció una exageración. Pero creo que ahora que lo pienso concuerdo contigo, también quisiera tener 4, si es que algún día pasa.
¿Y por qué estoy hablando de esto?
No lo sé. La adultez corre detrás de mí y me dice que ya es hora de buscar un trabajo, que mis preocupaciones deberían ser otras y que tal vez sí: desperdicié mi juventud. Hay una guerra dentro de mi porque cada día y por más que intento no puedo atar estas cuerdas que unen los pedazos de mi corazón. Tengo muchas cosas que pensar y pocos días.
Tic, toc, tic, toc...
Diría que no tengo miedo pero estaría mintiéndote, lo sabes, ¿no es así?, ya te lo había dicho el fin de semana y creo que desde entonces mi ansiedad bajó unos cuantos niveles. Creo que está comenzando a pasar. La temida adultez nos está alcanzando. Más a ti que a mi, tal vez...
Veo como todos a mi alrededor parecen tener todo resuelto. Como todos se ven tan seguros, tan cofiados: pidiendo matrimonio, diciendo que sí, casándose sin pesar en nada más que el amor del momento, y teniendo hijos.
¿Es eso todo?
No puedo pensar, no tengo idea ahora. Una vez estábamos caminando por una calle empedrada y me preguntaste si quería tener hijos y dije que sí, que tal vez uno. Tú dijiste que querías cuatro y me pareció una exageración. Pero creo que ahora que lo pienso concuerdo contigo, también quisiera tener 4, si es que algún día pasa.
¿Y por qué estoy hablando de esto?
No lo sé. La adultez corre detrás de mí y me dice que ya es hora de buscar un trabajo, que mis preocupaciones deberían ser otras y que tal vez sí: desperdicié mi juventud. Hay una guerra dentro de mi porque cada día y por más que intento no puedo atar estas cuerdas que unen los pedazos de mi corazón. Tengo muchas cosas que pensar y pocos días.
Tic, toc, tic, toc...
sábado, 18 de octubre de 2014
Visitando el futuro
Hoy a las 8.04am tomé el camión que me llevaría a ver lo que un día seré.
Tomo clases de teoría de la comunicación humana, así que hoy el maestro nos pidió que nos reuniéramos a las 9.00am en un asilo. Llegué 10 minutos antes. Saludé a una persona, fui a la tienda a comprarme una dona y un chocomilk, regresé; aún no llegaba el maestro.
Ingresé junto con el grupo a las 9.20am. Primero llegó un señor y comenzó a cantar, sentí mucha tristeza; aplaudimos todos. Luego llegó el director del asilo y nos dijo que nos daría un recorrido por las instalaciones. En la entrada había como 6 personas, todas en sillas de ruedas; todos comenzaron a decir buenos días y yo estaba con la mirada perdida, sonriendo pero más que nada por obligación, no podía quitarme el sentimiento de tristeza de encima. A mano derecha estaba la cocina, luego los baños, luego pasamos a ver a Jesús, que es pintor, nos mostró los cuadros en los que estaba trabajando; uno de la última cena que estaba casi por terminar y otro del rostro de Jesucristo. Después más cuartos, más personas. Un cuarto con un montón de aparatos de rehabilitación, jardines, dos salas con la televisión encendida y algunas personas viéndola, más baños, la enfermería, más cuartos y fin.
"Pueden ir a hablar con quien ustedes quieran"
Fui a sentarme con una señora Alemana, me preocupé porque pensé que tal vez no hablaba bien español, pero me di cuenta de que lo habla perfecto. "Soy de Munich" me dijo. "Yo tengo amigos en Berlín" respondí. "Ah, es una ciudad muy bonita"
Y luego me contó de como se enamoró de México desde la primera vez que vino, de como pasó noches en el desierto, con caballos salvajes mirándola fijamente. Habla varios idiomas, ha visitado muchos países. "Me gusta la playa" dijo, "¿La dejan salir a la playa aquí?" pregunté. "No"
"Siento que aún me quedan muchos años de vida" siguió, "pero si me quedo aquí, esos años se me van a acabar".
Llegó alguien más a visitarla y tuve que irme de ahí. Fui a ver a Jesús, el pintor. "Yo era estilista en Hollywood" me dijo, "No es tan glamuroso como se oye, después, quise ser diseñador, pero me di cuenta de que no era lo mío, porque la ropa tiene que ser perfecta, y yo no puedo ser perfecto, no me gusta la perfección. Por eso soy pintor, porque el arte no es perfecto".
Sonrió, "Muchos aquí adentro no creen en Dios, y no es cosa de la edad, es porque ya desde antes estaban mal, ¿cómo pueden no creer en Dios?, y yo no digo que la gente tiene que hacer mandas, que tiene que caminar de rodillas para que Él los escuche; Dios no quiere que suframos. Sé buena."
Tenía que regresar a la escuela para mi próxima clase, así que a las 10.40am tuve que despedirme. "Cuidense mucho, adiós". Tenía ganas de llorar en ese instante, por dentro lo estaba haciendo. Pero me aguanté y solo sonreí. Me vi a mí misma con 80, 90 o tal vez 100 años, contando historias, me vi a mí misma y me dije que tengo que empezar a vivir.
Tomo clases de teoría de la comunicación humana, así que hoy el maestro nos pidió que nos reuniéramos a las 9.00am en un asilo. Llegué 10 minutos antes. Saludé a una persona, fui a la tienda a comprarme una dona y un chocomilk, regresé; aún no llegaba el maestro.
Ingresé junto con el grupo a las 9.20am. Primero llegó un señor y comenzó a cantar, sentí mucha tristeza; aplaudimos todos. Luego llegó el director del asilo y nos dijo que nos daría un recorrido por las instalaciones. En la entrada había como 6 personas, todas en sillas de ruedas; todos comenzaron a decir buenos días y yo estaba con la mirada perdida, sonriendo pero más que nada por obligación, no podía quitarme el sentimiento de tristeza de encima. A mano derecha estaba la cocina, luego los baños, luego pasamos a ver a Jesús, que es pintor, nos mostró los cuadros en los que estaba trabajando; uno de la última cena que estaba casi por terminar y otro del rostro de Jesucristo. Después más cuartos, más personas. Un cuarto con un montón de aparatos de rehabilitación, jardines, dos salas con la televisión encendida y algunas personas viéndola, más baños, la enfermería, más cuartos y fin.
"Pueden ir a hablar con quien ustedes quieran"
Fui a sentarme con una señora Alemana, me preocupé porque pensé que tal vez no hablaba bien español, pero me di cuenta de que lo habla perfecto. "Soy de Munich" me dijo. "Yo tengo amigos en Berlín" respondí. "Ah, es una ciudad muy bonita"
Y luego me contó de como se enamoró de México desde la primera vez que vino, de como pasó noches en el desierto, con caballos salvajes mirándola fijamente. Habla varios idiomas, ha visitado muchos países. "Me gusta la playa" dijo, "¿La dejan salir a la playa aquí?" pregunté. "No"
"Siento que aún me quedan muchos años de vida" siguió, "pero si me quedo aquí, esos años se me van a acabar".
Llegó alguien más a visitarla y tuve que irme de ahí. Fui a ver a Jesús, el pintor. "Yo era estilista en Hollywood" me dijo, "No es tan glamuroso como se oye, después, quise ser diseñador, pero me di cuenta de que no era lo mío, porque la ropa tiene que ser perfecta, y yo no puedo ser perfecto, no me gusta la perfección. Por eso soy pintor, porque el arte no es perfecto".
Sonrió, "Muchos aquí adentro no creen en Dios, y no es cosa de la edad, es porque ya desde antes estaban mal, ¿cómo pueden no creer en Dios?, y yo no digo que la gente tiene que hacer mandas, que tiene que caminar de rodillas para que Él los escuche; Dios no quiere que suframos. Sé buena."
Tenía que regresar a la escuela para mi próxima clase, así que a las 10.40am tuve que despedirme. "Cuidense mucho, adiós". Tenía ganas de llorar en ese instante, por dentro lo estaba haciendo. Pero me aguanté y solo sonreí. Me vi a mí misma con 80, 90 o tal vez 100 años, contando historias, me vi a mí misma y me dije que tengo que empezar a vivir.
martes, 14 de octubre de 2014
Jugando a revolver el pasado
Estaba leyendo mis diarios de hace varios años, de cuando tenía 16 o 17 años y las cosas parecían bastante dramáticas, justo como ahora. Y recuerdo especialmente a un chico de ojos verdes/azules que un día entró a mi vida como un tornado pero luego salió con la misma rapidez; y me dejó destrozada, confusa, ¿qué había sido aquello?
Nunca lo volví a ver, no supe más de él. Me eliminó de facebook así como un día me eliminó de su vida. No pasó nada, nunca. Pero sus ojos me afectaron tanto que estaba dispuesta a hacer lo que sea con tal de estar cerca de él: pero nada pasó. Y escribí muchas historias, algunas de ellas están en este blog, y todas hablan de esos ojos que me enamoraron o que creí que me habían enamorado cuando tenía apenas 15 años. Mi propio Chuck Bass, el villano de la novela que al final resulta ser bueno.
Quizá desarrollé un trauma y hoy no puedo dejar de pensar que siempre el malo será bueno al final. Por eso escribo tanto acerca de corazones y acerca de historias de amor. Porque quiero mi propio final feliz, porque sé que me lo merezco, porque creo en ello, firmemente. De las cosas que más me han marcado han sido leer El amor de los tiempos del cólera; el haber visto Gossip Girl a una edad tan temprana y haberme enamorado del personaje de Chuck Bass; haber leído el Zahir cuando tenía 15 años.
Esas son las cosas que más recuerdo, que me convirtieron en lo que soy ahora, que no me dejan, que me tienen atada.
No puedo parar de llorar, no puedo. No sé si de haber estudiado algo más sería más feliz o estaría igual. No puedo cambiar el pasado, me persigue hasta en mis sueños y me acosa, me sigue como una sombra en un día soleado. En mis sueños viven los fantasmas de lo que pude haber sido, de lo que quería ser y ahora no seré nunca, de las cosas que nunca hice, de las decisiones que pude haber tomado. Y cuando me levanto me llegan pensamientos que se guardan en mi memoria, que no salen; voces que me susurran cosas buenas, cosas malas, cosas espantosas. Estoy asustada.
Este momento se siente como la repetición de años anteriores. La repetición de mil errores; voy corriendo hacia atrás, en círculos, pero no logro avanzar.
Nunca lo volví a ver, no supe más de él. Me eliminó de facebook así como un día me eliminó de su vida. No pasó nada, nunca. Pero sus ojos me afectaron tanto que estaba dispuesta a hacer lo que sea con tal de estar cerca de él: pero nada pasó. Y escribí muchas historias, algunas de ellas están en este blog, y todas hablan de esos ojos que me enamoraron o que creí que me habían enamorado cuando tenía apenas 15 años. Mi propio Chuck Bass, el villano de la novela que al final resulta ser bueno.
Quizá desarrollé un trauma y hoy no puedo dejar de pensar que siempre el malo será bueno al final. Por eso escribo tanto acerca de corazones y acerca de historias de amor. Porque quiero mi propio final feliz, porque sé que me lo merezco, porque creo en ello, firmemente. De las cosas que más me han marcado han sido leer El amor de los tiempos del cólera; el haber visto Gossip Girl a una edad tan temprana y haberme enamorado del personaje de Chuck Bass; haber leído el Zahir cuando tenía 15 años.
Esas son las cosas que más recuerdo, que me convirtieron en lo que soy ahora, que no me dejan, que me tienen atada.
No puedo parar de llorar, no puedo. No sé si de haber estudiado algo más sería más feliz o estaría igual. No puedo cambiar el pasado, me persigue hasta en mis sueños y me acosa, me sigue como una sombra en un día soleado. En mis sueños viven los fantasmas de lo que pude haber sido, de lo que quería ser y ahora no seré nunca, de las cosas que nunca hice, de las decisiones que pude haber tomado. Y cuando me levanto me llegan pensamientos que se guardan en mi memoria, que no salen; voces que me susurran cosas buenas, cosas malas, cosas espantosas. Estoy asustada.
Este momento se siente como la repetición de años anteriores. La repetición de mil errores; voy corriendo hacia atrás, en círculos, pero no logro avanzar.
viernes, 15 de agosto de 2014
Habitación vacía
Ella empacó sus cosas un martes, en un día soleado y lleno
de mariposas volando por doquier. Llegó a la casa para encontrarse con muros
pintados de blanco y ya desgastados por los años y el poco cuidado. Nunca
existió una sala, nunca existieron verdaderos invitados; todos
allí iban solo a pasar el rato, nadie tenía intenciones de quedarse. No había
comida, no había agua; las cosas estaban tiradas por doquier, las camas
destendidas, como si a nadie le importara, y es que esa era la razón;
verdaderamente a nadie le importaba. Todos querían salir de allí desde el
momento en que ponían un pie en aquel suelo blanco y sucio. Faltaban tantas
cosas que parecía un rompecabezas que alguien dejó inconcluso. No había señal
para celulares, no había Internet, no tenía televisión ni teléfonos. Era como
si llegando allí, se transportara a una época distinta, una donde tenía que
esperar por los domingos a que él llegara y la salvara de aquel aburrimiento
perpetuo.
Recordaba la primera vez que había entrado a aquella habitación y se había deslumbrado por lo blanco de las paredes, por el silencio que inundaba la casa, por la soledad que parecía no querer apartarse de ella. Colocó cortinas blancas, para que combinaran con el resto, y así quedó hasta dos años después.
Recordaba la primera vez que había entrado a aquella habitación y se había deslumbrado por lo blanco de las paredes, por el silencio que inundaba la casa, por la soledad que parecía no querer apartarse de ella. Colocó cortinas blancas, para que combinaran con el resto, y así quedó hasta dos años después.
Pero las paredes blancas comenzaron a parecer las de un manicomio y el silencio se volvió su enemigo, la soledad le susurraba cosas al oído y ella estaba comenzando a tener miedo; de estar sola todo el tiempo, de la falta de comida, de la compañía, que en vez de alegrarla le hacía los días más amargos
El tiempo pasó y comprendió que no habría nadie que
fuese a salvarla, nadie pintaría aquellas paredes para ella, blancas permanecerían. Decidió que era hora de marcharse. Las paredes se
quedarán con todos sus secretos y ella mirará la casa desde afuera, ya no
piensa volver a entrar ahí. Su habitación quedó vacía, justo como ella se
sintió al momento de partir.
martes, 29 de julio de 2014
¿Cómo se siente?
Llega un momento en nuestras vidas donde todo parece colapsar. Se derrumban muros que parecían indestructibles, la presa donde estaban contenidos nuestros más grandes secretos se destruye y quedamos expuestos. A todos les pasa, en algún punto.
Para algunos esto resulta debastador; ¿y ahora qué hago? se preguntan, mientras corren en círculos y hacen una zanja en el suelo.
Para otros es liberador; finalmente pueden salir, dejar ataduras atrás, liberan las cuerdas que los habían estado atando por mucho tiempo.
Y están algunos en el punto medio...entre querer correr o sentirse libres.
No sé qué está pasando en este momento de mi vida, vienen muchos cambios. Dependerá de mí aceptar todo lo que el tiempo traiga o caerme, derrumbarme como lo he hecho ya en otras ocasiones.
Me siento abandonada, ya no tengo a nadie, no parecen comprender el sufrimiento que provoca en mí la indiferencia. Quisiera ser valiente, quisiera enfrentar a mis miedos a la cara y vencerlos. Pero soy pequeña y el mundo es grande, así como los demonios que me persiguen.
Cuando la lluvia acabe el cielo se va a aclarar, lograré dejar mi ceguera atrás; la niebla se irá. No sé qué estará esperándome allí: tal vez un arcoíris. Pero estoy preparada para ver todo lo que más quiero hecho pedazos.
Para algunos esto resulta debastador; ¿y ahora qué hago? se preguntan, mientras corren en círculos y hacen una zanja en el suelo.
Para otros es liberador; finalmente pueden salir, dejar ataduras atrás, liberan las cuerdas que los habían estado atando por mucho tiempo.
Y están algunos en el punto medio...entre querer correr o sentirse libres.
No sé qué está pasando en este momento de mi vida, vienen muchos cambios. Dependerá de mí aceptar todo lo que el tiempo traiga o caerme, derrumbarme como lo he hecho ya en otras ocasiones.
Me siento abandonada, ya no tengo a nadie, no parecen comprender el sufrimiento que provoca en mí la indiferencia. Quisiera ser valiente, quisiera enfrentar a mis miedos a la cara y vencerlos. Pero soy pequeña y el mundo es grande, así como los demonios que me persiguen.
Cuando la lluvia acabe el cielo se va a aclarar, lograré dejar mi ceguera atrás; la niebla se irá. No sé qué estará esperándome allí: tal vez un arcoíris. Pero estoy preparada para ver todo lo que más quiero hecho pedazos.
jueves, 24 de julio de 2014
"No entres a esa habitación"
Quizá este sea un año en que el circulo se repita, porque creo firmemente en eso, creo que la vida son solo círculos repitiéndose. Quizá finalmente pueda irme de ese lugar que ya no se siente como casa, donde la presencia de un tercero hizo que los días parecieran más largos, que en las noches tuviera pesadillas y que me sintiera incómoda incluso mirándome al espejo. Así ha sido por los últimos 5 años, no sé cuándo empezó, tal vez mucho antes de que yo llegara, no sé cuando esa persona que yo consideraba además de un familiar, mi amigo, se convirtió en un monstruo. Me da mucha tristeza ver tanta basura dentro de él, porque una vez creí que era un muchacho inteligente y con sentimientos nobles, ¡qué equivocada estaba!, porque a la primera oportunidad que tuvo destruyó la confianza que le tenía y acabé por odiarlo y deseando poder salir corriendo de aquel cuarto para nunca regresar. Vi cosas que no debí, tomó cosas que no le pertenecían y las mentiras le atrofiaron el cerebro al punto en que tuvo que abandonar la escuela, pues ya no había lugar ahí donde poner sus mentiras. Sus mentiras podrían llenar habitaciones, incluso creo que fueron ellas las que llenaron aquella casa donde solíamos vivir, y fue por eso que terminamos yéndonos, todo aquello se volvió inhabitable.
Y ahí iba él detrás de nosotras, como una presencia de la cual te quieres deshacer e intentas todo tipo de hechizos, pero no puedes...
Finalmente los demás se dieron cuenta de que no estaba equivocada, de que lo que yo veía en él era solo la verdad, y su telaraña de mentiras al fin salió a la luz. Pero todos lo perdonaron, ¿cómo es posible?, que con un simple "lo siento" logré conseguir la absolución, que no haya consecuencia alguna.
Así que un día simplemente volvió para ocupar aquella habitación, mientras yo, al otro lado del pasillo cerraba la puerta con llave para protegerme.
Un día decidí simplemente irme de ahí, pedí asilo en casa de una amiga y no volví la vista atrás. Yo ya no pertenezco a aquella casa, pues ahora también la ha llenado con sus mentiras.
Al fin parece que tendré la oportunidad de vivir en un mejor lugar, por mi cuenta. Espero que sea posible y que no sea simplemente una ilusión de verano.
Espero un día lograr superar mi rencor, espero que un día él se convierta en una mejor persona...espero.
Y ahí iba él detrás de nosotras, como una presencia de la cual te quieres deshacer e intentas todo tipo de hechizos, pero no puedes...
Finalmente los demás se dieron cuenta de que no estaba equivocada, de que lo que yo veía en él era solo la verdad, y su telaraña de mentiras al fin salió a la luz. Pero todos lo perdonaron, ¿cómo es posible?, que con un simple "lo siento" logré conseguir la absolución, que no haya consecuencia alguna.
Así que un día simplemente volvió para ocupar aquella habitación, mientras yo, al otro lado del pasillo cerraba la puerta con llave para protegerme.
Un día decidí simplemente irme de ahí, pedí asilo en casa de una amiga y no volví la vista atrás. Yo ya no pertenezco a aquella casa, pues ahora también la ha llenado con sus mentiras.
Al fin parece que tendré la oportunidad de vivir en un mejor lugar, por mi cuenta. Espero que sea posible y que no sea simplemente una ilusión de verano.
Espero un día lograr superar mi rencor, espero que un día él se convierta en una mejor persona...espero.
miércoles, 8 de enero de 2014
Una decisión difícil
Ayer tuve mi primera sesión en terapia, y no fue exactamente como imaginé que sería, tal vez estoy un poco traumada con psicoanálisis, pero pensé que tendría que acostarme en un sillón y contar mis penas...No fue así. Creo que eso me ayudará mucho, de verdad necesito cambiar y convertirme en la mujer independiente que siempre aspiré a ser. Mi problema es obvio, y tal vez tenga años y años desarrollándolo, solo que apenas me doy cuenta.
Es gracioso como uno puede contarle las cosas más personales a un desconocido. En fin, solo espero que al final del camino pueda tomar una decisión que me ayude a salir adelante, porque no puedo seguir viviendo con pensamientos negativos acerca de todo. Yo sé la verdad, y la verdad es que todo se está poniendo más difícil a medida que crezco.
Es gracioso como uno puede contarle las cosas más personales a un desconocido. En fin, solo espero que al final del camino pueda tomar una decisión que me ayude a salir adelante, porque no puedo seguir viviendo con pensamientos negativos acerca de todo. Yo sé la verdad, y la verdad es que todo se está poniendo más difícil a medida que crezco.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Dudley
Justamente ayer estaba pasando la tarde junto a una chica que ha sido mi amiga desde que teníamos aproximadamente 6 años. Los años han pasado; a veces estábamos más unidas y otras no tanto, pero seguíamos ahí; siendo amigas.
Ahora ella tiene un hijo y eso pone las cosas en perspectiva, quiero decir, ya no somos las niñas que pasaban las tardes imaginando como serían las cosas si tal o cual chico nos hiciera caso, jugando a que teníamos una familia, yendo a fiestas y llegando tarde a casa sólo para sentir que eramos las más rebeldes. Ahora somos adultas, bueno ella un poco más que yo. ¿A dónde me llevarán los años?, ¿Algún día tendré hijos?, ¿Me voy a casar?
O terminaré como un montón de amigas que creí que tendrían un futuro brillante; siendo infelices porque tomaron las decisiones equivocadas. Ni idea.
Eso es lo emocionante de vivir, que no tengo ni la más mínima idea de qué va a pasar. Porque si bien me gusta mucho imaginarme el futuro, a veces pasan cosas que no nos esperamos y tenemos que hacerlas nuestras.
No sé si algún día me volveré a reunir con personas que definieron mi vida. Con las amigas que pensé que pasaría las aventuras de mi vida y terminaron por irse demasiado lejos, a otros países para ser exacta. Con las personas que conocía en concursos y que a veces ni siquiera recuerdo sus nombres, pero que pasaron a ser parte de los recuerdos que hasta hoy conservo. Con mis amigos de la infancia que a veces me topo y me ignoran, ¿qué fue de ustedes?, ¿Por qué no puede ser como antes?
Todo era más simple. Quiero hacerlo simple de nuevo.
Ahora ella tiene un hijo y eso pone las cosas en perspectiva, quiero decir, ya no somos las niñas que pasaban las tardes imaginando como serían las cosas si tal o cual chico nos hiciera caso, jugando a que teníamos una familia, yendo a fiestas y llegando tarde a casa sólo para sentir que eramos las más rebeldes. Ahora somos adultas, bueno ella un poco más que yo. ¿A dónde me llevarán los años?, ¿Algún día tendré hijos?, ¿Me voy a casar?
O terminaré como un montón de amigas que creí que tendrían un futuro brillante; siendo infelices porque tomaron las decisiones equivocadas. Ni idea.
Eso es lo emocionante de vivir, que no tengo ni la más mínima idea de qué va a pasar. Porque si bien me gusta mucho imaginarme el futuro, a veces pasan cosas que no nos esperamos y tenemos que hacerlas nuestras.
No sé si algún día me volveré a reunir con personas que definieron mi vida. Con las amigas que pensé que pasaría las aventuras de mi vida y terminaron por irse demasiado lejos, a otros países para ser exacta. Con las personas que conocía en concursos y que a veces ni siquiera recuerdo sus nombres, pero que pasaron a ser parte de los recuerdos que hasta hoy conservo. Con mis amigos de la infancia que a veces me topo y me ignoran, ¿qué fue de ustedes?, ¿Por qué no puede ser como antes?
Todo era más simple. Quiero hacerlo simple de nuevo.
miércoles, 19 de junio de 2013
Estoy aquí
Aprendiendo algo nuevo cada día, como que los títulos no llevan punto, aunque me cueste trabajo aceptarlo.
Y bueno, que me convertí en universitaria desde hace ya un año y no me lo puedo creer. A lo mejor me equivoqué y tomé el camino que no debía por la razón correcta, ¿eso tiene sentido?
No se me olvidan las clases de epistemología donde realmente me ponía a pensar acerca de la vida, y de mi vida y del destino. ¿Será que el destino existe? "No creo en el destino porque no me gusta pensar que no controlo mi vida", ¿acaso no es más fácil? Ponernos a pensar que ya todo esta preterminado es una manera de tirar la toalla tal vez, y de decir que no importan nuestras acciones, pues al final de cuentas ya nuestro camino estaba trazado.
A veces no sé ni qué pensar, porque ¿quién pone nuestros pensamientos en nuestra cabeza? ¿De donde vienen? Alguien tuvo que ponerlas ahí, porque vienen de millones de años de evolución. Cada día me parece más y más que vivimos en la Matrix de verdad. Porque si en el ADN viene toda nuestra información genética, nuestro temperamento, nuestra forma de ser... ¿no será que también contenga nuestro destino? Que estemos preterminados a ser doctores, enfermeras, maestros desde ahí.
Todo esto me revuelve el estómago, porque supongo que no soy la única a la que le gusta la idea de creer que mis pensamientos son únicos, pero quien me asegura que en este momento no alguien más teniendo estos mismos pensamientos.
Y bueno, que me convertí en universitaria desde hace ya un año y no me lo puedo creer. A lo mejor me equivoqué y tomé el camino que no debía por la razón correcta, ¿eso tiene sentido?
No se me olvidan las clases de epistemología donde realmente me ponía a pensar acerca de la vida, y de mi vida y del destino. ¿Será que el destino existe? "No creo en el destino porque no me gusta pensar que no controlo mi vida", ¿acaso no es más fácil? Ponernos a pensar que ya todo esta preterminado es una manera de tirar la toalla tal vez, y de decir que no importan nuestras acciones, pues al final de cuentas ya nuestro camino estaba trazado.
A veces no sé ni qué pensar, porque ¿quién pone nuestros pensamientos en nuestra cabeza? ¿De donde vienen? Alguien tuvo que ponerlas ahí, porque vienen de millones de años de evolución. Cada día me parece más y más que vivimos en la Matrix de verdad. Porque si en el ADN viene toda nuestra información genética, nuestro temperamento, nuestra forma de ser... ¿no será que también contenga nuestro destino? Que estemos preterminados a ser doctores, enfermeras, maestros desde ahí.
Todo esto me revuelve el estómago, porque supongo que no soy la única a la que le gusta la idea de creer que mis pensamientos son únicos, pero quien me asegura que en este momento no alguien más teniendo estos mismos pensamientos.
"Tal vez nuestra libertad sea una cuestión de probabilidad"
domingo, 5 de mayo de 2013
Volviendo a empezar.
Hace mucho que no escribía. Hace mucho que no me ponía a reflexionar cuánto ha cambiado mi manera de pensar y mi vida.
Mi diario está abandonado pidiéndome que vuelva a escribir, que tengo una historia que contar así que ¿por qué no empezar hoy?
Ya no soy la misma niña que comenzó escribir su vida a los 14 años y que ha pasado por tantas experiencias; siempre aprendiendo algo nuevo.
Me apagué un poco desde que estoy en la universidad. No me siento segura ahí, no me siento como yo, jamás había sido una persona callada en el salón de clase y ahora me sorprendo cuando escucho mi propia voz.
Me pregunto si me estoy equivocando. Pero no me doy tiempo para reflexionar y ponerme a dudar porque siento que entonces todo se caería y quedaría hecha pedacitos.
Ya no siento que lo que está escrito en el blog como mío. Me di cuenta de que escribo mejor cuando estoy triste, pero los últimos meses han sido de felicidad plena al lado de alguien maravilloso. No cambiaría este tiempo por nada en el mundo.
A pesar de que he experimentado una cantidad enorme de cambios en mi persona, me siento como una niña de 14 años.
Ya no sé como escribir, pero poco a poco voy a re descubrir la manera, lo sé.
Hasta entonces.
Mi diario está abandonado pidiéndome que vuelva a escribir, que tengo una historia que contar así que ¿por qué no empezar hoy?
Ya no soy la misma niña que comenzó escribir su vida a los 14 años y que ha pasado por tantas experiencias; siempre aprendiendo algo nuevo.
Me apagué un poco desde que estoy en la universidad. No me siento segura ahí, no me siento como yo, jamás había sido una persona callada en el salón de clase y ahora me sorprendo cuando escucho mi propia voz.
Me pregunto si me estoy equivocando. Pero no me doy tiempo para reflexionar y ponerme a dudar porque siento que entonces todo se caería y quedaría hecha pedacitos.
Ya no siento que lo que está escrito en el blog como mío. Me di cuenta de que escribo mejor cuando estoy triste, pero los últimos meses han sido de felicidad plena al lado de alguien maravilloso. No cambiaría este tiempo por nada en el mundo.
A pesar de que he experimentado una cantidad enorme de cambios en mi persona, me siento como una niña de 14 años.
Ya no sé como escribir, pero poco a poco voy a re descubrir la manera, lo sé.
Hasta entonces.
domingo, 12 de agosto de 2012
Me subí a la máquina del tiempo...
Y en ella viajé hasta el 2009, donde en las páginas de mi diario se escribía el amor más "loco", como yo misma lo llame, donde me dijeron por primera vez que me amaban para luego mandarme a la mierda y partirme el corazón. Donde estaba confundida acerca de mi orientación sexual y trataba con fuerzas encajar en lo que todos clasifican como "normal".
Año en que me fui de la casa por primera vez y tuve unas rachas de depresión enormes. Conocí a las que hoy son mis mejores amigas. Sufrí mucho y tropecé 2 veces rompiéndome el corazón.
2009 que no cambio por nada. Es mi año favorito. Porque representa el cambio que muchas personas temen a dar; el de irse a vivir la vida...aunque sea a una hora de distancia del pueblo natal.
Porque me presentó a esa chica que soy ahora y que aprendió, a partir de ese agosto, que nada es fácil.
Qué de los errores se aprende, por más cliché que suene.
2009 y 2012 se parecen mucho. Vaya que sigo luciendo igual. Sólo mis facciones se endurecieron un poco a causa de las lecciones aprendidas.
Sufriendo por amor, ¿es que alguna vez se va a terminar?
Mudándome de nuevo. Con la misma gente pero en otras circunstancias.
Asustada pero emocionada a la vez. Con un nudo en la garganta y mariposas en el estómago.
...Veamos qué sigue en este viaje. Es el comiendo del resto de mi vida.
Año en que me fui de la casa por primera vez y tuve unas rachas de depresión enormes. Conocí a las que hoy son mis mejores amigas. Sufrí mucho y tropecé 2 veces rompiéndome el corazón.
2009 que no cambio por nada. Es mi año favorito. Porque representa el cambio que muchas personas temen a dar; el de irse a vivir la vida...aunque sea a una hora de distancia del pueblo natal.
Porque me presentó a esa chica que soy ahora y que aprendió, a partir de ese agosto, que nada es fácil.
Qué de los errores se aprende, por más cliché que suene.
2009 y 2012 se parecen mucho. Vaya que sigo luciendo igual. Sólo mis facciones se endurecieron un poco a causa de las lecciones aprendidas.
Sufriendo por amor, ¿es que alguna vez se va a terminar?
Mudándome de nuevo. Con la misma gente pero en otras circunstancias.
Asustada pero emocionada a la vez. Con un nudo en la garganta y mariposas en el estómago.
...Veamos qué sigue en este viaje. Es el comiendo del resto de mi vida.
viernes, 3 de agosto de 2012
Situaciones complicadas.
A veces, la mayoría de nosotros creemos estar pasando por problemas sin solución alguna, nos complicamos la vida con pequeñas cosas que después de un tiempo nos resultan cosa de niños.
Pues sólo hace falta ver todo desde la perspectiva de alguien más, para saber que hay personas que verdaderamente tienen problemas, problemas de verdad.
Ser adolescente es complicado, pero ser adolescente-adulto, a veces lo es más. Se tienen los mismos problemas que los adolescentes, pero debido a que ya se nos considera al mismo tiempo como adultos, el castigo es peor, las consecuencias también.
A esta edad, definitivamente nos encontramos con nosotros mismos, y a veces nos golpeamos duro contra la realidad, ¿es así cómo yo soy? y ¿dónde está la persona que fui por tanto tiempo?
Llega el amor y con él las relaciones se vuelven más íntimas, más complicadas también. Nos enseñan que hay que llegar vírgenes al matrimonio, pero si no sucede, ¿entonces qué? Y lo peor no es el castigo divino, "vas a ir al infierno", no, lo peor es el remordimiento de conciencia. Porque si el cuerpo no cambia, sí lo hace nuestra alma y un paso así de grande no se olvida con ninguna pastilla del día siguiente.
Llega la universidad y con ella la decisión más difícil e importante de nuestras vidas. Por un lado están nuestros padres que insisten en que a veces seguir los sueños no es suficiente, porque ser escritor no te va a dar para comer, porque ser fotógrafo hoy en día implica andar por bodas y fiestas, porque no puedes ser bailarín sin morirte antes de hambre. "¿Quieres ser una de esas personas que gastan 5 años de su vida estudiando para terminar trabajando en algo completamente distinto?"
Por otro lado están las cosas que son correctas, pero en las cuales no hay pasión. ¿Y si no funciona? ¿Y si desisto? ¿Y si...?
Llega el problema del dinero, porque si antes llorábamos si nuestros padres no nos compraban una simple golosina, ¿ahora a quién vamos a llorar para que nos pague la renta del hogar?
La responsabilidad de tener un empleo y estudiar a la vez es un peso muy grande sobre nuestros hombros. Pero así es la vida.
El asunto aquí es que crecer a veces no es más que agregar a la lista preocupación tras preocupación. Aquí estoy yo, la adolescente-adulta. Preparándome para vivir por mi cuenta, preocupada por cosas que aún no pasan y por un trabajo que no tengo.
Pues sólo hace falta ver todo desde la perspectiva de alguien más, para saber que hay personas que verdaderamente tienen problemas, problemas de verdad.
Ser adolescente es complicado, pero ser adolescente-adulto, a veces lo es más. Se tienen los mismos problemas que los adolescentes, pero debido a que ya se nos considera al mismo tiempo como adultos, el castigo es peor, las consecuencias también.
A esta edad, definitivamente nos encontramos con nosotros mismos, y a veces nos golpeamos duro contra la realidad, ¿es así cómo yo soy? y ¿dónde está la persona que fui por tanto tiempo?
Llega el amor y con él las relaciones se vuelven más íntimas, más complicadas también. Nos enseñan que hay que llegar vírgenes al matrimonio, pero si no sucede, ¿entonces qué? Y lo peor no es el castigo divino, "vas a ir al infierno", no, lo peor es el remordimiento de conciencia. Porque si el cuerpo no cambia, sí lo hace nuestra alma y un paso así de grande no se olvida con ninguna pastilla del día siguiente.
Llega la universidad y con ella la decisión más difícil e importante de nuestras vidas. Por un lado están nuestros padres que insisten en que a veces seguir los sueños no es suficiente, porque ser escritor no te va a dar para comer, porque ser fotógrafo hoy en día implica andar por bodas y fiestas, porque no puedes ser bailarín sin morirte antes de hambre. "¿Quieres ser una de esas personas que gastan 5 años de su vida estudiando para terminar trabajando en algo completamente distinto?"
Por otro lado están las cosas que son correctas, pero en las cuales no hay pasión. ¿Y si no funciona? ¿Y si desisto? ¿Y si...?
Llega el problema del dinero, porque si antes llorábamos si nuestros padres no nos compraban una simple golosina, ¿ahora a quién vamos a llorar para que nos pague la renta del hogar?
La responsabilidad de tener un empleo y estudiar a la vez es un peso muy grande sobre nuestros hombros. Pero así es la vida.
El asunto aquí es que crecer a veces no es más que agregar a la lista preocupación tras preocupación. Aquí estoy yo, la adolescente-adulta. Preparándome para vivir por mi cuenta, preocupada por cosas que aún no pasan y por un trabajo que no tengo.
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